Palencia es una emoción:

06 junio 2014

La izquierda española, ese bicho raro

En la izquierda española se dan determinados complejos, se repitan determinadas situaciones, que la hacen única e irrepetible, algo digno de científica observación. Naturalmente hablo en general, con todas las excepciones que ustedes quieran y refiriéndome más a las élites dirigentes que a las bases; cuanto más preparadas, más estúpidas. Pero... ¿No son las bases las que eligen a las élites?

La izquierda española es la única izquierda que quiere deshacer su propia patria; simplemente la alusión a la palabra "patria" les produce repelús, son tan alérgicos a ella, como ferviente partidario era el franquismo. Quedó ya patente cuando hace setenta años andaban por los caminos y carreteras al grito de Viva Rusia, mientras apiolaban a los que gritaban Viva España.

Tan alocados van algunos que su internacionalismo radical en favor de los parias de la Tierra les lleva a apoyar todos los nacionalismos antagónicos con el nacionalismo español. Se puede ser nacionalista catalán y al mismo tiempo ser internacionalista proletarista; se puede ser nacionalista vasco e izquierdista internacionalista, es perfectamente compatible. ¿Izquierdista y españolista? Vade retro.

Pero, ay, mísero e infeliz aquel que sienta emoción al oír el himno de España. "Facha" le llamarán por doquier. Pero, ay, mísero e infeliz aquel que sienta la tonta ilusión de poner letra al himno de España. "Facha" le escupirán a la cara. La izquierda española es rara, se alía con frecuencia con quien quiere deshacer su patria. Para un socialista español es perfectamente posible ser internacionalista obrero, defensor de los parias de la tierra y coaligarse, con o sin disimulos, con quienes pretendieron (y en ello están aún) reclamar un referéndum de independencia para Cataluña, cualquier cosa antes que unirse con el PP, partido perfectamente homologable en ideología o cacicadas a cualquier otro de Europa.

La última moda entre los más izquierdosos es "PODEMOS", ese partido mitad bolivariano, mitad muyahidín, mitad maovasquista. Su internacionalismo proletario le lleva a traicionar España, apoyando a los independentistas filoetarras. ¿Y no se puede hacer nada, acusarlos de deslealtad o, pónganmelo bien grande, de alta traición?

El Estado debe defenderse. Si esta actitud colaboracionista con el enemigo es imposible en cualquier otro rincón del mundo, la actitud sumisa e indefensa de España y de quienes prometieron defenderla es incomprensible fuera de la piel de toro. Acomplejados. España ya ha bajado los brazos en Cataluña, donde ha cedido el terreno propagandístico y asistimos a una guerra desigual entre quienes defienden España y quienes propugnan la independencia. Ahora le toca el turno al País Vasco, donde un partido español, apoyado en la constitución española, usando la democracia y las instituciones españolas, va a colaborar en una cadena humana para luchar por la ruptura de España. Y a estos les ha votado la sociedad española y les han promocionado televisiones españolas pagadas por empresarios españoles.

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