Palencia es una emoción:

22 diciembre 2015

España, boba

Entre la derecha ladrona y la izquierda bobalicona España está al borde del precipicio y dispuesta a dar un paso al frente. A la derecha España no le vota, salvo el voto esclavo de los unineuronales, porque sabe que nos roba y que no se enfrenta a los problemas: Rajoy respecto al problema catalán o respecto a la corrupción de su partido.

Pero a la actual izquierda española la votan también los unineuronales, los votos esclavos y… los que piensan que nadie como un izquierdista acomplejado y llorón para soltar subvenciones por dar palmas en la esquina.

La derecha roba y la izquierda da, ésa es la mentalidad de media España a la que no importan los mensajes dictatoriales de Podemos (hay que controlar los medios de comunicación privados) o las ideas secesionistas de quienes defienden a etarras y dictadores venezolanos. La izquierda da… patrocina, subvenciona, ayuda, ampara… con el dinero que antes te ha quitado a ti y a otros. A no ser que entre los milagros obrados por Chávez esté el de hacer crecer dinero en las palmeras caribeñas… o en los chopos españoles.

La izquierda demagógica, esa que pretende poner una reina maga en la cabalgata, la pretende solucionar los problemas diarios, paro, corrupción, desahucios, eliminando las referencias religiosas ¡de la navidad, oiga, de la Navidad! Está gobernada por grandes mentecatos, solo equiparables al populacho que les ríe la gracia, pues para eso es una gracia de izquierdas, y ya se sabe que la izquierda nunca se equivoca, se equivocan los votantes. En eso las dos Españas de Machado son iguales: son unos corruptos (o unos inútiles demagogos, escoja usted, lector) pero son nuestros corruptos. España es boba y va de culo


Los principales culpables son aquellos que habiendo dominado la realidad política española durante cuatro años han demostrado tal inutilidad, tal desfachatez y tan grande incapacidad que han abonado el campo para que mañana, en las próximas elecciones, los neocomunistas dominen un país que siempre ha estado encantado de que le manden, de que le digan lo que hay que hacer, para luego protestar. El problema es que fuera de Europa no hay solución y puede que terminen por no querer nuestra compañía. La de nuestro gobierno.

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