Palencia es una emoción:

27 abril 2016

Nacho Escolar y la libertad de expresión

 La libertad de expresión es imprescindible. Y sin embargo no existe. Es un mito y poco más. El caso es que a Ignacio Escobar le han despedido de la SER porque al dueño de la SER no le gustan algunas cosas de las que dice Nacho Escolar. Y hacen bien. Los dos.

Llevo más de veinte años escribiendo en diversos medios de comunicación, últimamente en radio. Y que yo sepa al menos en tres o cuatro ocasiones han debido… “corregirme”. Y eso que uno va siempre con pies de plomo. Les soy sincero: solo soy libre, absolutamente libre, cuando escribo en mi blog, en mi propia casa. Si escribo o hablo como invitado, si estoy en casa ajena, sé que debo adaptarme. Quizá pueda decir lo mismo, pero de otra manera. Lo que ya no es lo mismo.

No hago un mito de la libertad de expresión, si yo fuera un empleado de cualquier medio de España, de cualquiera, no podría manifestar mi opinión sin más. Donde hay patrón no manda marinero. ¿Puedo yo atacar a la monarquía en un medio esencialmente monárquico? ¿Me permitirían en “Público” desmontar día tras día el tinglado de Podemos? ¿Cuánto tardarían en cualquiera de los dos casos en darme el finiquito?

Nacho Escolar ha hecho bien en criticar a Juan Luis Cebrián si tenía datos y motivos para ello. ¿Y Cebrián iba a dejarle impunemente que lo pusiera a parir en su propia casa? Nacho Escolar tiene muchos otros sitios donde manifestar con absoluta libertad, ya que no con imparcialidad, sus opiniones.

No, nadie es absolutamente libre, nadie es absolutamente imparcial. Yo tampoco. Todos tenemos nuestras filias y nuestras fobias. Yo también. El único peligro para la libertad de prensa llega cuando el dueño de todas las cabeceras, el dueño de todas las televisiones, el dueño de todas las radios es el mismo: El Estado. Las reiteradas críticas de Pablo Iglesias a la prensa pasan por el amo único, el dueño señero, el todopoderoso propietario: El Estado. Que pregunten a Franco, claro.

Bueno, y a Pablo Lenin.

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