Palencia es una emoción:

07 marzo 2018

La Pedroche y la huelga feminista


Si yo fuera mujer haría la huelga feminista. Creo que su trabajo, más allá del campo laboral, no está suficientemente reconocido. En realidad de la huelga feminista lo único que me molesta es que sea feminista… a mi humilde y torpe parecer bastaría con que fuese femenina. Lo demás… es burda manipulación y ganas de arrimar el ascua a la sardina propia.

Dejando aparte del ámbito laboral, el mundo se pararía sin la labor desinteresada de tantas mujeres, creo que el trabajo hogareño, familiar, íntimo, que realizan es invisible a los ojos de un mundo que está acostumbrado a que las cosas sean así y entiende que por ello, porque siempre ha sido así, ese trabajo no tiene valor.

No me refiero, como estarán apreciando los oyentes, al trabajo profesional, ni al hecho, dicen que demostrado, de que ellas ganen menos que nosotros por el mismo trabajo, la misma preparación y la misma dedicación, no. Me refiero al trabajo del ama de casa anónima, que cuida el puchero, que pone la lavadora y que recoge la mesa. Y soy consciente de aludir a los ejemplos más visibles, más obvios, y que el oyente podrá sin duda poner otros igualmente de cotidianos e importantes pero menos socorridos.

Si las mujeres fuesen conscientes de que el mundo se pararía sin ellas el mundo se pararía con más frecuencia. Si cada vez que a un tonto se le escapa un “qué buena estás, Maripuri” su mujer le dejara sin postre o sin ropa limpia, algo tan simplemente simple, el mundo sería mejor. Si además entramos en las cuestiones profesionales la pelea me parece aún más clara a favor de las razones… femeninas. Doy por descontado que a las conductoras de autobús se les exige y se les paga lo mismo que se exige y se paga al más machote de sus compañeros. Otro tanto cabría decir de policías y …y todos los trabajos que usted pueda imaginar.

Quiero hacer un paréntesis, para insistir que a mí me molestan especialmente todas aquellas circunstancias de la vida cotidiana que sufre una mujer en su ámbito más próximo, doméstico, familiar, vecinal, en el autobús o por la acera, esa superioridad que algunos creen tener por ser hombres. Déjenme que les cuente una anécdota: hace años un conocido presentó una demanda contra una empresa y buscó testigos que apoyaran sus tesis. No quiso llamar a una compañera de trabajo porque pensaba los jueces le harían menos caso que a su masculino compañero de pupitre. “Es que es una mujer, es más serio que vaya Manolo”. Sirva de… (bueno, no sé muy bien de qué) que el hombrico era mayor y un tanto rústico. ¿Sirve de algo? No, creo que no, pero eso me pasó.

Pero decía que lo que menos me gusta de la huelga es que sea feminista en vez de femenina. Uno se cansa de ver a los partidos políticos detrás de los movimientos sociales, queriendo hacernos creer que son movimientos espontáneos y apartidistas… Sólo hay en el mundo una cosa de más valor que un euro: Un voto. Algunos movimientos feministas se han convertido en movimientos antihombristas o antimasculinistas si ustedes quieren. La radicalidad y la falta de respeto en cualquier persona indica mucho de sus limitaciones. Hace unas décadas el papel social del hombre estaba tremendamente claro, perfectamente definido; el hombre era, si ustedes me permiten simplificar, la autoridad y bastaba. Ahora ser hombre es mucho más complicado, es un papel mucho más arduo porque está definiéndose continuamente, en perpetuo cambio, estamos eternamente en busca de la adaptación a la realidad, a una realidad inestable y también en perpetuo cambio.

Y acabo. En mi vida profesional he visto machismo hasta el ridículo por muchos lados porque la sociedad evoluciona más deprisa que sus miembros. ¿Saben cuál es la escena más machista que veo repetida todos los años sin que nadie se queje? La de la guapa actriz, modelo, presentadora o lo que sea, que todas las galas de fin de año se despelota en la tele, vistiendo un espectacular “no-traje” para atraer más público a esa cadena con su cuerpo al aire. Por cierto, ella cobra mucho más que el varón con cara de cabestro que la acompaña. No, él no se desnuda, afortunadamente. Pero tampoco veo a las feministas armar la marimorena por esta manipulación, degradación y utilización de la imagen femenina. De cierta imagen femenina.

Con Dios, señores, que hoy tengo prisa. Hasta la semana que viene.
................Mi artículo semanal en Onda Cero Palencia 

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