Palencia es una emoción:

31 octubre 2006

Zapa-Cero y el chulo de mi pueblo

Dicen las crónicas que los Zapateros’s boys están negociando una especie de cosoberanía con el País Vasco. Que las Cortes de todos no puedan oponerse a las vascas. Y viceversa o algo parecido. He intentado leerme todo el artículo pero no he podido, lo confieso. Hay cosas que se me atragantan desde el título y por más esfuerzo que haga me resulta imposible, supongo que también en buena parte por el hecho de que últimamente tengo el ánimo jocundo y no quiero dejarme comer el coco por artículos densos y que fácilmente iban a impulsarme al mal humor. Pero con leer el titular y algún que otro “copypaste” en la prensa digital ha bastado para que el malhumor me vuelva. No sé muy bien lo que Zapatero tendrá pensado para España, a veces supongo que no tiene nada pensado sino que va improvisando como si estuviera buscando un candidato para la alcaldía de Madrid, pero da la impresión de que, ahora que tiene ya una trayectoria que examinar, se parece mucho al chulo del baile de mi pueblo.
Cuando algún forastero entraba al baile, el chulo se le acercaba con un vaso de güisqui en una mano y un cigarro en la otra, hinchaba el pecho, levantaba la barbilla y entornaba los ojos, como para mirarle desde arriba y perdonarle la vida. Si el recién llegado era un poco gallito las miradas se sostenían firmemente unos tensos segundos e inevitablemente aquello acababa en pelea. Sin embargo a veces el forastero era una cabeza más alto y sensiblemente más fuerte que el chulo, ocasiones en que éste simulaba encontrarse con un conocido, daba un brusco giro en su camino y terminaba invitando a algo al primero que se dejase. Aquel chulo que era fuerte con los débiles y débil con los fuertes se me parece a Zapatero, ustedes me sabrán perdonar.
Pero nuestro presi es mucho más listo y tiene más estudios que el chulo aquel. Zapa va siempre de buen talante al encuentro del forastero. Se acerca sonriendo con un güisqui en una mano y un cigarro en la otra no para ofender sino para parecer franco (con perdón) y de buen talante. Y si el forastero es más fuerte que él, léase nacionalista periférico, Zapa le ofrece no un vaso de güisqui y un cigarro, sino una panoplia de cosoberanías para que se sirva escoger a su gusto y varios millones de euros en forma de inversiones del Estado para compensar a la pobre autonomía sometida por la tiranía de España, aunque a la par sea de las más ricas, más desarrolladas y más industrializadas. Poco más y también les deja su silla presidencial para que estén bien comoditos.
Si el otro no es nacionalista, sino un pobrecillo infeliz sin fuerza ni poder, léase el presidente de Castilla y León, entonces Zapatero se pone chulín y hablando con un palillo entre los dientes mientras se mira las uñas le dice: “Hola, presidente pringadillo, ¿sabes contar? Bueno, pues no cuentes. No cuentes con tener un AVE como los demás, que tú no tienes derecho al mismo nivel de velocidad, confort ni seguridad que ellos. No cuentes con tener la misma porrada de millones para infraestructuras que ellos aunque tú no tengas futuro, ni industrias, ni juventud, ni población casi. No cuentes con tener los mismos derechos que los demás. No cuentes tampoco con un estatuto como el de ellos, con cosoberanía, que es que son tíos fetén, de primera. Tú en cambio sólo eres un españolazo pringao con un sueldecillo que no llega ni a las suelas de los “presidents” machotes como mi amigo Pasqual y como lo tendrá Artur, otro buen amiguete.” O sea, fuerte con los débiles y débil con los fuertes, no me digan que no se parece al que yo les digo.
Aquel ya viejo y olvidado chulo del baile de mi pueblo tenía un coro de partidarios que le reían las gracias y le apoyaban más o menos de tapadillo. Siempre había un grupo de segundones dispuestos a justificarle, a llenarle el vaso, a darle palmaditas y a poner con disimulo la zancadilla al enemigo. También por eso me he acordado de él, porque Zapa-cero (cero para Castilla, evidentemente) tiene también su claque de incondicionales incluso en Castilla y León, su patria chica, dispuestos a explicar y justificar cualquier cosa con tal de que el jefe les destine una miradita fugaz, tal vez una sonrisa lejana o un saludo liviano con el cual poder dormir serenamente cada noche.
http://pedrodeh.blogspot.com

26 octubre 2006

PIN Y PON CONTRA AGUIRRE Y GALLARDÓN

Para mí que es verdad, que no era una maledicencia. Para mí que Zapatero es un batiburrillo de Bambi, Alicia en el País de las Maravillas y Pepito Grillo. Todo ello bien agitado por Zerolo. No puede ser que la burra que nos ha estado vendiendo tanto tiempo con tanto secreto y tanta meliflua sonrisa sea Miguel Sebastián. Para mí que de verdad Zapatero se había creído que bastaba querer para poder. Y de pronto la pitopausia le ha hecho descubrir la diferencia entre querer y poder.
¿Es ésta la séptima maravilla que nos había prometido Zapatero? ¿Es éste el colmo de los colmos con que el encantador de serpientes había querido camelarse a la ciudadanía? No puede ser que pensara todo esto en serio, no puede ser que creyera que con su sonrisa iba a conseguir que el conejo saliera de la chistera a la de tres (bueno, a la de seis o siete), no puede ser que creyera que bastaba con ponerse simpático y vestirse su habitual cara de buena voluntad para que se hiciese su real gana y conseguir un buen candidato para Madrid. Hasta Dios tuvo que poner mucho empeño y siete días de trabajo para hacer este mundo. Y luego mira cómo le quedó. Para mí que es verdad, para mí que Zapatero se ha creído Dios. Y luego mira cómo le quedó.
O sea, que ese candidato tan maravilloso, ese candidato ideal para desalojar de Madrid a la derecha es... Miguel Sebastián, un desconocido absoluto, alguien que jamás ha intervenido públicamente en el juego político, alguien que para pelear con Ruiz Gallardón tiene que partir de cero ante el electorado. No sólo es un desconocido para el pueblo de Madrid, es que él mismo desconoce lo que es un proceso electoral, ni ha vivido una campaña o un mitin en primera persona. Miguel Sebastián más que candidato es cándido. Tan cándido como Bambi.
Si yo fuese militante socialista madrileño ahora mismo devolvería mi carné no sólo como protesta por la ausencia descarada y consentida de democracia interna, por la que alguien debería sonrojarse, sino por la burla al militante y al buen sentido que ha sido el desenlace de la elección de candidato, que ha sido toda la elección del candidato: La montaña no puede parir un ratón.
Y como hipotético votante socialista exigiría ante la urna un documento escrito en el que además de las eternas promesas electorales me pidieran perdón y me entregaran un pase gratis para ver todas las películas de Santiago Segura, más que nada para que se me pasara la depresión.
Ahora que ya tienen un nombre ya pueden empezar a trabajar sin pérdida de tiempo. Mucho van a tener que currar los especialistas del PSOE para fabricar un candidato de donde de momento sólo hay buena voluntad, mucho va a tener que volcarse el partido para sacar esto adelante. Porque a esto se le llama partir de la nada, si Sebastián es todo lo que el PSOE puede ofrecer a los madrileños pueden sobrar las elecciones, si el frente socialista ante Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre está conformado por Pin y Pon me parece que no vamos a disfrutar de un verdadero enfrentamiento. Esta ocasión pueden no ser necesarios los tránsfugas.
¿O esta supuesta tomadura de pelo no es más que debilidad aparente calculada para movilizar a las masas para que corran a detener a golpe de voto la debacle de la izquierda madrileña?
Madrileños, la Patria socialista está en peligro, acudid a salvarla.

24 octubre 2006

LA BATALLA DE MADRID

La verdad es que la victoria del Real Madrid sobre el Barcelona no me motiva nada. Lo que es por mí hasta que no vuelvan a ganar diez o doce copas de Europa seguidas no me alterarán el pulso. Hace tiempo que viendo el desastre de Florentino Pérez procuré vacunarme de madriditis, así que no entiendo tanto alboroto ni tanta tinta. Ni me van a subir el sueldo ni me van a jubilar antes de tiempo, como si trabajara en Telefónica o algún gran banco de esos que gana miles de millones. Tampoco se va a acabar el hambre en el mundo ni se va a detener el deshielo de los polos, cosas todas ellas que sí me preocupan grandemente. Más que Raúl o Robinho me interesa Marta Domínguez que es de mi tierra, es más guapa y sonríe más. Hombre, qué quieren que les diga, tampoco voy a bañarme a ninguna fuente cuando gane todas esas cosas tan importantes que gana, yo prefiero bañarme en mi casita y oyendo a Edith Piaf, pero interesarme me interesan ella y sus victorias más que las del Real Madrid.
He llegado a una edad en que ya pocas cosas me asaltan el corazón. Miren, les voy a ser sincero, entre los pocos asuntos que sigo con atención y complacencia está la batalla de Madrid, la de la alcaldía quiero decir. Eso si que tiene morbo, que a estas alturas el PSOE haya sido incapaz de encontrar una persona válida para ese puesto me quita el sueño. Bueno, no, qué bobada, ni me quita el sueño ni nada así, allá los socialistas si entre tantos cientos de miles de militantes no son capaces de encontrar a uno que valga la pena. Que ya está bien de pretendientes que se niegan. ¿Qué opinará el que finalmente acepte? Yo que él (o ella, o el zerolo, vaya usté a saber) al día siguiente me cogía una baja por depresión, eso de que a uno lo quieran como sexta o séptima opción tiene que saber a aceite de ricino.
Lo de proponer a María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta del Gobierno o de lo que sean esos que se reúnen todos los viernes con Rodríguez, es desvestir a un santo para vestir a otro. Y con esta alusión a la ropa no pretendía referirme a sus modelitos, porque por muy impropios que resulten para una vicepresidenta socialista sí parecen adecuados para una vicesocialista. Imagínensela en plena campaña, mordiéndose las uñas de mitin en mitin sin saber si de vicepresidenta de Zapatero va a pasar a ser alcaldesa de Madrid o primera concejala de la oposición. Ahí es nada lo que se juega el PSOE. A mí también me ha llegado ese SMS que ha corrido entre los socialistas pidiendo (¿O tal vez exigiendo?) a Zapatero que no la saque del Gobierno pero no he tenido a nadie a quien pasarlo, conozco mucha gente del PSOE, pero a pocos socialistas.
No, no, el hecho de que me haya llegado a mí el SMS interno del PSOE no quiere decir que yo sea socialista. Uno ha madurado y comprendido que los grandes partidos sólo son maquinarias electorales y correas de transmisión de lo políticamente conveniente, por eso hay que huir de ellos si quieres que tus neuronas sigan en funcionamiento. Simplemente lo más probable es que el PSOE tenga algún infiltrado entre mis amigos. Eso sí, me preocupa: Que gentes de los primeros partidos nacionales tengan mi teléfono eso sí que me eriza el vello, que las armas las carga el diablo y nunca se sabe qué pueden hacer con mi número. Cualquier día son capaces de llamarme y proponerme algo honesto. Peores cosas se han visto.

22 octubre 2006

CUANDO LOS LADRILLOS TAMBIÉN VOTAN

De pronto se nos ha enladrillado la actualidad, síntoma claro de proximidad de elecciones. Algún día echaremos en falta la España que existía antes de tanto ladrillazo. Yo veraneaba hasta hace bien poco en la hermosa Cantabria, abierta a los mares y a los vientos. Creo que ya no volveré, el pueblo del valle de Cabuérniga donde la apacibilidad se había hecho hogar está enladrillado y no hay quien lo desenladrille. Allí donde antes había paz, prados y lejanas esquilas ahora ruge desbocadamente la maquinaria constructora; allí donde el verde se estiraba y llegaba de horizonte a horizonte ahora hay inmensas cadenas de chalés que desgarran con horrendo chirrido el amor que sentía yo por aquellas tierras.
La bronca política sigue adondequiera a la fiebre constructora. Talamos bosques de pinos para sustituirlos por bosques de adosados y todavía hay autoridades, de todo partido y de toda administración, que defienden lo imposible. A este paso, para vivir en el campo nos tendremos que cargar el campo.
Pero los ladrillos votan. En Madrid Rafael Simancas le saca a Esperanza Aguirre familiares beneficiados por algún pelotazo urbanístico y lo pregona en “El País”, que para eso está. En las Navas del Marqués van a cargarse el cuento de Caperucita a fuerza de cargarse el bosque. Sin bosque no hay lobo y sin lobo no hay quien persiga a Caperucita allá y acullá. También lo pregona “El País”, empeñado en deshacerse de las cinco palabras mágicas que figuran siempre bajo su propio nombre en su propia portada.
Ya los alcaldes caen por parejas aunque ya no ejerzan, como en Ciempozuelos, y sin ningún recato ingresan en sus cifras tan altas que hasta me cuesta pronunciarlas. Y luego dicen que el pescao es caro. Si será caro que hasta hay quien acusa a Aznar de haberse comprado un chalé en una urbanización ilegal. Y el tráfico de noticias enladrilladas continua sin cesar. Quieren convertir a toda España en la despelotada Marbella, sin saber que no hay suficientes ricos tontos a los que engañar. En Hellín quieren hacer 680 piscinas donde jamás ha caído una gota de agua. ¡Con lo que tiene que costar fregarlas! Bueno, llover sí llueve: 330 milímetros anuales. Lo dice "El Mundo", quizá porque el alcalde de Hellín es socialista. O tal vez sea sólo casualidad.

Puestos a despilfarrar agua en Palencia son más chulos y se gastan casi 10.000€ cada mes de verano en regar presuntos campos de golf que no están en uso. Eso sí, verdes están que parece Asturias en vez de la reseca meseta de polvo, sudor y hierro. Pero es que hasta Palencia, en la profunda Castilla en regresión de riqueza, habitantes y juventud, bien lejos de la España dinámica y atractiva económicamente, está enladrillada y sobran pisos cerrados por doquier. Pero se sigue construyendo, ahora toca viviendas bioclimáticas, o así dicen, pero que digo yo que para bioclimático siempre ha estado el adobe de las construcciones tradicionales de Tierra de Campos.
Cómo será la cosa del ladrillo en Palencia que el alcalde y actual presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (si su trabajo fuera tan largo como el título no podría presidir ni la cena en su casa) fue reprobado hace ya quince años por el pleno en una sesión municipal por asegurar que contaba con un informe que en realidad no llegó hasta el día siguiente.
Toma chulada la de Don Heliodoro Gallego. Últimamente, y sus incondicionales dicen que ha sido para compensar, el mismo alcalde ha realizado la maniobra contraria: no presentar un documento importante (pero no vinculante, dice él) del que consta que llegó a tiempo. Resultas: Un campo de fútbol nuevo y un mogollón de viviendas en el extrarradio de la ciudad. Sin duda será legal, pero no es bonito.
Y eso que el campo electoral sólo es Palencia. Pero los ladrillos también votan.

16 octubre 2006

Ni castellano-leonés ni castellano y leonés: Castellano. Y punto

La Real Academia Española de la Lengua cree que el término “castellanoleonés” es el que “debe usarse como gentilicio de Castilla y León” ya que tiene la capacidad de “indicar de manera inequívoca la alusión a una entidad unitaria desde le punto de vista político-administrativo”. Sin embargo el Parlamento regional apuesta por mantener la “y” en su propuesta de Estatuto.
A mí, la verdad, me parece que la Real Academia haya tenido que intervenir para puntualizar el gentilicio de los que hemos nacido en esta parte de España me parece una prueba de la artificiosidad de este invento de cartón piedra que es Castilla y León: a una región artificial hay que inventarle el artificio del gentilicio correspondiente, lógicamente. Con lo fácil que sería simplemente llamarnos por nuestro nombre: Castellanos. Pero si yo soy de Palencia... ¿cómo voy a ser leonés? Y si yo fuera de León sería leonés, no castellano y leonés, manda narices y ni siquiera castellano-leonés, por mucho que se empeñe la docta casa que limpia, fija y da esplendor. ¿Por qué no dejan las cosas en su estado natural y dejan de buscarle los tres pies a Castilla?
Castilla y León, como Castilla la Mancha, La Rioja, Madrid y Cantabria, fue un invento político para intentar que Castilla, dividida en cinco autonomías-cuchara, de las que ni pinchan ni cortan, no pintara nada en la nueva España que se preparaba con la actual Constitución, buscando la manera de satisfacer así a las poderosas tropas, políticas y económicas, del nacionalismo periférico y con ello limitar sus pretensiones y su empuje, absurdo histórico que se ha demostrado como es: imposible de cumplir, ofrézcase lo que se ofrezca por un gobierno que hable catalán en la intimidad, o por otro que rocíe de millones y millones (de euros, por supuesto) aquellas autonomías privilegiadas desde que Franco fue Franco, autonomías plañideras y eternamente amenazantes que se han ido llenando de industrias, a veces arrancadas de esta tierra, para cuyo mantenimiento y funcionamiento se recurría a hombres y mujeres también arrancados de estas tierras.
Eso sí, ellas siempre son víctimas irredentas del imperialismo y del franquismo, con quien nos identifican permanentemente a pesar de ser ellos los grandes beneficiarios de ambas cosas.

14 octubre 2006

EL FUERO DE BRAÑOSERA Y LAS PELAS

Acabo de llegar a casa de una tertulia en una televisión local. Lógicamente los temas tratados eran necesariamente locales, como el lector puede fácilmente comprender, y después de darle un buen repaso al nuevo campo de fútbol de la capital de la provincia hemos pasado por la celebración del doce de octubre y, tras hacer un hueco al tema de José Bono, hemos hablado del Fuero de Brañosera.
Brañosera es un delicioso pueblecito del norte de Palencia, muy próximo a los Picos de Europa, lleno de encanto, y de frío y nieve en su momento, y acosado como todo el mundo rural por el olvido administrativo, la despoblación y envejecimiento. Brañosera tiene el honor de ser el primer municipio oficialmente reconocido como tal. En el año 824, nada menos, el Conde Nuño Núñez y su esposa Argilo otorgan la carta puebla fundacional que posteriormente fue reconocida por Gonzalo Fernández y por Fernán González. En esa carta fundacional, que es de inmensa importancia histórica y animo al lector a buscar datos en la Red al respecto, se otorgan propiedades y se reconocen derechos. Bueno, pues en Brañosera (braña + osera) acaban de celebrar el aniversario correspondiente.
Y el presentador de la tertulia anunció el tema con cierta alharaca y entusiasmo, dispuesto supongo a enfatizar la importancia del hecho. El caso es que en ese momento recordé otro asunto parecido, cuando se otorgó al Camino de Santiago uno de los premios Príncipe de Asturias. Otra ola de entusiasmo recorrió los medios de comunicación de mi empobrecida y abandonada provincia y a través de mi columna mostré mi escepticismo al respecto en un artículo en el que aludía las masas de poblaciones que se iban a trasladar a vivir en los semiderruidos pueblos de Tierra de Campos, la enorme cantidad de puestos de trabajo que se iban a crear y el sinnúmero de oficinas bancarias que se iban a abrir de un día para otro en pueblos que en aquel momento no alcanzaban los cien habitantes.
El caso es que en la tertulia de hoy en la televisión tuve a bien sumarme encantado y alborozado a este tipos de tesis y pregunté inocentemente que a cuanto iba a ascender la riada de millones que se iban a invertir en Brañosera, que si iba a ser equiparable a lo que se ha invertido en Barcelona cuando la Olimpiada (o el Forum aquel), en Sevilla cuando la Expo Universal o ahora mismo en Zaragoza 2008, “Agua y desarrollo sostenible”
El caso es que no recuerdo la cifra que me contestaron mis compañeros de tertulia. ¿Ustedes qué creen?

12 octubre 2006

BONO LAS PAGARÁ TODAS JUNTAS

Yo fui tiempo atrás defensor de Bono. Si me permiten excluir el “debe” en su labor política y centrarme sólo en lo positivo, a mi parecer reunía y sigue reuniendo un cúmulo de cualidades que le hacían merecedor de un crédito que no tenían otros políticos. Todo empezó a cambiar en aquella manifestación de víctimas del terrorismo en la que le agredieron pero no le agredieron. O no le agredieron pero se sintió agredido. Aquello no me encajaba con la percepción que yo tenía tanto de cómo debían ser las cosas como de la manera de ser de Bono. Cuando menos fue un fallo de elegancia humana y puede que política, puede que incluso algo más. En todo caso era un borrón gordo y un interrogante sobre su futuro.Que dejase colgado a Zapatero, con el que parecía tener serias divergencias, también me gustó. Se había llenado la boca de medias palabras, de insinuaciones y de amagos de críticas y aquélla parecía ser la salida congruente de un hombre congruente. Su oposición interna no podía seguir más por el camino de sí pero no, de matizaciones y de puntualizaciones limitadas a las decisiones de su jefe de partido y de Gobierno. O se oponía o dejaba de oponerse. Lo que ocurrió ayer ya no me gustó. Que se desdijera, habría que decir “una vez más”, e insinuara que volvía a la política le dejaba en mal lugar, ése no era mi Bono. El que había planteado irse y dejar la política no podía volver a los seis meses, antes de que todo se enfriase, y plantearse ser alcalde paracaidista, si había suerte y salía elegido, o ser el concejal cunero de la leal oposición si las cosas rodaban mal.Después de repetidas y contundentes manifestaciones negando la posibilidad de presentarse precisamente a esa alcaldía y de enfrentarse a Ruiz Gallardón, sus manifestaciones de ayer llevaban claramente a concluir que aceptaba la ingrata tarea. Todos, tanto quienes nos dedicamos a analizar los que los políticos dicen y piensan como sus compañeros de partido en Madrid, estábamos convencidos de que volvía firme y definitivamente. Pero nuevamente José Bono nos ha tomado el pelo a la mayoría, a algunos nos importa poco pero sus compañeros del partido deben andar abochornados y quitándose de delante de la prensa no sea que se les escape lo que piensan. Lo que piensan de Bono y de Rodríguez Zapatero.Ésta la paga, este ridículo no lo van a dejar pasar sin más quienes tienen que lidiar con la representación del partido en la capital de España, es un descrédito que les está pasando factura y por el que mucho esfuerzo van a tener que realizar para recuperar todos los puntos que está acumulando sin mérito ni esfuerzo, en este caso, el PP.Bono ha vuelto a meter la pata, ha vuelto a querer nadar y guardar la ropa, ha querido jugar de nuevo a pares y nones a la vez, a querer sentarse en los dos lados del tablero de ajedrez. Eso en política no se hace, no se juega con las cosas de comer, no puede insinuar una cosa tan importante como ésa y al día siguiente decir “Si te he visto no me acuerdo, José Luis”. No se lo van a perdonar.
Y Zapatero también la pagará. Algún día todavía lejano.

10 octubre 2006

JOSÉ BONO Y EL CULO DE ESPAÑA

Yo suelo ser admirador de todo el que se sale del camino trillado, de los que abandonan la senda por donde han marchado sus antecesores, de todos aquellos que mantienen su personalidad y permanecen al margen de las dictaduras oficiales, sean las de la política, las de las modas o las de las costumbres.
Por eso me gustan gentes como Bono o Ruiz Gallardón. No se trata de identificarme con lo que piensan, no se trata de darles la razón en sus argumentos, no se trata de decir que si presidieran sus respectivos partidos otro gallo nos cantaría, no.
Se trata de que nunca me ha gustado eso que llaman disciplina de partido y que es una de los motivos más importantes para medrar en el escalafón partidario. Nunca he militado en partido ninguno, aunque ofertas he recibido, tampoco demasiadas, pero alguna sí. Esto de poder escribir libremente no se vende por nada del mundo. Si alguna vez alguien ha pensado que escribo al dictado de algún partido, club o asociación se ha equivocado, quizá porque yo no he sabido tener el cuidado suficiente para mostrar la realidad de mi libertad.
Hubo una vez un partido que me llamó para exponer mi posición en un foro interno, dije lo que me pareció más oportuno, radicalmente contrario a lo que alguno de sus altos cargos manifestaba al otro lado del estrado. Cuando acabé recogí los dos papelotes que llevaba y me di la media vuelta. Si te he visto no me acuerdo.
Pero es que no aguanto el aire cerrado de la disciplina de partido. He perdido la cuenta de los sitios de los que me han echado o me he ido, a veces, mea culpa, para irme a otro peor. Esa supuesta disciplina es un corsé que oprime a cualquier persona inquieta e independiente, que le impide preguntar, curiosear e informarse, que le obliga a aceptar como necesariamente bueno cuanto le venga impuesto desde los cargos superiores.
Por eso me gusta Bono. Y ésa es exactamente la cruz que no me gusta de Bono. Me gusta Bono cuando se sale del guión preestablecido que le marcan sus superiores, cuando les canta las cuarenta, sus cuarenta, evidentemente, y les suelta su opinión, venga o no venga a cuento, coincida o no con la de su partido. Pero no me gusta el Bono de los renuncios, el Bono de los silencios, el Bono que hace esfuerzos por morderse la lengua y no contrariar a sus amados líderes, el Bono que se violenta a sí mismo para no violentar a sus compañeros de part... de disciplina.
Y a Bono le ha llamado su superior, le ha llamado su jefe, que fue su rival, y le pide su reingreso en la política activa. Y volverá. Volverá no tardando, aunque ha empezado por decir que no a la alcaldía de Madrid, pero volverá para ser presidente del Congreso, del Senado o liderar cualquier institución del Estado, para todo menos para liderar la rebelión, para todo menos para ser contrapeso de quienes le mandan. Volverá para ser sumiso... hasta que no pueda más. Y entonces volverá a callarse la boca, volverá a marcharse, volverá a aguantarse. Con la de trabajo que podría hacer Bono, con la de esfuerzo que podría entregar generosamente para apoyar a su tierra, para impedir que Castilla, toda, la de arriba y la de abajo, siga siendo asaltada en los presupuestos generales del Estado, para evitar que su tierra castellana, que es la mía, siga siendo un cero a la izquierda en un Estado traicionero que se ha entregado de pies y manos a quienes quieren cambiarlo a su antojo sin contar con los demás.
Volverá Bono, y será presidente del Congreso, del Senado o Defensor del Pueblo... del pueblo socialista, claro. Y mientras tanto su resignada tierra seguirá necesitando de quienes como él tienen capacidad y conocimientos suficientes para sacarla del ostracismo al que la Democracia, como antaño el Franquismo, la han condenado.
A ser el culo de España.

08 octubre 2006

QUÉ HACER CUANDO HASTA SABINA NOS FALLA

Yo ya no sé qué hacer. Cuando los progres que me dictan el pensamiento políticamente correcto me fallan ya no sé qué hacer. Me acaba de fallar Sabina. A mí Sabina me impone un respeto de tres pares de narices; vestir como viste, cantar como canta y decir lo que dice impone. Me impone. Porque si Sabina u otro cualquiera por ahí vistiera con traje y corbata, fuese bien peinado y afeitado a diario las cosas serían distintas. Pero no, las cosas son como son y los progres como Sabina o Miguel Bosé van permanentemente con barba de tres días, los tíos. Que es que no sé cómo se las arreglan para estar permanentemente copn barba de tres días y desaliñados ma-non-troppo. Y para eso hay que valer, hay que ser un artista y valer.
Porque luego no se paran en eso, van y nos dicen lo que debemos pensar, lo que debemos hacer y lo que debemos votar. Y lo que está bien y lo que está mal. Y además son unos artistazos de tomo y lomo, que cómo se las arreglarán los tíos para compaginarlo todo. Y conste que me da más o menos lo mismo la artista esa cuyo nombre no consigo recordar y que es del PP. Bueno, exactamente igual no me da. La verdad es que está mucho más buena que el Sabina y el hijo de Dominguín juntos, aunque también quiere que yo piense como ella. En realidad a ese sacrificio ideológico estoy dispuesto si ella está dispuesta, esto si..., si me resulta que el esfuerzo me vale la pena.
Lo malo es cuando estos estrategas de las ideologías me fallan. Lo difícil es que falle la musa del PP, creo yo. Porque el imaginario colectivo de esta España actual no espera nada bueno de las derechas; antes al contrario, se espera todo lo malo. Al menos, públicamente. Otra cosa es lo que a escondidas vote cada uno, claro. Así que si alguien se encuentra a Norma Duval mirando desdeñosamente a una inmigrante, a un pobre o a la chica del servicio no pasaría nada. ¿Qué se espera de la mala gente de derechas? Pues eso, que sean de derechas, más malos que la quina y bastante repugnantes, revestidos de Aghata Ruiz de la Prada y con abundante gomina en el cabello, al fin y al cabo son los fascistas de siempre, quizá un tanto reciclados, pero los mismos que ganaron cruelmente la guerra civil e impusieron su ley fascista durante cuarenta años.
¿Pero y qué pensar cuando nos falla Sabina? ¿Dónde acudir en busca de la docta sabiduría, cómo saber cuál es la actitud que espera de nosotros nuestro líder espiritual si ese líder parece actuar contra lo que tanto tiempo nos ha estado predicando? ¿Tienen derecho nuestros líderes inmarcesibles a cambiar de opinión sin previamente ponernos al cabo de la calle de los motivos, causas y razones para tanto desgobierno?
Y más: ¿Cómo ser optimista respecto a la evolución de la causa de la izquierda si hasta Sabina nos falla? ¿Cómo sabré a partir de ahora lo que tengo que pensar, a quién tengo que votar y qué tengo que decir en el bar a la hora del café?
¡¡¡Señor, qué desconcierto, ya no sé si afeitarme o dejarme barba de tres días, ya no sé si fumar tabaco americano como los de derechas o mascar chicle con aire indolente y aburrido como los de izquierdas, qué desorientación!!!

05 octubre 2006

REGALO IDEA GENIAL PARA MINISTRO BANAL

Jesús Caldera es ese ministro de Asuntos Sociales que está absolutamente desaparecido mientras miles de emigrantes ilegales llegan cada día a nuestras costas, perdiendo la vida muchos de ellos en un desesperado intento de alcanzar el nirvana terrenal del opulento y poderoso Occidente. Y ya de paso me sirvo recordar a mis lectores lo poco que se habla de esa otra inmigración, también absolutamente ilegal, que nos llega en autobuses-patera a través de los Pirineos. Algún motivo oculto habrá para que no se hable nada de tantos y tantos ciudadanos que entran tan ilegalmente como los anteriores pero de manera infinitamente más discreta y oculta. Ya digo que éste es un ministro que ni pincha ni corta en asuntos sociales, un ministro banal, vaya.Jesús Caldera es también el personaje que al ser nombrado ministro dejó de defender los intereses de su tierra salmantina, qué bella es, para pasar a defender los de sus aliados políticos. A eso se le llama saber escoger y tener preferencias. De defender la permanencia en Salamanca de los famosos papeles del Archivo de la Guerra Civil pasó a defender su traslado a Barcelona. Y es que quien paga manda y los votos son moneda bien corriente en el mundo de la alta política.Por cierto, permítanme una leve digresión, que los dichosos papeles, con la guerra que nos dieron los catalanistas, languidecen perdidos en una exposición en las Ramblas que casi nadie visita. Fíjense la importancia vital que parecían tener, la de ríos de tinta, la de expresiones grandilocuentes de unos y de otros, para acabar tristes, solos y olvidados. No hay nada de aquella enorme gira prevista por toda Cataluña, enla que los ciudadanos iban a salir a las calles y plazas de cada pueblo para darles la bienvenida. No, nada de giras, nada. Aburriditos y decepcionados que estarán los pobres papeles. Para mí que no eran sino la excusa perfecta que algunos necesitaban para demostrar lo machotes que eran y cuánto mandaban en Esp.... en el Estado. ¿O no?Pero ya les digo que hoy no iba a escribir de eso, no. Hoy quería regalar una idea genial al ministro de Asuntos Sociales. A ver si me explico:Puesto que estamos en un país en el que el 50% de los puestos del Consejo de Ministros está necesariamente destinado a las mujeres, cosa que luego no se transmite a los siguientes escalafones de los Ministerios; puesto que vamos a sacar adelante una ley que obliga a las grandes empresas a reservar el 40% de los puestos del Consejo de Administración a las mujeres, no por méritos, sino por mujeres, ¿por qué no da un paso más el banal ministro y obliga a las familias españolas a tener el 50% de niñas y el 50% de niños? En mi familia los niños somos minoría...¿A qué teme el señor ministro? ¿Se va a detener porque la Madre Naturaleza se le oponga? ¿Va a poder Dios (perdón por lo políticamente incorreto que resulta esta alusión que sin duda se debe sólo a mi torpeza) más que Jesús Caldera?
PD Ahora que lo pienso... ¿no deberíamos estar hablando de cuotas del 33% en vez del 50%? ¿Qué pasa, que Zerolo y compañía no van a ascender nunca en los escalafones? ¿No deberemos preverlo y reservarles una cuota especial? Al 33%: hombres, mujeres y zerolos

01 octubre 2006

CARTA ABIERTA A MARAGALL, EL DE LA DOBLE MORAL

A veces uno se tropieza mil veces con la misma piedra y no aprende. Eso le ha pasado una vez más a Maragall, el de la doble moral. Seguro que el pobre arrastra sus limitaciones desde que iba a la escuela, cuánto me gustaría hablar con quienes fueron sus maestros, a ver cuánto le costó aprenderse las tablas o diferenciar entre arriba y abajo, derecha e izquierda. En su disculpa convengo en recordar que todavía no existían Epi y Blas, con lo que enseñaban.
Así durante la V conferencia nacional del PSC ha dicho el pobre infeliz “Ahora que los portugueses quieren ser españoles, que se preparen los castellanos”. Todo ello al hilo de esa encuesta que afirma que un 28% de los portugueses parecen querer formar un Estado con España.
Otra vez Castilla como culpable, otra vez Castilla asfixiante dominadora, otra vez la rica y poderosa Castilla. ¡Pobre Maragall, el de la doble moral. ¿Cuánto tiempo hace que Maragall no se da un paseo por Tierra de Campos, por la montaña palentina, por la sierra de Ávila, por los montes de Toledo? Cataluña será grande y eterna, pero sus dirigentes no tienen por qué serlo. Yo le invito, cordial, efectiva y educadamente a mi casa y le prometo dar una vuelta por la Castilla de verdad, no la de las rancias novelas del Siglo de Oro. Actualícese, señor Maragall, el de la doble moral.
Maragall, es un pobre mindundi que circunstancialmente ha dirigido a Cataluña y que siempre se ha distinguido por creer lo que le interesaba políticamente. Por ejemplo, se empeñó en conseguir que los famosos papeles de Salamanca volvieran a Cataluña, en una exposición que a nadie interesa (hasta el punto de que lo que iba a ser una gira impresionante por toda Cataluña, pueblos y ciudades, se ha convertido en una exposición permanente en un local de las Ramblas que nadie visita), pero no puede aceptar que por la misma regla de tres a Castilla deberían volver los cientos de piezas maestras de la riquísima imaginería castellana que llenan las salas del museo Marès, por ejemplo. No, eso jamás, eso sí que no. Maragall, el de la doble moral. O la ley del embudo, para mí lo ancho y para los demás lo estrecho.
Los castellanos no tenemos la más mínima preocupación porque algún día los portugueses y los españoles formemos una sola nación. No nos preocupa. Los castellanos nunca nos hemos sentido preocupados por portugueses, gallegos, andaluces o catalanes. A lo mejor por eso hay tal explosión de riqueza en nuestras villas y capitales, plagadas de industrias florecientes, de habitantes jóvenes y emprendedores, por eso somos un polo permanente de atracción de hombres y mujeres, de empresas, de capitales, de trabajo, de juventud, por eso Castilla tiene tal influencia en las instituciones del Estado, en la cultura del Estado... y en los presupuestos del Estado, claro, que destinan una riada de millones de euros para.... Cataluña.
Quizá por eso, porque no nos preocupan los catalanes sino las catalanadas de algunos catalanistas, andamos locos escogiendo qué autovía inexistente vamos a utilizar para ir de Valladolid a León, por eso tardamos tanto en escoger si utilizamos el AVE, que no tenemos y que cuando llegue será un triste remedo del tren veloz que está llegando a otras regiones, o el avión de hélice para ir a Madrid desde la región más extensa de la Unión Europea. Quizá por eso formamos una de las regiones más despobladas, envejecidas y desindustrializadas, quizá por eso nos parecemos tan poco a Cataluña, señor Maragall, el de la doble moral.
Quizá por eso, por dejadez y falta de preocupación, los castellanos andamos divididos en cinco regiones autónomas de segunda regional mientras en Cataluña tienen el Estatut que tienen. Aunque todavía está por aclarar qué papel desarrollaron, junto a un Estado genuflexo y entregado, los partidos nacionalistas periféricos cuando la España de las autonomías, por qué y por quién se impulsó la sangrante división de Castilla, por qué no interesaba una Castilla fuerte y poderosa, con Madrid, tal vez, como capital.
Esos somos los castellanos, señor Maragall, los que no pintamos nada en una España que parimos y contribuimos a hacer grande, pero que sin embargo nos roba, nos ignora, se burla de nosotros y nos desprecia, una España con la que se nos equipara y confunde interesadamente, una España que nos asimila con un régimen político que nos destruyó, trasladó nuestras industrias y contribuyó al vaciamiento de nuestros campos, pueblos y ciudades. ¿Es que no hubo catalanes, vascos, extremeños, andaluces, y baleares que apoyaran física y emocionalmente al franquismo?
Y ahora dígame, señor Maragall, el de la doble moral, ¿de qué nos vamos a enterar los castellanos?
PD Señor Maragall, ¿Cuántos castellanos forman parte de su PSC, le oyeron decir esto y no se levantaron a hacerle un corte de mangas? Cobardes!!!

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