Palencia es una emoción:

16 febrero 2010

Jesucristo gay, tocacojonamiento a la española

Están despendolados, desmadrados y megaacelerados. Zapa ha despertado el anticlerical innato en el profundo ser de muchos españoles y alguien ha debido dar la orden de “facha el último”. La España seudoprogre y seudointelectual se ha lanzado al ataque a todo lo que suene a religión, más concretamente a catolicismo.

No se trata en esta ocasión del habitual anticlericalismo de los actores que desfilan con pancartas contra la Conferencia Episcopal, no, ahora se trata de que alguien en el colmo de la pijería progresista se ha inventado un Jesucristo homosexual hijo de una prostituta llamada María. El caso es dar la nota, llamar la atención e ir un paso más allá en el habitual tocacojonamiento social, carca el último.

En España abundan los soplagaitas que se la cogen con papel de fumar a la hora de hablar. Desde hace tiempo está prohibido hacer chistes de homosexuales porque eso sería discriminación o insulto, tampoco de gangosos, pongamos, porque no es políticamente correcto, no vaya a ser que los ofendamos. Sin embargo insultar a los católicos sale gratis; más aún, es sello imprescindible de todo aquel que pretenda ser admitido en los círculos de progresía intelectual, los católicos son la diana social actual. No eres nadie si no insultas a los fachas y atrasados trogloditas católicos.

Es algo que está en los genes anticlericales del español medio, pasamos de quemar heterodoxos herejes a quemar ortodoxos en lo que dura un chasquido de dedos, a radicales, por una mano o por la otra, no hay quien nos gane. En la sociedad media actual no eres suficientemente machote, suficientemente hombre ni suficientemente duro si no expeles dos o tres gruesos tacos en cada frase que dices, la blasfemia es puro lenguaje cotidiano carente de la más mínima importancia social. Incluso, ¿no les parece?, que alguien hable de blasfemia parece algo extemporáneo, un aldeano anacronismo propio del nacionalcatolicismo de una España de posguerra, una España que ya no existe, claro, faltaría más. Los futbolistas ya no se recatan en sus manifestaciones tras cualquiera de los derbis del siglo y las peroratas que tanto encantan a las masas aficionadas siempre andan salpicadas de palabrotas y obscenidades que demuestran lo fortachones, supermachos y abnegados que son los peloteros de la liga española. Por cierto, creo haber leído que en la liga italiana van a castigar a quienes hablen así.

En la retorcida España actual si pones en duda la labor económica de Zapatero eres un facha antiespañol, pero puedes insultar los sentimientos más profundos del más numeroso grupo social de ciudadanos y convertir a Jesucristo en gay y María en una prostituta. Total, allá los católicos. Pobres.

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