12 febrero 2011

Sentido del ridículo

A mis años reúno ya una abundante colección de ridículos públicos. He vivido suficiente para haber metido la pata en ocasiones numerosas y situaciones diversas. Según va pasando la vida me importa menos, además supongo que es algo que afecta a todo el mundo. Si alguien no siente que ha hecho suficientemente el ridículo en su vida es porque no ha vivido con suficiente intensidad o que no se conoce. O que se miente a sí mismo.

No creo que haya nadie que se libre de ello, se me viene a la cabeza una lista de nombres conocidos, sean superiores o mis iguales, con un considerable inventario de ridículos, sea en el orden político o social. O profesional. Alguno que yo conozco no se da cuenta porque tiene de sí mismo un concepto que no admite una crítica. Ni propia, caramba. El ridículo más espantoso es no darse cuenta de que se hace el ridículo.

Supongo que Pere Navarro, Director General de Tráfico, pertenece a este último grupo. Ha tolerado impertérrito la suprema ordinariez y la rampante ordinariez de su subdirectora general de Educación, Divulgación y Formación Vial. Durante repetidos años. Sin decir ni mu. Probablemente le pareciera normal esta manera de expresión, una forma propia de nuestros tiempos -lo que le describiría contundentemente- tolerándola y amparándola con su silencio. Pero el ridículo de Don Pere no viene sólo por ahí, que ya tiene narices, sino porque la razón que ha esgrimido para cesar al Jefe Provincial de Palencia ha sido que "Hay correos que nunca deberían haber salido de la esfera privada".

Y sin embargo nadie ha contribuido más que él a la difusión por mil canales de tan marxista historia. A los famosos hermanos me refiero. Sin la injusticia que ha cometido con el Jefe Provincial de Palencia, a quien evidentemente no tengo el gusto de conocer, nadie habría sacado en las portadas de periódicos, en las entradillas de los informativos, en las tertulias radiofónicas y en decenas de blogs la ordinariez, zafiedad y brusquedad del lenguaje de esta ¿señora? Nunca nadie, salvo los destinatarios del repetitivo correo-e, se habría enterado de la basura moral y la miseria intelectual de la susodicha subdirectora. ¿No ha hecho el más espantoso de los ridículos Don Pere? Insisto, lo peor es no darse cuenta de que se hace.

No puedo olvidar al alcalde de Valladolid y sus manifestaciones contra Leyre Pajín. La zafiedad debe ser contagiosa o que para ser ordinario, vulgar e insensible no importa el carnet. Me pregunto si son hechos aislados o nos estamos deslizando por una cuesta infinita.
----------------------------------------------------------------------------------
Éste es el segundo artículo que escribí sobre el tema, lea aquí el artículo original: A Don Pere Navarro, desde Palencia

Entradas más populares de la última semana

Seguidores del blog