Palencia es una emoción:

04 mayo 2012

España pendular


He aprovechado la tarde brillante del pasado miércoles para salir a la calle y pasear sin rumbo. El tiempo gris y desangelado de días atrás nos ha ofrecido una tregua y he disfrutado de la calle y el parque. Me atosigaba tanta lluvia caída, me angustiaba. Ver caer agua bien protegidos tras los cristales tiene un aura melancólica que a casi todos nos resulta atractivo durante un tiempo, pero llega un momento en que necesitamos que el sol traiga el triunfo de lo práctico sobre lo romántico.

Por eso pasear durante esa tarde soleada era una exigencia urgente, ver el ímpetu de la luz sobre el césped del parque era una necesidad que empezaba a afectar mi ánimo, ver a dos señoras detenidas sobre la acera conversando sin prisa me pareció un aviso de que no hay mal que cien años dure.

Inmediatamente delante de mí una madre y su hija adolescente marchaban calmadamente, disfrutando la tregua de las nubes sobre Palencia. La mala costumbre española de hablar demasiado alto me traía claramente sus palabras y me asustó la brusquedad de la hija con la madre, su zafiedad y su falta de educación contrastaban con la placidez de la tarde. No eran meros reproches juveniles, eran provocaciones, ofensas y faltas de respeto que a los ajenos nos escandalizaban. Y sin embargo la madre callaba. Y consentía. Y admitía y toleraba. Y sufría silenciosa y resignadamente.

A veces me pregunto si esto es una plaga, si ya no hay remedio, si no hay vuelta atrás. A veces me pregunto quién ha aconsejado tan mal a parte de los padres españoles en la educación de las nuevas generaciones, en qué punto sin retorno creímos que por ser amiguetes guay de nuestros hijos íbamos a ser buenos padres. A veces me pregunto si entre el autoritarismo y la mano dura de hace unos años y la gilipollez educativa de unos cuantos padres acomplejados no hay un punto medio. España pendular.

Faltaba poco para que el sol de la tarde cayera tras el monte El Viejo pero ya corría el viento con ligereza y las hojas de los árboles lo pregonaban nítidamente. Aunque  el cielo estaba limpio, de un azul primaveral que podría servir para un anuncio con chavala desbordante de curvas, consulté las previsiones meteorológicas para los siguientes días. Se nos avecina más de lo mismo y tras una tarde brillante y primaveral vuelven los cielos grises y nubosos y el tiempo desapacible. Ha sido sólo un engaño y el tiempo otoñal sigue en mayo. España pendular siempre. 

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