Palencia es una emoción:

21 noviembre 2012

Contra Telecinco


Ya sé, amigo lector, que usted piensa que la crisis de España es económica. Y no le falta razón, claro. Pero un país en el que una parte importante de la juventud tiene como norma beber sin cesar cada fin de semana en ese absurdo que llamamos botellón, en el que algunos políticos con casa en Madrid cobran una compensación por vivir fuera, cuyos bancos multimillonarios dejan sin casa a los más pobres, cuyas Cajas de Ahorros, manipuladas por políticos y sindicalistas, han timado a decenas de miles de personas sin que haya contundentes medidas carcelarias por el medio, que reelige políticos corruptos y que vive sin más credo que el “yo tengo derecho a” tiene otros problemas mucho más graves. Y más ocultos, lo que redunda en la aludida gravedad.

Les hablo de Telecinco, la cadena de televisión que está ayudando a conformar la más podrida sociedad europea, empapándonos en programas inmorales (si alguien cree que les voy a hablar de religión que se pierda de vista ya mismo) e indecentes, la cadena de televisión que más escarnio hace de la mujer, la cadena que pagó a la madre del Cuco para aparecer en sus platós.

Telecinco ha demandado al bloguero que inició una campaña para evitar que los programas de televisión pagasen a criminales. Sus dueños parecen querer que Pablo Herreros pague aquella victoria suya y de todos. Con aquella campaña algunos anunciantes retiraron su publicidad de la inmundicia televisiva que tanto gusta a la parte más vomitiva de la sociedad, contribuyendo así a cierta mejoría del aire que respiramos. Por una vez la mortecina y macilenta sociedad española se sacudió su sopor cadavérico y desmontó momentáneamente el circo nauseabundo que proporciona de manera tan indigna los ingresos que mantienen el tinglado económico de esta sucia empresa.

Acabo de firmar una petición de Change.org para solicitar de nuevo a determinados anunciantes de Telecinco que retiren su publicidad de una empresa que tanto daño está haciendo a la sociedad y que persigue así a un periodista. Sólo si nos revelamos contra nuestro destino –destino impuesto por otros- podremos ser dueños de nuestro rumbo.

Ya sé, amigo lector, que usted piensa que la crisis de España es económica. Y no le falta razón, pero un país que se deja manipular sin rechistar tiene muchos más problemas y se merece lo que le pase.

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