Palencia es una emoción:

28 agosto 2013

Alianza de civilizaciones, choque de culturas

Se supone, al menos según alguno de nuestros gobernantes, que las culturas deberían encontrarse, correr una hacia la otra y echarse mutuamente en brazos. Sería deseable, por ejemplo, que el mundo, las generaciones futuras lo verán, no terminara dominado por culturas sexistas y teocráticas o por culturas habituadas a la tiranía, en las que los derechos humanos no existen y el individuo queda sometido a la voluntad proletaria del colectivo. Sin embargo, para quien esto escribe, el futuro está muy claro como sabrán los lectores habituales: terminaremos fulminados por musulmanes, dominadores con la fuerza de los vientres femeninos, o por los chinos, dominadores por su disciplina y su mansa sumisión al poder.

Hoy he tenido ocasión de presenciar algo que me ha irritado durante largo rato y que me ha amargado el final de la tarde. La tormenta, habitual ya estos días, nos ha empujado a todos los turistas hacia lugares cubiertos. La plaza se ha despejado en pocos minutos y todos hemos acabado en las terrazas de los bares vecinos. En una mesa próxima se ha sentado una familia árabe, marido, esposa con la cabeza totalmente tapada, una niña de unos cuatro años y una anciana en silla de ruedas, portada por una señora de origen claramente asiático. Además, otra señora, también de rasgos orientales pero bastante más joven, empujaba el cochecito de un bebé. Estaba claro, la familia, chacha para los nenes y criada para la anciana.

Mientras la familia se sentaba, ordenaba al camarero y consumía, pongamos unos cuarenta minutos, las dos mujeres asiáticas permanecían de pie, impertérritas; los primeros minutos al lado de la mesa de los señores, luego, cuando la lluvia cesó, se alejaron hacia la plaza, permaneciendo siempre de pie, alejadas de la familia y privadas de toda consumición... ¡Cuarenta minutos! Pero lo que el reloj dijera es lo de menos, me irritaba esa sensación de superioridad, de dominio, de señorito de dehesa de antes de la guerra, de insignificancia, de desprecio hacia "la servidumbre"...

Qué quieren que les diga, no me he levantado y le he dicho cuatro cosas al paisano porque Misanta me lo ha impedido, pero sobre todo porque medía medio metro más que yo... Insisto, éste es el mundo al que se encamina Occidente, seremos sus siervos, poco a poco. Ni alianza de civilizaciones ni narices. ¡Choque de culturas! Y nuestros hijos lo verán.

Occidente, las supuestas democracias, no encuentra el camino para un mundo árabe que se debate entre aceptar a militares en el poder o aceptar los resultados de las urnas, aunque de esas urnas surjan nuevos Hitler teocráticos e intolerantes. Egipto o Siria son sólo la manifestación actual de las contradicciones del mundo musulmán. Acabarán con nosotros. Caeremos víctimas de nuestras contradicciones, de nuestras limitaciones.

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