Palencia es una emoción:

06 febrero 2015

Resignación educativa

Por cuarta vez en treinta años PP y PSOE han llegado a un acuerdo contra el terrorismo. Bien, muy bien. Son pactos imprescindibles, hay políticas que solo alcanzan su plena efectividad cuando son acordadas, cuando nadie se conjura para derribarlas a las primeras de cambio. Son más válidas cuando su base es sólida, cuando son inquebrantables, estables. El terrorismo es asunto suficientemente importante para necesitar ese acuerdo. Bien, muy bien, repito. ¿Y por qué no un acuerdo en Educación? ¿Por qué no hay nunca pactos en este asunto? ¿No es materia suficientemente importante? ¿Es preferible que cada pocos años, casi cada ministro, se cambie toda la planificación, que currículos, sistemas, contenidos u objetivos vayan y vengan al son de las elecciones generales? ¿No queda demostrada la incapacidad de nuestros políticos, su baja calidad, su sectarismo? Que consideren la Educación como materia susceptible de debate político demuestra la estima que tienen por esta cuestión. Así nos va.

Ahora nuevo enfrentamiento entre partes. Previsiblemente el Consejo de Ministros va a aprobar un decreto de flexibilización del sistema universitario español, con más de un millón y medio de alumnos. Actualmente las carreras o grados duran cuatro años y los másteres posteriores uno. El nuevo proyecto, contra el que hay quejas de casi toda la comunidad universitaria, supone permitir que los campus establezcan de forma voluntaria carreras de tres años y másteres (¿Por qué utilizamos una palabra inglesa?) de dos. Rectores, oposición, sindicatos y estudiantes lo critican porque España cambió el modelo universitario en 2010 para adaptarse Plan Bolonia, que aún no ha sido evaluado. Cinco años han pasado.

De la Enseñanza Primaria a la Universidad la inestabilidad amenaza a nuestros estudiantes. Nada parece permanente, fijo. Nada es desde luego acordado, inmutable a la sucesión de partidos en la cúpula del ministerio de Educación. Todo parece al albur de las urnas, al capricho del ministro o del partido de turno. Menos dramático que el terrorismo pero exactamente igual de trascendente es la Educación para un país. Sin libertades garantizadas por las leyes no hay futuro. Sin Educación tampoco.

Pero estoy a punto de bajarme del barco. Con tristeza y resignación.

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