Palencia es una emoción:

30 junio 2006

LAS DOS ESPAÑAS DE ZAPA-CERO

Estamos viendo en Zapatero el mismo extraño comportamiento de los últimos presidentes de Gobierno cuyo asiento presidencial dependía de los votos de los nacionalistas periféricos. Cierto es que en sus concesiones a los nacionalistas catalanes ha ido más allá que sus antecesores y todo indica que se dispone a hacer lo mismo con los nacionalistas del País Vasco y, sólo cabe imaginar, con los nacionalistas gallegos. Concesiones, aclaro, a los nacionalistas, que no a los catalanes o a Cataluña, como la clara abstención en el referéndum se encargó de poner de manifiesto. Empieza a ser normal que los políticos circulen por rutas ajenas a sus votantes. Qué más quisieran esos nacionalistas que fuese cierta la identificación automática que ellos realizan entre su ideología y el pueblo al que representan.
Zapatero por su cuenta y su riesgo se ha decidido a cambiar las estructuras del Estado y las relaciones entre quienes lo componen, sin contar para tan delicada labor con la colaboración del principal partido de la oposición. Cuenta sólo con el apoyo de los nacionalistas respectivos y el de los intrascendentes de I.U. Y me interesa aclarar que hablo del apoyo de los nacionalistas, que no necesariamente de los ciudadanos de esas autonomías. Para ello no le importa deshacerse de aquellos “mindundis” de su partido, Rosa Díez o Nicolás Redondo, que no le secundan en sus propuestas. A los pobrecillos (por ser despreciados, no por dignidad, inteligencia u otras cualidades) les ha ido relegando y apartando de su camino pues son, eran, la maleza que hay que desbrozar para seguir avanzando. Todavía está por ver hacia dónde.
Está Zapatero llevando a cabo esa tarea, ya digo, con el general encanto de los nacionalistas. Cómo no van a estar encantados si les está haciendo la labor que ellos tanto están deseando: la culminación de una España, de un Estado, de dos niveles; una España de afortunados y otra de desheredados; un Estado de privilegiadas naciones y otro de secundarias regiones; una España en la que unos ciudadanos tendrán una serie de derechos, políticos, económicos, culturales y una importancia en la estrategia de los Gobiernos y otra España de ciudadanos regionales (que los lectores tomen la palabra en todos los sentidos que quieran) que ni pinchan ni cortan en las decisiones de los Gobiernos, unos ciudadanos mindundis que han sido relegados y apartados del camino de sus gobernantes pues somos, éramos, la maleza que hay que desbrozar para seguir avanzando. Para estos ciudadanos no se debería hablar de Zapatero sino de Zapa-cero, pues cero es lo que le importamos.
Doy por supuesto que Zapa-cero está convencido de hacer el bien a sus ciudadanos. No quiero pensar que todo esto lo hace por seguir en el puesto o por pasar a los libros de Historia como Zapatero I el Pacificador. Todo para el pueblo pero sin el pueblo, pues lleva a cabo su tarea prescindiendo de todas aquellas autonomías que carecen, carecemos, de un partido nacionalista fuerte, es por eso que creo que en todas y cada una de las autonomías debería haber un voto multitudinario a este tipo de partidos. Si los grandes partidos “nacionales” no saben o no pueden defender nuestros intereses, el votante, por instinto natural y por pura supervivencia, debería desconfiar de ellos. Si Zapacero se encuentra a gusto negociando con partidos nacionalistas démosle diecisiete tazas de caldo, que pruebe de todas, no sólo de dos o tres. Siempre las mismas dos o tres.
Escribo y vivo y amo desde el corazón de Castilla. La actitud hacia ella de los últimos presidentes de Gobierno, además de negar su existencia, ha sido la del traidor que rechaza y desprecia sus orígenes y quiere asimilarse al poderoso conquistador, quizá sin darse cuenta de que Roma nunca paga a traidores. En Castilla no existen partidos nacionalistas fuertes, ésa y no otra es la gran causa de sus males actuales. Dedicarse a la construcción de España, obra que jamás le será pagada ni agradecida, es el final de una Castilla rota en cinco autonomías diferenciadas, inconexas e indiferentes. Y Zapa-Cero, tan feliz.
PD. Mientras tanto en Cataluña se niega su alma castellanoparlante y se niega el derecho a estudiar en Castellano de quien lo desea sin que los escasos amantes de Castilla y lo castellano digan ni media palabra. Su solidaridad debería surgir por lo de “castellano”, no por lo de “nacionalista”. Digo yo.

UN CARNÉ POR PUNTOS PARA ZAPATERO

Yo sé que esto del carné por puntos para los conductores es una jodienda, y ustedes perdonen. Todos dependemos en mayor o menor medida de ese trocito de papel que nos autoriza a conducir y sin él no somos nada, no somos nadie. Nuestra vida quedará truncada el día que un aviso de la DGT nos diga eso de que la hemos mangao y no podemos llevar de vacaciones a la parentela o no podemos ir a trabajar como no sea en autobús. Si yo fuera fabricante de bicicletas estaría empezando a llenar el almacén (“Aumentaría el stock” que dicen los gilis) y preparándome para una gran demanda.

Si, como nos dicen, hemos dado con la causa de los males de nuestro tráfico, bienvenido sea el carné por puntos, oigausté. Uno se pregunta cómo no habíamos descubierto antes este maravilloso bálsamo de Fierabrás. Siendo tan maravillosa la experiencia de quitar la licencia al más pintao animo a quien proceda a extenderla a todos los órdenes de la vida: Padre que no eduque a sus hijos que se quede sin carné de padre, sin poder conducir a sus hijos y hasta sin salir a la calle. El problema es que para conducir una motocicleta hace falta un permiso y para ser padre basta con... basta con eso...

Y los políticos. ¿Qué tal si nos inventáramos el carné de político por puntos? A lo mejor algunas cosas cambiaban... ¿Que Zapatero ganó las elecciones? ¡Doce puntos a estrenar! ¿Que Don Fulanito jura como ministro? ¡Doce puntos a estrenar! Y a partir de ahí a empezar la rebaja: ¿Prometen y no cumplen? Tres puntitos menos. ¿Mienten? ¡Cuatro! ¿Se olvida de los intereses generales y apoya con miles de millones a las autonomías plañideras? Doce puntitos menos de golpe, oigausté, que nos ha resultado un flagrante peligro para la convivencia. Y a estudiar pa poder sacar otra vez el carné de demócrata integral, hala.

Permítanme seguir elucubrando: ¿Cuánto le durarían a Arzallus, el que amenazó con impugnar la Constitución, esa docenita de puntos? ¿Cuántos puntos le quitarían ustedes a Carrillo por hablar de “la incitación al asesinato del presidente del Gobierno por parte de la derecha"? ¿Y por decir “El PP quiere que en España siga asesinándose" cuántos carnés le quitamos?

Supongo que esto nos llevaría establecer una clasificación (Un “top ten” para los gilisajonizados) para catalogar las manifestaciones de los políticos. Como los Cuarenta Subnormales pero en serio. Si alguien pone en marcha la idea me pido el copyright, eh. Así que animo a los lectores a añadir nombres, disparates y los puntos que suprimirían. ¿Empezamos por algún comunicador ponzoñoso? ¿Algún alcalde enladrillado? ¿Algún concejal súbitamente enriquecido? Digan, digan...

26 junio 2006

¿LIBERTAD? EN LA PRENSA CATALANA

Cuando la prensa está enferma los primeros en padecerlo son sus lectores. Cuando la prensa no es libre los primeros en padecerlo son sus lectores. Cuando la prensa no informa los primeros en padecerlo son sus lectores. Cuando la prensa desinforma los primeros en padecerlo son sus lectores. Cuando la prensa dice medias verdades los primeros en padecerlo son sus lectores. Cuando la prensa está subvencionada los primeros en padecerlo son sus lectores.
Cuando la prensa está enferma, no es libre, no informa, desinforma, se calla o dice medias verdades está manipulando. En ninguno de estos casos los lectores suelen enterarse, claro. Viven, manipulados, en esa arcadia tan feliz como artificial que le han inventado y viven y votan al servicio del poder que controla esta prensa. Para eso paga.
¿Cómo es posible que ciudadanos catalanes cultos, bienintencionados, lectores habituales, atentos oyentes o espectadores no hubieran oído hablar de “Ciutadans de Catalunya” en plena campaña del referéndum catalán? ¿Cómo es posible que ciudadanos de Cataluña tan significados como Arcadi Espada o Albert Boadella pasen desapercibidos en momento tan relevante? ¿Cómo es posible que las agresiones que sufrieron pasaran con letra pequeña, escondidas en pequeños sueltos, en las esquinas de las páginas menos leídas? ¿Cómo es posible que la prensa catalana pusiera paños calientes ante estos hechos? ¿Pasaría lo mismo si la libertad de expresión de Carod Rovira fuese violentada por unos intolerantes fascistas? ¿Pero los que atacaban al PP o a Ciutadans no eran intolerantes? ¿Tampoco fascistas? ¿Pasaría lo mismo en Madrid, Cáceres o Venta de Baños?
¿Cómo es posible que la prensa catalana pasara de puntillas ante tan destacada catástrofe como la del Carmel? ¿Pasaría lo mismo si a Ruiz Gallardón se le hundiera Vallecas? ¿Cómo es que la prensa catalana no investigó aquellas acusaciones, ¡en pleno Parlament!, de corrupción? ¿Pasaría lo mismo si Esperanza Aguirre acusara de corrupción a la oposición? ¿Pasaría lo mismo en algún lugar del mundo? ¿Cómo es que la prensa catalana no puso sus armas literarias en pie de guerra ante aquella curiosa autofinanciación de ERC a través del “impuesto” obligatorio de aquellos altos cargos a los que controlaba?

La revista Época ha dado los siguientes datos sobre subvenciones de la prensa catalana:
ABC: 30.000 € en 2003; 0 en 2004 y 0 en 2005.
El País: 0 en 2003; 250.000 € en 2004 y 146.300 € en 2005.
El Periódico: 1.869.393 € en 2003, 3.454.719 € en 2004 y 2.426.295 € en 2005.
La Vanguardia: 9.140.669 € en 2003, 5.996.492 € en 2004 y 2.748.400 € en 2005.
Avui: 5.080.106 € en 2003, 2.395.101 € en 2004 y 604.823 € en 2005.

Que cada persona, informada, interesada, culta y preocupada, piense. Lo que quiera, no lo que quieran.

22 junio 2006

HAZ, SEÑOR, QUE ESPAÑA GANE EL MUNDIAL

Señor, haz que España gane este mundial. Además de que a muchos ciudadanos les serviría para justificar sus existencias, posiblemente demasiado tristes y apagadas, siempre te podrías justificar en que ya lo predijo Nostradamus: "Cuando termine el sexto mes de 2006, el rey de España pasará los Pirineos con su Ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las planicies de Europa central. La destrucción y la derrota se abatirán sobre los malvados". No sé cuánto habrá de verdad pero toda la prensa lo repite hoy sin cesar.
A mí personalmente me sobra ésta u otra victoria, el deporte de competición me la refanfinfla, además sé que intentar comprender a tal supuesto y oculto profeta es una suprema chorrada, aunque la humorada se haga en base a un campeonato deportivo..., pero cuánta gente sería feliz, cuántos han depositado sus esperanzas vitales en tamaña gesta épicodeportiva, cuánta mala baba ibérica desaparecería.
Se nos acabarían los males patrios, Señor. Perdón, ya sé que utilizar “patria” para referirme a España es algo que en nombre de lo políticamente correcto no debería hacer, pero me anima a ello ver a miles de ciudadanos enarbolar la bandera rojigualda sin que se les caiga la cara de vergüenza, nefando pecado que jamás osarán cometer en otra ocasión que conlleve el más mínimo referente político, no vaya a ser que les llamen fachas. Con Franco el que no besaba la bandera cinco veces al día en dirección a Madrid era mal español; ahora es facha (equivalente a mal español en el lenguaje políticamente correcto actual) el que la celebre, cosas de la política y de los excesos, que este país es de lo que no hay.
Por otra parte, panem et circensis siempre fue buen aliado de la res publica, esa sensación de decrepitud, de que todo va mal, de que nada bueno es posible en estos turbulentos tiempos se iba a trasmutar por la contraria. Seguro que alguien inventaba una frasecita que dijera algo así como “Con nosotros siempre gana España”, o “Con nosotros España va chachipiruli”. Y puesto que unos y otros magrean el nombre de España hasta la desesperación tampoco pasaría nada si ya de paso el populacho fuese feliz. Todavía me acuerdo de aquellos tiempos en que el nombre de cierto partido político salía sobreimpresionado en televisión cuando Butragueño marcaba un gol, eso es finura de detalle y estar al loro. O al oro, vaya.
Con la euforia resultante de tan magna victoria desaparecerían todos nuestros males, la escasez de pisos, las temidas hipotecas, el enfrentamiento entre partidos, la carestía de la vida, el empleo precario, los atracos violentos, todo desaparecería momentáneamente o al menos carecería del más mínimo interés social, porque seríamos los mejores del mundo mundial.
Los beneficios serían múltiples y se repartirían por todo el Estado en proporción inversamente proporcional a su situación económica, política y cultural, por lo que todas las naciones de esta meganación panibérica estarían contentas, "dame pan y llámame campeón". Y lo bien que se circula por las calles cuando hay fútbol en la tele, sin coches ni ruidos..., cómo bajan las visitas a los servicios de urgencias, cómo se vacía el híper al que suelo acudir... Señor, sólo por esto merece la pena. Por esto y por sus alegrías, ¿no escuchas a niños y mayores, a jubilados y adolescentes, a obreros y brokers? ¿Acaso no reparas en cómo les brillan los ojos, cómo se les cae la babilla, cómo les tiemblan los labios?
Pero mucho sospecho que todo ello desaparecería inmediatamente en cuanto se apagase el último foco, en cuanto se cerrase la última cámara, en cuanto se agotase el último titular a toda plana, que en la casa del pobre la felicidad sólo dura un corto periodo de tiempo. Todo volvería a ser como siempre, los mismos atascos, los mismos precios, hasta el calor subiría sin duda alguna. Oh, Señor, te ruego que dentro de un mes vuelvas a convocar otro campeonato mundial de la cosa.
Pero, Señor, Señor, que Nostradamus tenga razón
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20 junio 2006

ESTATUTO CATAPLINERO

Por fin tiene Cataluña un Estatuto que sus gentes políticas han impuesto a sus ciudadanos. Menos del 40% de los posibles votantes han votado afirmativamente en el referéndum, a pesar de lo cual los españoles todos, y no sólo los catalanes pues es una norma que afecta a todo el Estado, vamos a tener estatuto por cataplines.
En algo pueden ser comparables la Constitución Europea y el Estatuto Catalán: Nadie los conoce, nadie los ha querido conocer y muy pocos lo apoyan, pero ambos será normas políticas básicas, son almas gemelas que influirán en nuestras vidas. En ambos casos los políticos han ido por un lado y los ciudadanos por otro.
El 51% de abstención ha sido un castigo a los políticos, a todos en general pero especialmente a los grandes voceros de la crispación y el alboroto. El 51% que no acudió a las urnas votó en contra de los políticos que han defendido los intereses de sus partidos, pero no los de Cataluña, no los de sus votantes. A pesar de las grandes venturas que anunciaban los partidarios del sí, para los que Cataluña sería una tierra de promisión por la que correrían ríos de dinero, el 51% de los catalanes prefirió quedarse en casa. O en la playa, que también se está muy ricamente.
Y todo ello a pesar de las voces como las de Maragall que ya han anunciado el resultado como “victoria rotunda e inapelable”. Camino mitológico por el que se avecinan las grandes declaraciones de todos los políticos, dispuestos a magnificar los resultados para convencernos de que lo maravilloso que es que “más del 75% de los votantes han apoyado el Estatut” (Joaquim Nadal), olvidándose de que sólo representan un escaso 40% de catalanes con derecho al voto. Zapatero ya ha dicho que ha tenido un "amplísimo apoyo". Joé. ¿Qué habría dicho si hubiera ido a votar un 80% de ciudadanos? ¿Qué epopéyico lenguaje habría tenido que utilizar? ¿Qué cantar de gesta habría entonado?
Quiérase como se quiera éste es un fracaso de resultado, un gran fallo de la maquinaria de propaganda catalanista, pues la mayoría de votantes ha pasado del estatut y de la inundación de felicidad y bienestar que iba a colmar Cataluña una vez que se aprobara tan genial norma cívica. La gente se ha cansado de dos años de insultos y descalificaciones, de ataques mutuos y prepotencia generalizada. El ciudadano de a pie y fundamentalmente la juventud ha pasado por encima del arco iridiscente de la opinión de sus políticos y jefes de mesnada, sabiendo que no le van a resolver sus problemas, sabiendo que mañana van a seguir teniendo los mismos contratos basura de ayer, que van a seguir teniendo viviendas inalcanzables si no es a 100 kms de su trabajo. Los ciudadanos siguen viendo a los políticos con reticencia, dando por sentado que son los mismos perros con distintos collares. Ante esto la rebelión del ciudadano indefenso, cuyos problemas nadie resuelve, es no ir a votar.
Por buscar algo positivo hay que resaltar que esos votantes que han acudido a las urnas suponen un apoyo a Maragall, a sus pretensiones de seguir en la Generalitat, que ya veremos lo que duran, y a sus maneras de predicar el Estatut sin alterar nunca el tono. De hecho fue el único político que condenó sin paliativos los vergonzosos ataques al PP y a Ciutadans. Por supuesto no va a dejar de aferrarse a ese 74% escaso de síes para aferrarse (La redundancia es voluntaria) al sillón presidencial, olvidándose de que eso significa que poco más de uno de cada tres catalanes ha apoyado el texto en cuestión. Ya de paso debería atender las voces de esos votantes, que le aconsejan deshacerse de su antiguo compinche Carod Rovira

13 junio 2006

FRANCO, FRANCO, FRANCO

Dice José Antonio Alonso, Ministro de Defensa y de lo que se le vaya ocurriendo a su amigo Zapatero en el futuro, que la estatua de Franco que preside el acceso principal a la Academia General Militar de Zaragoza debe ser removida. O sea, quitada, trasladada y eliminada. Y yo aprovecho la ocasión para estar de acuerdo ¿por primera vez? con un ministro, que es algo que mi familia debería festejar con fuegos artificiales, que no va uno siempre de marginal.
Lo que no sé es qué pinta todavía por esas plazas de España tanta estatua del Generalísimo ahora que ya se acabó el culto al dictador. Ahora que ya se acabó el dictador. Mal me puede parecer que en las academias militares presida las entradas o las salidas y se le proponga como un ejemplo a seguir por los caballeros alumnos. Porque si no es un ejemplo a seguir, si la suya no es una conducta a imitar no entiendo qué diantres hace ahí la escultura de marras. Y dado que tenemos un ejército supuestamente democrático y disciplinado, sometido al poder civil y que recibe sus premios cuando sirve al pueblo del que mana y sus castigos cuando invade terrenos como el político, que le es naturalmente ajeno, esas estatuas, esos homenajes mantenidos y esa presidencia de las puertas principales de las academias militares no sólo están de más, sino que serían un mal ejemplo, cabe suponer que una contradicción con los programas académicos y algo, por lo menos, contraconstitucional. Digo “contra” y no “anti” por huir del lenguaje legalista y centrarme en la visión del profano, del pueblo de a pie que se limita a observar lo que ocurre a su alrededor.
Todavía me resulta más incomprensible que subsistan estatuas de Franco en plazas mayores de capitales de provincias, que haya calles y plazas que lleven el nombre de Franco, José Antonio o de los Heroicos Caídos por la Patria, referencia absolutamente inexacta pues niega la existencia de la “otra” mitad de los muertos en la guerra civil. Uno no acaba de entender cómo en los pueblos de la España profunda, con alcalde de un partido supuestamente democrático, donde nadie vota a la extrema derecha, donde nadie se calificaría a sí mismo de franquista, falangista o cosa parecida, donde “fascista” es un insulto, donde se siguen descubriendo nuevas fosas de la guerra civil, sigue habiendo plazas dedicadas a José Antonio Girón de Velasco, por mucho que su señora madre lo hubiera parido allí mismo o en el pueblo de al lao. ¿A qué viene ese honor en el siglo XXI? ¿Cuál es el coste político o del tipo que sea para poner a cada uno en su sitio?
Cuando ya han pasado varios siglos desde que murió Franco, cuando el dictador no es más que un simple icono añejo para sus muy escasos seguidores fervientes, los alcaldes (de pueblos e, insisto, de alguna capital de provincia muy significada) deberían tomarse un poco en serio lo de adaptar sus topónimos a la realidad histórica, colocar a cada hijo de vecino en su sitio y dar algún serio retoque a sus callejeros. No hacerlo, aparte de contradictorio y absurdo en tiempos de ¿pura? democracia, es dar alas a los más intransigentes y radicales que todavía andan deseando revivir la guerra civil y el enfrentamiento, que haberlos haylos.
Así como a los que se empeñan innecesaria e insistentemente en volver a hablarnos de aquella república que estuvo tan lejos de ser la feliz Arcadia que nos quieren pintar.

08 junio 2006

Ay de mi Castilla (A los alcaldes de Segovia, Salamanca y León)

Dicen quienes de estos tratos tienen razones para conocer lo suficiente que cuando el diablo no tiene nada que hacer se pone a enredar con el rabo. Ahora que estamos empezando a pensar en nosotros mismos, por primera vez en los siglos, salen los alcaldes de León, Salamanca y Segovia a proponernos más enredos con la fiesta de Castilla y León, digo yo si no tendrán otros problemas que solucionar en sus ciudades.
Señor, en los momentos en que estamos y estos tres diablos nos sacan estos pelos contraautonómicos. Estamos haciéndonos un traje nuevo y cuando empiezan a tomarnos medida damos en removernos y bailar como si tuviésemos miedo del resultado. ¿No será que no les gusta cambiar de traje? ¿No será que no les gusta el cuerpo que nos ha quedado a los castellanos y cualquier excusa les vale para que nada cambie?
Somos en Castilla y León de lo más raro; formamos una comunidad que no se siente comunidad, preferimos ese invento artificial del siglo XIX que fue la provincia a la realidad de nuestros cientos de años de vida en común y a nuestra riqueza histórica. Eso sí, a españoles que no nos gane nadie, faltaría más. Viva España aunque sea injusta, insolidaria, egoísta y matricida. Aunque nos esté dando con el mazo de la emigración desde los años cincuenta que viva España.
No importa que esta España actual nos conduzca irremisiblemente al envejecimiento, a la despoblación, a la marginación de la vida económica, política y cultural española. Aunque no pintamos nada en España, nosotros somos primero españoles, luego palentinos, sorianos o zamoranos. A Castilla que le vayan dando. Eso sí, quejarnos y protestar de los políticos lo hacemos bastante bien, pero jamás moveremos un dedo por defendernos, jamás aprovecharemos el último hálito de vida que nos quede para impulsarnos y salir adelante. Plañideros que somos, pero muy españoles, eso sí.
Y rodeaos de tiburones como estamos vienen tres alcaldes a decirnos que no les gusta el barco que nos acoge porque celebra fiesta el 23 de abril... Miren, miren, déjense de marear la perdiz y empiecen a preocuparse por su pueblo, por sus gentes, por Castilla. ¿Dónde estaban ustedes cuando Martín Villa dijo aquello de que Castilla y León tenían que formar una Comunidad por cuestiones de Estado? O por cataplines, no recuerdo bien lo que dijo, es lo que tiene mi Alzheimer.
¿Quieren decirme ustedes, bravos defensores de su pueblo, por qué no protestaron cuando a algún chistoso se le ocurrió que la actual provincia de La Rioja no era Castilla? ¿Y la de Cantabria? Santander siempre fue históricamente el puerto de Castilla, a la entrada de Reinosa siempre existió un cartel que la anunciaba como “Adelantada de Castilla en el mar”... Más: ¿Es que Madrid no es Castilla? ¿Y Cuenca y Guadalajara? ¿Quieren ustedes decirme por qué les interesaba una Castilla chiquitita y dócil? ¿No será que ustedes y sus partidos no quisieron una Castilla fuerte económica y demográficamente, central pero con salida al mar, con muchos diputados e influencia, porque les interesaba contentar al PNV y CiU? ¿Por qué callaron entonces?
Permítanme que, sintiéndome tan español como ustedes, (aunque mi España jamás podría ser la que es para ustedes) acuda a su propio punto de vista españolista y memamente provincialista para demostrar que UCD, A.P. y el PSOE de entonces se equivocaron gravemente con España por haberse equivocado con Castilla: ¿Creen ustedes que existirían las actuales tensiones territoriales si, no habiendo cedido a los nacionalistas periféricos, Castilla fuese una sola, con 17 provincias, con riqueza económica, con varios millones de habitantes y con ese “carro” de diputados y senadores que nos corresponderían? ¿Se imaginan ustedes a Zapatero pactando en esas condiciones con Carod? ¡Y ustedes pensando en cambiar la fiesta de Castilla! ¿No tienen mayores problemas que solucionar?Por cierto que son castellanos los dos presidentes que más concesiones sin fin han entregado por mantenerse en el poder. ¡Manda!

04 junio 2006

DIARIO DE UN (JODÍO) EMIGRANTE

Se pone la mano de visera y observa con atención a través del sucio cristal antes de entrar en aquel decrépito bar. Ha llegado intencionadamente pronto y tras una duda decide entrar. Mira en su bolsillo y calcula cuánto le costará un café con leche. Pero antes ha ensayado varias veces cómo debía pedirlo correctamente, apenas hace un año que ha llegado al país y todavía no domina una lengua que le resulta diabólicamente enrevesada.
Entra con miedo y saluda en voz baja. El camarero, enorme, sucio y descuidado, aparentemente hosco con los extranjeros, está a punto de iniciar una mueca de disgusto pero se contiene, al fin y al cabo tiene poca clientela y el dinero es bueno venga de quien venga. El hombre se sienta discretamente junto a la sucia ventana, pasa la manga por el velador y limpia de restos la superficie. Deja unos papeles, se acerca con una enorme sonrisa y el miedo pintado en los ojos a pedir el café y vuelve a su mesa. ¡Cuántos podría pagar por el mismo precio en el café de su lejano pueblo! Bueno, tratará de estirar éste todo lo que pueda, varias horas si fuera posible.
Pero al bar ha ido para poder escribir a su familia con calma, tiene que centrarse, se sienta y empieza a dudar. Escribe a grandes intervalos, con largas pausas en las que se plantea lo que está haciendo. “Querida esposa: Cuánto te echo de menos. Te aseguro que a pesar de que apenas me queda tiempo libre no hago más que pensar en vosotros. En cuanto pase un poco más de tiempo podré ir a visitaros y llevar los regalos prometidos a los niños, pero es que en la oficina el trabajo es inacabable, el director es tan amable como exigente y sabe que puede confiar en mí. A veces hasta me hace comer con él para preguntarme mi opinión sobre cómo marchan las cosas en la fábrica. Cada semana me aumenta la responsabilidad y el trabajo. No sólo ayer mismo me volvió a repetir la promesa de subirme el sueldo, sino que me ha dicho varias veces que cuando le entreguen el coche nuevo va a venderme el que tiene ahora, uno enorme, con muy pocos kilómetros y en muy buen estado. Lo de la casa va cada vez mejor, de pintarla ya no tengo que preocuparme, precisamente el director me va a enviar a dos de sus obreros para que me lo arreglen todo mientras estoy en la oficina. Ayer, al ir al trabajo pasé por la oficina de correos y os envié dinero para que puedas pagar lo de la tienda y la ropa de los niños. Sé que no es mucho de momento, pero te prometo que es sólo este mes, el que viene será mucho más.”
Levanta la vista y coge aire en silencio, hunde la cabeza entre los hombros y se pasa las manos por los cabellos. Aprieta las mandíbulas, cierra los ojos y piensa en su pueblo, aquella casa vieja donde nació, aquella polvorienta calle donde tanto jugó de niño, la plaza donde los viejos desdentados y desesperanzados tomaban el sol...
De pronto una mano amiga se posa en su espalda, la emoción de ver a unos paisanos le envuelve y los abrazos y las risas y la alegría llenan de pronto aquel tétrico barucho. La enorme mole del dueño asoma detrás de una remendada cortina, frunce el ceño, mira con ira y murmura algo feo sobre los jodíos emigrantes.
El matrimonio recién llegado enseguida baja el tono y se sienta discretamente. Él pide café para todos y se dispone a atender a los paisanos, cuántas ilusiones, cuántos sufrimientos, cuántos esfuerzos compartidos. Las noticias no son buenas, para nadie son buenas en aquellas circunstancias. En un país desarrollado los precios son altísimos, los alquileres imposibles y los sacrificios que deben acometer los inmigrantes demasiado grandes. No es fácil encontrar casa, pero el matrimonio ha tenido suerte y después de muchas vicisitudes han encontrado un piso pequeñito en alquiler por el que pagan más que si fueran a comprarlo. Así que lo comparten con varias familias más haciendo más soportable la carga económica. Y luego están las humedades que reparar inacabablemente, los ruidos continuos, subir sin ascensor, los desconchones, las ventanas que no cierran, el frío y el calor, lo lejos que está todo de aquel barrio, lo que hay que madrugar para llegar al trabajo... Pero con todo se podrá. Tarde o temprano saldrán vencedores en un ambiente hostil, se han forjado en un país duro al que piensan volver algún día.
La noche está cayendo y han de despedirse, cada uno paga su café y por un instante el dueño del bar abandona su aire receloso y vigilante, recoge rápidamente las monedas y se queda con los brazos en jarras, expectante, deseando que aquellos extranjeros abandonen su local para limpiar el velador.
El hombre se da cuenta, se guarda prontamente su carta, le pone el único sello que le queda y cierra el sobre. Más allá de la débil luz de la calle le espera una lúgubre habitación que comparte con ocho o nueve compatriotas más. Hunde las manos desoladas en los bolsillos vacíos y aprieta el paso. No va a cenar, así ahorrará algo más y podrá acostarse el primero, al fondo de la habitación, para que los otros nueve no le molesten cuando a la mañana siguiente se levanten antes que él, es la suerte de tener el tajo cerca de casa.
Le espera un gran día, de mucho trabajo, sí, pero un gran día que mejorará sus ingresos. Por la mañana una empresa de construcción le tiene subcontratado para retirar, pico y pala por delante, los escombros de una vieja construcción derruida. No le preocupa que no le hayan dado de alta en la Seguridad Social porque lo ha hecho otra empresa para la que por la tarde ha de barrer aquel inmenso edificio de oficinas. Tendrá que darse más prisa que nunca porque, por eso va a ser un gran día, al caer la tarde hay fútbol en la ciudad y se va a estrenar como vendedor de bebidas y bocadillos a las puertas del estadio. Ha realizado una fuerte inversión para comprar un carrito y las provisiones que espera revender rápidamente, pero sobre todo para comprar el derecho a ese metro cuadrado en el que instalarse.
Ha llegado. Está ante un edificio sucio y decrépito al que le falta la puerta principal, donde las cañerías no siempre funcionan y cuya luz se pierde con facilidad. Hace calor, la suciedad y las moscas todo lo llenan. Él ya se ha acostumbrado, pero en tiempos el hedor le resultaba insoportable. Salta con desánimo los dos peldaños que siempre crujen y asciende pesadamente hasta su casa. La puerta está abierta, como siempre, nadie tiene llave de una puerta por la que pasa un montón de personas cada noche; sólo las habitaciones tienen llave que comparten unos cuantos privilegiados. Al pasar frente al cuarto de baño piensa en darse una precipitada ducha, antes de que lleguen los demás, pero no puede, un espeso olor a orines le detiene a la puerta.
Se dirige apesadumbrado a su rincón. Tiene varios paquetes envueltos con ejemplares del Frankfurter Allgemeine y del Die Welt. Escoge con cuidado uno de ellos y saca el pantalón que se pondrá al día siguiente, lo estira con las manos y lo sitúa delicada y cuidadosamente bajo la colchoneta en la que dormirá. Es todavía algo pronto, así que mientras los demás van llegando según riguroso turno, el último en acostarse lo hará junto a la puerta y será el primero en levantarse mañana, él decide escribir la dirección que falta en el sobre: “María Seviyano Centeno. Plaza de los Caídos 7. Viyarrubia de Campos. Palencia”.
Se aburre. Da vueltas sobre el jergón. Hurga entre sus pertenencias y saca un viejo periódico que trajo de su pueblo. Observa la portada: “FRANCO SE DIRIGE A LA NACIÓN”. Quiere leer pero enseguida se queda dormido. Su mente se compadece, le engaña y le hace revivir unos escasos momentos de gloria que tuvo en su pueblo, cuando siendo joven alguien el animaba a ser torero.

(Escrito en colaboración con Joaquín Hernández)
http://blogs.periodistadigital.com/pedrodehoyos.php

03 junio 2006

¿QUIEN DICES QUE SE HA MUERTO?

Pues ya ven ustedes la que se ha montado con la muerte de una señora de Chipiona, lo de Chipiona más que a pueblo suena a chiste, como el mío, Venta de Baños, pero es de verdad, ambos son de verdad. Me temo.
Recuerdo cuando se murió Lola Flores y cuando murió su hijo Antonio. También recuerdo, claro, la reciente muerte de Rocío Dúrcal. ¿Y qué? Todas las muertes son iguales, ningún muerto es más muerto ni mejor muerto que nadie. Cuánto se armó, cuántos armaron, cuánto llanto y rechinar de dientes nacional. Total un muerto, otro muerto, un muerto más. Cuánta tinta, cuánto flash. Pero el metro cuadrado de vivienda en capital de provincias no baja ni a tiros, nadie la arma por eso.
Protesto de tanta conexión en directo, de tantos periodistas tantas noches a la vera de la casa esperando el luctuoso momento. Protesto de tanto paparazzi, protesto de tanto culto a la muerte, viva la muerte, me quejo de tantísima revista mortuoria que se va a vender como rosquillas, lo que va a trabajar mi quiosquero, protesto de que la gente necesite muertos para vivir, protesto de que la muerte sea el opio del pueblo, protesto de que se nos alimente con lágrimas de muerto, protesto de la necrofilia nacional, protesto de que no se arme la misma cada vez que muere un albañil, un minero, cada vez que un marido mate a su mujer, cada vez que su mujer mate a un marido.
Protesto de que acudan famosos que se han puesto de maquillaje hasta el moño, a la segura espera de que los micrófonos y las cámaras se dirijan a ellos, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Protesto de sus trajes oscuros y enormes gafas de sol, protesto de esos sentimientos íntimos que se exhiben en la plaza pública, maridos, hijos, deudos en general. Protesto de esos excesos laudatorios, protesto de esos reportajes, protesto de la bondad magnífica de todos los muertos, protesto de sus forzadamente ocultos defectos.
Total un muerto, otro muerto, un muerto más. Ríos de esquelas en todos los periódicos, familia, presunta familia, criados, amigos, Unión de Artistas, Artistas Unidos, Asociación del Arte, Hermandad del Rocío, Rocieros de la Hermandad, Hermandad de los hermanos.
Estos muertos son como en vida todo ingresos para la prensa, para las editoriales, revistas, radios, televisiones, magacines, números extraordinarios, reportajes, exclusivas, scoop, hasta para los esqueletos de las esqueléticas esquelas de las esquinas de los periódicos.
Que viva la muerte, que vivan los muertos.

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