Palencia es una emoción:

31 agosto 2007

La popularidad del Rey y la República


Me pasa como a todos los españoles. O como a casi todos; no somos monárquicos sino juancarlistas, esa especie política tan peculiar sólo existente en España. Aún suponiendo que la república sea, como nos quieren vender los fervientes partidarios, la leche de guay, el colmo de todos los colmos de la democracia y un sistema de vida igualitario a más no poder no podemos olvidar que no siempre ha sido así. No se nos olvida que no hace mucho tiempo, históricamente hablando, no supo ni pudo ni quiso evitar una guerra civil, de la que sin duda alguna la mayor carga de culpa la llevan los que se rebelaron contra dicho sistema, a la que nos llevaron graves fallos de todos, también de aquella II República.

No se nos pueden olvidar los desmanes, por utilizar palabras, actuales y creo que muy acertadas de CiU, cometidos contra los propios españoles, incluso, por qué no recordarlo, contra instituciones muy queridas de buena parte de los españoles a los que aquel sistema republicano decía y debía acoger y amparar. Eso, esa injusticia cometida permanentemente a lo largo de cierto tiempo bajo el paraguas de la República y aún no reconocida ni olvidada, también contribuyó a su caída, proporcionando a los rebeldes una estúpida excusa. Cuando en la actualidad andamos promoviendo una ley de Memoria Histórica debemos recordarlo todo, debemos recuperar toda la memoria pues recordar sólo una parte sería tan parcial y sectario que acarrearía necesariamente mayores dosis de injusticia, sufrimiento y dolor.

Y el Rey. El origen de tanto “Juancarlismo”. Dice “The Times” que a raíz de la portada de “El Jueves” está perdiendo apoyo popular. Es posible, no lo sé, supongo además que un rey de un país tan inestable como el nuestro debe ganarse todos los días el puesto, no resulta posible vivir perennemente de la machada del 23-F. No sé si la monarquía está actualmente en peligro, espero que no, confío en que de momento no lo esté. Somos un país con demasiadas tensiones y problemas aún sin resolver, algún día probablemente todas las monarquías desaparecerán y con ellas la española, pero me temo que el pueblo español tiene muchas otras prioridades que atender urgentemente, nadie en el pueblo, en la calle, en la vida de cada día, salvo políticos oportunistas e interesados, se plantea cambiar de sistema político. Ahora no, ahora no es el momento. Todavía no entra en las preocupaciones actuales de Juan Español. No jodan tan pronto con la matraca. Tiempo habrá.

27 agosto 2007

Maniobras gubernamentales en la oscuridad

Llevo muchos años observando a los gobiernos. Muchos años observando a la oposición. Tomando nota de lo que unos y otros hacen y dicen. Cuando están en el gobierno y cuando están en la oposición. Hay ocasiones en las que me dan pena o risa. Otras me dan tristeza. A veces, incluso, vergüenza. Ya he explicado muchas veces lo que sentí cuando nuestro gobierno apoyó la invasión de Irak, aún a sabiendas de que toda España, incluso sus propios votantes, estaban en contra. Les importamos un carajo. A éstos y a aquéllos, qué más da.

Pero de lo de Irak ya se ha escrito mucho, ahora toca reírse y alegrarse de que personajes tan sectarios como Rosa Regàs se hayan despedido por la puerta de atrás. Que se vaya al desierto a tomar el sol, a ver si así no se le pierden más mapamundis antiquísimos ni apoya a dictadores bananeros. Personajes despreciables. El sectarismo es la más despreciable lacra de la vida política española. Una vez que se instala en uno no hay manera de que vuelva a la objetividad. A cierta objetividad. Dentro de uno empieza a crecer y a crecer y termina convirtiéndole en un Acebes cualquiera. Y si se enquista y crece con pus y mala leche te convierte en un Pepiño Blanco. Pa llorar.

Pero hoy quiero hablar de otras cosas. Quiero hablar del nacionalismo súbito y electoralero que le ha entrado a Zapatero, aquél que relativizó desde la altura de su cargo la palabra nación. ¿Cuánto le habría costado políticamente eso en Francia, Portugal, Guatemala, Finlandia, Austria, Canadá, México, China, Cuba, Túnez, Chipre, Colombia, Dinamarca, Tayikistán o el antiguo Congo belga? Vivimos en un país en el que entre Franco y cierta poderosa izquierda resulta vergonzoso sentirse patriota, vamos que como lo digas estás automáticamente clasificado como facha perdido, seguidor de Fuerza Nueva (¿Sigue Fuerza Nueva?). ¿Qué pensarán de esta curiosa contradicción española en Nepal, Serbia, Líbano, Irán, Polonia, Chile, Mauritania, Rusia, Japón, Corea, Emiratos Árabes Unidos, la República Checa, Vietnam, Suazilandia, Surinam, Namibia o la curiosa república de San Marino?

Pues como huele a elecciones Zapatero y Pepe Blanco han decidido envolverse en la bandera. Española, por supuesto, con lo facha que debería parecerles eso. Todavía me acuerdo la que armó el PSOE por aquella enorme bandera de la plaza de Colón en Madrid. Tres años de gobierno socialista y ahí sigue. Con lo que dijeron. Ellos. No debería ser tan malo. Coño. Pues se están envolviendo en la bandera y en el logotipo. Gobierno de España. Logotipo calcado, copiado, “fusilado”. Logotipo de España.

Y van a centrar su política. Lo que equivale a confesión de parte. Y van a tomarnos el pelo hasta que nos olvidemos de todo lo que ha pasado. De su sectarismo. De sus menosprecios. De sus negociaciones. De su empeño negociador. De su peligrosa, ingenua e inservible insistencia negociadora. A pesar de bombas y ecuatorianos. De cuánto tiempo negociaron. De cuántas cosas (¡!) negociaron. De las cosas que han dicho. De las cosas que han hecho. De lo que han afirmado. De lo que han negado. Y van a centrar su política y van a negarse a sí mismos y sus hechos y sus verdades y sus realidades. Donde dije Diego, digo digo. Donde dije digo, digo Diego.

Pero eso no es lo malo, eso no es más que un ardid político, una trampa legal, un engañabobos ilícito. Lo malo es que nos va a engañar. Les va a funcionar. Lo malo es que les van a votar. Como diez millones de españoles votaron al Señor de la guerra. De Irak.

Ya digo que hay veces que uno está pa unas risas, otras pa una alegría, a veces está pa una tristeza. Y otras no está pa nada. Ni nadie.

25 agosto 2007

ETA sólo quiere negociar.

Ésa ha sido desde siempre su postura: Negociar, negociar desde una posición de dominio, negociar con las pistolas sobre la mesa y negociar sólo, única y exclusivamente sobre lo que ellos quieren. Y negociar para conseguir que los demás se acerquen a sus tesis sin ellos ceder un milímetro. Ésa ha sido la base de sus componendas, para las cuales ha dado esta mañana un argumento más. El atentado contra el cuartel de la Guardia Civil no ha sido más que un recordatorio enviado a Zapatero para negociar cuando, como y sobre lo que ETA diga y quiera. Ahí se equivocó Zapatero y ETA se reforzó.

Conste que quien esta columna firma piensa que eso es lo que nuestro Gobierno debía hacer: hablar con los asesinos, ver en qué punto estaban sus argumentos, puesto que como banda ejecutora de muerte estaba francamente debilitada, y ver qué posibilidades de derrotarla pacíficamente existían. Pero se comprobó enseguida; en los dos primeros contactos los negociadores supieron que a pesar de estar muy debilitados no pensaban ni por asomo en ceder, en acercar sus puntos de vista, enseguida supimos todos que las tesis etarras no habían variado un solo punto. Hasta ahí habíamos llegado, ya no se necesitaban alforjas para más viaje, había que poner punto final y no alimentar las vanas esperanzas de los carroñeros.

Y ahí Zapatero se equivocó, fue más Bambi que nunca y llevado por su ingenuidad infinita, impropia de un gobernante con su alta responsabilidad, insistió en el empeño. Y ahí empezó el desastre, el dislate y el absurdo. ETA comprendió la necesidad que el Gobierno español tenía de ofrecer resultados y no cedió un ápice en sus eternas exigencias, de dominado pasó a dominador y Zapatero y sus enviados a Loyola pasaron a ser sus rehenes. Y con ellos España entera.

Ahora ETA se ha preparado y fortalecido, no es la primera vez que lo hace, y nos esperan años de plomo y pólvora, hoy ha conseguido tras muchos esfuerzos dar la primera muestra. ETA es más fuerte y España más débil. Gracias a un presidente de Gobierno que va a ser reelegido próximamente, porque no tiene rival, porque enfrente no hay nadie, y sobre todo porque enfrente no hay ideas, fuerza ni líderes.

Quizá ni organización.

23 agosto 2007

Castilla y las infraestructuras de Cataluña

Las infraestructuras de Cataluña se han convertido en la estrella de este verano y volverán a serlo cuando vayan asomando las próximas elecciones generales. Entonces, sea cual sea el gobierno que salga de las urnas, será un esclavo de las decisiones de los nacionalistas catalanes, como lo será el actual a la hora de firmar los próximos presupuestos del Estado, como lo han sido todos, de derechas y de izquierdas, incluido aquél del Aznar que hablaba, por cataplines, catalán en la intimidad.

La inexistencia de un partido nacional que pueda servir de apoyo y equilibrio a cualquiera de los otros dos grandes condiciona la política general a un continuo pacto con nacionalistas. De esta forma toda la política nacional se ve condicionada por las opciones políticas de un puñado de catalanes o vascos nacionalistas que no por “los catalanes” o por “los vascos”. Aquellas otras regiones que también forman España se ven continuamente menospreciadas y abandonadas y marginadas por estas políticas económicas, culturales o agrícolas, por ejemplo. Si los nacionalistas negocian para los suyos, como es natural, y el Gobierno de España negocia para toda España... ¿No se produce un desequilibrio? ¿Quién defiende los derechos de Castilla, de Asturias o de Extremadura pongo por caso?

Ciertamente en Cataluña se ha producido un caos circulatorio y eléctrico a lo largo del verano. Las imágenes de las estaciones abarrotadas de viajeros que no conseguían salir o de los generadores que desde las calles trataban de paliar el desastre en que unos y otros han sumido la distribución de electricidad en Cataluña son especialmente llamativas y los que han sufrido tan desoladoras consecuencias en propia carne deberán ser suficientemente compensados. Cataluña como entidad también debe serlo.

Pero no podemos olvidar los continuos desastres a que otros nos hemos visto sometidos continuamente desde antiguo sin que nadie haya todavía hablado de compensaciones o de deuda histórica. Entre los miles de damnificados habidos en Cataluña habrá sin duda muchos que no lo habrían sido si hubieran podido quedarse a trabajar en su casa en vez de tomar el doloroso tren de la emigración, emigración que enriquece a las regiones receptoras y empobrece a las proveedoras de mano de obra. ¿Quien nos compensa por los pueblos envejecidos donde una docena de ancianos esperan, un día a la semana, a que el médico tenga a bien llegar, quién equilibra la sangría migratoria de los pueblos abandonados de Castilla, a los que hay que llevar todos los días justicia, seguridad, correo, sanidad, educación para veinte vecinos, al mismo precio que si hubiese diez mil? ¿Quién salda esa deuda que España tiene con los pueblos de calles vacías, donde la nieve cierra la calle un mes cada vez que cae?

¿Y las infraestructuras que no se nos colapsan porque no las tenemos? ¿Hablamos de ese AVE que va a llegar a Valladolid? ¿Cuándo va a llegar a Palencia, Soria, Zamora? ¿Y por qué no es el mismo AVE, ay, esa velocidad, esa seguridad, ese confort, que el que va a Sevilla o Barcelona?

Desde Franco que inundaba nuestros pueblos y campos para producir una electricidad que se consumía en aquellas regiones industriales donde había empresas movidas por emigrantes salidos de esos pueblos y campos en Castilla tenemos un enorme déficit, de infraestructuras, de empresas, de servicios, pero sobre todo tenemos un déficit increíble de hombres buenos, nacidos en nuestra tierra y que se empeñen en defendernos tanto de una España que nos desprecia como de unos nacionalismos que nos ignoran.
Desde el culo de España, con dolor.

22 agosto 2007

Gallardón se equivoca

A mí siempre me han gustado los políticos que han jugado a Pepito Grillo, los que se pasan por la sobaquera las disciplinas de partido, los que suelen hablar con voz propia y desoyendo las órdenes tan sobadas siempre del líder. Siempre he sentido simpatía especial por aquellos políticos que gustaban de lo políticamente incorrecto. Me gustan gentes como Pepe Bono, un socialista que suele hablar de aquellas cosas que otros callan, o Ruiz Gallardón, ese “verso suelto” del PP que tiene tantos enemigos dentro como fuera de su partido.

Personajes de este calibre aligeran y refrescan la vida partidaria que sin ellos sería demasiado monótona y repetitiva. ¿Se imaginan ustedes dónde iría España con seis o siete “Pepiños Blancos” o con un equipo de Ángeles Acebes? Pa echar a correr y no parar hasta más allá de los Pirineos. ¿Qué tal si clonáramos a Arzallus o a Ibarretxe y luego los soltáramos por plazas y calles? Miren, yo lo tengo claro, prefiero a Bono y Gallardón, aunque ambos en sus múltiples salidas de tono puedan mear fuera del tiesto, como cuando José Bono se fue a la parroquia roja de Entrevías a comulgar... rosquillas.

O cuando Ruiz Gallardón pone en un aprieto a su propio partido, que también. Al PP le ocurre que cuando el PSOE monta alguna pifia, como ésta de Navarra, le da envidia o tal vez miedo de ganar las elecciones, se encarga de meter la pata hasta más lejos que Zapatero, como acaba de demostrar el reelegido presidente navarro, y no le importa aparecer como culpable de los errores de otros... con tal de aparecer

Porque lo de Ruiz Gallardón puede encuadrarse dentro de las meteduras de pata propias del PP. Pero permítanme empezar por decir que en el partido conservador necesitan mucho a alguien como el alcalde de Madrid, aunque no por alcalde, como a modo de excusa pretende él colar, sino por mente innovadora y diferenciada, de cuyos consejos no deberían prescindir en un partido que aspira a gobernar España.

Pero ahora debería haber permanecido calladito. Estamos tan cerca de unas elecciones que nada de lo que se diga es inocuo. Todo cuanto se diga puede ser, y sin duda lo será, utilizado en contra del propio parlanchín y su partido. Además, la insistencia en la petición no está especialmente bien vista en el mundo de los adultos, cuando uno saca demasiado la cabeza para que le vean le puede pasar que alguien se la corte. Todos conocíamos ya las intenciones de Gallardón, pues él mismo se había encargado de hacerlas públicas. Su reiteración está de más, no ayuda a su partido y le perjudica a él. Le perjudicará.

21 agosto 2007

Que dice Rosa Regás que vivan las caenas.

A mí me parece que puede deberse a que los españoles estudiamos poca Historia, no conocemos los errores que hemos cometido a lo largo de quinientos años y por eso estamos muy dispuestos a repetirlos. Los españoles y puede que también los argentinos. Algunos españoles y algunos argentinos, debo decir. O al menos Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional y Diego Armando Maradona, famoso por hacer trampas metiendo goles con la mano y por drogarse. Creo que hace varios siglos también jugo bastante bien al fútbol.

Del argentino ya sabíamos que se metía de todo en el cuerpo, lo que luego lleva a decir y hacer tonterías que le ponen a uno en riesgo de muerte. Lo que todavía no sabemos es qué diantre se mete con los desayunos la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás. También puede que esas cosas las diga sin drogarse y emborracharse, probable pero absurda posibilidad, no cabe suponer que persona con cultura democrática pueda defender a pecho descubierto y sin el amparo de San Canuto a bestias feroces de la catadura del gorila rojo que ¿dirige? Venezuela, ese devorador de libertades especializado en cerrar televisiones.

Admito la ética y la lógica y el derecho de ser progre tanto como los de no serlo, lo que no se puede ser es ser progre basurilla, esos que llevan puestas las antiparras del sectarismo, ésas que sólo permiten ver aquello que interesa al propietario. ¿Qué diría esta progre basurilla si, pongamos, Sarkozy, el presidente francés, o Lech Kaczynski, el polaco, cerraran unas cuantas emisoras de radio? Rosa Regas pertenece a ese tipo de personas, de derechas o de izquierdas que se siente tocados por el dedo divino (de un dios laico, naturalmente) para otorgar patentes de razón de decencia y de democracia a quienes ellos deseen, arrojando a los infiernos de la democracia a quienes no casen con sus privilegias mentes.

Se cabrea la Regas porque los medios publicitan los exabruptos de Chávez y callan los aciertos, como cuando reparte tierras entre los desfavorecidos y logra victorias contra la corrupción. Coño, ¿no es corrupción impulsar unas manifestaciones y prohibir otras, cerrar unas emisoras, apalear periodistas o disparar a manifestantes? ¿Aciertos? Pues claro que los tendrá... cuando se acumula tanto poder sin control en sólo dos manos... sin duda que sí, hasta Franco hizo pantanos, pa eso se puso Chávez en el machito, pa eso quiere reformar sus propias leyes, pa eso quiere continuar hasta la muerte.... Como Franco, por cierto. Vamos, que vivan las caenas según esta señora.

Del descerebrado astro argentino, futbolista tramposo, exdrogadicto hasta ya veremos cuando y castrista convencido cabe esperar cualquier disparate a modo de polución nocturna verbal. Él no ha sabido dirigir su propia vida, arruinándola hasta avecinarse en la muerte, maltratando su cuerpo hasta la deformidad.... ¿Y quiere venir a darnos lecciones de lo que está bien y de lo que está mal...? ¿Quiere que confiemos en su calidad humana, en su saber hacer, tal vez en su instinto, en su olfato...? ¿Pero de qué pretende darnos lecciones? ¿Estaba desintoxicado del todo cuando dijo que odiaba todo lo que venía de Estados Unidos? Mire, señor tramposo, permítame decir que la guerra de Irak hoy, como antaño eran los gobiernos títere de toda Sudamérica colocados por revoluciones “animadas” por EEUU, es una enorme injusticia y una ilegalidad tan grande como el Everest basada en una enorme mentira a la sociedad mundial. Pero esa monstruosidad de Bush y otros muchos enormes defectos de la sociedad norteamericana no me llevan a odiar un país entero porque sí, sin discriminar, sólo por su origen.
¿Saben cómo se llama a quien cataloga a los demás (personas, productos o ideas) por su país de origen? Pues eso.

16 agosto 2007

Me gusta Rosa Díez

Uno siente especial devoción por determinados personajes. Siempre me han gustado aquellos que reman contra la corriente social, aquellos que se empeñan en llevar la contraria a lo políticamente correcto, aquellos que llaman a las cosas por su nombre, aquellos que demuestran la especial personalidad de hacer lo que les parece correcto sin esperar a ver qué opinan los demás. Me gusta Rosa Díez.

Uno ha advertido ya demasiadas ocasiones en esta columna cómo la democracia interna en los partidos no existe, cómo el invento se reduce miserablemente a un seguidismo absoluto de lo que diga el amado líder, el gran timonel de cada momento. Eso pasa en todos los principales partidos, la reducción de la democracia a la voluntad del jefe suele ser norma general. La maleabilidad de las comisiones de control que supuestamente existen en el seno de las grandes organizaciones supone en realidad un gesto continuo de sumisión, flexibilidad de vértebras cervicales. Por eso me gusta Rosa Díez.

La he escuchado esta mañana en sus declaraciones a Onda Cero. Jamás resisto esas entrevistas. Son un supremo latazo por lo general absolutamente vacías de contenido, un espacio de propaganda que las emisoras ceden gratuitamente a los políticos que aprovechan para colocarnos unas cuantas de sus habituales frases tan sonoras como hueras. Pero he escuchado a Rosa Díez.

Contra lo que ocurre con otros políticos a los que llevamos treinta años oyendo, a ella se le entiende todo, sus palabras con concretas, definidas llenas de significado. Y valentía. Con Rosa Díez la semántica sería asignatura obligatoria en la enseñanza primaria. Sabes lo que dice, sabes qué defiende, entiendes su postura, la compartas o no. Y al final puedes con sencillez definir cuál es su actitud, qué apoya, qué critica, con quién está de acuerdo y a quién se opone. Y uno, que es absolutamente crítico con la Constitución, puesto que margina a Castilla y a otras comunidades que no integran la cohorte de autonomías plorosas y a la vez amenazantes, se alegra de que en estos atribulados tiempos alguien de izquierdas salga en defensa de la Constitución.

Porque lo que Rosa Díez defiende es una postura que cualquier demócrata, especialmente de izquierdas, defiende en cualquier lugar del mundo, menos en zapaterolandia, claro. Hemos llegado a un punto en que defender determinadas obviedades ha sido confinado a argumentación de la derecha, como si la izquierda tradicional, la que siempre ha defendido el sistema de libertades, estuviese sumida en un limbo en el que le obligase a callar su boca casi siempre certera, justa y democrática.

Porque defender la libertad, defender la bandera, defender la democracia, apoyar a las víctimas, acusar a los asesinos y a quienes los apoyan son tareas propias de los demócratas. Por eso me gusta Rosa Díez. Aunque luego, en la política de cada día, una vez que llegáramos a una España normal, podríamos disentir. Legítimamente.

15 agosto 2007

El logotipo y otros símbolos (de España, claro)


Hace ya tiempo que tengo escrito en este blog cómo debería ser el logotipo del Estado, las cejas de Zapa y el bigote de Aznar, ésa era la solución mágica y no ésta que nos acaban de perpetrar. Resulta que el logo que se nos han montado nuestros próceres es una mala copia, todas las copias son malas, del que tienen en Alemania. A mí me parece que no está claro que debamos tener un logo, hombre, a no ser que sea la cara de Zapatero o de Aznar, de la misma forma que no tenemos letra para el himno. Ponerse de acuerdo en el contenido del himno o del logotipo es tan difícil como ponerse de acuerdo en los contenidos del Estado, cuando muchos ni siquiera están de acuerdo con la existencia del propio Estado.

El logo nos habla de España, como el himno o la bandera u otros símbolos, y muchos ni creen en España, a no ser que sea “su” España, ni les importa un carajo. A veces los iconos no son más que una excusa para darse más mamporros que los que pintaba Goya en su pinturas negras. ¿Se acuerdan ustedes de aquel follón que el PSOE le montó al PP a cuenta de la bandera de España, la enorme bandera de España, de la plaza de Colón? Pues después de ponerse como se pusieron ahí lleva el PSOE cuatro añitos en el poder y ni tocar la bandera. Que se atrevan ahora que asoman elecciones.

Por eso no se atreven con la letra del himno, porque sería imposible ponerse de acuerdo. Algunos pretenderían que ni se mencionase la palabra “España” o que no se citasen aquellas glorias históricas que justa e indubitablemente nos pertenecen. “Fascismo, fascismo, anatema, anatema” saldrían gritando a toda mecha los inmarcesibles progres del acrisolado tipo de Gaspar Llamazares. Otros pretenderían que en aras de un equilibrio social, ideológico y... (pongan aquí un adjetivo de esos de cinco o más sílabas que tanto gustan a una parte de España) se deberían citar también las masacres de indios de América, o que antes de que nadie se parara a escribir una sola sílaba deberíamos cubrirnos la cabeza de cenizas y celebrar grandes sacrificios de bueyes y aves, entonando cánticos de penitencia por haber osado expulsar de España a los árabes.

Que no tenemos remedio, que España siempre se ha dividido entre afrancesados y absolutistas y desde tiempo inmemorial nadie ha dado los suficientes pasos de aproximación al otro para fundir la dos Españas en una sola. Con el logotipo del Estado ocurrirá tres cuartas partes de lo mismo, imposible el acuerdo y la excusa volverá a ser del mismo tipo, el tamaño, el color o el grosor de las líneas. Pelear por los símbolos del Estado es perder el tiempo, no hay remedio. Hay gente que todavía se cree que Franco es España, favor que le hacen ad aeternum al dictador gallego, que así gana una batalla después de muerto, y con tal de no parecerse a esa España son capaces de cualquier otro disparate, que de siempre los extremos se tocan.

Con lo clarito que tenía yo cómo debería ser ese símbolo que nos uniera a todos los españoles. Coño.

13 agosto 2007

España, agítese antes de usarse

Sin darse cuenta uno se va de vacaciones como el avestruz mete la cabeza debajo del ala. Si no lo veo no existe. España y sus problemas, quiero decir. Unos días en el extranjero (¿Por qué me suena mal al decirlo?), viendo otras ruinas, otras costumbres, otros soles y escuchando otros caos, otros idiomas y otras lamentaciones con la esperanza de que al volver lo de España se haya arreglado.

Sorprende que después de pasar una temporada lejos de los problemas de España éstos no hayan desaparecido, se hayan volatilizado o simplemente se hayan disuelto en el éter. Sorprende que faltes tantos días de tu casa y los problemas se hayan conservado no sé si en formol o en el congelador. Sea como sea nada se ha resuelto, siguen las mismas tristes historias y siguen los mismos problemas. Uno aterriza y todo se vuelve del color “panza de burro” de la contaminación. Se acabó la vida en colores, se acabó la cabeza serena y se vuelve a la misma argumentación de todos los días. Es lo que tiene ser español. Nada cambia bajo el sol, España sólo hay una y, papá, ven en tren que no tiene radares.

Llego a España y aún colea esa interminable historia de Navarra, sigue el PSOE desangrándose, desgarrándose y desbravándose. Como ha sucedido siempre Zapatero ha impuesto su criterio a su partido, sólo que ahora no se están callando y se le han rebelado unos cuantos. Bueno, no ha sido más que un leve movimiento de resistencia que se agotó en sí mismo. Esto de que el líder reinante imponga sus criterios a los órganos, organillos, miembros y miembrillos del partido es algo antiguo y ha sucedido también en el PP desde que el mundo es mundo, quiero aclararlo por si lo anterior suena a crítica propepera, que a uno los socialistas lo catalogan enseguida: “Si no está conmigo es del PP”. En España es otra de las costumbres, que si no eres del PP tienes que ser necesariamente del PSOE. Y contundentemente viceversa, claro.

Estaba en que Zapatero se había cepillado a quienes le molestaban en Navarra. Que es lo mismo que había hecho anteriormente con algunos otros miembros protestantes de su partido, a los que como mal menor les ponía un embajada en el Vaticano. Sólo que ahora los que le molestaban ahora eran del perfil contrario. Un partido es un hombre, un partido es un apellido, un partido es un caballero andante solitario y dominador, aunque a lo peor lleva escudero. Don Quijote y Sancho. Zapatero y Blanco. Y lo llaman democracia interna, vaya mierda.

Vuelvo a España después de unos días de vertiginosa ausencia y me encuentro que nada ha cambiado salvo que Xirinacs ha decidido quitarse del medio, lo que es no cambiar nada, Xirinacs era un antiguo, ya no era nadie y menos colgando de un árbol. Vaya empanada mental la de este paisano, atreverse a reivindicar la catalanidad del sur de Italia y elegir el suicidio para hacerlo. A veces en esta espesa, intolerante, pesada, abrumante España los extremos se tocan y la flojera mental de este excura extremista me recuerda sobremanera a esos cien mil islamistas que se han juntado en no sé que estadio (precisamente en un estadio, en un lugar de ocio, convivencia y occidentalidad) para reivindicar un Califato islámico desde Indonesia a España.

O será el síndrome posvacacional, no sé.

01 agosto 2007

Banderita, tú eres roja; banderita tú eres gualda....

Hay veces que no está uno para tantos placeres. Estoy de vacaciones, pleno de fuerzas y de moral, el calor no aprieta tanto como nos han amenazado los meteorólogos y encima a Ibarretxe y los suyos se la han metido doblada.

Resulta que el Tribunal Supremo le ha ordenado al sabio lehendakari que coloque en todos los sitios donde deba estar la bandera de España. Léase, en su propio palacete gubernamental, en la academia de policía vasca y hasta en su cuarto de baño, si fuera menester.

Resulta que me gusta, que me considero español dado que recibí la gracia de nacer en Castilla y que doy por supuesto que nadie, ni siquiera Arzallus, Egibar, Ibarretxe o Imaz, (O Aznar, Rajoy y Zapatero, no se me confundan) pueden hacer de su capa un sayo y saltarse las leyes a la buena de Dios. Resulta que una Democracia es una Democracia porque la gente debe respetar las leyes que emanan del pueblo. Y que cuando llevan tantos años burlándonos y haciéndonos comulgar con piedras de molino resulta gratificante que los tribunales les lean la cartilla.

Penúltima reflexión: Nos va a dar igual, van a seguir haciendo lo que les da la gana, no hay bemoles para hacer cumplir esas leyes.

Última reflexión: Y eso porque los políticos no nacionalistas e implicados en el gobierno de España han sido y serán estúpidos compañeros de viaje, una legislatura tras otra, de esos nacionalistas que diciéndose demócratas se pasan las leyes por el arco de su triunfo. De su triunfo.

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