Palencia es una emoción:

30 septiembre 2007

¿Izquierda: pasado y futuro?

Por alguna razón que desconozco, la izquierda, al menos la española, siempre ha tenido más prestigio democrático que la derecha. Siempre ha aparecido con mayor legitimidad, con mayor autoridad. No parecía lo mismo si aumentaban los parados con un gobierno de izquierdas que con uno de derechas, no era lo mismo una subida de precios con el PP que con el PSOE en el poder. Todo ese prestigio, quizá ilógico pero que arrastra votos, se lo ha cargado Zapatero y otros tienen que venir a tratar de remediar la situación. La presencia de Unión, Progreso y Democracia pretende resolver esta situación convulsa y agitada en la que vive España en los últimos tiempos.

Porque ustedes también lo habrán notado, que también habrán comprobado que la actualidad española se ha vuelto más convulsa y agitada de lo habitual. Basta no ya con escuchar un informativo, sino con tener las orejas medianamente atentas mientras se toma un café en cualquier barra de bar. La proliferación de noticias intranquilizadoras hace difícil la serenidad de ánimo para el observador.

Vivimos tiempos de radicalismo nacionalista catalán, no ya ese radicalismo de feria de pueblo de Carod al que estábamos acostumbrados, incluida la tregua privada que negociara con ETA, sino que incluso los otrora moderados componentes de CiU amenazan con un repentino radicalismo que ha puesto en peligro su propia existencia.

Ese radicalismo que lleva a la quema de retratos del rey se ve complementado por políticos que ven en Juan Carlos I y en la monarquía un blanco en el que atacar a España y a la actual Constitución. Y sin embargo al pueblo soberano le importa una higa el asunto de la forma del Estado, manteniéndose asombrado y expectante, pero al margen de los acontecimientos, muñeco de feria que va y viene hacia donde los demás le llevan. Parece que ha sonado la hora del pim pam pum y hasta infelices concejales socialistas que jamás las han visto tan gordas se permiten el lujo de cuestionar la monarquía.

La defensa chapucera, banal y ligera que el Gobierno ha hecho de las instituciones constitucionales encaja perfectamente con un presidente al que desde que asumió el cargo hace casi cuatro años no le ha importado animar y actualizar un debate absolutamente inexistente en el pueblo al que dice defender.

Pero la labor de Zapatero, quien todavía no ha abierto la boca en defensa de la actual Constitución, también nos ha llevado a un enfrentamiento hasta ahora inexistente entre las diversas regiones, a la hora de los actuales presupuestos del Estado. Todas las concesiones del presidente del Gobierno al Estatuto de Cataluña han profundizado la división en categorías de las diversas autonomías, hasta el punto en que lógicamente todas quieren ser tratadas de la misma generosa manera por Pedro Solbes, muñidor de estos presupuestos. Y sin embargo esta actitud de Zapatero no ha servido para integrar a estos nacionalistas, sino para atizar el enfrentamiento. Jamás se encontraron más solícitamente atendidas sus demandas sin que ello haya servido para nada... positivo.

La ofensiva de los nacionalismos exacerbados e inmoderados sigue en un País Vasco cuyo presidente no parece ser consciente (¿O lo es y no le da importancia al hecho?) de que la mitad de su población vive carente de libertad. ¿Cómo se llama la situación política en la que el pueblo o una parte de él vive sin libertades? ¿Cómo se llama la situación política en la que el presidente de un gobierno anuncia con plazo cierto que cometerá una ilegalidad que discrimina a parte de sus ciudadanos?

Nos encontramos en una situación de alboroto general y de inestabilidad que no hace presagiar nada bueno. ¿Y Zapatero mientras tanto? En Rusia. ¿No les produce a ustedes la sensación de que es un hooligan frívolo? Puesto que la derecha española es la que es, y Rajoy y el PP no dan más de sí, tiene que ser la misma izquierda, pero desde fuera del PSOE, la que recupere el orgullo y el prestigio democrático que una vez tuvo. Ahí es nada lo que le espera a Rosa Díez y Fernando Savater en Unión, Progreso y Democracia.

28 septiembre 2007

La pesada tarea de Unidad, Progreso y Democracia

Hoy sábado se presenta en Madrid el nuevo partido que animan Rosa Díez y Fernando Savater. Tienen ante sí un futuro complicado para hacerse un hueco en esa izquierda de la que vienen y que les niega el pan y la sal, no en vano numerosos periodistas ya han apuntado sus columnas contra esta nueva formación dando por sentado que no hay sitio para más competidores por el Poder.

Y sin embargo la izquierda necesita una renovación desde dentro. Es imposible que la derecha, y menos la dirigida por Rajoy, sirva de refresco a las actitudes conformistas y fuera de lugar de una izquierda pasiva que se queda de brazos cruzados ante la ebullición de problemas de una nación que necesita estabilidad para alcanzar el futuro. El PSOE que necesitó irse a la oposición para renovar a González no ha sabido encontrar a un líder para España, así que quizá esa renovación que no se hizo bien desde dentro (recordemos los avatares que pasó el partido hasta encontrar a Zapatero) se deba hacer desde fuera del PSOE pero desde la izquierda.

Unidad, Progreso y Democracia se presenta como constitucionalista y antinacionalista con la esperanza de que esto reúna a su alrededor a todos aquellos desencantados del PSOE. Si bien esto es un interesante banderín de enganche, en tiempos en que la unidad de España y quien la representan se están viendo atacados por varios frentes, mucho habrán de trabajar sus miembros para completar un programa atractivo que se diferencie con facilidad de lo que por la izquierda ya ofrece el PSOE y de lo que de antinacionalista ya tiene el PP. Completar ese programa y completar sus arcas van a ser dos arduas tareas a las que enfrentarse tras la rueda de prensa de hoy en Madrid. Los que ya tenemos ciertos años aún recordamos aquella Operación Reformista de Roca que a pesar de todos los millones de los que disponía y de los que dejó debiendo se pegó el gran batacazo.

Sin embargo la parte ideológica es la que más fácil debería resultar a estos ideólogos natos. El PSOE les ha abierto un hueco que nadie esperaba a base de enfrentar a unas autonomías con otras en los presupuestos generales del Estado, de permanecer de brazos cruzados ante los ataques de los nacionalistas y de aparentar indiferencia ante al gallinero alborotado que es España hoy. El viraje al extremo que han emprendido Ibarretxe y CiU, en otra medida, debería ser un acicate para los votantes del nuevo partido.

Visto que el PP no acaba de saber por dónde le da el viento, qué tiene que hacer y qué posiciones del PSOE debe atacar, la regeneración de la izquierda nunca pasará, como con González, por su derrota. Los desencantados de la izquierda están llamados a votar a un partido de militantes de izquierda para rehacer una izquierda desconcertada y desencantada, una izquierda tan inexpresiva como el rostro de un Rodríguez Zapatero cuando no sabía qué hacer ni a dónde dirigirse tras sus cuatro segundos de gloria con Bush.

27 septiembre 2007

La conjura de los palentinos

Quizá muchos de los lectores de este blog no conozcan el norte de la provincia de Palencia. Permítanme contar de modo extremadamente resumido que en un paisaje que puede llegar a ser sobrecogedor se acumulan decenas y decenas de maravillosas obras de arte románico de incalculable valor. Si nos saltáramos los artificiales límites de las provincias que sobre un papel se sacó de la manga Javier de Burgos en 1833 y nos asomamos sólo un poquito a Cantabria y Burgos nos encontramos sin duda con la mayor concentración de arte románico del mundo, engrandecida por la proximidad de los Picos de Europa que imponen un turbador marco a soberbias ermitas, monasterios o parroquias de casi mil años de antigüedad.

Quizá muchos de ustedes hayan leído acerca de San Martín de Frómista o de San Zoilo de Carrión de los Condes, en el centro de la provincia, quizá incluso los hayan visitado, tal vez al recorrer el Camino de Santiago. Créanme no obstante que si se limitan a los monasterios e iglesias más conocidos se están perdiendo la esencia de esta tierra. A muy poca distancia de la capital se encuentra la iglesia más antigua de España, San Juan de Baños, mandada edificar en el año 661 por el rey visigodo Recesvinto en honor al Bautista. Sólo unos kilómetros más allá, en plena Tierra de Campos, encontrará el viajero interesado las joyas góticas de Támara y Santoyo.

Sin embargo quienes puedan recorrer sin prisa la mitad norte de la provincia tendrán el privilegio de disfrutar de paisajes serenos salpicados de pequeños pueblos que observan impávidos cómo los siglos se deslizan por las laderas de las montañas sin que la vida haya cambiado, sin que el devenir del siglo XXI suponga mudanza del estilo tradicional de la vida de los habitantes del lugar. En estos valles donde se esconde una de las dos poblaciones de osos que aún nos quedan en España, se gestó la primera parte de la Reconquista y por aquí anda satisfecho el primer ayuntamiento de España, Brañosera, cuyo nombre ya es en sí mismo una definición del lugar del que estoy hablando.

Casi en cualquiera de estos pueblos, allí por donde el Carrión y el Pisuerga recién nacidos emprenden sus caminos hacia la meseta, sorprende la calidad de monumentos románicos, iglesias, ermitas o monasterios, que con la gravedad y serenidad que aportan los siglos sobrellevan con orgullo herido la decadencia que la Historia ha dejado por estas tierras de emigración, abandono y envejecimiento, especialmente a lo largo del pasado siglo. Si ustedes me permiten una liviana exageración podría decirse que no hay pueblo sin Historia y en ella, magníficos ábsides, grandiosas portadas o elegantes arcos que un día fueron el orgullo de los lugareños que los levantaron henchidos de devoción. La espadaña de San Salvador, los arcos lombardos de San Pelayo, el Pantocrátor de Moarves de Ojeda o la iglesia de Revilla de Santullán me atraen con mayor frecuencia e interés que los monumentos mucho más conocidos y populares de San Andrés de Arroyo o Santa María de Aguilar, por ejemplo. La elegancia de proporciones, la hermosura arquitectónica, la armonía del conjunto y su hermandad con el paisaje forman un conjunto que para sí quisieran otras tierras.

Pero tanto patrimonio palentino, tanta riqueza ejemplar, no siempre está bien conservado y atendido. La Administración acomete con frecuencia restauraciones aisladas en este archipiélago de Cultura y de Historia, pero aún así es tan numeroso y tan importante el legado que los siglos han dejado en esta provincia que todo esfuerzo resulta escaso. Más ahora, en tiempos en que los campos están siendo abandonados y lugares llenos de vida en el pasado están empezando a desaparecer bajo la presión de las lógicas e inevitables aspiraciones a una vida mejor, más cómoda y segura.

Los palentinos hemos sido tocados por la varita mágica de la diosa fortuna con un inmenso patrimonio que regala nuestras vidas, pero vivimos de espaldas a tanta grandeza. Y sin embargo es nuestro patrimonio, a nosotros nos corresponde cuidarlo, mantenerlo y legarlo a generaciones posteriores. No basta, no debe bastarnos, con pensar que la Junta o la Diputación se encargarán de todo ello, es necesaria la conjura de todos los palentinos para proteger del envejecimiento y la degradación sillares, capiteles, ábsides, cimborios, columnas y arquivoltas.

Claro que para ello siempre se necesita dinero, pero en nuestra provincia hay empresas que están en las mejores condiciones para encabezar con sus aportaciones económicas esta conjura de palentinos que pudiera tener forma legal de una Fundación para la Protección y Promoción del Patrimonio Histórico. Sería hermoso que los palentinos nos organizáramos para potenciar lo que es nuestro, sería hermoso que empresas palentinas se unieran para apoyar económicamente la restauración, el embellecimiento y la difusión de nuestros más emblemáticos monumentos. Sin duda alguna las Instituciones y los ciudadanos de Palencia encontrarían la manera de reconocer este esfuerzo económico de quienes se lancen a defender su tierra.

De la conjura de organismos públicos y empresas privadas sólo puede esperarse beneficio para Palencia, pero debemos ser los palentinos, con nuestro dinero y con nuestro esfuerzo, los que impulsemos esta Fundación para la Protección y Promoción del Patrimonio Histórico. La idea queda expuesta gratis et amore.

Para quien ose recoger el reto.

25 septiembre 2007

Respeto para los símbolos de España

Lo primero que tiene que hacer una persona que quiere ser respetada es valorarse, saberse responsable de una serie de bondades y virtudes y reconocerse sujeto de una serie de derechos por el simple acto de existir.
Y dar y exigir el respeto consiguiente a y de sus conciudadanos. Si alguien empieza por no respetarse a sí mismo, por no exigirse a sí mismo una serie de responsabilidades inherentes al ser humano, mal puede esperar que los demás le respeten como es debido. Y dado el tema que voy a tratar, insisto en que estoy hablando de dar y exigir respeto, nunca de dar y provocar miedo en los demás. Siempre he pensado que durante una parte de la Historia de España se han confundido estos dos términos, se exigía respeto pero se infundía temor. No, no hablo de eso.

Hablo de la bandera, hablo del Rey y hablo de cualquier otro símbolo de España. Del respeto que debemos dar y exigir hacia ellos. Pero sobre todo hablo de quienes, pudiendo, teniendo autoridad para ello, no hacen que se cumplan las leyes y prefieren contemporizar y permitir que no ondee la bandera de España donde debería hacerlo. Y me refiero, especialmente, a los partidos de ámbito nacional que consienten sin más ni más la falta de respeto a la enseña de todos, una enseña que en este preciso momento histórico es símbolo de Democracia, de respeto a las individualidades y de la máxima libertad jamás conseguida.

¿Cómo vamos a pedir, a quienes por otra parte tanto respeto exigen para sí mismos, el máximo respeto para el Estado si no empezamos nosotros mismos por respetar nuestros propios símbolos? ¿Con qué palabras y actos vamos a pedir para los símbolos de España el mismo respeto que, tan justa como necesariamente, otorgamos a otros si no empezamos nosotros mismos por exigirnos algo tan básico como el cumplimiento de la ley?

23 septiembre 2007

El violador de Vall d'Hebrón


A veces uno está lejos de los políticos. Por ejemplo cuando juegan con el dinero de nuestros impuestos, que tanto nos cuesta ganar, y prometen que además de ponernos un piso nos darán una ayuda extra para amueblarlo, ponerle moqueta y aire acondicionado.

Otras veces uno está sideralmente lejos de los políticos. Por ejemplo cuando elaboran leyes que permiten que una persona condenada a 311 años de prisión sólo cumpla 16. Y salga a la calle. De nuevo. Dispuesto a delinquir. De nuevo.

Todos los delitos son odiosos, que te atraquen por la calle, que entren en tu domicilio, constitucionalmente tan inviolable. O que inviertas los ahorros de tu vida y unos listos que dominan el sucio arte de la (mala) banca se queden con ellos. Pero hacer daño a un niño o violar a una mujer se me antojan especialmente asquerosos. ¿Cómo queda la vida, no ya, por supuestísimo, de la violada, sino la de su marido, la de sus hijos, la de sus padres? ¿Se puede causar más destrozo?

El violador está en la calle y todas las mujeres de la zona recluidas. En sus casas, pero recluidas. Sin libertad. Ellas. Él sí puede pasear por los parques, otra vez, a la espera de “lo que caiga”. O puede salir a tomarse un vino y un pincho de tortilla. Si encuentra quien se lo sirva, que lo encontrará, todo sea por el dinero, faltaría más.

Dicen que estará en la calle porque ha cumplido su condena. ¿Trescientos once años? No, dieciséis. Dieciséis años. Y eso que hay un absoluto consenso de todos los interesados en que esta ¿persona? no está rehabilitada. ¿Y quién defiende a las víctimas? ¿Quién va a consolarlas? A las futuras víctimas, digo.

Dicen que no va a pasar nada porque a este futuro violador le van a someter a una “vigilancia no invasiva”, puesto que ahora “goza de libertad” y no se pueden perjudicar sus derechos. ¿“Vigilancia no invasiva”? ¿Cuánto tiempo? ¿Este mes? ¿Dos meses? ¿Hasta Navidad?

Y estos son nuestros legisladores, los padres de la Patria. Pobre Patria, qué mala suerte ha tenido. Qué lejos están los políticos de nosotros.

20 septiembre 2007

Hace falta valor para defender a este Gobierno.

Uno, que no es radicalmente optimista como nuestro impagable presidente del Gobierno ni ve el futuro de “negro funeral”, se siente preocupado por Zapatero. Algo habrá hecho mal si hasta El País le abandona justo cuando va a empezar la próxima campaña electoral. Ya van unas cuantas pataditas en la espinilla en los últimos tiempos, pero esta última puede que haya alcanzado una zona más elevada y más comprometida. Y más dolorosa. ¿Habrá más o no llegará la sangre al río?

Zapatero se ha ido metiendo el solito en un laberinto del que otras veces salía con las ayudas del grupo Prisa. Algo ha ocurrido, porque El País jamás habría hecho esto en otros tiempos y porque este verano Mariano Rajoy se ha entrevistado muy en secreto con Ignacio Polanco y según parece se lo pasaron chachi piruli poniendo a caer de un burro al pobre José Luís. Nadie lo ha dicho, pero yo me malicio que los Polanco se han lavado las manos del futuro de este Gobierno y han trasladado al partido conservador la tarea de salvarle de la quema. Experiencia tiene el PP en sacar de apuros a sus rivales, cuatro años de errores les avalan.

Quizá simplemente a Prisa le duele el callo de la competencia, que creían ser el ojito derecho del PSOE y se han encontrado con una nueva cadena de televisión y un nuevo periódico que compiten con ellos por el mismo sector de público. Algo impensable si los dirigentes del PSOE hubieran sido los de siempre. Llegan los nuevos, se creen que saben más que nadie y consiguen que Prisa se haga del PP. O que el PP se haga de Prisa, que eso está todavía por ver. Por cierto, cada vez que leo que el nuevo periódico va a salir para ser la voz del Gobierno me echo a temblar. ¿Va a defender al Gobierno? ¿Haga lo que haga y diga lo que diga? Ozú, hace falta valor para presentarse así en sociedad. Eso se llama neutralidad, equilibrio y objetividad. Bueno, y también sinceridad.

Algo pasa con algunos gobernantes que se creen superiores a los demás mortales. Quizá sea que se creen sus propias opiniones como verdades inalterables, quizá piensan que nadie con dos dedos de frente osará poner en tela de juicio lo que ellos digan, quizá sea que todas las mañanas se miran al espejo y se preguntan “¿Quién como yo?”. Ya les ocurrió a González, que no se creyó que lo de la corrupción iba en serio, y a Aznar, que se creyó por encima del bien y del mal. Y ahí les tenemos, dando conferencias para poder vivir. Quién te ha visto y quién te ve.

Pero sobre todo le está ocurriendo al impresentable Hugo Chávez, dicen que presidente revolucionario pero cada día que pasa más dictador bananero. Bananuela se debería llamar un país en el que el 60% de los periodistas se censuran por miedo a las represalias. Éste sí que tiene el ego subido, éste sí que jamás se pregunta por sus errores, jamás se ocupa de averiguar qué puede corregir y mejorar en su vida. Él ya lo hace todo bien. ¿Para qué cambiar? Espectáculo grandioso el que ha dado en “su” televisión tratando de explicar asuntos metafísicamente demasiado elevados para su mente de amo totalitario y troglodita. Hasta para explicar un cambio de hora hace falta pensar. Cosa que no consiguió hacer. Quizá los nervios del directo.


Quizá la ignorancia. Simplemente.

18 septiembre 2007

España nos roba más

Vuelven los independentistas catalanes por donde solían, que España les roba. El independentismo se resume en ese bolsillo pequeño que los pantalones de caballero tienen para llevar las monedas. Esta vez es el afamado vocal del CGPJ, Don Alfons López Tena (¿López?), el que lejos de quedarse corto se ha ido nada menos que casi a los veinte mil millones de euros que, según él y esta recurrente teoría monetaria, España le está esquilmando a Cataluña. Y a Castilla también.

Y yo quiero sumar mi voz a la suya, quiero unirme a él ya que parece que ha sonado la hora de las reclamaciones, si bien mi voz alcanzará bastante menos audiencia que la suya pues yo sólo dispongo de una columna en algunos periódicos y este humilde blog para poder gritar al mundo la injusticia que España, con Cataluña a la cabeza, está cometiendo contra la madre que la parió: Castilla.

Siempre se ha dicho que los hijos quieren menos a sus padres que éstos a ellos, ése es el real caso de una España que desprecia a su madre, la Castilla que renunció a setecientos años de independencia y grandeza para parirla. España desprecia y olvida a una Castilla que se ha entregado a ella reiteradamente, no en un momento histórico determinado, sino en una permanente riada de actos de generosidad, desde el momento mismo de la creación de España hasta estos mismos momentos en que nos encontramos pasando por los cuarenta años de Franquismo.

Porque todos los regímenes y todas las tendencias políticas han abusado de la extenuación de Castilla. El mismo Franquismo, que tanto recurría grandilocuentemente a los valores de Castilla, la exprimió y despojó agudizando su agonía de siglos a favor de aquellas regiones que hoy rechazan y maldicen su nombre. Las regiones a las que los castellanos fueron obligados a emigrar, las regiones cuyas guías telefónicas están llenas de García, Pérez y López, como este López Tena, fueron favorecidas por una dictadura que aplastó los campos y las ciudades de Castilla, por una dictadura que usó su nombre robándole hasta el idioma, y desplazó a millones de castellanos a contribuir a la grandeza, el progreso y el enriquecimiento de regiones como el País Vasco y Cataluña.

En una Castilla casi cerrada por defunción ya no quedan castellanos para cobrar la deuda histórica a una España políticamente hipotecada, que les niega y mira para otro lado avergonzadamente para no presenciar la decadencia, los campos abandonados, los pueblos envejecidos, los jóvenes emigrados, los políticos ineptos, egoístas e incapaces de defender a su tierra, a sus propias gentes, a su Castilla, siquiera como la mejor manera de defender a España. Se les llena la boca con la palabra España pero se apoyan siempre en políticos que la ponen en cuestión olvidándose de una tierra que ya no pinta nada en España, una Castilla carente de influencia política, de poder cultural, de peso económico, de inversiones empresariales, de la fuerza de la juventud. De políticos que la amen... aún sin olvidar a España.

Cuando va a Cataluña Zapatero habla de inversiones en Cataluña, como acaba de hacerlo en el mitin de la Rosa, pero cuando viene a Castilla sólo habla de inversiones para España, de inversiones sociales, del interés general. ¿Cuándo va a hablar de Castilla, por qué no habla de de una España que nos debe muchos millones de emigrantes y muchos millones de euros que el Estado invierte en lugares más prósperos e industrializados mientras nuestros pueblos desaparecen?

Senyor López Tena, si quiere luchar por una causa justa y defender a los parias del mundo, venga a la tierra de su padre, venga y reclame todos los millones que usted quiera. Se quedará corto.

15 septiembre 2007

El drama venezolano de Maddie McCann


Antes de que el lector siga más adelante debo confesar que esta historieta que atiborra los periódicos de media Europa me importa un comino (También confieso que no era “comino” la palabra que iba a escribir). Más allá del dolor que supone pensar en el secuestro y asesinato de una tierna niña que todavía no ha empezado a vivir me preocupa la sinvergonzonería de determinada prensa europea y de los miles de lectores que están siguiendo las noticias relativas a este cruel asunto.

Hemos, casi todos, en mayor o menor medida, contribuido a convertir un asunto policial en un drama televisivo equiparable a cualquiera de los inacabables culebrones venezolanos que en una época no muy lejana ofrecían varias televisiones de España. Como en aquella ocasión, los enredos del guión, la proliferación de escenas lacrimógenas y la facilidad con que los héroes pasan a ser villanos en un remolino de acontecimientos demuestran la imaginación conspicuamente fecunda de los creadores de la trama.

Si lo unimos todo ello da como resultado un encadenamiento de inacabables capítulos que sólo se puede entender si admitimos que los guionistas tienen pensado volvernos locos a fuerza de retorcer el argumento para sacar todo el jugo a unos personajes presos de la desesperación propia de estas telenovelas. ¿Que no es un guión sino dura realidad? ¿Pero acaso no hay telespectadores que se conectan a cada informativo deseando fervientemente entretenerse mientras cenan con las imágenes de los atribulados padres e imaginando mil posibles desenlaces a cual más sorprendente? ¿No creen que ha llegado un triste punto, especialmente sombrío para quienes amamos la Prensa y seguimos su evolución, en el que realidad y ficción juegan penosamente a confundirse?

Hace tiempo que el asunto ha desbordado ya los límites del sentido común y, aireado por las primeras planas de cierta prensa, ha salido de los ámbitos policiales y judiciales para, tras pasar por los platós de las televisiones, inundar de inmundicia los cuartos de estar de una zafia clase social deseosa de tener en la vecindad una tragedia griega que llevarse al ¿cerebro? y tener así algo en qué pensar ese día, algo distinto de sus propias frustraciones, el precio del pan y de los huevos y dónde andará mi marido con las horas que son.

No sé si fue el huevo antes que la gallina o al revés. No sé si esa prensa existe por que tiene lectores que la compran y la devoran o hay lectores que la compran y la devoran porque está en el quiosco de ahí al lado con fotos y titulares llamativos. Lo que sé muy bien es que no es profesional dar informaciones exageradas y sin confirmar, leer anticipadamente y publicar sin el permiso correspondiente el diario íntimo de una madre, asesina o no de su propia hija, lo que sé muy bien es que la prensa que yo amo no debe elucubrar fantásticamente ni presentar especulaciones frívolas sobre las causas de la muerte de la niña, dónde se encuentra su cuerpo o los presuntos culpables.

¿Que la culpa la tienen los padres, no ya de la muerte sino de este infernal circo mediático? Muy posiblemente, muy posiblemente, quizá hayan obrado interesadamente por rescatar a su hija o por ocultar su muerte, pero lo que está claro es que ningún medio informativo publica los titulares o las fotos que no quiere publicar. Nadie le obliga a presentar como noticias aquello que no es más que un rumor.
Ni siquiera “el mercado”.

14 septiembre 2007

Huelga de pasta: Me gusta Italia


He vuelto este verano una vez más a Italia, un país tan semejante al nuestro en algunas cosas y tan distinto en otras. Después de recorrerle casi de cabo a rabo he decidido que le admiro, que admiro a Italia. Claro, claro que ustedes me van a decir los innumerables defectos que encuentran a los italianos. Ya, sí, claro, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Lo mismo me pasa con Francia, otro país hermano, lleno de defectos al decir de muchos, al que también admiro.

Una de las cosas que más llama la atención de Italia es que siendo un país mediterráneo, tan parecido al nuestro, no tengan nuestro eterno problema de carencia de agua que arrastramos en España desde tiempos de la “pertinaz sequía” del franquismo. Ver correr las fuentes de todo el país camino directo del río más próximo sin necesidad de reciclarla es algo que no deja de llamarme la atención cada vez que paso por allí.

Los italianos han sido maestros en mantener sus diferencias regionales, sus peculiaridades, sus lenguas regionales, sus costumbres y sus tradiciones dentro del ámbito de la cordura y la cordialidad. Sintiéndose miembros de cada región se sienten miembros de un mismo país, casi recién nacido en comparación con España. Aquel invento de la Padania tuvo el recorrido que tuvo y nunca más se volvió a hablar de ello.

Y ahora se han vuelto contra su gobierno, y han protestado por el alza de los precios de los cereales mandando al carajo su ancestral costumbre de comer pasta. Hoy media Italia ha hecho un corte de mangas a su gobierno y con un sacrificio gastronómico, pequeño, seguro, le han mandado un “recadito”, un primer aviso que quiere decir “ojo y a ver hasta donde llegamos que hay determinadas cosas por las que no pasamos”.

Y eso también es de admirar en una Italia que ha tenido más gobiernos que un país bananero y que tiene un Parlamento altamente dividido y enfrentado. Necesariamente muchos votantes del partido en el Gobierno han hecho huelga de pasta contra ese mismo Gobierno. ¡Huelga de pasta! ¡En Italia!

Y eso ha de ser admirado por los ciudadanos de un país cuyos principales partidos tienen una elevadísima fidelidad de sus votantes, fidelidad que les lleva a olvidar lastimeramente las sucesivas tropelías que cometen los dirigentes, a los que una y otra vez les es perdonado todo. Carecemos de capacidad de crítica, todo nos vale si quien lo lleva a cabo es alguien de “nuestro” bando. Carecemos de un juicio crítico, nos sometemos una y otra vez a los dictados de los partidos, aceptamos las motos sin ruedas que nos quieran vender y les volvemos a votar una y otra vez, sin determinar en un elemental proceso de raciocinio si se han merecido o no nuestro apoyo.

Siendo un país altamente indisciplinado (sí, en eso nos gana Italia, o al menos una parte de Italia) aceptamos sin rechistar la autoridad de nuestros políticos, les seguimos mansamente con la cabeza gacha y nunca los someteremos a presión si son de los “nuestros”. Porque los españoles somos muy nuestros, claro.

13 septiembre 2007

Cuatro suspensos, demagogia venezolana de Zapatero.

Personalmente creo que el PSOE lleva suficiente ventaja al PP para no tener que hacer este gasto en electoralismo ramplón a medio año de las elecciones. No sólo los votantes les perdonan todos los errores que hubieran podido cometer, disponiéndose a olvidar episodios tan “sugerentes” como el cuestionamiento de España como nación o la pertinaz disposición de Zapatero a negociar con ETA, incluso con muertos por el medio, sino que el PP va sembrando de dudas su paso hacia las elecciones. Al torpe e ineficaz liderazgo de Rajoy le han salido multitud de sarpullidos a lo largo del verano que contradictoriamente impactan más en la memoria de los votantes. Allá Aznar, que le nombró “digitalmente”.

Sin embargo en el PSOE no deben andar muy seguros de cómo van las cosas, lo que da para sospechar, llegando a extremos risibles de demagogia a la venezolana como en el caso de los pisos de Chaves. En esta cómica subasta de votos, a ver quién ofrece más, envolverse a última hora en la bandera de España es algo que rechina después de lo que llevamos vivido y de los ataques al PP por idéntico motivo. Pero no debe resultar suficiente y en el Gobierno se han lanzado en plancha a ganar votantes como sea, aún con la limitada y discretísima oposición del ministro Solbes. Resulta que Zapatero, que iba a aprender economía en unas cuantas tardes, Jordi Sevilla dixit, se permite el lujo de contradecir a su máximo gurú económico. A este paso en el próximo gobierno de Zapatero no habrá ministros, él lo presidirá y se quedará todas las competencias de todos los ministerios, él no necesita a nadie, se basta solito.

Bien vienen determinados alardes demagógicos, creo yo, si las capas sociales más desfavorecidas salen ganado, pongamos que se trata de incluir en la Seguridad Social algunos tratamientos odontológicos. Uno, que de político tiene bien poco, se preguntaba en su juventud por qué la Seguridad Social no corría con los gastos de determinados aspectos esenciales de este problema. Algo básico para la salud individual, que estaba olvidado y que era un vivero de votos. ¿Solución? Algunas autonomías, Castilla y León por ejemplo, ya lo están ofreciendo a sus ciudadanos sin tantas alharacas ni tanto anuncio mediático.

Pero la parte más lamentable de esta política indigna de compra de votos, ojo, no se me olvida que siempre ha sido así, con todos los gobiernos, aunque éste está batiendo récords, es la de permitir que los alumnos de bachillerato no repitan curso con cuatro asignaturas suspensas. Estamos inmersos en políticas de premio a la vagancia, de falta de estímulo al esfuerzo, de facilitar que generaciones de jóvenes salgan a la vida laboral y social sin cultura suficiente y sin que nadie les haya hablado del esfuerzo como arma de superación. Sé que esto conviene a los gobiernos, que disponen así de una masa estúpida, iletrada y bien dispuesta para ser mansa y dócilmente dirigida desde el poder.

A los gobiernos les conviene, pero ¿y a la sociedad? Producimos jóvenes hedonistas, que jamás se han esforzado, cuyos suspensos subvencionamos con viajes a Malta para aprender inglés emborrachándose en las discotecas, y que obtienen al final el mismo premio que los que se han pasado el curso machacándose en la mesa de estudio.

Bueno, a lo peor hasta les sale bien, toda sociedad necesita obreros y peones que lleven a cabo las tareas más pesadas que proponen las castas dirigentes.....

11 septiembre 2007

Medina del Campo

Cada uno se monta el fin de semana como Dios le da a entender. Algunos salen de caza, otros van de camping o a la playa. Yo voy con frecuencia a Medina del Campo. No en vano en Medina se conservan tradiciones medievales, los domingos hay mercado y en sus calles dinámicas se vive un ambiente curioso, propio de un domingo en el que la gente trabaja, abre sus comercios y realiza sus compras.

Llegar es un paseo fácil y sugestivo por autovía, directamente desde mi casa, cómodo y seguro. Disfruto conduciendo por una vez muy serenamente, relajando la vista por el amplio horizonte castellano. Ya cerca, algo me impele siempre a hacer una parada en las bodegas de Rueda, cedo siempre a la tentación para disfrutar de su ambiente contradictoriamente cosmopolita y castellano, con clientes que hacen un pequeño alto en su largo viaje y con otros parroquianos y proveedores locales que trasladan por momentos un curioso y llamativo contraste de idas y venidas. Como es inevitable, cuando salgo voy cargado de productos de la tierra, también sólidos, conste, de los que voy dando serena cuenta en las semanas siguientes.

Me gusta pasear por las calles de Medina. Sin rumbo, despacio, quizá con las manos en los bolsillos, hablando o jugando con mi familia, pero siempre observando la ciudad y sus bulliciosos habitantes. Tiene Medina el tamaño que me gusta, el adecuado para disfrutar de unos servicios imprescindibles en una ciudad moderna sin haberse convertido en un lugar sin alma e impersonal. Se mezcla en sus calles el sabor de las actitudes y costumbres tradicionales y el espíritu de una ciudad comercial e innovadora. Aún conservan tanto en la calle Padilla como en la plaza mayor algunas casas que dotan de personalidad propia a esta antigua villa castellana, quiera la sabiduría de los medinenses conservarlas. Si algún terrible día fueran sustituidas por esos edificios modernos de acero, plástico y neón se perdería buena parte del sabor de los plácidos paseos, arraigado en los soportales de su plaza mayor que amparan estas soleadas mañanas septembrinas. Tan grave error acompañaría, lamentabilísimamente, al de aquella lumbrera del urbanismo que en algún momento del pasado decidió convertir el centro de esta plaza mayor en una árida meseta impersonal y áspera, desprovista de naturaleza y de belleza alguna. Espero, para tranquilidad de mi alma, que el culpable arda en el infierno de los urbanistas irrepetibles.

Pero me gusta pasear por las calles céntricas de Medina. Sin rumbo, despacio, quizá con las manos en los bolsillos, observando cómo se despereza la ciudad, cómo sus habitantes se encuentran y se saludan, se reconocen y se disponen a disfrutar de un domingo de mercado. Uno de los placeres que más disfruto es entrar en su comercio tradicional, charlar con unos y con otros y realizar alguna pequeña compra, esas cosas tal vez sin importancia que te producen el raro placer de lo inesperado. Sentado en alguna de sus terrazas contemplo el atareado quehacer de alguna señora endomingada o el inquieto caminar, siempre lleno de sonrisas y miradas de doble intención, de algunas chavalitas jóvenes que se sobresaltan al saludar inesperadamente a algún conocido de su misma edad. El ambiente en sus calles tiene ese grado justo de bullicio y animación que le motiva a uno para sentirse vivo y disfrutar de la vida. De las cosas ordinarias de la vida, quiero decir, ésas que son tan difíciles de gustar por el hombre que tiene puestos sus placeres en materias mucho más elaboradas, complicadas y mercantilizadas del siglo de las tecnologías y del comercio.

Suelo tener un problema cuando va llegando la hora de la comida. Durante largo tiempo he sido cliente de uno de sus más importantes restaurantes, quizá el más tradicional y renombrado de la Plaza Mayor, pero en vista de la aspereza en el trato y la mala atención al cliente, las prisas eternas y la actitud entre indiferente y despectiva de sus camareros, en el futuro habré de buscarme otro sitio, un restaurante es mucho más que un sitio donde a uno le echan de comer a cambio de unas monedas. Últimamente tampoco la relación calidad-precio correspondía a la legendaria fama del local.

Vuelvo con frecuencia a Medina del Campo, me gusta pasear por sus calles céntricas, sin rumbo, despacio, quizá con las manos en los bolsillos, observando cómo la ciudad se goza de su brillante presente y se enorgullece de su probable futuro.

09 septiembre 2007

Zapatero ve molinos donde hay gigantes

Ha llegado un momento en que toda la prensa española, aún con diferentes extensión y tratamiento tipográfico, se ha convertido en portavoz de ETA. Todos los medios de comunicación repican una y otra vez el último comunicado de la banda de asesinos, resumido en lo de siempre: “Os vamos a machacar”. Esto era hace años algo impensable, penado por la Ley y que terminaba con todos los ejemplares publicados fuera de los kioscos. O tempora, o mores.

Sin embargo los mafiosos vascos saben muy bien quienes son y quienes no son sus amigos y a quien deben o no enviar sus comunicados. Los de siempre, vaya. Cierre usted un periódico que al día siguiente sacamos otro genéticamente igual. ¿Sirve de algo? Seguro que en ellos la valiente alcaldesa de Lizartza no tiene el mismo tratamiento que el antiguo presidente de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco. Josu Ternera Loca.

Quede bien claro, si uno se empapa bien empapao de la última propaganda etarra, que nos amenazan. Otra vez. Como la anterior y la otra. Como siempre. En ella los asesinos se quejan de que Zapatero negociaba con ellos para alcanzar su rendición. Puesto que ellos también negociaban para alcanzar la nuestra, la del Estado de derecho, ¿de qué diantre se quejan?

Siempre he pensado, y en esta columna habrá muestras anteriores en número suficiente, que había que negociar con ETA, que todos los presidentes lo habían hecho, que entraba dentro de los derechos de Zapatero, y puede que también en sus obligaciones. Siempre he añadido que incluso el momento era el mejor posible: con ETA debilitada y perseguida, acorralada y puede que hasta permanentemente infiltrada. Si ETA tenía algo que ceder ésa era la ocasión, nunca pasaría si los asesinos se encontrasen fortalecidos, crecidos y golpeando repetidamente las estructuras del Estado.

Lo malo era que ni por ésas pensaban en ceder, en negociar realmente, en intercambiar voluntades y decisiones. Jamás. Jamás ETA ha variado un ápice su voluntad de imponer por “cataplines”, es decir por balas y por bombas. Y eso se tenía que haber visto a las primeras de cambio, en unas pocas horas de reunión, a la segunda botella de agua que se pidiera. Pero el impulso “bambinero” de Zapatero, la ingenuidad, la credulidad, la inocencia, la falta de experiencia de un presidente por casualidad, la necesidad política de llegar a un acuerdo costase lo que costase hizo que se retrasase el momento del definitivo adiós. Coño, que hasta con un aeropuerto semiderribado y con dos muertos en la mesa Zapatero se negaba a ver la realidad. Conste que a mí este hombre me recuerda muchas veces a Don Quijote pero al revés: se empeña en ver molinos allá donde hay monstruosos gigantes deseando llevársele al huerto.

Como ha quedado demostrado hasta la saciedad, con tantos intentos etarras frustrados y realizados, a ETA le da igual las cesiones del Estado, por ejemplo en la presentación de los batasunos a ayuntamientos de los que ahora controlan el censo, el presupuesto y los permisos y licencias municipales.

Les da igual. El resultado, como se ve, es siempre el mismo: Amenazas de muerte. Y muerte. Y destrucción. Balas y bombas, vaya.

06 septiembre 2007

Son raritos ustedes, los españoles


Michelle, pronúnciese tal cual suena en castellano, me atiende todos los días desde hace años. Dos veces por día, primero el vermutito, al mediodía, y cuando ya la tarde está vencida, un capuchino y un chupito de crema de güisqui. Es encantadora y muy dulce, orla siempre sus negros ojos con una sugestiva mirada que parece lanzada desde las profundidades de su Caribe original. Desde su llegada hace un par de años el bar que es mi refugio habitual ha multiplicado su clientela, sus mesas macizas, de pesada y antigua madera, ya casi nunca están vacías, sus profundas butaconas están ocupadas más frecuentemente que nunca por sesudos varones que simulan leer prensa de color salmón mientras la siguen de reojo cuando se refleja en los enormes ventanales que dan a la calle Mayor. Yo tengo suerte, a mí me siguen reservando un espacio en el extremo del mostrador, mi rincón.

Michelle, pronúnciese tal como suena en castellano, suele dedicarme los cinco minutos de su descanso y mientras yo me bebo mi chupito de crema de güisqui ella moja precipitadamente un bollo o una magdalena en su colacao. Ayer, por primera vez en estos últimos dos años se tomó un vaso de leche sin más, ni colacao ni magdalena. Quizá no debí haber preguntado pero, incauto que soy, mostré mi extrañeza y ella me dio una apresurada charla sobre la situación económica, que si el ciclo económico está empezando a cambiar, que si la actividad empresarial está retrocediendo, que si cada vez se venden menos coches, que la gente sale menos días de vacaciones, que ya han empezado los cierres de oficinas inmobiliarias y que la construcción está empezando a dejar de ser el motor de nuestra economía.

Michelle, pronúnciese tal como suena en castellano, me ha proporcionado una lección ejemplar, todavía no sé si ha sido de economía, eso que Zapatero iba a aprender en dos tardes, o de lógica, algo en lo que es bastante más difícil instruirse. Me contaba con fuerte pesadumbre sus cuitas económicas mientras revolvía distraídamente unos restos de azúcar que habían quedado olvidados en el fondo del vaso, sabe muy bien que los primeros que van a pasarlo mal van a ser los inmigrantes, y me explicaba cómo pensaba seguir arreglándoselas para enviar dinero a su pueblo en el Caribe colombiano. Ha empezado a ahorrar, de momento ha empezado por el colacao y la magdalena, asume que a partir de ahora hay muchas posibilidades de que vengan mal dadas en el terreno económico y que deberá acometer esfuerzos de ingenio y de economía para sobrevivir.

Michelle, pronúnciese tal como suena en castellano, ha empezado a mirar con ojos llenos de intención a un viudo de porte noble y aspecto selecto. Ella sabe que es mejor prevenir que lamentar y ha empezado a tomar sus medidas por lo que pueda venir dentro de un tiempo. Empezó por el colacao y se llega en el viudo. Es una mujer previsora que no quiere verse sorprendida por un futuro lleno de incertidumbre, sabe que ha de tomar medidas para poder salir adelante.

“Por eso –me decía- no entiendo la actitud del gobierno de ustedes, no entiendo ese exagerado despilfarro económico con el que Zapatero se llena la boca cada vez que tiene una ocurrencia en un debate o en los mítines de Rodiezmo, no entiendo que estén ahora todos ustedes babeando por la nueva demagogia de Chaves. Les quieren comprar el voto, le están poniendo precio a su libertad y se lo van a pagar con el propio dinero de ustedes mismos. ¿De dónde va a sacar el gobierno andaluz tantos millones de euros? No les entiendo, son raritos ustedes, los españoles. Dilapidan en un abrir y cerrar de ojos lo que tanto les está costando ganar y encima premian con su voto a los políticos demagogos”.

“Lo que tanto OS está costando ganar”, enfaticé yo mientras apuraba el chupito y miraba con envidia al viudo de porte noble y aspecto selecto.

03 septiembre 2007

Que viva (este) Zapatero.

Gracias a los bombazos de hace casi cuatro años Zapatero se encontró con la presidencia del Gobierno cuando no buscaba más que algo de experiencia para presentarse con algún bagaje a las elecciones del próximo marzo. ¿La culpa? De Aznar, claro, por meterse en el berenjenal de Irak sin el consentimiento de su pueblo. Nadie se esperaba esa victoria porque nadie se esperaba que Al Qaeda interviniera en la votación. De esa situación inesperada vienen la eterna crisis en que estamos desde aquella ocasión.

Zapatero ha sobrevivido cuatro años en el Gobierno de España trampeando mayorías con las coaliciones que le ofrecían claros enemigos de la misma existencia de España, como ERC. A nuestro presidente no le importaba con quien tuviera que asociarse con tal de estar en el macho del poder. Básicamente sigue siendo así, a pesar de que en Navarra las precauciones electorales hagan creer lo contrario. Por eso, por esos amigotes que se ha echado Zapa y por la dirección “confederalizante” que está tomando su gobierno, surge el partido de Rosa Díez; por eso los socialistas navarros se preguntan por qué otros sí pueden negociar y pactar con todo el mundo y ellos no. Cría cuervos y te saldrán socialistas navarros, oye.

Conste que a mí esto de la confederación no me terminaría de parecer mal si me lo hubieran preguntado y si supusiera un motivo de mayor igualdad entre los ciudadanos. Lamentablemente este partido zapateril (¡diz que socialista!) está consiguiendo las mayores cotas de desigualdad entre españoles: Por un lado los afortunados que viven en las regiones con partidos nacionalistas fuertes; en otro nivel, siempre un escalón más abajo, discriminados, apesadumbrados, sometidos y casi desaparecidos (emigración, envejecimiento), los demás ciudadanos, tal que los habitantes de una Castilla dividida en varias regiones autónomas (por qué, por qué, por qué) que ni pinchan ni cortan en esta España que la ignora.

Pero sin embargo el socialismo imperante no busca el equilibrio regional de España ni nadie nos ha preguntado si queremos otra España. La España que está construyendo Zapatero está lejos de ser la España más justa, equilibrada y social que pudiera desearse. Por el contrario es la España que desean sus socios nacionalistas. Toma socialismo.

Ojalá todos los días pasara Zapatero por Rodiezmo, ojalá todos los días comenzara el llamado “curso” político. Ojalá Zapatero se limitara a ejercer de buen y eficaz socialista, ojalá todos los días nos anunciara que las pensiones más bajas van a subir, ojalá la gestión socialista se distinguiera por conseguir que los permisos de paternidad fueran más y más prolongados. Ojalá que Zapatero y sus ministros socialistas se empeñen en lograr más empleo estable, en la lucha contra la siniestralidad laboral y en el aumento de la productividad. Este Zapatero sí, este Zapatero que busca una España mejor, más justa y equilibrada, también. El Zapatero que prima a las regiones más ricas, a las más desarrolladas, a las más pobladas, a las de los partidos nacionalistas más fuertes y egoístas no es un socialista, es un interesado oportunista que hace cualquier cosa por mantenerse en el poder.

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