Palencia es una emoción:

30 septiembre 2009

La famosa foto como tapadera

Son varios los sitios donde lo he leído, así mismo algún lector habitual lo ha insinuado en este blog: “Lo de la foto de las hijas de Zapa es una tapadera para que no hablemos de otras cosas.” Y yo creo, humildemente, que no, que simplemente es que se trata de Zapa de quien estamos hablando…

Estoy convencido de que Zapatero es perfectamente capaz de ganar las próximas elecciones generales. España es “asín” y el PP de Rajoy no digamos. Al español medio sólo le importa su bolsillo y “pasa” olímpicamente de otras consideraciones éticas, morales y políticas. Y como queda suficiente tiempo para las votaciones que decidan el próximo Congreso… tiempo tiene para arreglarlo y volver a ganar.

Pero con todo y con eso Zapahuero está de capa caída, se desliza paulatina e incesantemente por un tobogán de errores que le están llevando al descrédito incluso ante muchos de los suyos. (¿Han leído las últimas críticas del exministro Sevilla?) A Zapa de momento sólo le quedan la palabra y su mirada. Esa palabra huera y contradictoria pero florida y esa mirada de hielo adornada con una sonrisa enigmática con las que conquista a sus interlocutores. Pocas armas serían en otra persona, pero para Zapa eso es un arsenal con el que dirigir el mundo.

Está en descenso, no me atrevo a decir que en caída libre, y comete error tras error, sin tiempo para la rectificación se encuentra otro problema e inventa otra solución imposible. Lo de la foto no es más que otro error más, espectacular por novedoso pero venial: no nos va a costar un céntimo. Con él no intenta tapar nada, ni la subida de impuestos, ni la ley del aborto ni otras posibilidades que al lector se le pudieran ocurrir.

Mostrarnos la mala educación de sus hijas, bien porque ellas sean así o porque él no haya sabido o querido hacerlo mejor, no es más que Zapatero en estado puro. Que nadie le dé más vueltas, no intenta utilizar a sus hijas, como alguien ha insinuado, para entretenernos y tapar otras asignaturas pendientes. Él no necesita esconder esas circunstancias, al contrario, las pregona sin ambages ni preocupaciones: ¿Impuestos? Para los ricos, hombre, para los poderosos. No le preocupa la flagrante obviedad de que la subida del IVA cae sobre las clases medias, él mira a la cámara, dice que así protege a los débiles y nos sonríe. España no quiere saber más… hasta que llegue la hora de que con nuestros impuestos (el zapaterazo) paguemos su dadivosa generosidad. Si para entonces puede decirnos que los brotes verdes se han convertido en la selva amazónica… ya tendrá su tercera fumata blanca.

Tampoco intenta tapar la nueva ley del aborto, eso ni le preocupa lo suficiente, es un tema con el que no pierde un minuto de su tiempo. Nos arrebata la patria potestad en asuntos de suma importancia, se contradice en su radicalismo sexualista pero ¿y qué?, ¿a quién le importa? ¿Acaso hay algún español que le preocupe? España convertida en el abortadero del mundo, píldora postcoital al alcance de todo adolescente salido. ¿Y…? La ética, la moral, la justicia, la dignidad, la trascendencia son valores que han sucumbido mercantilmente en este crematístico mundo. Pero si hasta el concepto de nación es muy discutido y discutible por Zapatero y su grey sin que los españoles hayamos abierto la boca, cómo le va a preocupar nada la reacción de la ciudadanía. Si él nos lo pide comemos en su mano.

Por cierto, mientras tanto la sanidad española ha retrocedido, situándose en el puesto 21 de la Unión Europea. En el año 2007 estábamos en el puesto 14. En 2009 nos llegamos a nivel de Europa del Este. Chachi, Zapa.

29 septiembre 2009

Comunismo para juanes, bosés y victormanueles.

Leo por encima, la cosa no da para más, las diferentes informaciones recibidas del concierto de juanes, bosés y victormanueles en Cuba. Eso sí, me paro a contemplar absorto un video grabado detrás del escenario, en el backstage que diría un amigo tremendamente cursi que tengo, en el que bosés y juanes aparecen maldiciendo y llorando, deshaciéndose en juramentos e imprecaciones por las presiones a las que fueron sometidos por las autoridades cubanas.

Los progres españoles son así, les están diciendo que aquello es una dictadura pero se encogen de hombros, sonríen y miran a otro lado llamando facha a todo el que no se les une. Y es que hay quienes disculpan a un asesino si es de izquierdas y quienes condenan a un columnista si no lo es. Y Fidel Castro (esto… ¿no debería haber dicho Raúl Castro? ¡Y qué más da!) es un dictador como la copa de un pino, pero que no les entra, oiga. Que no les entraba, quiero decir.

A la mayoría de los artistas españoles les va el régimen de la ceja enhiesta y creen que allá donde acudan todo seguirá siendo cachondeillo entre partisanos y compañeros de correrías, creen con candidez incorregible que la vida consiste en remar a favor de corriente, sempiternamente. Discriminan dictaduras según el dictador hable en nombre de las capas populares o de los obreros parias de la Tierra, según encierre a unos o a otros, según a quien torture.

Y se han presentado en Cuba con inocencia de adolescente que sale de casa decidido a lo que sea aunque tenga que ser con una puta. E inesperadamente allí se han tenido que curtir, ¿por primera vez en su vida?, batallando contra sus supuestos camaradas comunistas. Allí, en el backstage ese, fueron el llanto y el rechinar de dientes, la desesperación y las lágrimas, los lloros y las nauseas, los abrazos y los juramentos de amor, las respiraciones agitadas y los corazones acelerados. Juramentos de amor, sí, los de Bosé proclamando cómo habían cumplido todas y cada una de las exigencias del Régimen sin que por ello las autoridades soltaran su puño de hierro, sin que por ello la dictadura les permitiese la más leve holgura en la organización propuesta. Esta vez habían de remar contra la corriente. Muy sorprendentemente, al parecer.

Qué desesperación tienen que sentir estas gentes cuando descubren la verdadera cara de los que creían sus fraternales amigos, sus camaradas eternos, sus compañeros solidarios de viaje internacionalista y proletario. Qué sensación de fracaso cuando aquellos a los que pretendían homenajear son los encargados de vigilar férreamente la seriedad de su compromiso con la causa. Qué frustración han de sentir al comprobar en propia carne los atributos del régimen cubano, que sensación de ridículo cuando se vean a sí mismos humillados por los que creían sus camaradas.
By the way… Ahora que han descubierto la democracia cubana… ¿cuándo volverán de nuevo a La Habana? Aunque sea de incógnito, caramba.

Las imágenes son tremendamente descriptivas,
las tienen ustedes aquí

28 septiembre 2009

El tito Obama y el prestigio de España

Zapa nos dijo que de la crisis íbamos a salir en la primavera pasada. Pero en julio no pasó nada ni nadie se lo recordó. También nos dijo que bajar los impuestos era de izquierdas. Hace unas semanas nos ha dicho que los iba a subir, ayer acaban de explicárnoslo. Tampoco ahora ha pasado nada.

Pero sólo iba a subírselos a los ricos. Resulta que cuando en julio nos suba el iva nos va a convertir a todos en ricos, pues todos vamos a pagar impuestos cada vez que vayamos al súper o echemos gasolina en el mechero, no ya cuando nos compremos una mansión en California. ¿Entonces, con tantos ricos, quién dijo que el socialismo era malo para España? Y no pasa nada.

Zapa quiere ocultar a sus hijas, pero las lleva a lugar del mundo donde más cámaras hay. Y tampoco pasa nada. Como sus hijas han faltado a clase tendrá que firmarles un permiso para el insti en el que estudian. Pero si cumplen 16 y quieren abortar tampoco pasará nada.

Y luego criticamos el sistema educativo de España. Este Gobierno es un perfecto ejemplo de los grandes avances en el dominio de la expresión lingüística: puede decir el disparate que quiera cuando quiera sin que a nadie se le altere el pulso; puede contradecirse en cinco minutos, incluso puede decir dos cosas opuestas… al mismo tiempo. Y sigue sin pasar nada. ¿Será que España tiene una comprensión oral y lectora de la Logse?

Las nenas han acudido a ver a tito Obama vestidas de…, esto…, vestidas de película. Y para la España progre no pasa nada. Ay, si llegan a ir vestidas de faralaes. O de chulapas madrileñas. O de maragatas. Joé, cómo las pondría a las pobricas el equipo médico habitual de la progresía. ¿Abrimos un concurso entre los lectores a ver qué dirían Público, El Plural y El País?

De todas formas… ¿Que fueran así vestidas no será consecuencia de que somos tan macarras que determinadas sub-culturas han perdido el prefijo y España el prestigio?
De todas formas… ¿Es lógico asombrarse por el aspecto barriobajero de las hijas de Zapa en el país de Yola Berrocal, Rodolfo Cikilicuatre, Karmele Marchante, Pocholo y tantos otros?

25 septiembre 2009

El posado de las hijas de Zapatero

Todos nos hemos asombrado con la foto de las hijas de Zapatero. Le reconozco, como ya habrá quedado claro para mis lectores, grandes aciertos, aunque también grandes errores, en su gestión. Incluso en la parte íntima de su vida que asoma entre nosotros por ocupar el cargo que ocupa también cabe reconocérsele grandes aciertos. Me parece de lo más adecuado que haya luchado tan duramente por mantener la discreción de su vida familiar, empeñándose en mantener el ámbito particular cerrado a los que somos ajenos. Si yo alguna vez cometiera la fechoría de pretender ser presidente de algo también haría así.

Esfuerzo e insistencia le ha costado mantener su empeño, sin embargo ha caído lamentablemente en una flagrante contradicción que se vuelve y se volverá contra él, contra sus pretensiones familiares y contra sus hijas. Llevarlas a un viaje oficial, con la importancia del actual, lleno de actos oficiales, de entrevistas oficiales y de posados oficiales es un error que zahiere todos sus esfuerzos anteriores. ¿A qué ha venido entonces esto?

Conste que no me parece mal que las haya llevado en un avión oficial, España no se va a arruinar por ello. Ése es un aspecto que todavía está por desarrollar en la normativa adecuada y no entiendo tanto alboroto como algunos medios han levantado. Puede ser comprensible, así sucede en otros países, que al presidente le acompañe su familia, también puede ser una labor de Estado, de imagen de Estado.

Pero, insisto en lo anterior, es pura contradicción llevar a la familia en un viaje oficial y querer ocultarla ¿En qué quedamos? Es que en un viaje oficial hay actos oficiales y públicos, con salidas y entradas, con recepciones. Y con posados. La ya famosa foto de las hijas de Zapatero es un posado oficial, ¿por qué posaron sus hijas? ¿Qué necesidad había de ello si lo que se pretende es ocultarlas al ciudadano medio?

Y la imagen que dan en ese posado. Muchas veces los padres no son responsables de cómo visten sus adolescentes hijos, que la libertad individual, los caprichos, las modas, la personalidad del individuo y otras razones pueden llevar a una chavala de dieciséis años a vestir como más fastidie a los padres. O simplemente como no les guste. O como les guste, qué más da. Pero hemos quedado en que al ir a un acto oficial, a una recepción oficial y a una foto oficial son parte de la imagen de España, representan a España, son parte de la representación del Estado, son nuestra imagen de cara a quienes vean esa foto y presencien esos actos oficiales.

“Actos oficiales”, “fotos oficiales”, ésas son las palabras mágicas. Las hijas de Zapatero pueden ir vestidas como les dé la gana en su vida privada, pero no cuando forman parte de la representación española. Lo mismo, exactamente lo mismo, le sucede al matrimonio, en su casa vestirán camisa de cuadros y zapatillas si quieren pero no pueden ir por la calle vestidos de cualquier manera.

La imagen que han dado durante ese acto oficial, no ya en la foto, no es la imagen que debe dar los hijos del presidente del gobierno de España, hay unas normas sociales que seguir, unos protocolos de obligado cumplimiento. En esos actos no eres tú, eres la imagen de España, parte de ella, y por lo tanto debes acatar las normas sociales. Sus padres lo hacen. Si las niñas, ya mayorcitas, no querían hacerlo la solución era salir fuera de los actos oficiales. En sus vidas particulares y privadas pueden vestir como les plazca y sus padres les permitan, en la vida oficial eso no existe.

24 septiembre 2009

Admirar a Zapahuero

José Luis Rodríguez llegó a la presidencia del gobierno sin esperarlo, porque los españoles lo quisieron pero sin esperarlo. Cierto que le echaron una mano los inútiles responsables del gobierno anterior y PRISA, pero porque los españoles lo quisieron. A PRISA con el tiempo le ha pasado lo que a los asesinos de Viriato, que se quedaron sin la recompensa que esperaban. Roma no paga los podios en los que se sube para alcanzar sus objetivos.

Y luego ya no hubo excusa, espero que mis lectores no la encuentren, y ganó sin ellas a un torpe Rajoy, que no conocía a su pueblo ni sabía cómo dirigirse a él. Que ni sabe cómo dirigirse a él. Y en éstas, en lo que nos descuidamos un poco, nos llegó la crisis y Zapa no dudó en echar la culpa a la Banca, a la bandera de EEUU, a Bush, a la conspiración judeo masónica, a los “poderosos” y ahora al cambio climático. Todos tienen la culpa menos él. Menos Obama y él . Y Él, quiero decir.

Para mí que contra lo que dicen las encuestas la crisis es el gran tablón al que el náufrago Zapahuero se ase para mantenerse a flote y salir adelante. A Zapahuero le reconozco el gran mérito de dominar con facilidad la expresión verbal y la mente del español medio, del votante medio. Al español medio le dices que los poderosos le quieren birlar la cartera y se pega con cualquiera que pase cerca. El problema será luego determinar quién leches son los poderosos y quienes los sometidos. Pero ene so Zapahuero ya no entra. Mientras no interese.

El español no se cabrea más que el sueco, pongamos, si le intentan “levantar” el contenido de su monedero, pero lo que no aguanta es que le llamen tonto, que le traten de ello y que se entere todo el mundo. Ser públicamente reconocido como tonto es algo que no soportamos los españoles, antes muertos que sencillos. Si te dicen que los poderosos te intentan robar el fruto de tu trabajo, dejas la chaqueta con el sobre de la paga olvidada en una piedra del camino y te lías a mamporros con todo el que se ponga a tu alcance. El honor es el honor y “todavía no ha nacido el que me engañe a mí, mecagüen la madre que lo parió. Pa machote, yo.” Luego la chaqueta, el sobre y la paga no aparecerán, pero pa machotes, tú.

Y eso Zapahuero lo domina mu requetebién, le echa la culpa al caballo del Cid y todos nos volvemos musulmanes, magnetismo se llama eso. Y es que a la izquierda siempre se le ha dado chachi piruli el agit-pop y el manejo de las masas. Cuando cese Zapa, si es que el sucesor de Rajoy le gana algún día, sugiero que el Vaticano le contrate para aumentar el número de creyentes. Que de la crisis actual tiene la culpa el cambio climático, oigausté.

Zapa llena sus discursos de frases de Kenedy, como es el caso, y al español medio se le cae la baba, que joé, ¿has visto cómo habla el nuestro? Su pico de oro no tiene rival, nos dijo que la crisis se acababa en marzo pasado y nadie se acuerda de sacarle los colores; nos dice que la crisis la van a pagar los poderosos y nadie le dice que no hay suficientes poderosos, bueno, Solchaga se lo dice, pero como es de la casa nadie le hace caso; nos dice que el IVA le van a pagar los ricos y nadie le dice que el español medio se va con Curro quince días al Caribe, que si eso no es de ricos es que todos somos ricos.

Pero España le sigue con devoción, nos propone un cambio radical en las costumbres sociales, en la moral pública, y todos asienten en silencio porque nadie le presta atención, atentos como estamos al susodicho robo de nuestra cartera. Reivindicamos la guerra civil, los derrotados en la guerra civil, el enfrentamiento de clases, pone de jefes de los chiringuitos a propietarios de currículos pajines y bibianos y nadie reacciona, pendientes como estamos de la crisis y de nuestro bolsillo. Nos señala la luna con el dedo índice y España se queda pendiente del dedo, no de la luna. Eso sí, estamos atentos a ver si pillamos a algún poderoso intentando apropiarse de nuestra cartera o si al volver una esquina nos cruzamos con el cambio climático ese para partirle la cara a bofetada limpia. ¿No es de admirar un artista del verbo como Zapahuero?

23 septiembre 2009

Consenso en Educación

Miren, de vez en cuando uno tiene ganas de alabar a algún ministro, de elogiar a quienes nos dirigen. Hoy, con el permiso de todos ustedes, le toca a Ángel Gabilondo, ministro de Educación. Y es que en Educación, ya es tarde, ha saltado la alarma ante determinados comportamientos sociales, fruto de la... deseducación. Y ustedes me sabrán perdonar el palabro.

Llevamos años oyendo hablar del botellón y del absurdo que significa beber por beber. Llevamos años hablando de los problemas de algunos padres con sus hijos, llevamos años hablando de los problemas de las escuelas e institutos, llevamos años criticando los problemas que la disciplina, la falta de disciplina, ocasiona en todos los ámbitos sociales. Después de todos estos años alguna gota ha debido colmar el vaso y por fin todos estos problemas son en la actualidad contenidos de los boletines de noticias, telediarios y portadas de los periódicos. Quizá el asalto a la comisaría después de las fiestas de Pozuelo, quizá la enésima agresión a un docente, quizá que hemos descubierto que cada año más malnacidos atacan a sus hijos. El caso es que por fin los políticos, aquellos encargados por nosotros de dirigirnos hacia el bien común, se han dado cuenta de lo mucho que hay por arreglar. Más vale tarde que nunca, aleluya.

En el Parlamento ya se habla de ello, ¿qué han esperado hasta ahora?, y los partidos parecen decididos a empezar una labor que se prevé larga y ardua. Algunos, mi amigo Matías, puede que ya no lleguen a ver resultados consolidados. La tarea legislativa es lenta y complicada, además en Educación los resultados sólo se aprecian después de muchos años, como estamos comprobando ahora con los desastrosos resultados sociales de tanta y tanta legislación que pretendiendo ser trasformadora en realidad era vacilante. Pero por fin hay iniciativa, por fin éste ha pasado a ser uno de los problemas de España, cuánto tiempo perdido. Lo peor en estas circunstancias era tomar la calle del medio y tratar de abreviar por las bravas. Sería un error, quedarse en las formas, o al menos empezar por ellas, como veo que pretende Esperanza Aguirre, sería una oportunidad perdida.

No se trata de formas de comportamiento social, es algo infinitamente más complicado, es la mentalidad de media España lo que hay que cambiar, hay que moldear la mente mentecata, perdón, de tantos ignaros que creen que padres e hijos tienen que ser amigos, que creen que profesores y alumnos tienen que ser “colegas”, hay que cambiar las torpes entendederas de tantos que creen que la disciplina es algo franquista, que la autoridad es fascismo, que la velocidad es el tocino. Hay que desterrar de nuestras mentes la posibilidad admitir como algo normal que los padres digan a los maestros cómo dar clase, hay que desterrar de nuestras mentes la posibilidad admitir como algo normal que los hijos insulten a los padres. No hablo por hablar, puedo poner ejemplos.

Todo esto requiere tiempo, requiere consenso y requiere no volver a meter la pata; tampoco cabe el pendulazo, evidentemente. Otra vez no, por favor. Es necesario un amplio debate social que incluya las televisiones. Y sus contenidos, los contenidos de las televisiones, los contenidos (y los nombres también) de “Sin tetas no hay paraíso”, “Física o Química”, “Escenas de matrimonio” y tantas otras que son espejos deformes donde la España deforme se mira encantada de verse reflejada. En ese debate social se debe tratar por ejemplo el papel de los padres, el correcto papel, el papel de quien debe ayudar, apoyar y corregir a sus hijos. Y el papel de la escuela, que es, debe ser, mucho más noble que el simple aparcadero de los hijos. En mis tiempos de estudiante escuché por la ventana de mi habitación a una madre que arrastraba a su berreante hijo: “Ay, hijo, qué ganas tengo de que pase el verano para que te aguanten en la escuela”.

Para todo ello el ministro ángel Gabilondo pide paciencia al PP y ofrece debate social y consenso entre los principales partidos y sectores sociales implicados. Sí, lleva su tiempo, pero lo contrario sería perderlo. No, más no, por favor.

21 septiembre 2009

No somos nada sin los progres

Llevo quince años escribiendo sobre la mala educación, ya mi primer artículo publicado fue sobre este tema. Hoy pretendo hablar de la mala educación en su versión social, eso que llamamos buenos y malos modos. España es un pueblo de maleducados, no soy una persona que conozca mil y una civilizaciones extranjeras, algunas sí, pero según mi personal experiencia somos una panda de maleducados amargados. Amargados, sí, generalmente amargados.

Lo escribe Rosa Montero en El País Semanal, ya no saludamos, no nos despedimos, no decimos por favor ni gracias. Somos ásperos, maleducados y repelentes. Si me permiten enlazar con lo que está ocurriendo en las escuelas, ya no respetamos nada ni a nadie, padres, maestros, autoridades, no nos respetamos a nosotros mismos. Ceder el asiento a las embarazadas, a los ancianos, a otro cualquiera, es signo de debilidad, ser maleducado está de moda, la grosería causa furor.

Y es que ser educado parece de derechas, viene a criticar con rabia Rosa Montero. Y me asombra que alguien tan facha como yo, según Público y El Plural soy la derechona con barba, pueda coincidir con uno de los iconos de la cultura progre. En España somos asín, he escrito ya varias veces; estoy convencido de que algo hicimos mal cuando la Transición, nos creímos que todo lo que nos relacionaba con el franquismo era malo, negativo y debía ser rechazado, quisimos renacer desde nuestras cenizas y nos quedamos hechos una mierda de vaca. Desde ese momento histórico nos trasformamos lentamente y por razones de prestigio social (¡!) en ciudadanos inciviles, había que ser maleducado para ser progre. Para estar “à la page”, que se dijo hace tanto tiempo. Molaban los malos modos.

Poco a poco empezamos tutear a todo bicho viviente, a dejar de dar las buenas tardes y de pedir por favor, gruñíamos en su lugar, y confundimos el culo con las témporas porque ser educado era ser débil, de derechas y anacrónico. Rosa Montero habla de la buena educación y del respeto por bandera que todavía nos traen los inmigrantes, especialmente los sudamericanos con sus modos respetuosos y corteses, con su tono dulzón. En ellos podría estar el futuro pero lo tienen muy difícil porque la mayoritaria masa embrutecida los absorberá con el paso del tiempo.

Por eso necesitamos a los progres, sin ellos no vamos a ninguna parte, sin que ellos convenzan a la masa cretina, que cree que la igualdad de todos en lo ramplón, zafio, barriobajero y chulesco, no podremos cambiar el mentecato modo de relaciones sociales españolas. Son los progres los que tienen que destruir esa imagen sanchopancesca que tienen la buena educación, el respeto y la amabilidad entre todos nosotros, imagen impulsada por la gilipollez colectiva en un momento de vacilación histórica.

Será eso o que como decía al principio simplemente somos unos eternos amargados y queremos hacérselo pagar a todos los demás.

19 septiembre 2009

Regalo ideas educativas a Esperanza Aguirre

Anda Esperanza Aguirre empeñada en mejorar la educación. Tan bajo ha caído España, tan bajo nos la retratan los informes de las agencias internacionales, que ya no sabemos cómo meterle mano al asunto de las escuelas. Tarimas, consideración de autoridad pública y que los alumnos se levanten cuando el maestro entre en el aula son las aportaciones de la presidenta de Madrid al desarrollo educativo.

Doña Esperanza confunde las cosas, ése no debe ser el comienzo de la reforma educativa que propone el PP sino el final. Cierto que hay que defender a los maestros, quizá incluso haya que tender a estas posturas (personalmente no estoy de acuerdo con las últimas) pero la dignidad de los maestros no debe imponerse a golpe de Boletín Oficial.

El respeto no se obtiene porque haya una tarima o porque la tarima sea más alta, ni se obtiene el respeto de los niños obligándoles a ponerse de pie a la entrada de los profesores. El proceso en todo caso es el inverso, es el previo respeto el que debería provocar determinados gestos en los demás. Esperanza Aguirre confunde las formas con el fondo, así no vamos muy lejos, oiga.

Lo de la tarima y lo de los alumnos en pie nos retrae épocas pasadas como las pelis en blanco y negro (mis preferidas en muchos casos) o los coches de gasógeno. España ya no es así y el asunto rechinaría por todas las esquinas, serviría para bromas y chanzas y hundiría más aún (¿es posible?) el descrédito de los profesores. Ellos mismos carecen del reconocimiento público suficiente para llevarlo a cabo. El respeto debe sentirse porque debe sentirse la “autoritas” de los padres o profesores. Y es ahí donde está la labor a realizar.

Sí debe protegerse a los profesores de la brutalidad de los padres (de aquellos padres brutos, quiero decir) por medio de la ley si es necesario, y lo es actualmente, pero sin embargo lo que es urgente es recuperar el espacio que ha perdido toda representación pública de la autoridad, desde aquella de los padres (Qué tontería más solemne es ésa de que los niños y los padres deben ser amigos) hasta los profesores, guardias urbanos o, déjenme exagerar, los presidentes de la comunidad. De la comunidad de vecinos, digo. Ahí, en recuperar el valor de la autoridad está la madre del cordero de la rectificación educativa.

Lo que hay que combatir es el colegueo general acostumbrado en España, el estúpido igualitarismo de todos los miembros de la sociedad, como si el estudio, el trabajo, la edad y otras razones no otorgaran méritos a unos más que a otros. España se ha deslizado vanamente por ese camino insustancial, tonto y vacío que confunde los derechos individuales, que ciertamente todos tenemos en igualdad, con la categoría humana, social o profesional de los individuos, España rechaza las señales de respeto social como se rechaza al apestado, lo que en definitiva lleva a rechazar el mérito individual.

¿Cómo es posible que señoras ignorantes, iletradas y semianalfabetas pueden permitirse llamar “niñata de mierda que lo haces todo mal” a la directora agredida en Madrid? ¿Esas groseras representantes de la atrasada España de los sesenta, que jamás en su vida han aprendido no ya a leer sino a hablar, han estudiado la carrera de Magisterio en la Universidad de...? ¿Puede permitir la sociedad que nadie corrija tanto analfabetismo, tanta ignorancia, tanta memez colectiva? ¿Tanta agresividad?

Y recuperar ese terreno abandonado al colegueo generalizado, según el cual yo debería tutear al presidente del Gobierno puesto que somos iguales (¿Ke passa contigo, José Luis, tronco?), es la labor a la que deberían empeñarse los políticos sin más demora. Tal y como está el ambiente social actualmente, la tarea es imposible de acometer, para nuestros políticos es superior a los trabajos de Hércules, y si por un milagro se alcanzara el acuerdo social necesario para ello aún pasarían varias generaciones de españoles antes de que el respeto a la autoridad se hiciese común entre nosotros. Antes de que las cualidades individuales volviesen a enmarcar a los ciudadanos más meritorios, excluyéndolos de la masa gris adocenada y vulgar, y otorgándoles el lógico reconocimiento proporcionado a sus méritos.

¿Y quieren los señores responsables del rumbo social que les diga por dónde empezar? Por castigar con pena de destierro a todos los patrocinadores de televisión basura, a todos los que atacan la dignidad humana, a todos los que ningunean los sentimientos humanos. No hay nadie que eduque más, a más gente y más profundamente que la televisión.

16 septiembre 2009

Pa chulo yo


Miren, no sé a quién echar la culpa, a mí me gusta pensar que la sociedad en general es responsable o que entre todos la matamos y ella sola se murió. Me refiero a la buena conciencia social, detrás de la cual se esconde el respeto, la disciplina, el esfuerzo, la educación… Creo que no se puede achacar más que a los españoles en general. Una pequeñísima muestra de ello es el tuteo generalizado que asombra a todos los extranjeros, especialmente sudamericanos, que nos visitan.

No sólo hace tiempo que hemos decidido que todos somos iguales, que nadie tiene más mérito que nadie y que mostrar respeto es mostrar debilidad, sino que hemos llegado a una absurda situación en la que todos queremos ser el gallito del corral, nadie hay más machito que nosotros, pa chulo yo, y como no se aparten los que vienen de frente peor pa ellos.

El caso es que se ha perdido el respeto a los maestros y profesores. Y a los ancianos y a los padres y a los policías y a las señoras y a los jueces y a los médicos y a los ministros y a los presentadores del telediario y a los presidentes del gobierno. Y hasta a las estatuas ecuestres, con lo dignas que son las estatuas ecuestres muy a pesar de las palomas. En España el que más chifle, capador. Y a ver quién es usted pa decirme eso y usted no sabe quién soy yo que no sabe con quién está hablando.

Ya ha dejado de ser verdad eso de que el respeto no se impone sino que se gana. Ésos, muy lamentablemente, eran otros tiempos. ¿Respeto a ti? ¿Por qué? ¿Y quién te has creído tú que eres? A ver si tú por ser maestro, guardia urbano o farmacéutico vas a ser más que yo. Hemos confundido el culo con las témporas y no distinguimos entre respeto y miedo, entre discreción y humillación.

Se vive día a día en las escuelas e institutos. Cualquier mequetrefe cree que con decir “Se lo voy a contar a mi padre” va a salir bien librado de cualquier aventura. Lo malo es que suele tener razón. Mi amigo Matías cuenta una anécdota en la que dos chavales de secundaria disputaban en la escalera del insti. Ambos eran buenos estudiantes, pero no eran buenas personas los dos. En la disputa uno le dijo al otro: “Te jodes, Manuel, que se te ha muerto el padre”. Naturalmente Matías intervino en la disputa, los separó y llamó a los padres del que había pronunciado estas últimas palabras. Los padres acudieron aleccionados por el chaval y casi se comen al profesor. Cinco minutos de intensa bronca después, el abochornado profesor les dijo: “Bueno, dejémoslo, es su hijo, ustedes lo “disfrutarán” toda su adolescencia y juventud”. La anécdota de Matías, puedo dar fe, es totalmente verídica, incluso es verdad que los padres no captaron la ironía del profesor y tantos años después siguen “disfrutando” de las cualidades de su hijo.

Hemos perdido el respeto a los profesores y a los ancianos y a los padres y a los policías y… Y la Comunidad de Madrid va a imponerlo por cataplines. O sea, por Ley. Ya ha dejado de ser verdad eso de que el respeto no se impone sino que se gana. Ésos, muy lamentablemente, eran otros tiempos. ¿Respeto a ti? ¿Por qué?

Eso sí, el padre responsable de la Federación de Asociaciones de Padres (y me apostaría el sueldo de un mes que también “de madres”, faltaría más) ha puesto el grito en el cielo y ha venido a decir que ¡qué injusticia, obligar a los niños a respetar a los maestros! ¿Ven como los culpables somos todos los ciudadanos? Ese pájaro, por decir tamaña memez y sus votantes, miles, por votarle. Que los lectores no se me alarmen ni se echen encima de él, lo siento, lo siento, es que ése es realmente el ambiente que circula en España, nosotros lo hemos querido así.

14 septiembre 2009

España es asín

El mundo es de los no fumadores, sospecho. El futuro y la modernidad llegan por esa vía impulsada por la nueva-vieja moral zapaterista. Zapatero será conocido en el futuro por las dos tardes de economía que le iba a dar Sebastián (La pregunta es... ¿Y por qué no se las dio?) y la nueva moral social que colocó a España. Iba a escribir “impuso” pero me temo que España ha consentido, callada, encogida de hombros, indiferente. Y ya se sabe que el que calla otorga.

La nueva moral de Zapahuero pasa por palabras hueras, por eso, por eso, y grandes gestos grandilocuentes. Después de su retórica a España no la va a conocer ni la madre que la parió, pasando por encima de Alfonso Guerra. Guerra pretendía cambiar aquella España a fuerza de desarrollismo, inversiones y “el que se mueva no sale en la foto”. Zapa nos ha cambiado el panorama nacional de méritos y deméritos, nos ha modificado la escala de valores y de pronto nos presiden, dirigen y nos ordenan lo que está bien y lo que está mal impresentables de la talla de Leyre Pajín y Bibiana, la barbie abortista. La patética imagen de ambas en Rodiezmo deja a las claras los desgobiernos zapateriles.

La nueva moral de este socialismo del siglo XXI pasa también por dejar de fumar en los lugares públicos, nos uniremos, quieras que no, a esta masiva ola mundial, el futuro pasa por no fumar, el futuro es de los no fumadores y apañao se vea el que tenga el vicio. Ando revuelto con ello, me molestan las imposiciones gubernamentales, me molesta un gobierno que me roba la patria potestad sobre mis hijas, me molesta un gobierno que se empeña en que yo trague con lo que Zapa entiende que está bien y lo que Zapa cree que está mal, pero entiendo que fumar está pasado de moda y dentro de dos siglos nuestros herederos pensarán aquello de “qué raros eran aquellos antepasados nuestros” al tiempo que heredarán un mundo mejor.

Antes de que nadie se me levante aclaro que en este blog está permitido fumar. Yo he sido fumador de pipa durante años, lo he dejado por desgana, simplemente, sin querer dejarlo y sin tener razones para dejarlo. Quizá porque la vida que llevo no me ofrece tantos momentos de relajo como antes, y fumar en pipa exige a mi entender estar en paz con el mundo y conmigo mismo para sentir cada bocanada en la inmejorable compañía del silencio y la serenidad. Pero me pregunto qué haría yo si ahora hubiera alguien en la mesa de al lado fumando en pipa. Me molestaría, sin duda.

De esto Zapa saca una reelección por lo menos. Admiro la magia que tiene en sus palabras en sus desmadejadas manos, en sus gestos amplios. Me admira su capacidad de comunicación, cómo cuando se pone delante de una cámara convence a media España. ¡Lo que es el poder, lo que es tener amigos en los medios de comunicación, lo que es tener buenos asesores! ZapaHuero nos marca el camino moral, el pensamiento social, la corrección política. Zapa iba a aprender economía en dos tardes y así nos va pero a España no le importa que le digan hasta cuando debe salir el sol, fumar es de fachas, los homosexuales pueden adoptar, el crucifijo está en recesión, las niñas pueden abortar sin permiso de papá y vamos a pagar impuestos para poder sufragar tantos referenda de independencia como se van a convocar. Pero sólo los ricos, eh, pregunten, pregunten ustedes, que Zapa lo ha dicho, van a pagar las rentas de capital. Pero, ¿ahorradores no somos todos? De esto Zapa saca una reelección por lo menos. O más, que España es “asín”.

10 septiembre 2009

Padres, profesores y el defensor del Pueblo

Uno sabe que Enrique Múgica fue un importante personaje del PSOE, sabe que es coherente, inteligente y que vive con los pies en este mundo, quizá por eso forma parte de la pléyade de cerebros que ZapaHuero ha apartado de su lado y de los puestos de decisión gubernamentales. Es el destino que ha acompañado también a otros destacados miembros del clan del nuevo Rey de los Impuestos, pateados hacia arriba con tal de no molestar al prócer de la patria socialista, véase el embajador en el Vaticano o el Presidente del Congreso. Y al que no ha expulsado de su reino celestial laico le ha tendido un puente de plata, como acaba de ocurrir con Jordi Sevilla.
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Pues el señor Múgica, que ha tenido numerosos encontronazos con la cúpula socialista, propone recuperar la autoridad de padres y profesores, todo ello a cuenta de los sucesos de Pozuelo. Y para empezar propone que los chavales traten de usted a los profesores. Pozuelo podría llegar a ser la paulina caída del caballo si los deseos de Don Enrique se convirtieran en realidad. Permítanme decirles antes de seguir más adelante que, lamentablemente, son deseos derechosos, medio fachas, clasistas e imperialistas y por lo tanto no van a salir adelante en el país adocenado, mediocre, chabacano, ramplón y prosaico que padecemos. Aquí jugar a “con lo progre que soy yo” nos gusta más que Pamela Anderson a un adolescente salido.
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Convencer ahora de que no son medidas franquistas, por mucho que los proponga un militante (en realidad ex militante) del PSOE, es tarea imposible. En la sociedad ha calado eso de que “como todos somos iguales lo normativo debe ser el tuteo” y no hay “tío, páseme el río” que solía decir mi padre. Ponerse en el siglo XXI a explicar que no es verdad que todos seamos iguales, que yo no soy igual que un catedrático de “Psicología cuántica” o que el presidente de mi Comunidad autónoma, que sí tengo los mismos derechos fundamentales, pero no somos iguales en ese sentido cateto en que se suele usar, es tarea abocada al fracaso más sonoro y vergonzante que pueda existir.
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Por otra parte, tratar de usted a los profesores (que no a los “profes”) es una consecuencia de otras buenas cosas, viene detrás de la recuperación de esa autoridad de los padres por la que clama el Defensor del Pueblo, viene después de recuperar el respeto a los profesores. Se pude insultar a alguien después de tratarle de usted.
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Insisto: es una consecuencia, no es una causa. Viene después de permitir que los mejores ocupen los mejores puestos, los de más responsabilidad quiero decir, y de reconocérselo social y públicamente con el respeto, con la aceptación de su superioridad, con el acatamiento de su autoridad. Y sobre todo y muy especialmente: Viene después de que las peores televisiones de Europa dejen de emitir las ordinarieces, vulgaridades, tosquedades y zafiedades habituales, es decir, viene después de conseguir que los padres puedan educar a sus hijos conforme a los cánones que acabo de nombrar más arriba, justo lo contrario de los modelos que podemos ver (quien los vea) cada noche en una y otras cadenas. Mientras no se reconozca la autoridad educativa de la televisión, permítanme a mí una vulgaridad, vamos de culo.
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En un típico movimiento pendular, de los que tantos llevamos en la Historia, los españoles hemos pasado del autoritarismo de la sociedad franquista a una sociedad burdamente igualitaria y carente de respeto a la autoridad y de aceptación moral de la superioridad ajena porque ésos son valores fachas, atrasados y fuera de lugar en una sociedad interclasista, igualitaria y socialista.
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La madre que los parió, y vuelvan ustedes a perdonar mi vulgaridad, si son tan amables.

06 septiembre 2009

España debe estar en Afganistán

A los lectores que hayan conocido mis artículos anteriores sobre la guerra de Afganistán puede haberles quedado una idea poco exacta de mi opinión al respecto. Una cosa es ser crítico con ZapaHuero y otra cosa es la guerra del fin del mundo, la de Afganistán. Claro que Occidente –por lo tanto España- debe estar en aquel país, sufriendo y tal vez entregando la vida de sus mejores soldados.

No sé si estamos perdiendo aquella guerra, pero desde luego no la estamos ganando. Algo habrá que cambiar en la lógica militar pero si se trata de ganar no estamos ganando. De seguir así puede convertirse en una guerra enquistada, que dure una eternidad y que al final perdamos los buenos. Otro Vietnam, vaya. Si se abandona Afganistán a su suerte significa que los talibán terminarán por convertirlo en una inmensa base militar desde la que atacar con absoluta impunidad el mundo casi idílico de Occidente. Abandonarlo significa traer a nuestro mundo desarrollado, a las puertas de nuestras casas, a nuestras calles y parques, el frente de batalla de esa inmensa ofensiva que cuatro iluminados nos han declarado. El frente cuanto más lejos, mejor.
Claro que Occidente debe estar allí, defendiendo nuestra civilización, nuestra democracia, nuestro desayuno cotidiano de café con pan y mantequilla en paz y serenidad. No sé si estamos perdiendo aquella guerra, pero desde luego no la estamos ganando. Algo habrá que cambiar en la lógica militar pero si se trata de ganar no estamos ganando. Tal vez, como nos presenta el Gobierno aconsejado sin duda por sus mejores militares, tengamos que enviar doscientos hombres más si se trata de cambiar los hechos actuales. Para mí ése no es el problema, estoy convencido de que Occidente -España también, claro- debe luchar allí por nosotros, por nuestro futuro, por nuestros hijos.

La sublime estupidez que he criticado en los artículos anteriores es la memez verbal de un presidente de gobierno que quiere convencernos cueste lo que cueste de que aquello no es una guerra. Quizá nuestros soldados vayan repartiendo flores, pero los adversarios reparten plomo, permítanme utilizar un tópico. El fabuloso mundo ensoñador que ZapaHuero ha querido vendernos es más falso que un decorado de cartón piedra, aquello es una guerra, necesaria e imprescindible, pero es una guerra con balas, bombas, explosiones, heridos y muertos, lamentablemente y bien que le pese a Zapatero. A la guerra hay que llamarla “guerra” para decir la verdad, aunque sea una guerra santa, en el sentido de ser una guerra necesaria e inevitable.
Entiendo que las diferencias de ésta con la invasión de Irak son muchas, diferencias que hacían de aquella una guerra cruel e injusta, basada en una gran mentira como luego se demostró. Si para marcar esas diferencias ZapaHuero tiene que inventarse una novela por entregas me parece muestra de poca capacidad de su discurso político; si los españoles se lo creen me parece muestra de poca capacidad de discernimiento. Es la guerra, imbécil.

04 septiembre 2009

POR LA SUPRESIÓN DE LAS FERIAS Y FIESTAS DE TODOS LOS PUEBLOS Y CIUDADES.

Hoy no hay quien circule por España. A finales de agosto y principios de septiembre España se convierte en un batiburrillo insufrible de gentes alocadas, ruidos innecesarios, bataholas insoportables y ridículos follones multitudinarios. El atasco en las urbes, generalmente en los cascos viejos, alteraría los nervios del Santo Job.

En esta época España es una colección de estorbos callejeros, rebuznos beodos y alborotos bullangueros pagados por los ayuntamientos. Nunca nadie ha hecho más por la promoción del alcohol, generalmente peleón, que los concejales de ferias y fiestas. A costa del sufrido ciudadano impuesto pagante. Los productores de vino, güisqui y coñac deberían premiarles con un oscar “al estímulo alcohólico”. Jamás se consume tanta droga, y me refiero sólo a la droga legal con cuyos impuestos se subvenciona el Estado, como en las fiestas locales con el patrocinio del Excelentísimo Ayuntamiento.

Paso mis tardes entre Valladolid y Palencia, las dos capitales españolas más próximas entre sí, y en ambas ciudades el frenesí de gentío ocupando insanamente plazas y calles, parques y avenidas, es insoportable. Aparentemente con motivo de la Virgen de San Lorenzo o de San Alcoholín (oficialmente San Antolín) las masas salen a la calle, a ver y a que se los vea. No sabía yo que hubiera tanto palentino en Palencia. Sin duda alguna la mayoría no sale el resto del año y aprovecha ahora para desquitarse. Con inconmensurable avaricia. También puede ser que durante los otros once meses exista un riguroso turno, como en la pescadería de enfrente, para salir a pasear calle mayor arriba, calle mayor abajo, turno que queda suprimido con motivo del fin de la época de cosecha, que es en definitiva lo que se celebra en toda esta fiesta pachanguera de ciudades, villas y villorrios.

A la gente le da por hacer el loco durante estos días. Parece como si divertirse consistiera en beber mucho, en gritar mucho y en hacer el gilipollas. Mucho. Señores que el resto del año deben sin duda alguna ser serios empleados de banca, notarios rigurosos o muy estirados empleados de paños de moda olvidan sus discretas costumbres y se lanzan a la calle a saltar amarranadamente, vociferar lerdamente, a caturrear canciones estúpidas con letras memas y obscenas... en nombre de la Virgen o del santo local, de los que en ningún otro momento del año se acuerdan, salvo para blasfemar.

Y los que necesariamente tenemos que transitar ejemplar, pacífica y civilizadamente nos tenemos que apartar con cuidado, aplastarnos contra la pared o refugiarnos en un portal para evitar que los beodos que desfilan por encargo municipal, en eso que se denomina desfile de peñas, nos arrollen. O evitar salir a la calle en una semana. Me siento disminuido, amenazado con la extinción cada vez qu...

(Tengo que interrumpir aquí este artículo, aunque me queda mucho por decir. Matías, mi buen vecino, me reclama para que lo acompañe al centro a recoger a su hija preadolescente. Es la una y pico de la mañana, ha terminado el concierto de uno de esos insulsos grupos juveniles, evidentemente pagado con nuestros impuestos, y ya no hay autobuses. Además, a ver quien es el guapo que se fía de un viaje en el autobús urbano a estas a estas horas una noche de fiesta borreguil, multitudinaria y beoda. Señores, siento el brusco corte, pero me tengo que ir, las calles estarán colapsadas y tendré que pelearme con algún bruto borracho para poder llegar sano y salvo a recoger a la hija del Matías. Sana y salva también, si hay suerte.)

02 septiembre 2009

La COPE y yo

No, no soy oyente de la COPE, aunque a lo mejor termino siéndolo. Alguna discusión caliente he tenido al respecto con uno de sus seguidores, gran amigo al que admiro. Siendo esta cadena de emisoras propiedad mayoritaria de la Iglesia Católica no entendía yo que diese cobertura mediática a FJL, el paradigma de lo que no debía ser un cristiano.

La belicosidad, la amargura y el exceso dialéctico del señor Jiménez no podían ser amparados por las emisoras católicas, se corría el riesgo de que el gran público, no sólo los oyentes, equipararan las posturas maximalistas del telepredicador, y las de César Vidal, con las propias de la Iglesia, que deberían estar a años luz de distancia. La intransigencia de las posturas radicales de un señor de Teruel, qué ciudad más encantadora, no podían asimilarse a las de Roma. Y sin embargo así era para una inmensa mayoría de ciudadanos. En nombre del comercio publicitario, en nombre del rendimiento económico, no puede justificarse todo.

Que la Iglesia de Roma diese cobijo a la ofensiva verborrea, a la fea dialéctica, a la intolerancia hecha micrófono, era un despropósito que se debía haber corregido años hace. Tardaron los obispos, o quien en su nombre actúa, en darse cuenta del disparate y ésos fueron años en los que los católicos se llevaron sobre sus lomos, por delegación de los lomos episcopales, muchas tarascadas innecesarias, muchas ofensas gratuitas. Federico Jiménez tiene mil sitios distintos donde defender sus posturas haciendo uso de su libertad de expresión.

Sea como sea, aquello parece haber pasado, afortunadamente, a mejor vida. Entre otras muchas cosas cristianismo es tolerancia. También. Y la intolerancia es anticristianismo, claro. Las reformas hechas en los programas punteros pueden, deberían, ser significativas. Para defender determinadas posturas y trasmitir el mensaje de la Iglesia, fin primordial de la COPE, hay que utilizar “armas”, voces, que sepan hacer llegar la comprensión, y la discrepancia cuando sea necesaria, del mensaje de Cristo. Que programas como “La Linterna”, por otra parte, van a mejorar su calidad y su audiencia parece algo innegable tras el contrato de su nuevo presentador estrella.

Soy especial seguidor de Juan Manuel de Prada, no necesariamente en su versión literaria, en las emisoras por donde pasa, sea en televisión o radio. Sin estar eternamente de acuerdo con él, eso es algo imposible entre seres humanos, sus posturas me son con cierta frecuencia próximas e inteligibles. Razona sus actitudes y las trasmite a los oyentes de manera fácil y clara. Su fichaje será un gran acierto.

Los informativos locales de esta cadena de emisoras, al menos los que yo conozco, son sin duda de una gran calidad y no merecían estar bajo la sospecha de participar en la misma red que Jiménez Losantos y César Vidal. Los trabajadores de mi emisora local, a los que no conozco, son grandes periodistas que se emplean ante los micrófonos con gran esfuerzo y profesionalidad.

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