Palencia es una emoción:

30 noviembre 2009

¡¡Contra tanta cadena: Libertad!!

Miren, había llegado la hora de acostarme sin sentir la necesidad de desahogar mi ánimo escribiendo unas cuantas líneas en mi blog. Nada de lo ocurrido en el mundo merecía sacrificar unos minutos de mi sueño, me parecía.

Ni el intento de abordaje a otro banco español, ni lo del partido de fútbol del siglo, ni lo del linchamiento social del asesino y violador que no lo era… nada. A mí lo que me apetecía era irme a la cama y ya está. El caso es que ya bastante vencido por el sueño, buscando en mi silla más la línea horizontal que una posición correcta me encontré de nuevo con la historia esa de que el gobierno va a obligarnos a tener una determinada temperatura en los locales públicos. Y me sublevé, se me fue el sueño y recuperé la compostura, la postura y la cordura.

Y me empecé a cabrear, me subió el fuego por el pecho y mandé a hacer puñetas las ganas de irme a la cama. Joé, es que no paran de señalarnos lo que debemos hacer, cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Personalmente empiezo a cansarme de tanto mandamiento socialista.

Vale que en muchos cines, cafeterías o edificios oficiales se exceden con el aire acondicionado; vale que a veces es para darle un currito en el pescuezo al encargado; vale que a veces tienes que ponerte la chaqueta porque a pesar del plomo derretido que está cayendo fuera te congelas. Vale, vale, sí es cierto. Pero con decírselo al susodicho encargado, sin necesidad de darle la colleja, está solucionado. En el peor de los casos con no volver a tomar café en un lugar indeseado se acabó el problema.

¿Por qué ese afán de regularlo todo, por qué esa necesidad de meterse tan profundamente en cada aspecto de nuestras vidas, por qué quitarnos tanta libertad tan continuamente? ¿Por qué tanta injerencia? ¡Si hasta nos quitan la patria potestad sobre nuestras hijas! (bueno, éste es otro asunto pero también trata de la libertad). Lo que está claro es que esto no nos va a salir gratis, será necesaria la creación de un cuerpo de controladores, a los que pagar cada mes su sueldo más seguridad social. La pregunta es si tendremos también que invitarles al cafelito que se tomen en cada local mientras comprueban la temperatura ambiental.

¿Llegará el día en que nos digan cuántas veces hemos de respirar por minuto?

29 noviembre 2009

Pues Pinochet comulgaba

Soy católico practicante, ustedes perdonen. Y crítico, soy católico crítico, aunque no al estilo radical socialista de Bono, conste. Esto de ser católico últimamente vale para que le arreen a uno desde todas partes. Ateos, agnósticos, laicos, y anticlericales varios no necesitan excusas ni motivos ni razones, pero últimamente menudean también los que consideran que no eres suficientemente católico o no eres suficientemente pata negra y van y te sacuden. Hoy, sospecho, me van a dar por todas partes.

El caso es que Bono, a cuenta de la excomunión por el tema del aborto, tiene razón. No, no en lo del aborto, no a mi entender, pero sí en lo de Pinochet. Dice Bono que a Pinochet, con lo asesino que era de miles de personas le dejaban comulgar. Y tiene razón. Me parece.

Sí, soy católico aunque no se lleve o quizá precisamente porque no se lleva y siempre me ha gustado ir contra corriente, contra todas las corrientes. Y por ello me duele la situación a la que han llegado los seminarios, por poner sólo un síntoma del gran problema. La Iglesia, al humilde entender de este militante de base, hace mucho que dejó de lado a buena parte de los más débiles. Eso si hablo de la Iglesia como institución, no si hablo de multitud de sacrificados sacerdotes enclaustrados de por vida en parroquias rurales o en barrios pobres, no si hablo de una pléyade de sacrificados religiosos o seglares que pasan desapercibidos en la maraña social.

No voy a caer en la simple ordinariez intelectual de apoyar, como leí en Público en una ocasión, que el Papa debería vender el Vaticano para dárselo a los pobres, pero sí creo que la Iglesia debería haber defendido siempre a los más débiles, defendiéndoles con contundencia, publicidad y energía, y condenar a todos aquellos que bajo cualquier condición, con cualquier excusa y por cualquier motivo han abusado de la debilidad de los demás, condenándolos con radicalidad, sin clemencia y sin fisuras. Pinochet, y no sólo él, reunía méritos suficientes para que la Iglesia, de Roma a Santiago de Chile, le hubiera expulsado de sus filas en una sesión con banda de música, majorettes y confeti.

Hay multitud de católicos entregados personalmente, con enorme esfuerzo, sacrificio y valentía personales a luchar por los desheredados de la vida, ellos sin duda anhelan un acompañamiento de la Iglesia de Roma en sus desvelos. Hoy sin duda las víctimas más débiles y por lo tanto más necesitadas de defensa son los bebés no nacidos, pero las banderas que en su protección enarbola la Iglesia tendrían más seguidores, los seminarios estarían más llenos y las iglesias también si Roma fuese más coherente. Ya de paso la edad media de los sacerdotes no sería tan elevada y no habría tantas parroquias sin párroco.

Y ahora pónganme a parir, por favor.

27 noviembre 2009

Sociedad enferma

Si fuéramos una sociedad medianamente consciente nos preocuparíamos; si no sólo nos interesase la crisis económica, si nos preocupase la crisis social en que estamos hallaríamos soluciones con cierta urgencia.

Hablo de las agresiones de hijos a padres, síntoma de que algo anda mal en las tripas de nuestra sociedad, pero hablo también de la violencia previa a esas agresiones. Cuando un hijo tiraniza a sus padres durante años, cuando éstos no se atreven a denunciar y prefieren seguir viviendo en el infierno que una noche de amor concibieron es que estamos enfermos.

No se habla de estas cosas en la sociedad actual, hubo un tiempo en que estaba mal visto hablar de eso que estúpidamente llamamos "violencia de género" (Las personas no tienen género como las palabras, tienen sexo) aunque todos sabíamos que existía, tal vez en la puerta de al lado. Hoy el tema tabú es la violencia de hijos a padres.

No se trata ya de casos extremos, que acaban en agresiones físicas, puede que incluso en parricidios, y que tarde o temprano aparecen en las portadas de periódicos o alimentando la carroña social en que se han convertido algunos programas de televisión.


Aunque quizá no podamos llamarlo violencia hay una tiranía con frecuencia consentida por los padres que se someten casi voluntariamente a los caprichos de los hijos con la excusa de que "es que como son tan jóvenes…" Y esos adolescentes tiranos con sus propios progenitores los estamos fabricando en una sociedad cobarde y apocada que con frecuencia olvida que la mejor educación es la que da el propio esfuerzo y que la mejor escuela es el trabajo y el sacrificio.

Hemos edificado una sociedad consentidora y encubridora, que mima torpemente a algunos jóvenes, privándolos celosamente de la formación que da el sacrificio y la generosidad, mostrándoles solamente la parte más hedonista de la vida, lo que conlleva la reacción necesariamente rebelde del adolescente que por primera vez se encuentra un "no" en su vida al salir del abrazo protector de la familia. Uno se encuentra en demasiadas ocasiones con padres que sin salir del asombro ante la fechoría de su hijo elaboran peregrinas razones para descargarle de la responsabilidad que le compete.

Siempre ha existido violencia de todo tipo, no es un descubrimiento nuevo, pero este año se ha duplicado el número de denuncias de padres agredidos por sus hijos. Si fuéramos una sociedad consciente nos preocuparíamos.

25 noviembre 2009

Por cierto, ¿acaso todavía quedan moriscos ofendidos por aquello? Entonces sí que eran españoles, muy españoles.

Empeñados nuestros zapateriles políticos con la memoria histórica se puede llegar muy atrás; empeñados en desfacer históricos entuertos podemos llegar hasta a condenar a Dios por expulsar a Adán y Eva del paraíso terrenal. Puestos a lo que están algunos, que se vaya preparando Dios y que vaya denunciando al ángel de la espada flamígera como cooperador necesario de tamaña injusticia.

Tengo que decidirme, todavía no sé si poner cara de estupefacción ante la estolidez humana o simplemente relajar mis músculos faciales y dejar que mis mandíbulas se desencajen de risa. En cualquier caso ando extremadamente preocupado por la salud mental de algunos de nuestros dirigentes políticos.

Empeñados en desfacer entuertos podemos retroceder hasta Atapuerca y sus “homo antecessor” y condenarlos por comerse osos y deforestar el bosque, que la necesidad de tenernos entretenidos con pan y circo puede provocar situaciones incompatibles con la dignidad humana. Si nuestros políticos se empeñan en pedir perdón por todas las causas desde que existe España podemos no acabar nunca, que somos un país muy viejo y las hemos mangado muy gordas a través de los siglos.

No, los españoles no hemos sido especialmente pendencieros de la Historia ni macarras seculares. Las hemos mangado tan importantes como los demás, (¿hablamos de los ingleses, de los franceses?) pero los demás no viven empeñados en mirarse acusadoramente su ombligo nacional. Claro que los españoles hemos expulsado a los moriscos, claro que eso es incompatible con la Democracia. Claro que eso es clamorosamente injusto. Pero es que estamos hablando de hace cuatrocientos años. Es que hace cuatrocientos años la ética y la moral humana no era la misma del siglo XXI, como el castellano de entonces no era el mismo de ahora, ni las costumbres ni los ropajes.

No podemos aplicar a hechos del siglo XVI o XVII los criterios éticos y filosóficos con que nos desenvolvemos actualmente. No podemos valorar los hechos de la época en que viajar a América duraba tres meses con los criterios morales del siglo XXI, cuando hemos pisado la luna y puesto dos o tres cochecitos en el suelo de Marte. Pretender condenar sucesos históricos tan distantes con la óptica actual es de memos, incapaces y gentes dadas a la holganza, a la pérdida de tiempo y al reblandecimiento cerebral.

Entre otras cosas por el medio han pasado una Revolución Francesa que sentó cátedra en cuestiones sociales, políticas y filosóficas, dos guerras mundiales que nos han proporcionado una óptica sobre la miseria de que somos capaces y decenas de ilustrísimos pensadores que han arrojado luz sobre el comportamiento humano. Querer juzgar a Felipe III por hechos de su reinado es tan absurdo, tan fuera de lugar, como criticar la falta de democracia en el reino de Vitiza. Y además es propio de acomplejados.



(Por cierto, ¿acaso todavía quedan moriscos ofendidos por aquello? Entonces sí que eran españoles, muy españoles.)

24 noviembre 2009

Dicen que la sentencia del Estatut puede darnos en la cabeza

Parece que se va a liar. Déjenme sólo unas palabras de aproximación al asunto antes de que estalle ante todos, que ya llegará el momento de hincarle el diente.

Habíamos quedado en que Democracia es cuando todos somos iguales ante la Ley. Habíamos firmado que cuando los jueces
hablan los demás acatamos y callamos. Y Santas Pascuas. Y que eso debía valer para cuando nos daban la razón y cuando nos la quitaban. Si los jueces y la Justicia (sí, con mayúscula) sólo nos valen cuando nos dan la razón habremos hecho una democracia como una dictamuydura.

Habíamos quedado en que Democracia es cuando el Poder (sí, con mayúscula) legislativo y el Poder judicial son absolutamente independientes. Y se respetan mutuamente, claro. Sí, sí, claro, más el Poder ejecutivo. Habíamos quedado en que del juez abajo, ninguno, pero por encima tampoco. Y que cuando ellos hablaban los demás nos callábamos. Ah, perdón, que ya lo había dicho más arriba. Es que es muy importante y a lo peor se nos olvida.

¿Si habíamos quedado en tantas cosas por qué a algunos políticos les cuesta tanto aceptarlo? ¿Por qué nos amenazan con penas de excomunión política? ¿Por qué nos amenazan con el diluvio universal? ¿Por qué enredan con supuestos agravios? ¿No deberían darnos ejemplo de pureza democrática a los demás? ¿Quién dijo aquello de “Marchemos todos, y yo el primero, por la senda constitucional”? Ah, fue el mismo que un tiempo después la abolió. ¿Será que le surgen imitadores en el siglo XXI?

DOS APOSTILLAS Y UN ESTRAMBOTE
  • ¿Quién realiza estas filtraciones y por qué? ¿Quién se beneficia?

  • Y dejo para otro día examinar la actuación del PSC, tan distinta de la de sus hermanos del PSE.
Eso si la sentencia termina por ser la que nos están contando, que todavía está por ver.

22 noviembre 2009

Zapahuero, el sordo interesado

Para este gobierno el campo no existe. Claro que tampoco para los anteriores. El campo es así, discreto y callado aguanta sobre sus hombros el chaparrón de la crisis actual. Pero para el campo siempre es crisis, siempre está en peligro. El campo español está al borde de la extinción y nos daremos cuenta cuando tengamos que comer tomates de Marruecos.

Los pueblos se extinguen, al menos los pueblos pequeños, los pueblos cuyo desarrollo se basa en la agricultura y la ganadería. Alguien, nunca sabremos quién, decidió en su momento que los campesinos (¿por qué se está perdiendo esta palabra?) no debían tener el mismo nivel de vida que los demás y en consecuencia el campo se está pediendo, lenta e inexorablemente se está diluyendo uno de los orígenes del progreso.

Lenta e inexorablemente pero al menos no en silencio, el campo ya se ha hartado y ha salido a la calle, ha levantado su voz y ha ido a Madrid, cuyo patrono era agricultor, para que en toda España sepamos de sus angustias, de su hambre y su sed de justicia, de su necesidad de que el desarrollo económico llegue a todos por igual, de que los precios sean más justos, de que las uñas de los intermediarios no rapiñen sus ganancias.

Pero para Zapatero el campo no existe, a Zapa como a otros presidentes del gobierno el campo le trae al pairo, el campo sólo es ese lugar vacío que empieza donde termina Madrid. O Barcelona, qué más da. Para Zapahuero el Alakrana no existía hasta que las esposas de los marineros salieron a la calle y accedieron a las entradillas de los noticiarios y las portadas de los periódicos, entonces se puso las pilas y en un par de tardes lo solucionó. ¿Por qué no lo hizo antes? Quizá porque el PSOE anda mirándose el ombligo de las encuestas y se le pasa el tiempo de las soluciones. Con el campo puede pasar lo mismo. Que Zapa anda entretenido, quizá esté haciendo el curso aquel de la Junta de Extremadura, y no se da cuenta de que el campo existe y está secuestrado por los bajos precios, el abandono y el olvido de la Administración.

Los campesinos son especialmente sensibles a la crisis porque ya no llueve como antes, porque cada vez son más mayores y quedan menos, que los hijos no quieren tomar el relevo, ¿para qué?, ¿de qué? Llegará el día en que ni el trigo sea de Castilla ni la huerta sea de Murcia. Llegará el día en que los espárragos no sean de Navarra ni el vino de Ribera del Duero.

Habrá que evitarlo, si el gobierno oye la voz de la calle, y habrá quizá que regar el campo de subvenciones y ayudas pero sobre todo de disposiciones legales para que la España huertana y labriega siga existiendo. Que el campo es uno de los motores que hacen que esta sociedad funcione, quizá lo hemos olvidado y pensamos que el desarrollo está en hacer muchas casas. O muchos coches. O muchos funcionarios. La cuestión está en si Zapatero se ha enterado o no, si ha oído a los agricultores como oyó a las esposas de los marineros. O si se hace el sordo. El sordo interesado.

21 noviembre 2009

Zapatero, mil problemas para cada solución

Zapatero se hunde. En las encuestas y en los problemas. Si alguna cosa le puede salir mal, en esta temporada le está saliendo peor. Zapatero, o cómo encontrar mil problemas para cada solución.

De la crisis que no existía y que se está llevando por delante cuatro millones de parados pasamos a la inacción absoluta en el secuestro del Alakrana, ese barco español de bandera vasca que nos ha costado dos millones y pico a los españoles pero sin que España haya pagado nada. Si usted lo entiende, por favor, póngame un telegrama urgente. Póngaselo a todos los españoles. Eso sí, España exporta revolucionarios progres a Bolivia. Viva la Madre Patria que nos envía el apoyo del Gran Guayomin.

Ha estado el pesquero vasco casi cuarenta días abandonado por el gobierno y sus gobernantes, durante los que periódicos y radios han estado apedreándonos cada día con sus piratas, sus amenazas y sustos varios sin que Zapa apareciera en público ni sus ayrgamboys ministros y nancys ministras movieran un dedo. “Allá se pudran” debió pensar alguien. Sin embargo a los pocos días de que las esposas de los marineros calentaran los titulares prácticamente les tenemos en casa. Eso sí, enseguida Zapa hinchó el pecho y apareció en primer plano para arrogarse la solución de la crisis. Machote como nuestro presi no hay, de no hacer nada a ser el único gestor de la solución. Sin Zapa no existiría España. Es un maestro del camuflaje cuando hay tormenta, en cuantito ésta pasa Zapahuero se pone el traje de pavo real.

Y como las cosas nos van bien aquí, no hay crisis ni parados, los valedores del Obama de Valladolid se nos van a Bolivia. ¿Alguna vez aprenderemos que la culpa de los problemas de Bolivia es de lo bolivianos y los corruptos que ha mantenido en el poder? Llevan demasiados años independientes como para todavía arrojar culpas a la colonización española. Pues allá van todo machotes los Zapatero’boys a convencer de las bondades de la revolución a los indios del altiplano y a machacar a la prensa que todavía no comprende las bondades intrínsecas del régimen de Evo Morales, el que insulta a los pocos periodistas que no le ríen las gracias y hasta se atreven a hacerle críticas.

No me digan que Morales no se parece en eso a Berlusconi. En pobre y cutre, pero con la prensa… tal para cual. Se diferencian, sin embargo, en que los italianos, yo no les alabo el gusto, no critican en exceso a su jefe de gobierno porque en el fondo aspiran a ser tan ricos y cínicos como él. En cambio en Bolivia… ¿quedará alguien que quiera ser como Evo? No neguemos la realidad, éste no es un militarote de los habituales, parece demócrata y no se lo está llevando calentito. ¿Soluciones? No, parece que tampoco.

Zapatero se hunde. En las encuestas y en los problemas. Si alguna cosa le puede salir mal, en esta temporada le está saliendo peor. Si encima tiene mala suerte los titiriteros le encuentran el gusto a ser bolivianos y se quedan allí, para desgracia de Zapa y beneficio de los ciudadanos. Zapatero, o cómo encontrar mil problemas para cada solución.

20 noviembre 2009

Qué solos se quedan los vivos

Me acabo de despedir para siempre de alguien a quien apreciaba, alguien de cuya bondad yo solía gustar de vez en cuando por los paseos del Carrión, allá por donde Palencia se hace castellana y labriega y se esfuerza en recordar su pasado ligado a la tierra. Contra lo que escribió Bécquer los que se quedan solos son los vivos.

Se me ha ido con la rapidez del látigo un alma sensible cuya sonrisa conservo en mí con la calidez de la proximidad, con la frescura de la inmediatez, con la viveza de la intensidad. Sólo el aviso casual de un amigo común me alertó cuando ya era tarde, siempre es ya tarde, cuando ya no podíamos hacer nada salvo estrechar la mano del que se queda solo y dolorido. Y esperar el definitivo final.

Qué solos se quedan los vivos. Qué solos nos quedamos los vivos, cómo el dolor lacera y nos deja a merced de la vaciedad, arrojados a la negrura, volcados en la nada, enfrentados con nosotros mismos, opuestos a nuestras limitaciones, vanamente absortos frente a un espejo que nos devuelve la futilidad que somos.

Cómo frente a la muerte, por mucho que sea ajena, a poco que sea próxima, vemos al desnudo nuestras torpezas, nuestras miserias, cómo salen a la luz nuestros errores, cómo se vuelven insignificantes molinos de viento aquellos gigantescos aciertos que iban a abrirnos medio mundo y entregarnos de par en par la notoriedad y el honor.

Cómo vemos en su ciclópea insignificancia aquellas cuitas dolorosas que nos robaron noches enteras de descanso, cómo se convierten en ridículos arañazos aquellas ofensas intolerables que creíamos carga insoportable para toda nuestra vida. Cómo despreciamos todas las cruzadas de honor perdidas, cómo se revelan baladíes y pueriles las cuitas que con pecho henchido ganamos alguna lejana vez. Cómo se evapora en nube de polvo molesto nuestro gesto de orgullo, nuestro vano amor propio; cómo se pierden en el viento, incongruentes, grotescos y egoístas, aquellos episodios que suponíamos dejarían notoria huella de nuestro paso.

Cómo pierden importancia valores que creímos trascendentes, cómo mutan en flor marchita posesiones que una vez creímos eterno jardín del edén, cómo se convierten en valiosas joyas recuerdos perdidos en alguna voluta del tiempo.
Qué solos se quedan los vivos, noqueados, arrinconados, apartados, sabedores del yermo futuro que les rodea, conscientes del espanto vacío que se avecina, indefensos ante la muerte de la vida.

18 noviembre 2009

Que no vuelva “la Roja” al País Vasco

Y soy consciente de que hoy los lectores me van a sacudir en la cocorota, seguramente con argumentos bien contundentes. Empezaré por decir que no me gusta que la llamen “la Roja”, ustedes supondrán fácilmente por qué.

Siempre había sido la selección nacional de España, ¿por qué cambiarlo? ¿Cuál de estas palabras es la que molesta? ¿O simplemente es que interesa, políticamente, el color rojo? ¿Es casualidad que esta poco original denominación haya coincidido con el predominio futbolero de la basket people zapateril y sus poderosos medios de comunicación? ¡Pero si siempre habíamos dicho “la selección” y ya bastaba! ¡Si nos entendíamos satisfactoriamente! ¿A quién no le satisfacía?

Pues yo no quiero que vuelva a jugar en el País Vasco. Aclaro: que no vuelva todavía, hay que darle tiempo al tiempo. El mantenimiento del cambio político en el País Vasco es tan importante que hay que hacerlo todo con pies de plomo, hay que vigilar todas las actuaciones y todas las decisiones con sumo cuidado y planificación.

La victoria en las pasadas elecciones autonómicas fue ajustada y se debería trabajar con inteligencia, decisión y mano izquierda para renovarla dentro de casi cuatro años. Todo cuanto se decida en el orden político económico y social debe encaminarse a consolidar el cambio. Empezando naturalmente por mejorar la calidad de vida y las condiciones de libertad de los ciudadanos. Si el gobierno constitucionalista de Euskal Herria es flor de un día sus beneficios será igualmente pasajeros.

Entre los votantes vascos hay varios miles de indecisos, ese amplio grupo de votantes que oscilan con su voto y que son los que hacen caer o no a un gobierno. Los errores y la cerrazón de los planes independentistas del anterior lehendakari facilitaron ese cambio… momentáneo. Respetémoslos y manejemos su voto con extrema precaución.

Y hay que consolidarlo rehuyendo el enfrentamiento, exactamente eso es lo que buscan los nacionalistas plañideros: la ofensa, aunque sea inventada, exagerada o sin fundamento. Representar el papel de víctimas, de incomprendidos, de boicoteados, de ofendidos, de despreciados. De vilipendiados. Para ellos siempre “España es culpable”, eso es vital para su estrategia, pero al menos deberíamos buscar dificultarles la comedia, que tuviesen que forzar la representación, que tuviesen que sobreactuar su papel, que se les notase la farsa.

No voy a referirme a que hacerlo sería dar excusas a ETA para poner un par de bombas porque ETA no necesita excusas ni por ellas habría que detener el funcionamiento democrático de una sociedad. ¿Qué prisa hay para que la Vuelta a España pase por Vitoria o por San Sebastián? Las cosas de palacio van despacio. O deberían de ir.

17 noviembre 2009

Usted es un sinvergüenza

Estimado señor, sepa que contribuye al descrédito de la clase política en la misma o parecida cantidad que los gallos peleones del PP madrileño. Sepa que es un caradura y un sinvergüenza.
Soy consciente de que la mayoría de las críticas las ha recibido usted por gastarse mil euros en época de crisis, no por gastárselos en los traductores del castellano al catalán. Y es que sus compañeros de asiento son como usted, aunque en su solapa lleven la chapa de otro partido, las diferencias no son tantas.

Usted no se ha gastado mil euros por necesidad, es cierto, sino por capricho. Son mil euros que usted podía haber ahorrado sólo con ceder en su derecho a hablar catalán. Yo cedo mil veces cada día en mi derecho por respeto a los demás, los demás ceden otras mil veces en sus derechos por respeto a los otros, se llama convivencia. Cuando alguien impone su derecho sobre el de los demás se llama ley de la selva.

Usted se ha gastado mil euros para hacer valer su derecho de hablar en catalán, derecho que nadie le critica ni le cercena, Franco ya murió, en la cama, por cierto. Sólo se le pedía que hablase en castellano, una de las lenguas oficiales de Cataluña y de su Parlamento, por una vez, de la misma manera que escuchó en castellano a su invitado nicaragüense. ¿Escuchar sí, pero hablar no? Usted es un sinvergüenza. O un tonto, que siempre es mucho peor, que a un sinvergüenza se le puede educar y a un tonto no.

Sé que sus compañeros no le critican que lo hiciese, sino que lo hiciese en tiempos en que se debería ahorrar; esa crítica que le hacen es algo así como cogérsela con papel de fumar. La ofensa al buen gusto, a la inteligencia y a la educación está hecha del mismo modo.

Fundamentalistas los hay en todos los partidos, tontos de capirote también. Y ello con independencia de la patria que defiendan, del idioma que hablen y del momento económico que escojan pagar mil euros por "mantenella y no enmendalla". Déjese de coñas marineras, a usted lo que le interesaba es hacer propaganda de su nacionalismo, aunque costase mil euros, a usted lo que le interesaba es que los nicaragüenses se marcharan diciendo que "Catalonia is an opressed nation". Usted lo que quería es que los nicaragüenses se volviesen a su país hablando
catalán si fuera posible. Pues sepa que todo lo que han conseguido es que vayan diciendo lo raritos que son esos españoles, refiriéndose a usted y su mema actitud, no sé si cae en la cuenta.

15 noviembre 2009

Herejes e inquisición en la España de 2009

España se ha señalado siempre por tratar con la máxima dureza a quienes se han salido del trillado camino señalado por la autoridad. En España siempre nos ha gustado defender con uñas y dientes las verdades oficiales, la Verdad. En siglos anteriores hemos destacado en la caza de falsos conversos y traidores al Imperio en general que no respondían a la doctrina señalada por los organismos encargados de velar por la pureza de nuestras costumbres. Cierto que no hemos sido los únicos, aunque seamos los que peor fama hemos cargado sobre nuestras espaldas. A la lista de víctimas que engrosan algunos españoles como Servet, el resto de Europa ha aportado igualmente sus victimarios. En España, aunque también, no se persiguió a las brujas como en Inglaterra, por poner un simple ejemplo.

Actualmente la Inquisición vuelve a España y vuelve con el acostumbrado rigor con que solía. Se trata como siempre de defender las grandes verdades colectivas que en España acostumbramos a mantener. Quizá ahora la Inquisición no emplee potros, uñas de gato ni hogueras, quizá nadie muera como efecto de la defensa de la nueva Fe, pero la Inquisición sigue haciendo su trabajo de manera efectiva, totalitaria y controladora. Naturalmente, han pasado los siglos, la Humanidad ha evolucionado y ahora debemos atenernos a la declaración de los Derechos Humanos, que desconocían en siglos pasados.

Pero los nuevos inquisidores se han organizado sabiamente y nadie escapa a sus garras, ¡se trata de defender la Verdad contra la España del atraso, la España mojigata, clerical y antiobrera! Para ello la Moderna Inquisición cuenta en la actualidad no sólo con los pregoneros que tradicionalmente se encargaban de anunciar la verdad al pueblo en plazas y corrillos, de señalar a los falsos conversos y de azuzar sobre ellos a las multitudes, sino que actualmente la Inquisición dispone de la Santa Hermandad del Laicismo Absoluto, del Aborto Generalizado y del Onanismo Juvenil, un ejército popular disciplinado, entregado y extremadamente fiel a los pontífices máximos del progreso dispuesto a echarse encima de quienes disientan de la verdad oficial, preparado para defender al pueblo de las herejías encabezadas por fachas, curas y otras gentes de mal vivir.

Las armas que empuñan estos leales colaboradores de la actual Inquisición no son cruentas, faltaría más en el siglo XXI, pero rotundamente efectivas, dolorosamente más letales: la maledicencia, la difamación, el apartamiento de los círculos sociales, la manipulación de las conciencias más débiles, la muerte social en definitiva. La batalla de la conciencia social es la clave, hay que convencer a los indecisos, y si no se dejan, apartarlos de la calle, apartarlos de la vida, mostrarlos públicamente como lo que son: caverna, atraso, reacción, incultura, caspa.

Claro que todo ello no sería posible sin la callada cooperación, sin el silencio culpable, sin el viciado encogimiento de hombros de la España tradicional que tolera avergonzada y temerosa la tan callada como organizada labor de las fuerzas inquisitoriales. Con la cabeza debajo del ala la España conservadora asiste, acongojada, miedica e irresoluta, a la decidida acción de sus rivales, sin atreverse a tomar las riendas de su futuro, a luchar democráticamente por sus ideas. Que se joda, pues, y se aguante. Y ustedes perdonen.

11 noviembre 2009

Onanismo a la extremeña

Debo reconocer que apenas he leído los primeros titulares sobre la campaña extremeña para que aprendamos a masturbarnos he corrido a escribir. Me urgía, me urge escribir; en ocasiones así me arde el pecho ante la estulticia humana y mis dedos se agitan espasmódicamente a la búsqueda de un teclado. Me perdonarán ustedes que todavía no sepa qué me parece más penoso, si la campaña en sí o los críticos de la campaña, de los que no sé si me producen risa o lágrimas. La sociedad española se la coge con papel de fumar para criticar todo lo progre, asustada de la posibilidad de ser acusada de facha, clerical o inmovilista.

Las primeras críticas, las pocas que he leído, ponen el acento en que gastarse el dinero de la campaña en época de crisis y con el paro que hay en Extremadura no parece muy coherente. Como si enseñar a masturbase fuese una necesidad, aunque secundaria, que atender por los encargados de velar por el bienestar público. Nunca, en ningún momento de la Historia hizo falta enseñar eso, hay cosas que enseña la vida sin necesidad de campañas publicitarias. Pero pasando por encima de que gastarse en ello un céntimo, con crisis o sin ella, es tirar el dinero, la masturbación es la última de las preocupaciones que debe tener una institución oficial.

Solamente cuando la sociedad haya alcanzado el pleno empleo, cuando todos los inválidos tengan asistencia satisfactoria en su casa, cuando todas las escuelas estén cabalmente atendidas en sus necesidades, cuando todas las carreteras estén espléndidamente asfaltadas y trazadas, cuando todos los trenes lleguen permanentemente a su hora, cuando todas las enfermedades estén totalmente cubiertas por la Seguridad Social, cuando las operaciones quirúrgicas se lleven a cabo sin meses de espera, cuando todos los pensionistas tengan unas pensiones dignas, cuando el Estado no deba dinero, cuando no nos suban los impuestos, cuando no haya un millón y medio de familias sin ingresos mensuales, cuando los investigadores científicos tengan presupuestos suficientes, entonces y sólo entonces podrá la Administración, sea la que sea, dedicar sus dineros a pachangadas semejantes. Y ello habrá de ser obviando que la educación sexual corresponde a los padres por encima del Estado, cualquiera que sea la Administración que obre en nombre de éste.

Los críticos a los que he leído prefieren obviar lo que no se debe obviar, la moralidad, no fuera que alguien les llamara ratas de sacristía. Y no, no estoy hablando de Religión, ni voy a soltarles una encíclica papal. Al hablar de moral me refiero a mantener un cierto orden en nuestro comportamiento que nos acerque a nuestra esencia más elevada y nos aleje de nuestro comportamiento más burdamente animal. Percibir la sexualidad (y la vida en general) única y exclusivamente en el plano hedonista es mear fuera del tiesto y prescindir de sus funciones más elevadas. Limitar las relaciones sexuales al mero placer personal y egoísta es propio de mentes pacatas, trogloditas y carentes de perspectiva trascendente. Si los organizadores de esta orgía extremeña confunden la trascendencia con la moral católica es que además de todo lo anterior son asnos asilvestrados. Olvidarse de la responsabilidad en el uso de las relaciones sexuales es olvidarse de la dimensión generosa que debería caracterizar a los seres humanos. Una vez oí a un maestro socialista gritar a sus alumnos: “¡Socializad el bocadillo!”, pues estos del partido sexualista obrero extremeño se olvidan de socializar el sexo.

Claro, trivializar el sexo o la masturbación y potenciar la trivialización de las características humanas es de lo más progre y en España todo lo que lleve la etiqueta progre se vende antes de llegar a la tienda. Defender al ser humano como un ser digno por el mero hecho de no ceder a su condición animal es de fascistas o de fanáticos religiosos. Uno, que es medianamente culto, conoce mundo y ha leído bibliotecas enteras, no comprende cómo se puede confundir degradación humana con progreso social. Será que soy un facha, una rata de sacristía o un ignaro atrasado.

10 noviembre 2009

Desvergüenza, qué dulce es tu nombre



Dicen las encuestas que los políticos se han convertido en uno de nuestros problemas. Yo tiendo a no creerme las encuestas que no me dan la razón, así que ésta sí me la creo.

Se han creado su mundo feliz a su medida; habiéndolos escogido nosotros para servirnos, para facilitarnos la vida, para solucionar nuestros problemas, se han creado un mundo feliz y se han convertido en un problema. ¿Seríamos más felices sin ellos? ¿Tan imprescindibles son?

Vuelve la corrupción a España, si es que alguna vez se había ido, y los políticos se convierten en nuestro problema. A Felipe González le costó el cargo, el honor y mi voto. Quiero creer que lo que más le dolió fue perder el honor, ser rechazado por los ciudadanos. Vuelve la corrupción y vuelve la deshonra de los políticos. De (casi) todos los partidos y de (casi) todas las geografías. Se han convertido los políticos en un problema. En una carga.

Todo poder no les resulta bastante, todos los cargos no les resultan bastantes, todo el dinero no les resulta bastante. Más, siempre quieren más. ¿Para qué? Para poder aspirar a más. A más cargos, a más poder, a más dinero. Y no se les cae la cara de vergüenza. A la esposa de Montilla se le acumulan los cargos. En Valencia se les acumulan las acusaciones. En Madrid se les acumulan los puñales por la espalda. Qué desvergüenza. Y ahora viene Baleares. Queremos saber lo de Mercasevilla.

No ceden, no retroceden, no se preocupan. Acumulan poder, acumulan influencias, acumulan dinero. Y obran con naturalidad, con indiferencia. Presiden, inauguran, sonríen y salen en las fotos. Con desvergüenza. Sabiendo lo que el pueblo ¿soberano? piensa de ellos no les preocupa la foto, siempre tienen una sonrisa, siempre tienen una palabra, siempre tienen un discurso. Con desvergüenza, sin dolor, sin arrepentimiento.

Nosotros tenemos cerca grandes problemas sin solución: una hipoteca a fin de mes, un vecino en el paro y una familia sin ingresos. Y a los políticos todos los días. Pero ellos tienen grandes cargos, grandes comisiones urbanísticas, grandes rivales a los que palmear la espalda entre insultos y puñaladas. Debían ser la solución, pero se han convertido en un problema.

Actúan con desfachatez, con indiferencia, con desvergüenza. Les escogemos para que piensen en nuestros problemas, en nuestras soluciones. Pero piensan en las suyas. Y acumulan cargos, acumulan poder, acumulan influencia, acumulan comisiones urbanísticas. Y acumulan cinismo, impudor, desahogo. Y nos hablan de ética, de moral, de regeneración, de democracia, de justicia.

Su palabrería vana es el truco del prestidigitador que atrae nuestra atención a un punto mientras nos coloca el engaño por otro. Y nos lo creemos. Y les creemos. Y les aplaudimos con satisfacción. Y les reímos la gracia. Cada cuatro años, indefectiblemente. Y ellos sonríen satisfechos, saludan con generosidad, recogen los bártulos y desaparecen con la recaudación. Y a los cuatro años, vuelta a empezar.

¿Es posible que una persona, muy preparada y muy experta, pueda responder adecuada, digna, acertada, profesionalmente y con tiempo suficiente a catorce cargos? Desvergüenza, qué dulce es tu nombre.

07 noviembre 2009

España con los brazos caídos

Contempla España, impasible el ademán, los momentos más dolorosos de la Democracia sin que nadie ose mover un solo músculo. Presenciamos impertérritos el triste espectáculo de los navajeos personalistas en el Partido Popular, como quien asiste a una película con un guión previsible y un pésimo director, sin que las masas votantes se levanten dispuestas a partir la crisma política a los culpables.

Este combate de lucha libre tiene lugar después de que durante semanas hayamos leído, con la mandíbula caída y la boca de par en par, gravísimas acusaciones de corrupción en Madrid y Valencia sin que nadie se escandalizara y sin que se tomaran las más elementales medidas sanitarias contra los responsables. España ha consentido, vergonzosa y avergonzadamente, maniobras de despiste de políticos que ponían su esperanza en que el tiempo avanzara sobre las acusaciones y todo fuera olvidado.

España, con los brazos caídos y la mirada nublada por los golpes, ha tolerado que los que tenían que ocuparse de nuestros problemas y nuestro futuro vivieran sólo ocupándose de enriquecerse. España parece resistirlo todo sin que el pueblo, que se supone debía ser quien mandase, parezca dispuesto a reaccionar.

Asistimos al enriquecimiento ilícito de políticos catalanes, ya ricos previament, sin asomarnos a las ventanas a golpear cacerolas exigiendo la purificación del sistema que lo consiente.
España, con los brazos colgando y esperando la cuenta de protección, permanece impertérrita mientras el paro ha alcanzado a otros cien mil españoles más sin que nadie parezca dispuesto a decir en voz alta que ya está bien, que hay cuatro millones de ciudadanos cuya primera preocupación es poder comer a fin de mes. Nadie parece afectado, todos parecen ver los toros de la crisis desde la barrera sin caer en la cuenta de que el mes que viene puede tocarnos a nosotros. Aceptamos como parte de las reglas del juego que los políticos nos tomen el pelo, que no piensen en nosotros y que no tengan en cuenta que hay un millón largo de familias sin ningún tipo de ingreso.

Peca gravemente quien tiene que dirigirnos hacia el progreso y nos lleva al desastre económico y social, pero peca también quien calla y consiente, quien pudiendo sacudir la conciencia social contra la inmoral la corrupción no lo hace. Peca quien puede sacar a la calle a millones de personas contra el inmoral paro y no lo hace por conveniencias políticas o económicas circunstanciales.

05 noviembre 2009

El clan de la zeja descubre Cuba

Zapatero ha puesto el índice de sus mandatos en la defensa hasta el extremo de los más débiles de la sociedad. O eso dice. El caso es que como consecuencia las clases medias están desasistidas y pagan el pato de la crisis y la subida de impuestos. Eso sí, los del circo mediático progre están que se salen de satisfacción. Los homosexuales masculinos y femeninos (¿será políticamente correcto hablar así?) son uno de los grupos más satisfechos con Zapahuero.

Debieron sentir una satisfacción orgásmica cuando a lo suyo lo llamaron matrimonio, para discriminación –negativa, por supuesto- de la inmensa mayoría social, claudicante y silenciosa, que tenía una idea distinta de lo que debía ser un matrimonio. Hasta pudieron adoptar niños, a pesar de las dudas iniciales del Obama de Valladolid, sin que nadie pensara en que determinados experimentos sociales deben hacerse con gaseosa.

El clan de la zeja en toda su extensión, intelectuales de verdad, intelectuales de pega, artistas, famosillos y otros congéneres de diverso pelaje, han tenido uno de sus santuarios eternos en Cuba, han tenido al Castrismo como religión y a Fidel como Virgen Inmaculada, a los que peregrinaban de vez en cuando. Tal vez ahora, con un poco de suerte, se acaben de caer del caballo en su camino a Damasco. O a la Meca, a elegir, no sea que me llamen sectario religioso.

Y acaban de descubrir que la Jerusalén castrista está poblada de disidentes… sexuales. Todavía no han descubierto a los políticos, pero todo se andará, tiempo al tiempo. El caso es que los de COLEGA (Confederación Española Colegas de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, vaya lobby que se ha buscado Zapa) acaban de enterarse de que el Castrismo no es el paraíso ni hay cien mil huríes esperándoles. Antes al contrario, el ángel divino del régimen castrista ha señalado con su espada flamígera a seis jóvenes homosexuales condenándolos a penas de prisión de entre dos y tres años, en virtud de la Ley de Peligrosidad Predelictiva.

Sí, eso, “peligrosidad predelictiva”, toma del bote y echa veinte céntimos de limosna para los homosexuales del tercer mundo. “Predelictiva”, joé. El Tribunal Provincial de Boyeros, un municipio cercano a La Habana, condenó hace una semana a los seis jóvenes por considerar que son «propensos a cometer un delito en el futuro» aplicando la llamada Ley de Peligrosidad Predelictiva, según informa Europa Press y nos cuenta ABC. Vaya, ¡que se los detiene porque ya saben anticipadamente que con el tiempo van a cometer un delito!

Uno de los ejemplos que brinda la agencia de noticias es el de René Castell Medina, homosexual de 19 años, junto a su pareja Damián Arancibia Touriño, de 21, que ejercían de costureros sin la autorización estatal pertinente. Quizá el lobby homosexual español no entienda como algo estrafalario que en Cuba se exija autorización estatal para ser costurero, a lo peor eso no es malo para ellos, pero por lo que ya no han pasado es porque en ese paraíso progresista, en ese idílico jardín del socialismo, en el edén de las libertades, se persiga a los homosexuales… ¡preventivamente! Una vez más los extremos se tocan, esto huele a la ley de peligrosidad social del franquismo.

Si hay suerte la noticia correrá entre los progres y puede que algún día descubran que lo de Cuba es una dictadura. Cruel, muy cruel. Si hay suerte, insisto.

04 noviembre 2009

Sin fútbol España desaparecerá

España tiembla porque los futbolistas van a pagar parte de sus millonarios sueldos en impuestos. Los clubes, que son en realidad quienes van a pagar el dinerito, nos amenazan con suspender la liga. Ay, españolito currante, españolito afortunado, como se suspenda el fútbol. Pan y circo ha sido siempre la droga del pueblo ¿si se suspende el circo qué nos quedará? Será el llanto y el rechinar de dientes, saldrán las masas a la calle, ¿caerá el gobierno?

Los nenes multimillonarios envidiados por todo parado hijo de currante se cabrean, o se cabrean los que en su nombre hablan, porque van a tener que dejarse la pasta para ayudar a contener el despilfarro de Zapahuero, pobricos. Si se suspende la liga y a la parienta le duele la cabeza ¿qué vamos a hacer las tardes del fin de semana? No está España para rebelarse, España lo aguanta todo, no hay nada nuevo bajo el sol.

España aguanta impertérrita, imperturbable, impasible, que un grupo de políticos valencianos le tome el pelo durante semanas escudándose unos en otros con la esperanza de que todo pase, de que pase el tiempo y vuelva la calma y la bonanza, sin tomar medidas drásticas, definitivas y radicales contra quienes en vez de ocuparse de nuestros asuntos se ocupan de los suyos. No, de los nuestros en realidad, de nuestros dineros, se ocupan de cómo quedarse con ellos y salir indemnes. España impertérrita no se echa a la calle en multitudinarias manifestaciones contra la miseria moral de la corrupción, sea en Valencia en Santa Coloma o en el Liceu. España permanece mirándose en el espejo de la propia ignorancia. Mejor no saber. Desde la asombrada burguesía catalana al ninguneado ciudadano de los barris nadie parece hacer nada ni echar de menos que alguien haga algo. España lo aguanta todo.

¿Aguantará España dos semanas sin fútbol? ¿Saldrán a la calle quienes toleran sin escandalizarse y con indiferencia que haya cuatro millones largos de parados? ¿Si nos quedamos sin fútbol los cerebros de los españoles futbolísticos darán en pensar en sus problemas o seguiremos pensando, otro año más, en la crisis del Madrí? ¿Si somos conscientes, prensa escrita, radio y televisión lo repiten cada día, de que hay más de un millón de familias españolas que carecen de todo tipo de ingresos, de que viven de la caridad, de las basuras o de la delincuencia, y no nos echamos a derribar este gobierno, saldremos en multitudinaria manifestación si suben los impuestos a Crisitiano Ronaldo o a Messi?

¿Dónde irá España sin fútbol? ¿Permanecerá incólume la unidad nacional futbolística o aprovecharán los nacionalistas para sacarse de la manga sus respectivas “ligas nacionales”? No, no habrá problema, España aguanta; si nos quedamos sin fútbol Zapahuero se inventará otro circo y nos tendrá entretenidos y aguantando el hambre mientras haya cristianos a los que devorar, mientras el espectáculo continúe. El ingenio zapahueril no tiene fin, los escándalos en la derecha, la derecha de siempre torpe, cainita y cerril, tampoco. No está España para rebelarse, España lo aguanta todo, no hay nada nuevo bajo el sol. España impertérrita, imperturbable, impasible.

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