Palencia es una emoción:

26 febrero 2007

Menos policías y más maestros.

Dice el Psoe que nos va a poner un policía municipal en cada colegio para combatir la violencia y las drogas en el ámbito escolar. Es simplemente una de las muchas medidas facilonas y llamativas, propuestas de cara a ganar los votos de los más primarios en las próximas elecciones locales. El tradicional “Ya no saben qué inventar” viene muy a cuento en esta ocasión, a poco que les dejemos ya no sabrán qué ofertarnos. Sé que el PP ha hecho algo parecido con más de seiscientas medidas, entre ellas proporcionar 3.000 € por cada nacimiento o adopción, que dan ganas de liarse a tener hijos sin más, con lo agradable que es “fabricarlos” y lo que cuesta luego educarlos, que es en realidad donde está el problema. Permítanme dejar al PP para otra ocasión en que me conozca mejor sus propuestas y pueda debatirlas con los lectores, como es habitual en este blog.
Pero la medida de poner un policía en cada instituto o colegio me recuerda aquella otra de poner un policía nacional (Entonces se decía “policía armada”) delante de cada banco. No sirvió para nada y hubo que retirarla al cabo de cierto tiempo. Torpe demagogia barata, inservible y falaz, destinada nada más a que se hable de ella y entre unos y otros le vayamos haciendo la campaña al PSOE.
Es infinitamente más necesario, urgente, sano, educativo, conveniente, imprescindible y barato dotar a los centros educativos de aquellos instrumentos que se le arrebataron hace tiempo y que hacían innecesaria esta sociedad policial en la que se empeñan en meternos, cual si los socialistas fueran proclives a una sociedad autoritaria y militarizada. Esto suena a las peores películas de pandillas barriobajeras americanas, algo a lo que no queremos parecernos. ¿Lo siguiente será poner arcos detectores de metales en las entradas de los institutos?
Devuélvase a los claustros la autoridad que deberían tener, retórneseles la potestad de dirigir los estudios, la educación pero también la disciplina de sus alumnos, establézcase una carta de deberes y derechos muy clara y contundente y conocida por todos. Facilíteseles la toma rápida y eficaz de decisiones para fortalecer el derecho a la enseñanza de aquellos alumnos que desean aprender y que se ven abrumados y mortificados por sus peores compañeros, que hallan en la actual situación un divertidísimo parque de atracciones en el que disfrutar de las emociones que sus malas maneras y la falta de autoridad les proporcionan. Pero claro, confiar en la educación requiere un tiempo del que los políticos no disponen. Penita.
Y devuélvase a los profesores el respeto que siempre se les había tenido. Exíjaseles cuanto debamos exigirles, pero recordemos que encarnan la autoridad, el conocimiento y la profesionalidad. No olvidemos que son la llave imprescindible de un futuro mejor. Deberían esforzarse quienes dirigen nuestra sociedad en que ser maestro vuelva a ser una de las profesiones más dignas de la vida, no se debe ser maestro porque sea una salida fácil, o porque ser funcionario es algo a lo que todo ciudadano aspira. En la actualidad ser maestro es una de las profesiones socialmente más devaluadas, quizá como todo lo que representa autoridad o superioridad, algo que una sociedad igualitaria no acepta fácilmente. Ser maestro no es ser el pim-pam-pum de la inoperancia social.Permítasenos a quienes nos dedicamos a esta antaño bendita profesión ejercerla con plena capacidad de responsabilidad y decisión.

Y no harán falta más policías.

24 febrero 2007

TVE también me censura a mí.

Lo siento, debo ser el único español al que no le importa que TVE censurara la entrevista a José María García, llámenme facha, si quieren. O leninista, que también serviría, recuerdo.
Yo fui seguidor del famoso periodista, le descubrí hace.... varios siglos, cuando todavía estaba en la cadena SER... Y le seguí durante bastante tiempo. Eso, el transcurso de la vida que llamamos tiempo, me permitió distanciarme y juzgarlo críticamente. Empezó por no gustarme que siempre tenía tooooooda la razón para él solito, jamás cedía un ápice en sus apreciaciones, jamás concedió una miajita de acierto a sus oponentes, qué intolerante era. Joé, casi parecía Dios, de puro infalible.
Alabo y bendigo su facilidad para la polémica, premisa imprescindible para un periodista. Atrae con facilidad a quien le escucha, prende con facilidad en el ánimo de sus oyentes, gana adeptos a cada minuto que se le preste atención. ¡Después de tantos años en blanco la que acaba de montar! Y sin embargo está demasiado cerca del circo, demasiado ruido, demasiado alboroto, demasiada tensión tapan la noticia, la difuminan y el periodista pasa a ocupar el lugar preeminente que en puro periodismo está destinado sólo a la noticia. Cuando el periodista es más importante que la noticia algo falla.
José María García tiene el derecho a decir lo que quiera, puede opinar lo que le de la gana. Puede abrir mañana un blog y decir sin cortapisas todo lo que le intentaron censurar, reconozcamos que sólo lo han intentado. En el primer minuto tendrá más visitantes que el blogero que esto firma en todo el día. O puede comprar una emisora de radio o de televisión y decir cuanto le dé la real gana sin que ningún censor se lo impida. A eso se le llama libertad de expresión, uno de los bienes más sagrados de toda Democracia.
Pero esa libertad no es la única, y puede que tampoco la máxima, manifestación de democracia. También existe algo que se llama respeto y educación. ¿O es que el respeto es menos importante que la libertad de expresión? Usted, amigo lector, sabe que las críticas que José María García hace se pueden hacer con otras palabras, con otras expresiones, con otro tono, con otro vocabulario, con diferente énfasis, sin que parezca que se va a acabar el mundo. Claro que a lo peor así tendría menos oyentes, menos lectores y sería menos polémico, menos mediático y, ay, menos circense.
Hace bien el director de Televisión Española en no prestarle su medio para que García ponga a parir a media España. La televisión de todos los españoles no debe prestarse a esa exhibición de incontinencia verbal del famoso comunicador asturiano. Que lo diga, como ciertamente ha terminado por decirlo, en otro lugar, en otros medios, que alguien le preste sus micrófonos, sus páginas para que lo pueda decir. Pero yo, supuesto editor de un importante diario, tengo derecho a decidir quién dice qué cosas en mi medio. Y Televisión Española debería siempre mantener un tono elevado, sin prestarse a números circenses que sólo buscan promocionar a un particular. Sí, sí, ya sé que la pregunta es si en realidad la Televisión que todos pagamos no cae en pozos parecidos en otras ocasiones. Pues no lo sé, lo siento, no veo lo suficiente esa cadena para poder saberlo, aunque es fácil presuponer que sí.
Nadie ha privado a José María García de decir cuanto le venga en gana. Ni a mí tampoco, por eso he abierto un blog y colaboro con alguna televisión regional, ya que RTVE no me invita a sus programas. ¿Me censura?

Y yo que iba a hacerme musulmán!!!!

Desde pequeñito he destacado por mis inquietudes filosófico-religiosas , aunque para ser sincero debo reconocer que también por las erótico-festivas. Había cosas que me causaban siempre un profundo desasosiego moral y que me impulsaban a buscar las soluciones a los grandes problemas que el ser humano tiene que afrontar en su existencia: la injusticia social, el dolor, la muerte, mi suegra, el cuñao que viene todas las navidades a sentarse en mi sillón.... ¡Y la vecina de la casa de enfrente cuando se cambiaba con la cortina abierta!
Desde que superé la adolescencia (traumáticamente, una mala tarde mi vecina me pilló mirando y desde entonces bajaba siempre la persiana) he buscado las grandes verdades de la vida peregrinando de religión en religión. Al principio quise hacerme budista, pero lo dejé porque se me enfriaban los brazos y pillaba unos resfriados tremendos. Entonces quise hacerme de la Iglesia de la Cienciología, pero al final no me decidí, qué voy a hacer yo de cienciólogo si siempre he sido de Letras. Pensé en hacerme agnóstico, pero no aguanto vivir con dudas y pretendí hacerme animista, pero vivo cerca del cementerio de mi pueblo y pasaba unas noches tremendas, tapándome con la manta hasta la nariz, observando asustado las tapias del camposanto por si acaso. Con el tiempo volví a lo del budismo, pensando en que si me hacía budista en Arabia, no pasaría frío.
Fue allí donde pensé en hacerme musulmán. Las cosas pintaban bien: cuatro esposas (sumisas, espero), las huríes en la vida futura... Lo de la sequía de alcohol no me importaba nada de nada, prefiero la horchata al güisqui. Ya lo tenía decidido, me iba a hacer musulmán, seguro además que encontraría algún tipo de subvención de alguna mezquita para estudiantes conversos y así poder vivir del cuento una larga temporada. Sólo podía ser mejorable si por allí anduviera aquella vecinita de mi adolescencia.... se iba a enterar de lo que es una buena persiana enrollada....
Ayer lo tenía firmemente decidido: me haría musulmán y que fuese lo que Alá quisiera..... Pero, hoy, cuando me he conectado a Internet (Previamente había comprobado que conectarse a Internet no estaba condenado por el Corán, no crean) y he visto que Yusuf Fernández, portavoz de la Junta Islámica, la organización que agrupa a los musulmanes en España, pide a sus correligionarios en la fe de Alá que voten al PSOE o en su defecto a otras “fuerzas políticas progresistas” me ha entrado tal tembleque que he decidido volver a hacerme animista, aunque tenga que taparme con las mantas hasta las cejas.
Ah, y a mi vecinita que le vayan dando dos perras gordas, por mí como si se hace musulmana del sector machista-masoquista.

22 febrero 2007

Prohibir los móviles en las aulas, penosa obligación

Prohibir los teléfonos en los centros educativos es tan penoso como significativo e inevitable. Se prohíbe cuando todas las demás medidas se han demostrado inservibles. Uno, que lleva ya demasiados años dedicado a la educación, ha visto la evolución de la sociedad pasando por las aulas. De las aulas, o sea.
Que la sociedad está medio derrotada por sí misma es una evidencia cuando se contempla cómo mientras ha subido la preparación técnica y cultural de los profesores su calidad humana, llamémosla también “social”, no ha seguido la misma senda, se ha dejado alcanzar por una sociedad que ha confundido democracia y tolerancia con el “todo vale” y el “nunca pasa nada”. Del “todos tenemos los mismos derechos” hemos pasado vertiginosamente, pero no sé cómo ni cuándo, al “todos somos iguales”. De la franquista sociedad estricta y autoritaria hemos pasado a un mundo en el que con frecuencia se carece de grandes valores o ideales, sustituidos por la rapidez e inmediatez en alcanzar determinados fines, a veces poco éticos o sociales. Los profesores, como colectivo, hemos dejado de ser una referencia para las familias, ese faro social (que ilumina y dirige) que deberíamos estar obligados a ser.
La pérdida del valor elevado que tiene toda autoridad es algo que nunca lamentaremos bastante. Hemos sido tan poco hábiles intelectual y socialmente que hemos confundido autoritarismo con autoridad, respeto con subordinación y libertad con ciertas dosis de libertinaje. ¿Quién y con qué derecho me va a impedir a mí, ¡A MÍ!, hacer lo que me apetece en cada momento? Cualquier valor espurio, si es personalmente satisfactorio y gratificante, parece preferible al esfuerzo, al sacrifico y a la entrega a los demás.
En ese contexto entra tener que prohibir los teléfonos móviles en las escuelas e institutos de Enseñanza (Soy de esos antiguos personajes que creen que Enseñanza se debe escribir todavía con mayúscula; ya de paso aprovecho para decir que Enseñanza nunca podrá sustituir a Educación, concepto más amplio, valioso y elevado. Educar no es sólo “instruir”.) Cuando el sentido común de los padres, no ya de los jóvenes, no les permite darse cuenta de que esos teléfonos son elementos superfluos y molestos en un aula es cuando desde quien tiene autoridad (la palabra maldita) para ello debe imponer su criterio.
Pero, ya digo: “¿Quién y con qué derecho me va a impedir a mí, ¡A MÍ!, hacer lo que me apetece en cada momento?”

Delenda est autoritas!

21 febrero 2007

Los topos van saliendo del PSOE

Pocas causas de sorpresa puede uno ya esperar de la vida pública española. Todo el pescao está vendido y uno ya sabe prematuramente lo que van a decir unos y otros. Y si ustedes me apuran hasta se sabe anticipadamente también lo que van a publicar los periódicos del día siguiente, digamos que la actualidad está demasiado “premonitoria”, no recuerdo bien si era como esta la expresión que usaba mi admirada Mafalda en las tiras de Quino.
Todo está atado y bien atado en unos partidos que se dirigen a velocidad de crucero a las elecciones locales y autonómicas que nos esperan dentro de unos meses, hasta hay borradores de ley que se retiran en previsión de los votos que le pueden quitar a los autores, ay, mamá, qué miedo. Si grave es que ya se conozcan anticipadamente las posturas de cada partido me parece infinitamente más lamentable que los periódicos estén tan atados a sus padrinos políticos que permita prever sin grandes errores cómo van a enfocar cada noticia al día siguiente, lamentablemente sus intereses les limitan indefectiblemente las posibilidades.
No sé lo que opinarán ustedes, pero a mí esto se me antoja de lo más aburrido, pero si hasta sabemos ya quién va a ser el alcalde de Madrid! Con lo que anduvo Zapatero mareándonos a todos durante semanas y semanas. Los únicos resquicios de incertidumbre los marcan los barones rebeldes del PSOE, aquellos que andan quemados con la gestión de Zapatero y de los que cabe esperar simplemente un mínimo gesto de honestidad personal, quemando las naves de su futuro político. Por supuesto, siempre después de las elecciones, faltaría más, ellos nunca pondrán en riesgo un solo voto socialista, la disciplina es la disciplina y antes está el partido propio que el bien común.
Bono e Ibarra han saltado en los últimos días a los titulares de los periódicos y parecen dispuestos a dar guerra.... dentro de un orden, si la autoridad competente (del partido, por supuesto) no se enfada y si el tiempo no lo impide. Andan ambos calentitos y con poco que perder y, aunque ninguno está dispuesto a llevarse los palos que caerían sobre ellos si su rebelión fuese contundente, parecen dispuestos a enredar en defensa de su postrer orgullo y sus legítimas posiciones.
Sorpresa por sorpresa son de menor calado las de Bono, dejando caer sobre sus incondicionales una lluvia fina de escondidas críticas, disparando con balines, midiendo cautelosamente sus gestos, tal vez ahorrando munición para batallas posteriores. Pero no por ello deja de dar avisos y preparar el camino quizá para un último y definitivo salto. Sus declaraciones oponiéndose a un hipotético pacto en Navarra entre los socialistas y los nacionalistas deja muy pocas posibilidades de elección para cuando llegue ese momento. Él se sabe muy bien apoyado por la opinión pública y espera agazapado, no se sabe hasta cuando... una vez que hayan pasado las próximas elecciones.
Las más atractivas sorpresas nos las proporciona Rodríguez Ibarra, con sus habituales exabruptos y opiniones de calibre grueso, siempre ahormadas por un apoyo incuestionable a su partido. Recurrir, como acaba de hacer, ante el Tribunal Constitucional el Estatuto Andaluz, esa obra de ingeniería dialéctica apoyada por una ínfima minoría de votantes, supone oponerse al partido y especialmente a su presidente. El enfrentamiento entre ellos será con sordina, guantes blancos y cuellos almidonados, cualquier cosa antes que el escándalo, o eso se espera de ambos dirigentes, ¿pero la sangre caliente de Rodríguez Ibarra lo permitirá?
En cualquier caso uno está encantado de oír voces discordantes que salpimenten la monocorde disciplina de los partidos, ese corsé que enclaustra el ingenio y la mala leche de los políticos.

20 febrero 2007

Reformas estatutarias, innecesarias e imprescindibles.

Algunos políticos no escarmientan y siguen, erre que erre, tropezando en la misma piedra y ya van dos veces. Y las que quedan.... Me refiero a todos aquellos que han hecho el centro de su vida política la reforma de los estatutos de autonomía. Si repasamos el clima político previo a cada referendo veríamos que era extremadamente urgente y cuestión de vida o muerte “la reforma de un estatuto alicorto que encorseta a nuestros ciudadanos, impidiéndoles el normal desarrollo de sus capacidades sociales y políticas, flagelando innecesariamente el natural y pacífico espíritu emprendedor de nuestra capa social y empresarial y cercenando de raíz nuestras esperanzas de progreso como demócratas de toda la vida y nuestro devenir como pueblo con orgullosa conciencia nacional”. Y ustedes perdonen si la frase les resulta demasiado larga y alambicada, pero me ha salido de corrido y no voy a modificarla porque expresa muy sencilla y coloquialmente la complicada entelequia de sus patrocinadores.
Bueno, pues primero en Cataluña y ahora en Andalucía el sentido común ha expresado bien claramente dónde pueden meterse los políticos sus aspiraciones nacionales respectivas, situando muy certeramente cuáles son las verdaderas preocupaciones del ciudadano. Las cifras son escandalosas en ambos casos, pero, aún siendo más bajas las de Andalucía, me parecen políticamente más llamativas las que en su momento se produjeron en Cataluña, que fue la locomotora de estos cambios, tanto por su relevancia en el conjunto de España como porque esas supuestas ansias diferenciadoras son drásticamente más populares.
En cualquier caso, el fracaso político del casi 64% de abstención en Andalucía es muy seria llamada de atención a los políticos de rostro duro e intención inquebrantablemente localista. Nadie se había atrevido a pronosticar este derrumbe de la asistencia, y eso que los vaticinios eran ya generosos. Los políticos correrán ahora a replantearse su estrategia en los futuros referendos que se vayan convocando. Y nos quedan unos cuantos guardando cola. Sin embargo esto es ya algo imposible de evitar, el tirón de autogobierno de Cataluña, el que se espera en Galicia y en el País Vasco, cuando toque, debe llevarnos a todos arrastras, nadie puede quedarse atrás.
Ya la Constitución y estatutos originales eran fuente de división de españoles según la comunidad donde residieran, con diferente nivel de derechos y de influencia en las decisiones económicas y políticas que deben corresponder a todos. La inapetencia política de la inmensa mayoría de los ciudadanos, que cobardemente ven, oyen y callan, había terminado por consagrar las diferencias entre autonomías de primera y otras de segunda, diferencias que hunden su raíz en la inoperancia de nuestros políticos chabacanos, conformistas y más amantes del escalafón de su partido que de la defensa de los intereses de sus representados.
Si ahora detuviéramos, minimizáramos o reconvirtiéramos la ejecución de las reformas estatutarias estas diferencias se agrandarían, originando la aparición de castas y subcastas de ciudadanos, convirtiéndonos a los castellanos, por ejemplo, en puros intocables, simple material de desecho, paganos de la torpeza de nuestros políticos y de las obligatorias inversiones del Estado en las regiones más afortunadas, dejándonos reducidos a mera mano de obra exportable, algo que ya logró Franco en los años sesenta.
En dicha situación, los españoles de segunda división, residentes en autonomías sin un fuerte partido nacionalista o donde el PSOE no ha elegido demostrar que el estatuto catalán no es un peligro, que es para lo que se ha pensado en Andalucía, quedaríamos indefensos a merced de los sucesivos gobiernos centrales que “hablan catalán en la intimidad” y sumisos ante el poder de determinados gobiernos autonómicos, puesto que seríamos incapaces de competir con ellos por carecer de los mismos instrumentos políticos y económicos así como de influencia en el Gobierno Central.
Café para todos, pero teniendo en cuenta que hasta ahora casi toda España ha recibido sólo achicoria.
PD Me dicen que Pepe Blanco echa la culpa de lo del referéndum andaluz al PP. Joé, qué tropa, son impagables, si no dieran pena darían risa......

18 febrero 2007

Periodismo parcial

En Francia han prohibido las apariciones en radio y televisión de uno de sus grandes gurús de la prensa, Alain Duhamel, por haber apoyado al candidato François Bayrou, de la Unión por la Democracia Francesa. Uno, que siempre se ha sentido un poco francófilo, encuentra un motivo más para sentir sana admiración hacia Francia.
Quizá la prensa en Francia pretende ser independiente y no admite en su seno a quien no pretenda serlo. Pero entre nosotros se han caído las caretas, no hay disimulo de ningún tipo y es muy beneficioso alinearse con alguna de las dos grandes Españas para poder medrar, que no hay sólo dos Españas en lo político, sino también en lo informativo. Es difícil para los medios informativos sobrevivir en medio de un fuego cruzado que arrasa al que asoma la cabeza sin tener un buen paraguas mediático que le proteja.
En nuestro país es algo más difícil encontrarse con profesionales que hagan de la neutralidad el lema de su actividad laboral, hay grandes ejemplos de todos bien conocidos que se aplican aquello de arrimarse al sol que más calienta. Y antes de seguir adelante debo dejar claro que me estoy refiriendo a grandes profesionales de alcance nacional, cuyas opiniones son difundidas a gran nivel por poderosísimos medios de comunicación en los que trabajan, aquellos cuyas informaciones crean opinión. Sin embargo constato que aquellos que desarrollan su actividad en pequeñas empresas regionales o locales tienen por regla general más fácil desempeñar su ministerio sin caer bajo las nefastas influencias del poder económico, político o mediático. Por lo general.
Quizá en Francia ser neutral sea algo prestigioso para un medio de comunicación, quizá en España seamos más directos, nos importe un comino el decorado que acompañe a las informaciones y pretendamos ser más directos. Todos somos conscientes del caso lamentable de diversos periódicos y emisoras cuya imparcialidad es inexistente, cuyo prestigio está puesto permanentemente en duda y que siguen contando con el apoyo de los anunciantes porque tienen un público fiel que los apoya. La neutralidad, el apartidismo, ha desaparecido y ha sido sustituido por el militantismo, ese invento social que consiste en apoyar contra viento y marea todo lo que haga un partido en esta España eternamente en precampaña electoral. La desvergüenza, al poder.
Uno, que devora varios periódicos, radios y televisiones todos los días, siente a veces el deseo interno de renunciar al placer de la información al comprobar cómo de determinados hechos claros y diáfanos se concluyen ideas no ya diferentes, sino absolutamente opuestas, cómo de determinada realidad contundente se liquidan consecuencias ridículas que sólo pueden sostenerse a la luz del partidismo y de la entrega ciega a una idea.
Los periodistas tienen su corazoncito político, sus tendencias y querencias de las que deben necesariamente prescindir a la hora de trabajar, pero también los multimillonarios propietarios de los medios de comunicación deberían cuidar extremadamente las apariencias, ya a nadie engañan y todos sabemos discernir a quién apoya cada periódico que compramos, cada emisora que oímos y por tanto cuánto de riguroso hay en sus informaciones. El lector inteligente debe emprender cada día la pesada labor de limpiar de hojarasca reseca cuanto cae ante sus ojos antes de elaborar una opinión. Ésta, que siempre fue una tarea difícil y sólo para entrenados, se está convirtiendo por asunto de los belicosos tiempos que corremos en tarea más liviana, pues las dosis de contaminación que uno recibe al abrir un periódico o sintonizar una emisora son cada día más groseras y por ello más detectables.
Y sin embargo es fácil encontrarse en la barra del bar, en el autobús o en el trabajo personas permanentemente atadas a la verdad mediática, a su verdad mediática, convencidos de que la razón asiste y asistirá permanentemente a su periódico, su emisora y a quien estos apoyan, sin conceder el menor resquicio a la posibilidad de que el contrario tenga un atisbo de razón o acierto.
En Francia el prestigio se llama neutralidad, qué envidia. Si en España prohibiéramos la presencia de periodistas partidistas.... algunos medios se quedarían en cuadro.

16 febrero 2007

La despreciable labor de España en América.

Que los vikingos habían descubierto América ya lo sabíamos casi todos sin necesidad de que viniera Chirac a denunciarlo. Los vikingos llegaron antes, pero eso no sirvió de nada a un mundo que no se enteró y no pudo sacar provecho económico, cultural ni de ningún tipo porque permaneció ajeno. Le guste o no a Chirac, hubo que esperar a que Colón llegase a América para que la cosa sirviera para algo, pero Chirac es un tipo estirado y chulo que se cree el descubridor del fuego y que piensa que todo el mundo debe estarle agradecido por el mero hecho de su existencia.
Téngase en cuenta quién es el personaje, el vanidoso mayor del mundo, encantado de andar metiéndole el dedo en el ojo a todo el que no sea Jacques Chirac. Capaz de matar moscas a cañonazos, lo mismo les pone una cáscara de plátano a sus enemigos políticos que empala cruelmente, pero con una sonrisa en los labios, a sus más fieles socios y colaboradores. Es un personaje incapaz de doblar el espinazo ni para ayudar a una anciana que hubiese tropezado.
Cómo será el hombrico de cerrado que es capaz de criticar la labor de España (Qué obsesión tiene con nosotros, Señor, con lo calladitos que somos) en el descubrimiento de América (“No siento ninguna admiración por esas hordas que fueron a América para destruirla”) pero es incapaz de apreciar el menor mal gesto en la colonización que sus antecesores franceses acometieron en Québec, por ejemplo. Y pongo Québec para remontarme lo más cerca posible a la época del descubrimiento, que la comparación sería mucho más contundente si pensáramos en la impagable labor destructora, racista y rapiñadora de Francia en el áfrica Central, por ejemplo. A Chirac eso de ver la paja en el ojo ajeno y despreciar la viga en el propio le va que ni pintado.
Porque la labor de España en América admite mil y una críticas, no fuimos unos santos, ciertamente, destruimos civilizaciones e hicimos desaparecer grandes culturas... pero no tenemos más que echar un vistazo a cualquier calle de Quito, de La Paz, de Lima y compararlas con las de Nueva York, Chicago o Connecticut: ¿Cuántas razas indígenas sobreviven en Norteamérica? Ah, y ya de paso echemos otro vistazo a los respectivos ejércitos, observemos los ojos y la piel de los militares y pensemos... ¿Quién borró lisa y llanamente de la faz de esa tierra las razas autóctonas? ¿En cuál de los dos casos cabe mejor hablar de genocidio?
Por cierto, no se nos olvide que todo lo anterior comporta una reflexión: Estamos aplicando al siglo XV los modos filosóficos, éticos y morales del siglo XXI, algo absurdo en sí mismo. Pensemos qué concepto tenían entonces de los Derechos Humanos, por ejemplo. “¿La cuala cosa es eso?” - habrían dicho si se les hubiera preguntado. Recordemos los derechos que entonces tenían los niños, las mujeres, y los propios hombres en general. ¡Ni siquiera existía el concepto de ser sujeto de derechos! Estamos hablando de tiempos en que la esclavitud era comprendida y admitida en toda América. Eran tiempos en los que los franceses exigían a los indios de Norteamérica que les trajeran las cabelleras de los ingleses que habían matado. Para poder pagarles por ello.
Sí, es cierto que los vikingos, ésos que bebían vino en las calaveras de sus enemigos, llegaron antes a América, pero no había ningún francés entre ellos.
A no ser que sirviera de vaso.

15 febrero 2007

Enrique Múgica, anticatalanista

Ayer crujieron casi físicamente a Enrique Múgica en el Congreso. Sus propios compañeros socialistas, quiero decir. Le atacaron con la dureza con la que sólo se ataca al enemigo, más que al contrario político. Él, Múgica, que sabe más que los ratones coloraos, no acudió a Congreso, sabiendo anticipadamente lo que podía esperar de sus queridos compañeros. Y todo porque el defensor del pueblo tiene la osadía de recurrir ante el Tribunal Constitucional el Estatuto de Cataluña. Menudo sinvergüenza, cumplir con el trabajo que le marca la ley....
Al pobre Múgica (pobre por paciente, no por otro motivo) le pusieron de antidemócrata hasta las cejas. A él. A Enrique Múgica le van a acusar de antidemócrata.... pero, oiga, se lo dice alguien que no tiene ningún punto de contacto con él, ¿saben ustedes quién es y quién ha sido Enrique Múgica? ¿Tiene ustedes la más remota idea de qué cosa están hablando?
Y todo por “anticatalanista”. “Anticatalanista” le llamaron a Múgica, ya ve usté. Sus propios compañeros socialistas.... Qué fastidio la torpeza del personal, del votante, del ciudadano medio que no puede reírse de todos los absurdos que pronuncian los políticos porque bastante tiene con atender a sus propios problemas. Qué fastidio que el ciudadano que vota y calla, que paga hipotecas de cuarenta años, que busca desesperadamente un colegio para sus hijos, que sufre las deficiencias del sistemas sanitario o de trasportes o de...., qué fastidio que no tenga tiempo para preguntar a los políticos por qué tienen ese empeño en identificarse a sí mismos y a sus opiniones con las de toda Cataluña o las de toda España o las de todo el mundo, qué fastidio que el votante, antes de depositar su papeleta, no pueda preguntar al político por qué ir contra lo que él opina es ir contra la nación, contra el interés común, por qué insisten en identificar su programa con Cataluña o con Euskadi o con.... ¿Por qué el que les ataca a ellos, a sus ideas, quiero decir, se supone que está atacando a Cataluña? ¿Ellos son Cataluña? ¿Ellos son España?
Qué pena que el votante mayoritario vote por instinto, vote porque sí, vote por lo que le dice la tele o el periódico o el vecino, qué pena que le votante no sea más crítico, se conforme con sobrevivir, con subsistir, con ir al fútbol y poder comprar las pantallas de televisión más planas y grandes del mercado........

14 febrero 2007

Un solo PSOE, una sola postura

El PSOE se ha lanzado por la senda de la provocación, se ha olvidado de las acusaciones de crispación que lanzaba sobre Aznar y se ha decidido a seguir por la misma senda de la tensión política y social. España está en tensión y en crisis desde que explotaron aquellos trenes y José Blanco y Zapatero están decididos a sacar tajada. Cuando más rabie la derecha, para lo cual no hace falta mucho esfuerzo, más credibilidad tendrá lo de la “derecha extrema” y más movilización de los votantes de la izquierda. A río revuelto, ganancia de pescadores.
Sólo en esa tesitura se entiende el nombramiento de alguien como el actual ministro de Justicia, sólo si se tiene claro que se busca el ruido y el alboroto se puede nombrar como ministro a alguien con la trayectoria incordiante y chinchosa de Mariano Fernández Bermejo. Sólo si se tiene claro que al PP le conviene sumarse esta teoría se puede entender el recibimiento hostil plagado de descalificaciones que le han proporcionado. Sólo desde la parcialidad y el sectarismo más extravagantes se entiende las declaraciones del nuevo ministro durante su toma de posesión. Todos contentos, entonces. ¿Y España?
En el momento presente existen por lo menos dos grandes tendencias del PSOE que mientras coexisten luchan soterradamente por el poder. En el poder del partido y de España están aquellos que se sumaron satisfechos al caballo ganador de Zapatero, formando a su vez dos corrientes: los que apoyan sumidos en la felicidad frases guerracivilistas como las de Mariano Fernández, convencidos de que eso es bueno para el partido, y los que buscando sus apoyos en los partidos nacionalistas piensan que no es posible gobernar España sin el consentimiento de éstos, apoyando sin reservas posturas soberanistas, como es el caso de los socialistas vascos o catalanes, no importándoles aprobar los nuevos estatutos con menos consenso y votos de los que tuvieron los originales. Entre sus esfuerzos de acercamiento a los nacionalistas hay que señalar su apoyo a las selecciones autonómicas y de apoyo a la excarcelación de De Juana Chaos. Todo por el poder.
Enfrente de ellos está la corriente silenciosa, sumisa, temerosa del enfrentamiento con la cúpula de la ejecutiva, de que cualquier manifestación de disenso perjudique electoralmente al partido, dispuestos a callar y tolerar estoicamente casi cualquier dislate mientras provenga del lado correcto de la sociedad, es decir, de su partido. Todo antes que ser llamados desleales con el partido. Son ellos los que creen que les unen más cosas al PP que a ERC y al PNV, como por ejemplo una parecida visión del Estado y un semejante concepto de España. En ellos aflora incluso un sentimiento de españolidad y de orgullo patriota, tan mal visto tradicionalmente por la izquierda española, del que las otras dos corrientes en el poder parecen haber renunciado no fueran a ser llamados fascistas nacionalistas. Aunque en ellos existe un fuerte sentimiento de enfrentamiento a la derecha, véase Alfonso Guerra y Rodríguez Ibarra, en algunas ocasiones han manifestado, con gran discreción, igual enfrentamiento a las decisiones soberanistas de compañeros de su propio partido.
Es este grupo, encabezado por José Bono y al que se han sumado posteriores apoyos, el que perdió las últimas elecciones internas del PSOE y que se mantiene a la expectativa dispuesto a tomar el relevo a poco que fallen los resultados zapateriles en los próximos meses. Acomplejados, mantienen un elevado nivel de discreción, poco dispuestos a luchar por sus ideas. Temerosos de manifestarse en público y sin atreverse a sacar la cabeza de debajo del ala son esclavos de su miedo al enfrentamiento, poco convencidos de su poder. Sin embargo una parte muy importante del partido está pendiente de sus escondidos pasos, esperando que se decidan a iniciar acciones encaminadas a poner fin a los desmanes de Zapathuero y a encabezar un renacimiento del socialismo tradicional que trajo a España años de beneficio y lucha común en lugar de enfrentamiento estéril contra la “derecha extrema”.

13 febrero 2007

Aúpa de Juana Chaos

Los jóvenes vascos y vascas estamos preparando el recibimiento de nuestro héroe en nuestra tierra vasca. La derrota del imperialismo del Estado español ha sido tan clamorosa que nuestras celebraciones van a dejar pequeñas las de los carnavales. De Juana es un invencible titán, su valentía y su lucha ejemplar han de marcar el camino a los nuevos gudaris de Euskalherria, así que para remarcar su victoria sobre el fascismo del Estado español, sus amigos y simpatizantes hemos preparado cien días de celebraciones.
En cuantito los esbirros carceleros del derrotado imperialismo opresor lo permitan saldremos todos los vascos y vascas en procesión cívica a la frontera entre nuestro país y el país opresor. Nada más pisar tierra vasca será recibido por 25 dantzaris, uno por cada enemigo abatido por nuestro gran héroe en los diversos “accidentes” que han jalonado su carrera militar, que bailarán en su honor la danza titulada “Al sándwich de Jamón de York”.
Finalizado el breve recibimiento fronterizo, 25 bertzolaris amenizarán el banquete que se celebrará a continuación en el que daremos cuenta de unas frugales raciones de gambas y langostinos a la plancha. Todo ello será regado con abundante txakolí. Grupos de teatro euzkaldunes representarán mientras tanto la odisea de nuestro invicto héroe, especialmente su épica resistencia contra la tortura española, que le mantenía secuestrado en un hospital de los opresores funcionarios de sanidad de la nación vecina. Será una obra muy divertida en la que se esperan grandes risas en momentos delirantes como cuando fue entrevistado y fotografiado por la prensa a pesar de todas las precauciones del enemigo.
En gran caravana cívica nuestro paladín de la democracia vasca será trasladado a hombros hasta su domicilio en medio de grandes fiestas y alharacas, recibiendo el homenaje de todos los vascos y vascas por aquellos pueblos y ciudades por donde pase. Si algún alcalde se niega a recibirlo en el salón de plenos será convenientemente apercibido por el ejército vasco de liberación, nuestros valerosos gudaris sabrán extirpar democráticamente de raíz este cáncer españolista que todavía resiste en algunos lugares nuestra amada Euskalherría. Se solicita la colaboración de los nobles ciudadanos y ciudadanas para denunciar a quienes sean sospechosos de colaborar con el enemigo.
Todos los vecinos y vecinas son llamados y llamadas para expresar su alegría por la gran victoria que un simple vasco de bien ha logrado contra el fascista enemigo opresor, solicitándose que manifiesten su alegría saliendo a las calles, asomándose a las ventanas y balcones, arrojando a su paso confeti, guirnaldas y flores, y entonando loas a nuestro bienamado paladín que con su ejemplo nos ha marcado el camino a seguir para la liberación nacional.
Una vez llegados a la plaza mayor de cada localidad empezarán los actos de homenaje a De Juana propiamente dichos. Reunidos todos los lugareños y lugareñas (igualmente se solicita la colaboración de los buenos vascos y buenas vascas para denunciar a aquellos fascistas españolazos y españolazas que disimuladamente pretendan escaquearse de esta democrática cita) se procederá a la corta de 25 troncos de recios árboles vascos por 25 aizkolaris elegidos entre nuestra juventud más sana. Cada árbol cortado representará uno de los 25 accidentes democráticos que jalonan la vida militar de este patriota y gudari excepcional. Igualmente serán quemadas 25 colecciones de fuegos artificiales, bien cargaditas tanto de pólvora como de simbolismo laboral de De Juana. Tras las intervenciones del alcalde del lugar se procederá al nombramiento de hijo adoptivo de nuestro mártir y adalid del vasquismo democrático.
En el hipotético caso de que hubiera algún concejal que se negara a secundar con su voto la expresión democrática de la voluntad de las nobles gentes de Euskalherria, se intentará que sea previamente convencido por un grupo de jóvenes aleatoriamente escogidos entre los vascos que más valor hayan demostrado combatiendo los contendores de basura y los cajeros de la banca capitalista y enemiga de los vascos.
Y vascas.

Benditas intenciones de Rajoy

Dice Rajoy que su primera labor si vuelve al Gobierno será restaurar el consenso. De momento no lo tiene fácil pero, descontando la parte “comercial” y electoralista de su discurso, ése puede ser un argumento que le proporcione nuevos votos... si consigue variar la inercia crítica en que está inmerso su partido.España sigue en crisis desde las pasadas elecciones marcadas por los actos terroristas del 11-M y no se sabe cuándo vamos a remontar el vuelo. Como es evidente nadie parece desear que baje este nivel de estupideces continuadas, pues sólo en un clima de enfrentamiento cerril y fuera de lugar cabe entender la denuncia de José Blanco por apología del terrorismo contra algunos vociferantes de la manifestación del Foro de Ermua. Si hubo quienes gritaran semejantes barbaridades contra él, Don Pepiño se acaba de poner a su altura. A su bajura.Simplemente este fin de semana oíamos a uno de los más conocidos dirigentes nacionalistas catalanes decir que si el nuevo Estatut no cupiera en la Constitución era ésta la que debía cambiar. ¿Cuánto le pagamos a este hombre al año por pensar? Por un disparate menos en mi empresa abren expediente... ¿Pero el sistema democrático no es el contrario? ¿Pero la Constitución, servidor no es un entusiasta de ella, no es anterior y superior a cualquier estatuto, aunque sea el catalán?Dicen las malas lenguas que Zapatero es consciente de que no atraviesa uno de sus mejores momentos, de que sólo si consigue movilizar a la izquierda como se movilizó en las anteriores elecciones generales, podrá ganar las que se anuncian para dentro de poco más de un año. Dicen que para ello necesita caldear el ambiente social y asustar a la sociedad con el fantasma de la derecha extrema, que sólo en ese sentido se explica la actual situación y el nombramiento del nuevo ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo.Es posible, es posible, pero la verdad es que el PP parece entusiasmado con esta posibilidad y se ha lanzado a unos ilógicos excesos verbales, abalanzándose anticipadamente sobre el nombramiento de tal manera desproporcionada e injusta que acrece su matonismo del que le acusan las críticas no menos sectarias del presidente del Gobierno. ¿Qué esperaban, que nombrase ministro socialista a alguien de derechas?

12 febrero 2007

Y echamos a Aznar por crispar....

Uno, que ve boquiabierto la situación política, se maravilla de la tozudez de nuestros líderes, contempla con asombro cómo van de error en error y cómo demuestran día tras día el sectarismo que les impide apreciar nada positivo en alguien que no sea de su bandería política. En todo esto, tozudez, sectarismo, hipocresía, el asombrado espectador no se distingue malos ni buenos, ni siquiera buenos y mejores. Si se hace abstracción de la ideología que acompaña a cada personaje público se cae en la cuenta de que todos cojean del mismo pie.
El nivel de tensión, de nerviosismo, de aquello que se le acusaba, seguramente con razón, a Aznar, crispación, no se ha solucionado, como ilusoriamente nos prometían, con su salida del poder. El actual estado de excitación con la recusación de Pérez Tremps en el Tribunal Constitucional, los insultos en cascada que ha generado el nombramiento del nuevo ministro de Justicia dan buena fe de ello.
Fuera de los credos políticos particulares, el común mortal difícilmente tiene la posibilidad de conocer y juzgar “científica y asépticamente” lo adecuado o no de la recusación de Pérez Tremps y cuánta ideología sectaria y parcial se esconde detrás de la petición de recusación por haber firmado un informe para la Generalidad sobre el Estatut. O detrás de quienes lo defienden, por supuesto. Sin embargo es un hecho que está en boca de todos y por lo tanto es utilizado como arma electoral. Por unos y otros.
Los excesos verbales que al respecto se producen ahondan en la división de las dos españas, la que todo lo niega y la que todo lo acepta, prescindiéndose impunemente de un juicio sereno y desideologizado. Es de lamentar que no exista un amplio colchón de población que no tenga previamente decidido el sino de su voto, y que no lo defienda a capa y espada, sino que mantenga pendiente esta decisión a la espera de las realidades de los políticos, de los cumplimientos, de sus actuaciones, buenas y malas, para emitir un juicio sereno y no predeterminado en las urnas.
Y sin embargo este problema se reproduce día tras día, asunto tras asunto, envinagrando la vida y dificultando el progreso político. Algunos se frotan las manos, pero y España...?

08 febrero 2007

Yo también suspendería el carnaval de Tenerife

Miren, qué quieren que les diga,probablemente yo también suspendería el carnaval de Tenerife y el de mi barrio.... si pudiera. De momento habrá que aclarar que el juez que lo ha determinado (de momento, sólo de momento) tiene más valor que un maestro de escuela encerrado con veinte preadolescentes hambrientos de sensaciones fuertes. Y los vecinos que llevaban años suspirando por ello son también unos echaos pa’lante de tres pares de narices, olé por ellos.
Conste que me gusta la jarana, la alegría y la bulla como a todo el mundo; conste que si yo pudiera también saldría a la calle a hacer el ganso y despipotarme del mundo mundial; conste que admiro la tradición carnavalera tanto por ser tradición heredada de nuestros ancestros, y por lo tanto parte de nuestra cultura, como porque la vida que llevamos en este Valle de lágrimas es demasiado jodida como para dejar pasar sin más unas semanitas de alegría pa’l cuerpo. Conste todo ello y conste que cuanta más alegría más y mejor vida.
Pero también entiendo a los vecinos que llevan toda la vida aguantando mecha estoicamente, soportando los ruidos y las masas que invaden las calles y rompen y ensucian cuanto hallan a su alrededor. Todo ello 24 horas al día. Todo ello durante diez días en los que la vida normal resulta imposible. Año tras año.... Oiga, ¿ y tan imposible resulta trasladar los desfiles y con ellos el ruido, la muchedumbre, la suciedad y el alboroto a otras calles y así facilitar que sus jaraneros y juerguistas vecinos disfruten de la fiesta sin tener que desplazarse?
No se trata de vivir en una sociedad muerta, cual aburridos nórdicos, sino de respetar a todos, los derechos de todos y facilitar la vida a quienes llevan tantos años soportando incomodidades. Siempre el ruido ha tenido preferencia entre nosotros, cosa que nos define muy bien. Lamentablemente, por supuesto.
Vivimos en el país del ruido, en uno de los países del ruido, amamos los ruidos, disfrutamos del ruido, vivimos inmersos en él y, muestra de nuestra (in)cultura popular, ni siquiera nos damos cuenta y si nos la damos no le damos importancia, consideramos normal que en los restaurantes se oigan las conversaciones que mantienen cuatro mesas más allá, no nos afecta el petardeo de esa moto loca sin silencioso o que nuestros jóvenes salgan a voz en grito en plena noche.
Nadie parece dar importancia a cosas como que los vecinos tengan que soportar nuestras televisiones a las doce de la noche, a nadie parece importar que nuestro vecino se emplee con el martillo a las diez de la noche, nadie le da importancia que en nuestros bares todo el mundo grite desaforadamente sólo para decir lo buena que está la chavalita del quinto A. Somos así, ése es nuestro sino como país. Entre nosotros a nadie se le ocurre pensar en los demás, en el derecho de los demás, en respetar a los demás. Somos los primeros en defender nuestros derechos... ¿pero y los de los demás? ¿Y nuestras obligaciones ciudadanas?
¿Viva el ruido? Joé, pues yo quiero ser extranjero.

El Centro castellano de Barcelona

El centro castellano de Barcelona es una pequeña embajada que mantiene en la capital catalana el ambiente, la cultura y las tradiciones de Castilla y León. Ocupa el lugar de una antigua fábrica de hilaturas y está situado en una zona de próxima remodelación urbana, entre otras cosas debido a las obras relacionadas con la llegada del AVE, lo que está causando dificultades para mantener su orgullosa presencia y sus valores a pesar de los muchos años que llevan los castellanos de la ciudad condal conservándolo con cariño. Aún veinte años después de que llevara ofreciendo sus servicios a nuestras gentes allí emigrantes lo inauguró Juan José Lucas, el que fuera presidente de Castilla y León y luego presidente del Senado. Los afiliados encuentran en él el lugar adecuado para salvaguardar sus vínculos con sus raíces, festejando con frecuencia aquellas tradiciones que les acercan a los lugares donde vieron la primera luz.
Los que hemos tenido la suerte de mantenernos en esta tierra nuestra acabamos de celebrar en pueblos y ciudades la matanza del cerdo, una de las tradiciones que afortunadamente todavía mantenemos. También esta matanza se acaba de celebrar en este hogar castellano de Barcelona, con un éxito tan enorme que no bastó con el animal que se tenía preparado para la ocasión, sino que hubo que ir a comprar más carne para hacer los chorizos que al final de la fiesta suelen llevarse a casa los asistentes... cosas que pasan cuando te acuerdas de tu tierra y de tu hogar.
En el calendario de actividades de este Centro Castellano tiene cabida todo tipo de celebraciones típicas, como ésta que acabo de citar, y fiestas tan castellanas como la de “las Águedas”, cuya procesión llega a cortar el tráfico en plena Barcelona, o Santa Teresa. También en sus instalaciones tienen lugar exposiciones, coloquios, conferencias y actuaciones de grupos tradicionales de Castilla, así como un concurso de poesía. En la actualidad un nutrido grupo de jóvenes sacrifican su tiempo libre los fines de semana para aprender los coros y danzas de nuestra tierra que luego mostrarán en las fiestas y celebraciones que acabo de citar.
Buscando siempre aquello que une a los celebrantes con Castilla y León a lo largo del año se entregan dos importantes galardones, el de “Homo bueno y leal” y el “Matahombres”, tradicional premio que se entrega en la fiesta de “las Águedas”. El año pasado este premio fue entregado a Don José Luis de Mier Vélez, importantísimo abogado palentino afincado en la capital catalana, especializado en asuntos urbanísticos y que dispone en la zona alta de la ciudad de uno de los primeros bufetes barceloneses. Si Don José Luis de Mier presume de algo en su vida es de castellano y palentino, mostrándose siempre muy orgulloso de su tierra, orgullo en el que le acompaña su esposa, catalana de nacimiento.
Como decía al principio, la zona donde está situado este centro castellano en Barcelona se va a reurbanizar próximamente con motivo de las obras previstas para la llegada del AVE. Como consecuencia de todo ello el centro castellano salía gravemente perjudicado, pues estaba en buena parte situado en lo que se preveía como zona ajardinada y no edificable, lo que le llevaba a perder muchos metros cuadrados y alguna de las alturas de las que ahora dispone. Así pues el volumen edificable resultante era muy inferior al actual, resultando los castellanos de Barcelona gravemente perjudicados.
Todas las gestiones que los responsables del Centro habían emprendido resultaban ineficaces y todo apuntaba a un gran perjuicio económico, aún embarcándose en costosísimas aventuras legales... hasta que llegó Don José Luis de Mier, que lejos de presumir retóricamente de castellano y palentino puso todo su bufete gratis et amore a disposición de las gentes de su tierra que como él tienen residencia en Barcelona. Se remangó Don José Luis, entregándose muchas horas, largas y tensas, al frente de las negociaciones. Quizá debió espetar algo así como: “Sepan ustedes que están hablando de Castilla, mi tierra, no de un particular, así que a ver si nos tienen un poquito de respeto no vaya a ser que me tenga que poner serio”.
A partir de ahí las cosas han cambiado radicalmente y dentro de poco los castellanos de aquel lugar podrán contar con la cesión por cincuenta años de un edificio para desarrollar sus actividades, así como unos hermosísimos locales en propiedad en otro edificio emblemático de nueva construcción.

02 febrero 2007

Carta abierta al alcalde de Palencia

Créame, Don Heliodoro, a mí me importa un comino quién vaya a ser el próximo alcalde de Palencia, aunque por otra parte tengo muy claro quien va a ganar y quien va a seguir en la oposición. A la hora de votar pienso bastante poco tanto en su partido como en el otro “grande”, los respeto como parte de la voluntad popular, aunque habría mucho que hablar sobre ello, pero soy consciente de que ambos son corresponsables de que los palentinos, y todos los castellanos, seamos el culo de España, un país, iba a escribir “una nación” pero no me he atrevido, para el que no pintamos nada, que toma sus decisiones económicas y políticas pensando sólo en las pobrecitas autonomías gravemente perjudicadas por las decadentes y opresoras estructuras del Estado, como Cataluña, por ejemplo. Y si no, piense en el Archivo de Salamanca y compárelo con el Museo Marès, donde tantas obras palentinas esperan volver algún día a su tierra. Y ya de paso recuerde la riada de millones que el Estado de todos (¡de todos!) tendrá que aportar porque así lo dice unilateralmente el estatuto de autonomía de Cataluña, estatuto que su partido apoyó entusiastamente. Con el silencio de usted, por cierto.
Si tuviésemos en usted o en su contrincante un Maragall o un José Montilla, con un par de guirnaldas inguinales bien puestas para enfrentarse al partido y al aparato del Estado en defensa de sus ciudadanos, puede que me interesara planteármelo, pero mientras ustedes y su oposición “hablen catalán en la intimidad” cuando electoralmente les conviene es algo que me trae al pairo. Si alguna vez tienen el valor de pedir para los castellanos lo mismo que sus compañeros de partido piden para Euskadi, Galicia o Cataluña cambiaré de opinión. De momento todos ustedes me demuestran día a día que sólo les interesa mantenerse en el cargo.
Valga tan largo preámbulo, señor alcalde, para decirle que, importándome poco si los actuales “affaires” urbanísticos le benefician o le perjudican electoralmente, usted sabe que “eso” iba a ser un campo de golf. Claro, claro, yo no puedo demostrarlo (¿o sí?), pero “eso” estaba destinado a ser un campo de golf, todos lo sabemos. Otra cosa es que, prietas las mandíbulas, tensas las miradas y la respiración contenida, cuando alguien preguntó por la procedencia de la financiación se cambiaran bruscamente los planes, la empresa que iba a realizar el mantenimiento “se rajara” y hubiese que buscar urgentemente una nueva por los montes Torozos. Fue entonces, las facturas podrán demostrarlo, cuando empezaron a surgir mesas de madera, papeleras, e incluso toboganes infantiles que curiosamente desembocan en lo que estaba destinado a ser un bunker. Pobres niños a los que se obligaba a aterrizar en un profundo charco cada vez que hubiera llovido, algo así sólo se le hubiera ocurrido a... J.R.
Todos los que con frecuencia nos cruzábamos aguas abajo del puente Nicolás Castellanos, usted incluido, lo hemos sabido siempre. Yo conozco la zona desde que era un erial y he visto su rápida transformación en campo de golf con green, bunkers y esos obstáculos artificialmente naturales que hay en los campos de golf. Claro que yo no tengo testigos de todo ello (¿o sí?), pero hace ya muchos meses que algunos sabíamos que esos miles de metros estaban destinados a ser campo de golf. Sólo nos faltaba ver a los golfistas accediendo en sus cochecitos eléctricos desde la isla Dos Aguas y hasta soñábamos con el día en que se iba a regar tanto césped con agua reciclada en vez de gastar en ello nueve o diez mil euros cada mes de verano. Con la escasez de agua que padecemos, con la de micro créditos que usted podría conceder con ese dinero. Cada mes, oiga.
Ni harto de vino afirmaría yo que todo ello fuese para apoyar económicamente a una acaudalada familia socialista, no, pero gastarse más de quinientos millones de pesetas en un campo de golf no es repoblar las riberas de los ríos precisamente. Además con los concejales debería pasar como con la honradez de la mujer del césar, ya me entiende. En aquella ocasión I.U. le aconsejó escoger otro caddie. Debería haber hecho caso.

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