Palencia es una emoción:

30 octubre 2007

Los padres cobardes gobiernan el mundo

El Juzgado de lo Penal número 1 de Santander absolvió este viernes a un hombre acusado de malos tratos por el Ministerio Fiscal por haber propinado un tortazo a su hija, al considerar que el bofetón forma parte del derecho a corregir a los hijos que el Código Civil reconoce a todos los padres. Que algo como esto sirva de escándalo público le sugiere a uno que nuestra sociedad ha perdido el norte, la aguja de marear y el timón, todo a la vez. Y que no sabe a dónde va.

Y para abordar este tema quiero prescindir deliberadamente de las circunstancias concretas de este caso, en el que un padre y una madre discutían y la niña en defensa de su madre faltó al respeto a su padre, según la sentencia. Permítanme, digo, prescindir de esas circunstancias para abordar el caso desde una perspectiva mucho más elevada.

Llevo tantos años en al enseñanza que he perdido la cuenta, no es una licencia literaria, es verdad. Tendría que ponerme a echar números, pero entre otras cosas me daría cuenta del porrón de años que tengo y no me interesa. Sin embargo todos esos años en contacto con muy diferentes capas sociales y económicas me han permitido sacar la definitiva conclusión de que los padres de hoy día, y en buena medida el sistema educativo, han perdido la claridad de ideas que permite educar con sensatez y lógica.

Alguien alguna vez ha debido decir que es malo ser exigentes, que no conviene “traumar” (una vez una madre me dijo así) a los niños, que hay que dejar que se manifiesten como realmente son, que no conviene decirles que no a nada, que castigarles o simplemente reñirles era condenarles al infierno en vida. Que ni por lo más remoto se le ocurriese a nadie dar un simple cachete a su hijo, no digamos ya una torta o como dice la sentencia de Santander, una bofeteada. Alguien ha debido decirlo alguna vez y la sociedad entera, mansa y torpemente, ha asumido todo ello como verdad evangélica. A nadie se le ocurriría rebatir tal sentencia bajo amenaza de excomunión. O de ser tildado de franquista, vade retro, Satanás, que es todavía peor. ¿Reñir yo a mis hijos? ¿Exigirles? ¿Ordenarles yo nada? ¡¡Jamás!!

Que hay que educar en libertad me han dicho miles de padres cobardes sin darse cuenta de que en realidad estaban diciendo que lo que querían era educar sin responsabilidad, algo que sin embargo lleva necesariamente aparejado el ejercicio de esa libertad que reclaman. La libertad sin responsabilidad es la ley de la selva, pero es algo que ignoran muchos padres y algunos teóricos de la educación, no en vano vivimos arrastrando una crisis de la autoridad. Todo aquello que simbolice la autoridad debe ser desterrado de nuestra sociedad según algunos “avanzados” educadores. Sea policía, profesores, Iglesia (¡por supuesto!), padres... Todos aquellos que se opongan a una sociedad que ha hecho del hedonismo su más preciada meta deben ser expulsados como peligrosos opositores al progreso de todos.

Cada vez que los padres cobardes se reúnen en asamblea general impulsan teorías del tipo de las que dicen que no se debe ejercer de padres, nooooo, nunca, antes bien deben ser grandes amigos de sus hijos, ser sus “coleguis” para mantenerse cerca. Sin embargo se les olvidan de que los amigos no educan, de que los amigos no enseñan, de que los amigos no corrigen. Los amigos ríen las gracias, dan consejos muy divertidos, pero no señalan lo que está bien y lo que está mal, carecen de conocimientos y experiencia para ello y las más de las veces les falta también el criterio ético suficiente para poder catalogar qué está bien y qué está mal. Sin embargo los padres..., los padres siempre deberían saber a sus años distinguir cuándo ayudan a sus hijos y cuándo les están perjudicando.

Estas corrientes cargan las tintas sobre los malos profesores que no aplauden con las orejas las fechorías de sus hijos, que no les dejan libertad suficiente, que los suspenden, que los expulsan de los institutos o de las escuelas. A esos profesores sólo les corresponde el desprecio de generaciones de ignaros padres y si en alguna ocasión se muestran especialmente retrógrados y se empeñan en suspender, castigar o expulsar a alguna tierna criatura de dieciséis o diecisiete años el padre en justa defensa de su hijo y de su honor tiene el derecho de aporrear al bestia enseñante hasta que se rinda y pida perdón por querer enseñar.

Así van los institutos, así va la enseñanza, así va España. (Ay, no, no, España va bien, que lo dijo Aznar y lo corrobora siempre que puede Pepe Blanco)

26 octubre 2007

Rajoy, Al Gore y la pereza mental

Uno se teme lo peor respecto al cambio climático sin ser minimamente experto en el tema. Quizá porque ser pesimista es algo que se me ha dado bastante bien a lo largo del tiempo que llevo observando la vida social y política, sospecho que nos la están liando, que lo del deshielo va a ser verdad y que las islas del Pacífico van a terminar devoradas por la subida de los mares. No niego que en quienes defienden a capa y espada estas teorías no haya dosis de demagogia, exageración o catastrofismo, por ejemplo, o que se aprovechen de ciertos indicios de racionalidad para asustar al personal, especialmente al personal que dirige la marcha de la sociedad. Como el 99’99 % de los ciudadanos carezco de la posibilidad de demostrar científicamente si lo que dicen es verdad o mentira, simplemente me apunto a que en general tienen más razón que un santo porque me encaja con lo que veo y el mundo que me rodea. Así, sin más precisiones.

Sospecho que una inmensa mayoría de ciudadanos tiene la misma percepción, no se trata de catastrofismo, sino de dudar de la inteligencia y racionalidad el comportamiento del ser ¿humano? en sus tratos con la Naturaleza. Cuando vemos esas ciudades industriales polucionando masivamente (ésta es una palabra que se ha dejado de usar, no sé si superada u olvidada por el paso del tiempo), cuando vemos kilómetros de costas bañadas en petróleo, cuando vemos lo ocurrido en Chernóbil y otros lugares (Y peor, cuando no lo vemos y nos lo tememos) nos maliciamos que el mundo va mal y que algo de razón llevará Al Gore, tal vez porque si el río suena agua lleva y porque algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Lo malo de todo esto es que ya no puedes defender inocentemente una posición al respecto. Significarte en apoyo de cualquiera de las dos teorías implica, desde que Rajoy “rajara” más de la cuenta, que se te va a clasificar, quieras o no, en clave de política nacional. Sospecho, no es más que una teoría personalísima, que millones de personas que no tenían una posición firme y definida acaban de adoptar la que más le interesa... ideológicamente. No en vano en España estamos acostumbrados a un enorme borreguismo mental que nos lleva inmediatamente a apoyar cualquier teoría que manifieste públicamente “nuestro” líder respectivo. La bandería y el partidismo que todos vemos a nuestro alrededor implica una enorme disciplina mental del españolito, complementaria y compañera justificante de la pereza que da pensar por cuenta propia. Se trate de lo que se trate nuestro líder, nuestro amo y señor, tiene toooooda la razón. Hable de lo que hable, fútbol, toros o medio ambiente. Tiene, digo, tanta razón como perversamente equivocado está el bando contrario, hable de lo que hable, sea baile moderno, tabaco o tráfico ferroviario.

En un país en el que la independencia mental está en peligro de extinción, defender las tesis de Al Gore, o cualquier otra con el más leve parecido superficial, casi lleva aparejado desde hace unos días que te clasifiquen en un sector ideológico de nuestra sociedad y sufras el rechazo o al menos las críticas de la otra parte. Y viceversa.

¿No da pena saber que esto viene a ser casi algo inevitable para una mayoría torpe de ciudadanos? ¿Creer que estamos dañando, con mayor o menor gravedad, al planeta significa dar la razón en otras cuestiones ajenas a una determinada bandería política? ¡Señor, qué pereza mental!

25 octubre 2007

La joya olvidada de la Pernía

Y tomo prestado el título con el que Marta Redondo encabezó su excelente trabajo el pasado martes 23 en estas páginas de Diario Palentino denunciando la degradación que está sufriendo el recinto de la iglesia de San Salvador de Cantamuda.
Yo soy entusiasta de San Salvador, de la iglesia y del pueblo, soy sereno y profundo admirador de la Pernía y de todo el norte palentino que está viviendo una situación de olvido, de envejecimiento y despoblación. Allí, por sus calles y campas, en la serenidad de sus pantanos y en los silencios de su montaña, me siento próximo a la Naturaleza, relajado y feliz.
Palencia, como toda Castilla, tiene en esos lugares un problema sin solución aparente. Tanta belleza parece no ser compatible con un proyecto de futuro y la situación de desamparo por la que está pasando esa joya del románico es un perfecto icono de lo que puede estar por venir. Ruinas, claro. Desolación y abandono. Mientras, nuestros políticos se encargan de discutir si galgos o podencos. Eso sí, con sueldos que ni el presidente del gobierno. Literalmente. ¿Para...?
La colegiata de San Salvador lleva mucho tiempo con el coro en mal estado. Ya nadie puede acceder a él porque el suelo está destrozado y las maderas se rompen al ser pisadas, como denunció en este periódico Froilán de Lózar y repetía el martes pasado, con comprensible angustia, Marta Redondo. Y ahora las humedades. Las humedades están destrozando toda la iglesia, la capilla, el altar, los capiteles. Y nos queda todo el invierno por delante, con lo que llueve y nieva en aquellos lugares. Vamos camino de quedarnos sin una de las imágenes palentinas más repetida cuando alguien quiere citar nuestra provincia.
Y las subvenciones no llegan, maldita sea, no llegan, ¿dónde estarán? Porque se nos van a venir abajo ochocientos años de Historia, de grandeza, de arquitectura, de devoción, de arte. Vamos a ser incapaces de conservar lo que los palentinos del siglo XII supieron levantar con entrega, calidad y esfuerzo. Por pura dejadez, porque nos importa un pito todo lo que no sucede en los Cuatro Cantones, porque allá, tan lejos, tan arriba, tan frío, sólo quedan unos cuantos, ya muy mayores en general y cuyos votos no resultan imprescindibles.
Hace tiempo un palentino, muy conocido abogado en Barcelona que vuelve con frecuencia a su casa en la montaña, me sugería que la solución podía ser una Fundación que promoviera y defendiera el Arte palentino. Aún siendo escéptico, o simplemente experimentado en estas lides de la prensa, difundí con ilusión esta idea en mi columna el 28 de septiembre. Queda claro ahora que la idea no era original mía, supongo que esto ayuda. Una Fundación que, organizando la colaboración entre las Instituciones y las empresas palentinas, supusiera un beneficio para ambas partes pero sobre todo un enorme impulso de protección y de promoción a decenas de monumentos palentinos diseminados por toda la provincia. Entre nosotros tenemos grandes obras más allá de Frómista, Carrión o San Andrés de Arroyo.
Pido disculpas por citarme, ahora que ya saben que la idea no es mía, pero quiero repetir algunos de los párrafos finales de aquella columna: “No se trata sólo de salvar claustros recoletos y legendarios conventos que levantaron palentinos de hace cientos de años: nuestros monumentos son una herencia que debemos poner en valor, ensalzar suficientemente y ofrecer al mundo entero. Sería hermoso que empresas palentinas se unieran y apoyaran la restauración, el embellecimiento y la difusión de nuestros más emblemáticos monumentos. Sin duda alguna las Instituciones y los ciudadanos de Palencia encontrarían la manera de reconocer este esfuerzo económico de quienes se lancen a defender su tierra.”
¿Saben lo peor de todo? Que la iglesia de El Salvador fue declarada en 1993 Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León. Pues bueno, ¿y qué? ¿Ustedes creen que eso importa o sirve para algo?

24 octubre 2007

La sobriedad es un estado accidental entre dos borracheras

Es lo que tiene Internet, que cuando te llegan los periódicos del día o cuando te dejas absorber por las noticias de la tele ya sabes de qué te van a hablar. En el caso del cafre que la emprendió a coces con una chica inmigrante en el metro de Barcelona todos los medios digitales ya habían registrado centenares de descargas cuando las teles empezaron a dar la noticia.

Así que me ahorré las imágenes y me fui a sacar la basura, que se me hacía tarde. Volví apresuradamente por la lluvia que estos días se ha empeñado en caer y que, dado que uno está desprotegido por la capa superior, molesta bastante. Mi tele estaba todavía con el mismo tema, ya habían pasado el video y entrevistaban al memo protagonista. El personajillo me llamó más la atención en ese momento que por las coces que había soltado veinticuatro horas antes. Me espeluznó el tono insolente con el que se dirigía a los periodistas, me horrorizó la bobaliconería y la estulticia supina con que argumentaba supuestamente en su defensa, me dejó de piedra la indiferencia con que admitía su comportamiento delictivo. Quisiera repetir sus palabras exactamente, pero, a pesar de que Misanta llamó urgentemente al 112, el equipo de reanimación no llegó a tiempo y cuando quise apuntarlas ya era tarde.

Decía algo así como “Estaba borracho y no sabía lo que hacía, acaso tú sabes lo que haces cuando te emborrachas?”, y se dirigía con estúpida soberbia a una periodista como si lo más normal del mundo fuese emborracharse, como si no pudiese comprender que la joven no se emborrachase día sí y día también, como si la sobriedad fuese un estado accidental entre dos borracheras. Y escupidas estas palabras se dirigió a un puñao de amigotes, de la misma pésima calaña que él, que desde la tapia de enfrente le hacía ostensibles señas de que acabase ya con aquellos pesaos que no tenían otra cosa que hacer que molestarle preguntando por su heroicidad. Porque entre la gentuza que aparecía en pantalla este bestia salvaje se ha convertido un héroe y entre litrona y litrona hablarán con admiración de su proeza mientras le dan palmaditas en la espalda.

Y hasta la próxima agresión, que estas gentes son incapaces de comprender que hacen daño y por lo tanto son incapaces de corregirse. Son fruto ilegítimo de un movimiento social que ha preferido olvidarse de la educación de los hijos, son la consecuencia de una generación que ha vivido ignorando voluntariamente las tropelías de sus retoños para no tener que corregirlos, para no tener que decirles “Hijo, no”. Una generación de estúpidos padres ha procreado jovenzuelos a los que nunca nadie les ha dado un no por respuesta, una generación de ignorantes que creía que no había que poner límites a los niños, que todo era válido. “Todo antes que reprimir” era el mantra que se repetían incesantemente padres borrachos de inconsciencia, beodos de ignorancia, ebrios de suficiencia, panda de bobos solemnes partidarios del “Hijo, vive y sé feliz”. O tal vez del “Bebe y sé feliz”, qué más da.

Por cierto, aspirante de caníbal, cerril mostrenco, estar borracho no es, no debe ser, una circunstancia eximente, sino agravante. Eximente puede ser la burrez, el salvajismo, la zafiedad, la ignorancia, la incultura, la personalidad selvática, el analfabetismo, la rudeza de carácter, la mala crianza. Esperemos que de ello no se entere tu abogado y te pases una temporada a cuenta de la Generalitat. Lamentablemente a tu víctima no le servirá de nada, pero el resto de la sociedad puede verse libre de tu agreste fiereza una buena temporada.
Que así sea.

23 octubre 2007

Ibarretxe y el reglamento de fútbol vasco

Nuestro lehendakari, firmemente decidido a llevarnos a la liberación nacional, ha decidido desarrollar una nueva ofensiva contra la moral de Zapatero, Aznar y la oligarquía españolista. Vista la cerrazón de unos españoles incapaces de ver más allá de su propio sombrero la independencia del pueblo vasco es sólo cuestión de meses. Siete mil años de Historia vasca no se van a dejar domeñar por quinientos años de ocupación española.
Juan José Ibarretxe y su equipo de asesores han diseñado una hoja de ruta que nos lleve de aquí al referéndum de independencia sin que la falsa democracia de una constitución que los vascos y vascas rechazamos nos impida la manifestación de nuestra identidad nacional.
Lo que el gobierno vasco ha preparado es la continuación de la guerra sicológica con la que el pueblo vasco viene burlando la opresión: no televisamos los mensajes navideños del rey de los españoles ni el lehendakari acude a sus recepciones; no colocamos su bandera en nuestros balcones; trabajamos el doce de octubre; negamos entierros dignos a sus fallecidos en acciones armadas; el mapa del tiempo en nuestra televisión nacional incluye el mapa de Navarra y negamos calles a Mikel de Zerbantes para otorgárselas a nuestros gudaris que tan sabia y enérgicamente sacuden el árbol.
El pueblo vasco no puede vivir con quienes niegan nuestra esencia y buscan el conflicto para imponernos la violencia de su ejército, en quien han fiado su franquista unidad nacional. Pero, a punto del ataque de nervios, serán incapaces de resistir los próximos movimientos tácticos de nuestro lehendakari con los que probará que vascos y españoles no podemos vivir juntos, sólo la independencia evitará el conflicto.
El lehendakari ya ha mostrado la primera de sus dos inmediatas cartas: Adaptar la fiesta de los toros, la que los españoles llaman acaparadoramente su “Fiesta nacional”, a la idiosincrasia vasca. Como sabemos todos los vascos y vascas, los toros se llevan corriendo en nuestra patria desde nuestra llegada a Euskalherría, miles de años antes de la llegada de los romanos a la península Ibérica, justo hasta los límites de los primeros valles vascos, donde ya entonces nuestros gudaris los rechazaron.
Para ello el Consejo
Vasco de Espectáculos ha aprobado el proyecto de nuevo Reglamento taurino que se espera que entre en vigor la próxima temporada del País Vasco. Dicho reglamento vasco subraya “la especificidad del espectáculo taurino en Euskadi", para lo cual se pone especial cuidado "en los preliminares del espectáculo", al tiempo que se introduce mayor "rigor en la concesión de trofeos". Como no podía ser de otra forma el Reglamento taurino Vasco pone especial énfasis en los encierros, tan propios de la idiosincrasia vasca.
Sabedor nuestro lehendakari de cuánto irrita la especificidad vasca a la oligarquía financiera y militar española y dispuesto a avanzar en nuestro camino hacia la independencia deportiva vasca, ha encargado también a una comisión de árbitros euskaldunes la adaptación a la cultura vasca del reglamento internacional de fútbol. Este columnista puede ofrecer a sus lectores la primicia de la redacción de los primeros artículos del reglamento de fútbol vasco en los que prima la vasquización de los elementos propios de este deporte. Así, puedo adelantar a mis lectores que el reglamento indica que las porterías de fútbol deben tener 10 centímetros más de altura y de longitud, ya que la talla media del ciudadano vasco es considerablemente superior a la del español. Igualmente puedo orgullosamente señalar que el Reglamento de fútbol Vasco obligará a pintar de color rojo los marcos de dichas porterías, para combinadas con el verde del césped y el blanco de las líneas del campo formar los colores de nuestra bandera, lo que servirá al mismo tiempo de mayor motivación para nuestros aguerridos jugadores.
El nuevo reglamento vasco de fútbol, aún en su primera redacción, dedica un capítulo especial a los enfrentamientos internacionales de la selección nacional de Euskadi, señalando el resultado que deben tener los encuentros cuando se celebren contra la selección española y el tamaño del trofeo que a su final se debe entregar al capitán de la victoriosa selección vasca.
Seguiremos informando.

22 octubre 2007

El dictador de Bananozuela

La sed de poder de los dictadores es inacabable. Uno se propone determinada meta, cuando la alcanza se propone otra y luego otra y otra. Cada una más difícil que la anterior, cada vez un reto superior. Nada los detiene. Nunca se detienen. Primero se proponen gobernar un país para poder cambiarlo. Luego, cambiarlo para poder gobernarlo. Indefinidamente, quiero decir.

Y en ese viaje uno no se contiene ante los obstáculos, se ataca a los contrincantes, se cierran televisiones críticas, se insulta y se amenaza desde el poder. Desde el Poder, quiero decir. Todo por el poder. Por el Poder. Y cuando los nuevos propósitos se han alcanzado, cuando ya impone su poder, surge otro. Otro país, quiero decir, en el que imponerse. Al que dominar, al que controlar, al que someter. Y esto se hace tanto en defensa de la voluntad popular, en defensa de las capas medias o en defensa de los trabajadores y de las clases oprimidas. Al final da igual, se domina, se manipula, se impone y se controla. A todos. A todos los que se diferencien de uno mismo, a todos los que no sea uno mismo. A todos los que no tengan el poder.

Venezuela fue un gran país, rico, próspero y con un gran futuro. E injusto, claro. Como todos los países. Fue un gran país que no supo dotarse de un sistema de equilibrio, en el que el reparto de la riqueza atrajese más riqueza y estabilidad, que al final es la mayor riqueza, la fuente de mayor prosperidad. Y la injusticia social es el mejor abono de los dictadores. De los demagogos. De los opresores de ese pueblo que dicen defender. Y llegó Chávez con sus discursos televisados de siete horas, pobres venezolanos, con su reforma constitucional, con sus cierres de televisiones hostiles. Y Chávez trasformó a Venezuela en Bananozuela, su finca privada en la que no levanta cabeza el que no opine que Dios envió a su hijo Hugo para liberar a su pueblo de la esclavitud del capitalismo.

Hugo Chávez fue cumpliendo todos los retos que se puso a sí mismo. El primero de ellos el de ser más demócrata que nadie, para lo que se rodeó de prestigiosos líderes que han ganado todas las elecciones desde hace cuarenta años, pongamos que Fidel Castro. Decidido a seguir su estela reformó la Constitución a su libre albedrío y cerró televisiones para poder imitar a su ídolo cubano y permanecer cuarenta años en el poder. Pero la República Bolivariana de Bananozuela se le empieza a quedar pequeña y Castro ya empieza a estar superado por el devenir de los tiempos. Necesita nuevos ídolos, nuevos retos.

El Che, ahí está el Che encumbrado por su muerte, mitificado por el paso de los años, redivivo en cada aniversario. Y ahí está Bolivia. Y el alter ego de Hugo Chávez, Evo Morales, antiguo líder cocalero que no sabe cómo arreglárselas con el conflicto de Santa Cruz de la Sierra y los líderes separatistas de la Bolivia rica, blanca y europeizada. Un nuevo reto, un nuevo reto, Hugo Chávez ya ha encontrado un nuevo reto, ahora ya tiene nuevas metas a medida de su suprema ambición... ¡Invadir Bolivia! Un país soberano, libre, independiente, con sus dirigentes, su Constitución, sus leyes, su capital... sus afanes, aspiraciones y sus necesidades. ¿Pero qué es la soberanía, la independencia y la libertad para Hugo Chávez? Otro reto más, otra meta a conseguir, nada que no se pueda dominar con unos cuantos militarones, unos cuantos cañones y buena dosis de decisión.

Hugo Chávez ha amenazado con intervenir en Bolivia si las cosas no trascurren allí conforme él quiere, alude a la legalidad vigente en el país andino, a la defensa del presidente y el orden constitucionales... ¿Pero quién es él para intervenir en un país soberano, quién es él para imponer sus soluciones a un país ajeno? ¿Esto a quién me recuerda, qué otro país había por ahí que iba entrometiéndose en la vida interna de los países de Sudamérica, derrocando o apoyando gobiernos, imponiendo sus líderes, sus jefes de Estado y su gobiernos bananeros...? ¿Quién era, quién era...?

21 octubre 2007

Maragall se despide a trompazos

Pues ustedes dirán si lo de Maragall, el de la doble moral, no se parece a una venganza bien pensada y que se está desarrollando en diversas etapas. Venganza... con ayuda familiar, que fue su santa la primera en darse de baja del PSC cuando su marido era todavía el molt honorable president.
Su salida se está escenificando bruscamente, a la medida de su enfrentamiento con unos y con otros, dicen que en dirección al partido europeísta que está organizando Romano Prodi. Aparte de la dificultad de casar su nacionalismo con un proyecto europeísta personalmente estoy convencido de que encajaría más en ERC. Un proyecto centrista y paneuropeo como el del líder italiano no se lleva bien con una personalidad abrupta como la del ex alcalde de Barcelona. Si Romano Prodi piensa en él como su representante en España va del ala.
Su destino natural parece más el de la política radicalnacionalista catalana. Con CiU ha tenido demasiados enfrentamientos y demasiado fuertes, puede que nunca le perdonen cosas como “lo del 3%”, y su áspero verbo, su fogosidad y su falta de mesura encajaría mejor en ERC, donde sin embargo crearía problemas de liderazgo. Por otra parte el sueño europeo parece hecho a medida de su ambición. Sin embargo el partido que quiera implantarse en toda España contando con él como uno de los líderes.... partiría con demasiado lastre.
Desde luego su mejor tarjeta de presentación no sería los titulares que ha proporcionado hoy a la prensa. En este arreglo de cuentas de aire mafioso además de descalificar a su sucesor José Montilla afirmó que confiar en Zapatero fue un error. Parece como si se hubiese propuesto morir políticamente matando a todos sus enemigos, es decir, a todo el que no se apellide Maragall. “El que no está conmigo está contra mí, que muera conmigo”

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Llegan noticias de que padece la enfermedad de Alzheimer, él mismo lo ha comentado con muy buen humor ante los medios de comunicación. Lamento profunda y sinceramente su padecimiento del que le deseo logre recuperarse, él ha anunciado que tras los juegos olímpicos y el nuevo estatut será su tercera batalla.
Todo ello no quita que haya cometido grandes errores, eso no limpia su mala manera de retirarse de la política, eso ni explica ni justifica su falta de estilo a la hora de despedirse. Hasta para decir adios hay que ser hombre limpio y de corazón grande.

18 octubre 2007

El que ventosee más rápido, más alto y más fuerte.


Hay quien se relaja al frente de la televisión, pongamos que ponen una de los hermanos Marx para partirte de risa; hay quien se relaja leyendo la última novela del último autor de la última fama. Yo me relajo escribiendo, a lo largo de la tarde o a primera hora de la noche, cuando el silencio nos enseña el camino del nuevo día.

Voy coleccionando noticias al compás de los teletipos. Al ritmo de los huecos que la mañana y la tarde van dejando, se van decantando, filtrando y aposentando. Cuando la luz va cayendo se produce el parto, un nuevo trabajo está listo para ver el periódico de la madrugada siguiente.

Hoy no puedo, hoy me niego, hoy estoy deprimido, hoy me hundo ante el enorme muro que la actualidad me ha levantado enfrente. No estoy listo para que ZP nos quiera obligar a votarle a base de hacer el soplagaitas en un vídeo me repatea, me parece que en vez de ver una peli de los Hermanos Marx ha venido Groucho a representarnos una de sus escenas imposibles. Pero mientras nos gobierna a los españoles, no te fastidia. Esto no es serio, no somos nadie, tener un presidente de estas características nos asemeja a cualquier paisito de esos del Caribe o de África Central, cualquier isla abandonada del este mundo cruel en la que manda el que se tire más pedos, más rápido, más alto, más fuerte.

Y todo ello mientras nuestro ministro de ¿Justicia? trasmite a ETA que de aquí a las elecciones procure no matar mucho, para que gane de nuevo el de los pedos más gordos y puedan volver a negociar. Otra vez. Y mientras según el periódico del PNV Zapazeta le da palmaditas en la espalda al lehendakari Malaletxe. En privado, claro, que de cara a la galería jugaron a “Ya no te ajunto, oye”.

Y como yo esperaba la reacción serenísima de insignes barones socialistas, dispuestos a defender las esencias del socialismo de siempre (Bono, Rodríguez Ibarra, Alfonso Guerra, ¿González?) y esa reacción no se ha producido pues voy y me deprimo. Escondo la cabeza debajo de la almohada y hoy no escribo mi artículo habitual. Que se fastidien en la Redacción, que inventen algo o que tiren de archivo.

17 octubre 2007

Joan Ignasi Pla se va a casa e tutti contentti

Ya dice el refrán que no hay mejor cuña que la de la misma madera; o que no hay mejor enemigo que tu antiguo mejor amigo. Yo tengo alguna experiencia al respecto, si alguien está dispuesto a darte sablazos hasta sangrarte ése va a ser tu amigo de la infancia, ése que pretende empujarte y hasta editarte ese libro que te empeñas en no escribir.

Y como te enfades con ésos que siempre te han acompañado en la vida, ésos que te han apoyado y aplaudido las espaldas con cariñoso ensañamiento, congreso tras congreso, elección tras elección, van y se vengan. Toda amistad tiene un precio y favor con favor se paga y si te piden que te hagas a un lado, que ha surgido alguien con más amigos y más apoyos que tú, ya puedes ir corriendo y desaparecer por el foro. En caso contrario van y te denuncian por no haber pagado la factura de la última compra en el híper de la ciudad.

La vida política es así de dura y te apedrean los mismos que te defenderían con entusiasmo si la denuncia viniera de la retrógrada derecha cavernaria que envidia el éxito que “este país” nos va a proporcionar a las fuerzas progresistas el próximo mes de marzo. O tempora, o mores. O no te fíes ni de tu sombra si te metes a hacer política, que las mejores zancadillas vienen de tus compañeros de viaje. Que se lo pregunten a Maragall, quién te ha visto y quién te ve, ni sombra eres de lo que fuiste, sólo eres un glorioso “ex” al que todos ríen la gracia por oponerte al poder interno del partido, decisión de eso que llaman democracia interna del partido que nadie ve si no lleva puestas las antiparras de la disciplina. Si alguna vez milito en algo que me saquen a mamporros, por favor. Odio que admitan a un eterno descontento, siempre hipercrítico con el mundo, como yo.

A Joan Ignasi Pla, iba a poner “Juan Ignacio”, pero después de lo de anoche de José Luis Carod ya no me atrevo, se la han clavado por la espalda, la puñalada trapera digo, porque quien manda manda cojones y el que se mueva no sale en la foto, lo dijo Alfonso Guerra hace varios siglos y ahora, aunque ya estemos en el siglo XXI, sigue siendo exacta verdad. Para eso se inventó la disciplina de partido, concepto mucho más fácil de asimilar por lo que parece que la democracia interna, algo que se les resiste a todos, al fin y al cabo lo que importa es que el jefe siempre tiene razón y si no te sacan la factura.

A los partidos españoles les falta elegancia, conocimiento y savoir faire. Si estos chicos socialistas del País Valencià hubiesen sido inteligentes habrían filtrado la información a alguien del PP. Rita Barberá se habría puesto las botas denuciándolo en la tele y a ellos les bastaría con mirar para otro lado y silbar con las manos en los bolsillos. Tras denunciar las malas artes de la derecha franquista sanseacabó con la historieta, Pla se va a la calle e tutti contentti.

¿Amigos? Prefiero escogerlos yo solito, sin que me los dé el carnet.

16 octubre 2007

Mayor Oreja le hace la campaña electoral a Pepe Blanco

Condenar el franquismo, desligarse de él es una de las tareas pendientes que el quedan al PP. No se entiende que un partido democrático, que acepta la Constitución y que se determina por normas internas plenamente democráticas, que participa activamente de las normas civilizadas que rigen nuestra sociedad no sepa, no pueda o no quiera condenar un régimen que contradice claramente todas esas normas y todo el sistema de vida del que tan acertadamente, aunque a veces se pueda dudar, nos hemos dotado los españoles hace ya treinta años.

Uno, que tiene la fortuna de vivir muy lejos del funcionamiento, de la lógica y de la disciplina de los partidos, no entiende qué puede perder el PP por hacerlo, no entiende qué sector de votantes perdería por hacerlo y si no sería suficientemente compensado por ganancia de todo tipo, también política en votos contantes y sonantes, pero además moral y ética, si todo ello no les serviría para tapar más de una boca excesivamente ligera de adjetivos peyorativos.

Sospecho además que ahora que Mayor Oreja ha cometido este frívolo error político con declaraciones tan polémicas a sólo unos meses de las elecciones van a brotar por multitud de parlamentos, ayuntamientos y hasta comunidades de vecinos las mociones de condena, no por un real intento de condenarlas, sino por el hecho de colocar al PP ante la opinión pública en una situación delicada.

Claro que según dice Mayor Oreja la dictadura “fue de una extraordinaria placidez”. Millones de votos le reportará esto al PP... ya veo a Pepe Blanco dando botes de alegría, le acaban de ahorrar media campaña electoral.

15 octubre 2007

Un partido que se parezca a Castilla.

El Estado de las autonomías es un Estado dinámico que no ha dejado de cambiar desde que se aprobó la actual Constitución. La imperiosa necesidad de los dos grandes partidos de ser apoyados por otros partidos menores nos ha sumergido en una dinámica que favoreciendo a esos pequeños partidos nos impulsa hacia un Estado confederal.

Los ciudadanos, castellanos, andaluces o extremeños, no tienen nada que temer del confederalismo, como no tendrían que temer del Estado autonómico o del federalismo, pero la actual deriva de las relaciones de las autonomías entre sí y con el Estado como tal conduce directamente a una situación de profunda injusticia para aquellas autonomías que carecen de uno de esos partidos que alquilan sus diputados para sostener al Gobierno. Dicho de otra forma, España camina directamente a un Estado de injusticia y discriminación, no por la organización de la que se dote, sino por las presiones eficaces, interminables e inteligentemente explotadas a las que los partidos nacionalistas someten a los diferentes gobiernos que los necesitan.

Por eso en Castilla se necesita urgentemente un partido que pueda influir tanto como los demás en la configuración de los Gobiernos de España. Todo lo que no sea eso es dejar las cosas como están, es quedarse al margen del devenir del Estado, no formar parte de los que deciden el reparto de la riqueza y el bienestar de los ciudadanos. Todo lo que no sea eso es ser un cero a la izquierda en política española, carecer de la más mínima influencia en economía, ser absolutamente prescindible en la cultura, no existir en lo relativo a planificación industrial y por lo tanto pasar a ser un estúpido comparsa que ni pincha ni corta en la próxima Historia de España. Si esta depredadora España perdura.

Definitivamente los castellanos actuales parecen conformarse con las migajas de un Estado que, tanto dirigido desde la derecha como desde la izquierda, prescinde definitivamente de ellos y parece sostenerse sólo con intereses ajenos a Castilla. Dado que con manifiesta terquedad se manifiestan “españoles ante todo” y “más españoles que nadie”, dado que dirigen sus votos obstinadamente a PP y PSOE, partidos que “esterilizan la sociedad castellana”, volviendo la espalda a las diferentes opciones castellanistas que se les ofrecen cabe pensar que un loco afán suicida les lleva directamente al precipicio. Y todo parece indicar en la situación política actual que esta bipolarización del votante puede seguir así mucho tiempo sin que nadie lo remedie. ¿O algunos ciudadanos quisieran encontrar otras opciones de voto y no las encuentran?

En los resultados de un partido político son muchos y muy complejos los factores que influyen: la imagen del líder, el dinero del que se dispone, sus estrategias parlamentarias, la campaña electoral, la perspectiva que los votantes tengan de los posibles resultados de ese partido y otros detalles, muchos de los cuales yo desconozco, y que empiezan por la proximidad de cualquier ideología con el pueblo al que aspira a representar y defender.

Yo creo que los votantes castellanos no han encontrado todavía, tal vez porque nadie se la ha ofrecido, una ideología suficientemente cercana a su forma de pensar, nadie ha puesto a su disposición el partido que haga compatible la defensa de una ideología castellanista con la existencia de una España que ellos estiman como un bien superior. Cualquier mensaje que ponga en entredicho el futuro de España, o que simplemente arroje una liviana nube sobre su pervivencia, es sistemáticamente desoído y los castellanos siguen su cómoda rutina de política bipolar. Con frecuencia a los castellanos se les ha ofrecido mucha empatía con partidos nacionalistas catalanes o vascos que los ciudadanos de Palencia, Valladolid, Soria o Guadalajara perciben como rivales, no como socios. Hasta el punto de que recientemente medios de comunicación, llevados supongo por la comodidad y la rutina, han atribuido manifestaciones de independentistas catalanes en Madrid a partidos castellanistas que éstos juran y perjuran desconocer. Quizá la presencia de un solo pendón castellano en esas manifestaciones independentistas parece tan exótica que resulta imposible llamar más la atención de una cámara de televisión, causando así un estúpido e innecesario daño ante los posibles votantes.

Ser conocido en una pequeña capital de provincia me facilita percibir que hay muchos castellanos que están deseando poder votar a partidos que los defiendan sin poner en tela de juicio la existencia de una España de la que se sienten directamente responsables y creadores. Con alguna frecuencia soy abordado por ciudadanos desconocidos que me preguntan por éstos y otros temas. Últimamente, al hilo de la actual situación política, sucede con mayor frecuencia. Las inquietudes acostumbran a empezar por “esto que está pasando”, léase referéndum de Ibarretxe, quema de retratos del Rey y expulsión de castellano parlantes de los medios públicos de Cataluña, que se interpreta como ataque a España, primera preocupación de quienes me interpelan, y menosprecio a los demás ciudadanos, lo que con cierta asiduidad lleva a concluir con un “Si el que no llora no mama, ¿y nosotros qué?”

Sin embargo no parece existir en Castilla un partido que recoja esta dualidad de preocupaciones de los ciudadanos, cuando les nombras a alguno de los partidos existentes que defiende a Castilla la conversación suele llegar a un “Si son como ellos”. Y eso si ha habido suerte y mi interlocutor ha oído hablar de los partidos castellanistas (¡Ay, el dinero, una vez más!). No obstante cuando circunstancialmente uno tiene tiempo de explicar cómo los diferentes gobiernos de España, desde González y Aznar a Zapatero, han tratado a los castellanos las conversaciones se apuran con un “si tuviéramos nosotros un partido”. El castellano está deseando encontrar a alguien que le defienda de los gobiernos y de los nacionalistas, pero nunca de España. ¿Culpables de la situación de Castilla? Los gobiernos de España y los nacionalistas, pero nunca España, y eso que uno, que se considera español como ya habrá quedado claro, ha invertido tiempo, esfuerzo y cafés con leche a más de 80 céntimos en hablar del trato que la Historia, De Carlos I a Franco, ha dado a los castellanos, para lo que se necesita un tiempo, un interés y una disposición que mi interlocutor casi nunca tiene.

De esta forma el ciudadano que lamenta la situación a la que la política de pactos de PP y PSOE con los nacionalistas nos está llevando termina quedándose sin más opción que volver a votar al PP o al PSOE, con lo que se cierra este depravado círculo vicioso en que se ha convertido el futuro de una de las tierras más antiguas y nobles de España. Ciudadanos que están deseando votar “otras cosas” no encuentran ese objeto de deseo, quizá porque de cara al próximo reto, olvidándonos de momento de las elecciones generales, el de las autonómicas de 2011, no encuentran un discurso que se adapte a esta realidad en la que ellos viven.

Los desafíos que debe afrontar un partido político para llegar a los parlamentos son múltiples y variados, vencer en alguno de ellos no supone necesariamente la panacea, ha de ser un conjunto múltiple de circunstancias, empezando desde luego por las facetas económica y publicitaria que le permitan ser conocido entre su posible “clientela”, las que le lleven a lograr sus objetivos. Pero una de esas circunstancias debe ser necesaria e imperiosamente adaptarse al pueblo al que ama y quiere defender, adaptarse a su realidad y partir de ella poder cambiarla. Partir de una sociedad idealizada, que no existe en la realidad cotidiana, y lanzarle un discurso programático no menos idealizado, sólo lleva al desengaño. Constantemente.

13 octubre 2007

La vergüenza del nacionalismo español

La única nota discordante del día de la Fiesta Nacional estuvo constituida por los abucheos a Zapatero. A Zapatero no le va la marcha de los insultos y, veterano en la cosa, se quiso zafar de ellos escabulléndose por la Calle Génova y manteniéndose escondido detrás de la tribuna principal. No muy gallarda su actitud, ciertamente, que no le privó de oír las opiniones de los que habían ido allí con el definido propósito de ofenderle y demandarle su dimisión.

Debía saber que nada le iba a privar de las iras de sus enemigos, cabe suponer que sólo enemigos políticos, que estuvieron agazapados hasta que encontraron un momento que consideraron propicio: el acto de homenajear a los caídos y su correspondiente silencio.

Si esos supuestos nacionalistas españoles querían enturbiar el desfile no pudieron elegir otro momento más adecuado. Si lo que pretendían al ir a la Castellana era homenajear a España, sus caídos y sus ejércitos simplemente quedaron llamativamente ridiculizados, el más elemental sentido del deber y del respeto debía haberlos empujado a guardar silencio. Como españoles nacionalistas, que aman profundamente a su país y a sus fuerzas armadas, dejaron en todos los presentes un sentimiento de honda vergüenza.

Seguramente hay múltiples motivos para silbar y abuchear a Zapatero, pero quizá no era ése el mejor día ni, desde luego, el mejor momento. El respeto al Rey, el respeto a España y el respeto a los caídos exigían el máximo decoro y la mejor de las composturas. Si ése es el amor a España que quieren demostrarnos yerran mucho, con su ejemplo ya sabemos cómo no demos portarnos nunca en actos de especial y significativa relevancia.

Si Zapatero, acudiendo a escondidas y permaneciendo oculto hasta que habían llegado los Reyes, demostró demasiados resabios y poca valentía y gallardía, quienes le silbaron demostraron poca inteligencia, demasiada vulgaridad y nulo valor político.

Todos los silbidos y abucheos que se quieran, pero en otro momento, en otro lugar y en otros actos.

Los símbolos históricos de la memoria franquista

Supongo que en este momento no necesito asegurar a mis lectores que no soy ningún rojo peligroso. La mayoría de los rojos no son peligrosos como tampoco lo son la mayoría de los fachas. Los que en este mundo son peligrosos no lo son por ser fachas o por ser rojos, en general ése es un debate en el que ellos no suelen entrar, les trae al pairo, les basta con enseñarte los dientes y alargar la mano dentro de su puño de hierro.

Pues eso, que ya que no soy rojo ni facha ni todo lo contrario me molesta muy especialmente cuánto la sociedad española en general simplifica esta cuestión, tendiendo casi siempre a ponerte una de las dos principales etiquetas políticas, como si entre ambas no hubiera una pléyade de opciones, como si siendo una de los dos cosas, rojo o facha, socialista o conservador, tuvieses asegurado ser magnífico, tener siempre la razón y ganarte el cielo político. Bueno, o justamente todo lo contrario, depende del color del cristal...

No sé en cuál de todas esas posibilidades intermedias debo clasificarme, pero claro, tampoco me importa y creo que ya llevo demasiado tiempo empleado en convencer al lector de lo absurdo que es simplificar hasta ese extremo las cuestiones políticas. Simplemente pretendía asegurar que lo que voy a decir a continuación no me hace ser simpatizante del PSOE ni contrario al PP. A mi juicio ambos tienen aciertos y errores según el asunto político del que se trate. Como queda escrito en otro lugar de esta columna, el vídeo del “pijo y la progre” demuestra que intolerantes los hay en todas partes.

Pero en esta ocasión, con motivo de la propuesta de retirada de los símbolos franquistas de villas y ciudades, creo que el Gobierno y con él el PSOE acierta plenamente. Y ahora si el lector quiere ya puede empezar a clasificarme tan estúpidamente como he dicho antes en el grupo político que desee.

Que en numerosos pueblos y ciudades, son abundantes los ejemplos que se pueden poner todavía, las calles o plazas lleven el nombre de Girón de Velasco o de los Héroes del Alcázar es una lamentabilísima contradicción innecesariamente belicosa y políticamente enfrentada a los principios pacíficos y reconciliadores que nos proporcionan la Constitución y el sistema democrático, emanados de pactos y de acuerdos entre partidos políticos que habían estado enfrentados históricamente, pactos y acuerdos que incluían el borrón y cuenta nueva, algo así como “pasemos del pasado”.

Que todavía después de treinta años haya que obligar por Ley a retirarlos es tan penoso como indicativo de la profundidad del convencimiento democrático de muchas corporaciones municipales. Seguir alabando a la dictadura, sus héroes y sus personajes destacados en plena democracia es contradicción hecha pedestal, esquizofrenia hecha plaza mayor, una situación inconcebible en cualquier otro país democrático, un estado de cosas eternamente pendiente de resolución, tan eternamente pendiente que ha tenido que venir el gobierno, de todos los españoles, conste, a finiquitarla.
Treinta años después.

Pero para que haya enfrentamiento se necesitan dos, por lo menos. Ya no sé cuántos se necesitan para que ese enfrentamiento perviva.... Desde luego entre los que desean que perviva está Doña Gloria Marcos, ex portavoz en las Cortes valencianas de Esquerda Unida, coalición que está viviendo sus peores momentos, con enfrentamientos internos y dimisiones, como por ejemplo la de Joan Ribó, ex diputado en Cortes Valencianas y ex secretario general del Partido Comunista del País Valencià. Doña Gloria Marcos, así le va a esa izquierda, quién te ha visto y quién te ve, se agarró un cabreo de padre y muy señor mío porque al finalizar los actos oficiales de las fiestas de la Comunidad sonó el himno nacional, explicando a los periodistas que era una vergüenza que el Consell hubiese adoptado esta decisión porque suponía "un paso atrás, una vuelta al pasado". Cierto que los símbolos de España son de todos, pero entonces, ¿por qué algunos no los quieren?

La pobre doña Gloria no se daba cuenta de que ella misma ya era pasado, tan pasado como 1936; no se daba cuenta, pobrica, de lo normal que es oír el himno francés en Francia, el rumano en Rumanía y el marroquí en Marruecos. Y Valencia es España. Todavía. Vivimos entre los que no quieren retirar los emblemas del enfrentamiento y los que no quieren retirarse del enfrentamiento como emblema. ¿Será que lo añoran?

Sanz, Serrat y Sabina de concierto en Bananozuela.

Después de cerrar las emisoras de televisión que no le gustan, Chávez se ha envalentonado, le ha cogido gustillo al asunto de prohibir y ha prohibido un concierto de Alejandro Sanz que se iba a celebrar en “El Poliedro” de Caracas. A mi edad este cantante me sobra, no me interesa lo más mínimo y apenas sé de él aquello que sin pretenderlo me entra por los ojos cuando voy en busca de otras noticias. Pero eso de que a alguien le prohíban ofrecer un concierto me retrotrae a la peor época de la dictadura franquista, cuando tantos cantautores se quedaban con las ganas de actuar ante el público, casi siempre en la universidad española. Los que ya tenemos determinada edad nos acordamos de todo ello, así como de las algaradas que a continuación se preparaban en el campus.

Pues eso, que este buen cantante se quedó con las ganas de cantar. En días pasados, “El Poliedro” de Caracas pasó a ser administrado por el ministerio de Educación Superior de Bananozuela y empezaron los rumores sobre posibles "represalias". A pesar de ello las entradas estaban vendidas y hasta se había colgado el ansiado cartel de “No hay billetes”. Pero llegó el poder político y dijo que aquello no podía pasar, que estaba prohibido porque sí. Chávez puro, ya digo.

Todo ello porque en una visita anterior, en 2004, Sanz manifestó que si tres millones de personas le pidieran que no cantara pues que no cantaba, que se iba a otra parte y en paz. Claro, a él nunca le pidieron tres millones de personas que se fuera, pero a Chávez se lo acababan de pedir, tres millones de venezolanos habían firmado para solicitar un referéndum revocatorio de su mandato. Y el orangután dictador de Bananozuela se tomó muy a mal el comentario del cantante español y, demócrata que es hasta la médula, debió decir aquello de “arrieritos somos, chavalete”. Y a la primera ocasión que se ha presentado ha enviado a su ministro de Educación Superior, Luis Acuña, a cerrarle las puertas de El Poliedro” a Sanz: "Ese espectáculo de Alejandro Sanz no va (...) porque no". Y acusó a Sanz de "despotricar" contra el presidente Hugo Chávez. Purita democracia, oiga usté. Democracia bananera, quiero decir. Bananozuela.

Pues dentro de muy poco, el nueve de noviembre, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina y dentro de su gira “Dos pájaros de un tiro” van a ofrecer un concierto también en “El Poliedro”. Ellos que tanto saben de luchar contra la represión, de luchar contra el franquismo, de luchar por la libertad de expresión, ellos que tanto deben a la Democracia.... ¿tendrán los santos “bemoles” de cancelar su concierto en solidaridad con Alejandro Sanz, en protesta por la dictadura, en favor de la libertad de expresión? ¿Ustedes qué opinan?

11 octubre 2007

Rajoy, la bandera de todos y el PSOE de unos cuantos.

Pues a mí me parece que Rajoy se ha equivocado y ha causado daños a los símbolos de España, empezando por la bandera. Este año no hay más razones que otros para exhibirla, este año no hay más razones que otros para sentirse orgullosos de ser españoles.

Yo siempre me he sentido orgulloso de serlo, aunque tengo cuitas que arreglar con la Constitución y un Estado que favorece terca y torpemente a unas regiones díscolas en perjuicio de otras sumisas y a las que debe su propia existencia, asunto que ya he debatido en demasiadas ocasiones en este blog. Y este año lo estoy tanto como el pasado o el otro. Y pienso que todos los años los españoles deberíamos haber exhibido nuestros símbolos con la misma normalidad que lo hacen los franceses, los cameruneses o los canadienses sin que por hacerlo nadie les llame fachas.

Precisamente por ello Rajoy se equivoca y utiliza la bandera para enfrentarse al PSOE y ganar unos votos, ¿realmente los va a ganar, merece la pena el estropicio que puede causar? No se trata de que este año Rajoy, Acebes y Zaplana estén más orgullosos que el año pasado de ser españoles.
¿Por qué no hizo el PP esta declaración el año pasado? Sólo pide ahora a los españoles que lo hagan para oponerse al PSOE, pero con ello ahonda las divisiones de los ciudadanos, corriendo el riesgo de convertir la bandera de España en la bandera del PP. Más aún, quiero decir. Sabe que haciéndolo se va a contraponer al PSOE y sus votantes, once millones de españoles, que entre seguir las directrices de Rajoy y las de Zapatero van a escoger a éste último en cualquier cuestión.

Pero en el PSOE no todos piensan igual, dentro del PSOE hay sentimientos españoles muy profundos como los de Rodríguez Ibarra o José Bono. Cuando durante el gobierno del PP se colocó en la plaza madrileña de Colón aquella enorme bandera nacional el PSOE, fiel a su lado más negro, más radical y “esquerra-republicanista”, lo criticó y se sumó desaforadamente a los ataques contra el PP. Sin embargo en casi cuatro años de poder socialista nada, absolutamente nada, se ha hecho contra esta situación, quizá porque Bono ha sido el primer ministro de Defensa del Gobierno Zapatero. ¿Hablarán ahora estos cuantos miembros del PSOE?

Es normal y bueno sentirse español, es normal y bueno exhibir los símbolos, pero es un error hacerlo para enfrentarse a otros, para dividir, para separar, sabiendo que con ello España no gana.

No obstante si el PSOE quisiera combatir esta situación, si quisiera desarmar a Rajoy, si no aprovechara egoísta y torpemente esta situación para favorecer la imagen sectaria del PP, tenía una fácil solución al alcance de su mano: Sumarse a la petición de Rajoy. ¿Qué más natural que el Gobierno llame a los ciudadanos a colgar orgullosamente la bandera de la nación? La bandera pasaba a ser de todos, asumiéndola públicamente gobierno y oposición y sacándola fuera del debate político. Ya de paso tendríamos un símbolo más que nos uniera.

Pero simplemente no interesa. Seguiremos debatiendo otros quinientos años si son galgos o podencos.

06 octubre 2007

Lacoste y las “jumentudes” socialistas

Si una mayoría de españoles estuviese suficientemente concienciada y políticamente preparada el vídeo de las “jumentudes” socialistas les salía caro. El daño que han causado al prestigio de la marca les saldría al precio de un piso en una urbanización para “niños pijos del PP”. El prestigio de una marca tarda muchos años en ganarse y muchos más consolidarse, detrás de él hay una empresa, elevadísimos intereses empresariales y cientos de puestos de trabajo que no pueden estar dependiendo de las gracietas políticas de unos cuantos niñatos creídos que aspiran a ser presidentes del Gobierno de España. Lamentablemente una mayoría de españoles es esclavo de su voto y por nada del mundo dejarían de votar a los suyos, sean éstos quienes sean.

Afortunadamente España ha crecido económicamente lo suficiente para que estos jerseys y camisetas de Lacoste no representen ya a ninguna casta privilegiada, una inmensa mayoría de españoles alcanzamos suficiente poder económico para comprarnos prendas de esa marca, una de las muchas que se encuentran con facilidad en el mercado español. Y son de las más populares, en el más despolitizado sentido del adjetivo, por supuesto. Pero nunca las castas privilegiadas fueron tan estúpidas como las caricaturizan en ese vídeo maniqueo de la buena, santa y progre España de ZP contra la España inquisitorial, pija, despectiva y clasista España del PP. La manipulación del video de marras es extremadamente burda. Si me llegan a decir “Pruebe, compare y escoja” yo escojo... salir corriendo.

Sin embargo, siempre he mantenido, y en abundantes lugares de este blog lo pueden encontrar, que lamentablemente ese alto poder adquisitivo de que hemos sabido dotarnos, también gracias a los gobiernos socialistas, no ha ido acompañado de un crecimiento cultural, también gracias a gobiernos socialistas. Muchos son los defectos de los niñatos de esa capa social que critican los cachorros socialistas, tantos como los que puedan tener esa panda de despectivos, no menos clasistas y sectarios que han rodado este “óscar” de la publicidad televisiva. Aquí no hay mejores jumentudes que otras, todas son pasajeras y terminan cuando se admite que los demás también pueden tener razón.

Yo también suelo llevar en verano camisetas de Lacoste, naranjas, rosas, verdes y rojas. Azules no, que Misanta dice que no me quedan bien y como yo soy muy bien mandao acepto encantado su gusto y me callo. Son elegantes, frescas y tienen un precio perfectamente aceptable si lo comparo con una noche de “marcha” botellonera y discotequera de cualquier joven actual. O infinitamente más barato que un viaje al Caribe, en esos hoteles donde, previa y permanentemente identificados con una pulsera, jóvenes socialistas y no socialistas se pasan una semana sin salir de la playa y del bar, tostándose al ardiente sol del lugar sin mayor preocupación intelectual que preguntarse si llegarán a casa a tiempo de ver la telebasura de la semana siguiente. No me proporcionan un estatus superior al resto de los mortales, más que nada porque infinidad de esos otros mortales también llevan ropa de esa marca. Sin embargo nunca se me ocurrirá hablar como ese personajillo ñoño, jamás seré tan inculto como él ni tan fanático, intolerante ni tan parcial como los que le han puesto ahí.

Yo que los de la marca del cocodrilo les metía un “puro” por daños y perjuicios a la imagen que se les iba la prepotencia por la “puerta de atrás”. A chorros.

05 octubre 2007

Para qué es necesaria “Educación para la Ciudadanía”

Para que en el próximo vídeo de las JJ. SS. no sea tan burdo, sino que sepan usar con calidad, inteligencia y humor la ironía necesaria para demostrar la propia calidad de los que lo elaboran. Con EpC aprenderían a dominar el lenguaje cinematográfico y las figuras literarias.
Para que las juventudes, todas, y especialmente las llamadas a convertirse en dirigentes de la sociedad, sepan criticar a sus rivales sin ridiculizarlos, sin menospreciarlos y sin ofender a media España. Con EpC aprenderían a respetar las opiniones de los demás.
Para que todos los políticos, y especialmente los más jóvenes, acepten que nadie tiene el 100% de la razón, que nadie es bueno al 100% ni nadie es malo al 100%, que siempre cualidades y defectos suelen estar repartidos con independencia de la ideología de los individuos. Con EpC aprenderían a usar el sentido común, humildad y una palabra nueva para ellos: “Maniqueísmo”.
Para que nadie, aprovechándose de que está en el poder y controla importantes medios de comunicación de masas, vuelva a intercalar, por sexta vez, imágenes de torturas, encapuchados, aviones espías y otros dislates con imágenes de los líderes de la oposición. Sea cual sea la oposición. Con EpC aprenderían honradez y lealtad institucional. Formar parte de la masa no significa tener el cerebro hecho una masa.
Para que quienes han producido, imaginado, realizado, representado, montado y autorizado el vídeo de la Comunidad de Madrid se piensen mejor las cosas antes de menospreciar a los ciudadanos por sus afectos deportivos. Como ya llego tarde con esta enseñanza lo tendrán que aprender desde la oficina del paro. Por cretinos.
Para que nadie pretenda ganar elecciones a golpe de talonario, con EpC aprenderían que será legal pero no tiene por qué ser ético ni legítimo querer ganar votantes pagando con el dinero... de esos mismos votantes.
Para que cuando estos chavales lleguen a una universidad catalana (tras pasar el correspondiente examen lingüístico, naturalmente) comprendan que es perfectamente admisible y democrático preferir una república a una monarquía. Con EpC comprenderían (bueno..., deberían comprender) que para defender sus ideas no hace falta llevar mecheros encima, que luego los carga el diablo. Con EpC entenderían (bueno..., deberían entender) que hay formas más procedentes de defender un ideal republicano, que colgar por el cuello una representación del Rey no es de las más civilizadas ni sirve para traer antes el cambio de sistema de gobierno y que a nadie le meten en la cárcel por defender la república.
Para que cuando estos chavales lleguen a mayores y presidan una Comunidad Autónoma comprendan que los símbolos deben ser respetados, con EpC sabrán que las leyes están hechas para cumplirse, especialmente la Constitución, aunque no se esté de acuerdo con ellas, y para que no se les ocurra convocar referendums ilegales.

04 octubre 2007

El himno de España, Rajoy y la SGAE

Tengo ya escrito que deberíamos dejar en paz el himno de España, que hay cosas con las que no se debe jugar: “No, nene, caca, eso no se toca, eso no se hace, eso no se dice”. Empezar ahora a escribir el himno de España como quieren en el Foro de Ermua, la SGAE y el Comité Olímpico es echarle más leña a la caldera en que nos hemos convertido, es cargar con más balas esta ruleta rusa que hemos hecho de nuestra convivencia.

Démosle las vueltas que le demos, ponerse a escribir la letra a un himno para alguien como nosotros son ganas de joder, ustedes me perdonen. Es tarea imposible, nunca podremos encontrar un punto de acuerdo de todos, ni siquiera de una mayoría lo suficientemente cualificada. Por varias razones.

Porque un himno debe ante todo ensalzar las glorias de una tierra (es que iba a escribir “nación”, pero eso ya era empezar mal) y no existe en el mundo un país tan hipercrítico consigo mismo como España. Si alguien pensara en elogiar el descubrimiento de América no faltarían los progres que se llevaran las manos a la cabeza y dijeran que eso era ensalzar el genocidio de indios. Si alguien pensara en cantar a los héroes que detuvieron el avance de Napoleón por España, no faltaría quien dijera que en aquella ocasión impedimos violentamente la modernización y la europeización de España. Y además habría que nombrar el mismo número de veces a los héroes y a las heroínas..., que no es cuestión de que al autor le llamaran machista. Si encima alguien se empeñara en aludir en términos lisonjeros a que España (O sea: “El Estado”) detuvo también el avance del comunismo por Euro..., bueno, mejor no sigo, ustedes ya me entienden y saben sobradamente lo que pasaría si algún demente intentara propiciar algo semejante. (Y ya que hablo de comunistas recuerdo que I. U. apoya el referéndum de Ibarretxe)

Pero sobre todo sería imposible satisfacer a los nacionalistas. Con la “Iglesia” hemos topado. ¿Qué creen ustedes que iban a decir CiU, PNV y Ezquerra Republicana? El mero hecho de escribir un himno a España debe provocar dolores de parto a algunos de ellos. A partir de ahí dijese el himno lo que dijese todo estaba de sobra. ¿Pero qué tendría que decir nuestro himno, el himno de todos, recuerdo, para satisfacer a estos socios del Gobierno de España y que lo apoyaran en la Cortes? Porque tengamos en cuenta que Carod es socio de Zapatero, conste. ¿O ahora no conviene recordarlo al “Gobierno de España”, oiga usté?

Lo que ya me parece tirar piedras al propio tejado es lo de Rajoy. Si Rajoy quiere que España tenga un himno debería estar más callado, absolutamente callado, debería retirarse por el foro de este asunto y dejar que se fuese “cociendo” ello solito. Pretender con lo que está cayendo que ese himno mencione al Rey y a la monarquía es condenarlo al fracaso, no ya porque ni PSOE ni IU lo aprobarían, sino porque supondría un claro motivo para perpetuar las dos Españas, dando un motivo más de enfrentamiento, como si con la bandera no tuviéramos bastante. Monarquía o República son formas de Estado pasajeras, como la Historia se encarga de demostrar.
Un himno nuevo debe unir a todos aquellos a los que aspira a representar, pero mencionar al Rey es mencionar una forma del Estado que algunos españoles quieren cambiar y que, se quiera o no, no tiene por qué ser perpetua, mientras el himno sí debería serlo. O intentarlo. Más valdría mencionar a Manolo el del bombo. Ponerle letra al himno de España es una tarea a la que ni Franco, con el poder que tuvo, osó meterle mano y eso que Pemán lo intentó.

02 octubre 2007

Ajustar cuentas a Unión, Progreso y Democracia

Nace el nuevo partido de Rosa Díez y Fernando Savater con la pretensión de reagrupar a todos los desencantados con la actuación del PSOE en el Gobierno, conseguir que el socialismo cambie de su rumbo y con ello se pueda salvar España. Puesto que pretenden pescar en aguas del PSOE, evidentemente quitándole “clientes”, podría pensarse que son los sucesores del Pablo Iglesias los más afectados por su aparición y los que con mayor fuerza desean su desaparición o al menos su enorme fracaso.

Hasta puede parecer que es así si prestamos atención a la postura oficial que determinados medios “progres” han adoptado: desde el ataque directo y claro: “Rosa Díez copia el discurso del PP al presentar su partido” (Público), hasta el menosprecio o simplemente la falta de atención, haciendo ver que no existen: “Para PRISA y RTVE somos trasparentes”, dicho por Rosa Díez poco antes de que “EL PAÍS” entrevistara a Savater. Hay que hablar igualmente de los políticos del PSOE que han manifestado que lo que defiende Rosa Díez y Savater ya lo defiende el PP.

Y, efectivamente, son varios de los más importantes comentaristas de la derecha, Alonso de los Ríos y Herman Tertsch entre otros, los que más directamente han apuntado sus columnas contra el nuevo partido, ninguneando sus posibilidades y acusándoles de torpedear la acción de las huestes de Rajoy. Puesto que U.P.D. se anuncia como antinacionalista y muy dispuesto a defender determinado papel del Estado y de sus símbolos, puede parecer merecidamente que el caladero de votos está más en la derecha que en la izquierda.

Y sin embargo no son ni unos ni otros los que más razones tienen para temer el nacimiento y la progresión del nuevo partido. Quienes más deben preocuparse, y no tardarán en manifestarse en ese sentido, son los poderosos partidos nacionalistas que actualmente condicionan tanto la política española. Pero será así no porque algún día, muy lejano aún, los recién llegados puedan tener fuerza para cambiar la ley electoral como pretenden y dejarlos con menor fuerza en las Cortes, sino porque nacen con la clara vocación de convertirse en el partido bisagra en el que los gobiernos de España puedan apoyarse sustituyendo así a quienes hasta ahora prestaban, tan “interesadamente”, su apoyo.

Es éste el terreno que tienen en exclusiva los nacionalistas desde hace treinta años y al que tanto rendimiento le han sacado, el terreno de ese puñado de diputados suficientes para levantar o dejar caer los gobiernos, en el que se sitúa la disputa electoral más importante de las elecciones de los próximos años. Si alguna vez Unión, Progreso y Democracia consiguiera consolidarse como partido capaz de decidir gobiernos con su apoyo, se les habría acabado a los nacionalistas el papel que tan interesadamente han venido representando desde la Transición, habiéndose convertido en meros comparsas de una comedia que representamos conjuntamente cuarenta millones de españoles. Si alguien tiene cuentas que ajustar a los recién llegados, éstos son los nacionalistas

Conjuntamente, he dicho.

Euskadi se convertirá en un queso de gruyere

Permítanme ponerme la venda antes de que me den la pedrada. Soy español, me siento español, ni por lo más remoto quiero dejar de serlo y creo en la unidad de España, de la Patria y del Estado Español, llámenlo como quieran llamarlo, que al final es la misma cosa. Hay ocasiones que por decir estas cosas, las mismas que diría un francés, un ruso o un congoleño, te llaman facha. Memos.

Y una vez mi cabeza está bien vendada voy a decir que si alguna vez España se deshiciera, contra mi voluntad y contra mi esfuerzo, quiero que uno de los resultados sea una Castilla justa, rica, social e independiente. Si España se va a deshacer, hacer o rehacer que sea para todos con las mismas condiciones, nadie es más que nadie, nadie tiene más derechos históricos que nadie ni nadie puede sacar ventaja ilegítima de cualquier situación política. Y exactamente eso, sacar ventaja ilegítima de una situación política, es lo que quiere hacer el lehendakari Ibarretxe. Eso e imponer por “guirnaldas inguinales” su visión de la verdad, de la Historia y de las relaciones políticas.

Desde luego va a meter a España (¡¡Oich, perdón!!: “al Estado Español”) en un problema lo suficientemente gordo para guardar memoria de él en los libros de Historia, pero él mismo está propiciando una situación tan comprometida para su propio partido que ya hay diversos líderes del PNV tentándose bien la ropa antes de apoyarle. Y no sólo porque las últimas actitudes de un político deberían ser saltarse alegremente la legalidad constitucional (o somos demócratas y rigurosos con las leyes de la Democracia o no somos demócratas firmes y estables) y buscar peligrosos e innecesarios enfrentamientos entre dos mitades de su pueblo, sino sobre todo porque conduce a su pueblo a una situación de queso gruyere. Con lo peligrosas que pueden ser las indigestiones de queso gruyere.

Pongamos que se celebra ese referéndum (personalmente estoy seguro de que de una u otra forma lo va a haber, aunque sea descafeinado, disimulado y con colaboración del Estado zapaterista), pongamos que se celebra incluso en Navarra. ¿Lo ganaría Ibarretxe en Álava? ¿Y en Vitoria, capital de la Comunidad? ¿Y en la propia Navarra? Pongamos más: ¿Lo ganaría en San Sebastián? ¿Y en Ermua? ¿Y en tantos otros ayuntamientos de las tres provincias vascas donde no gobiernan los nacionalistas? ¿Se quedarían cruzados de brazos estos ayuntamientos? Así un Euskadi independiente quedaría como un queso gruyere.

Y esto que hemos pensado todos alguna vez es bueno que lo haya dicho el alcalde de Bilbao, y es bueno que lo haya dicho desde dentro del propio PNV, y es bueno que lo haya dicho en una emisora vasca.

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