Palencia es una emoción:

29 diciembre 2007

Sindicalismo delincuente

A todos nos ha tocado sufrirlo en alguna ocasión. Pocos ciudadanos que hayan vivido a caballo de los siglos XX y este XXI no se han visto afectados por el sindicalismo canalla, a casi todos nos ha tocado alguna vez. No todos los sindicalistas son canallas, pero hay una minoría sonora que con frecuencia se ven amparados por la dirección del sindicato.

Son imprescindibles los sindicatos, sin ellos esto no sería una democracia, nos dominaría la ley de la selva y el patrón más poderoso impondría su fuerza, la de su dinero y sus lacayos, sobre los trabajadores desunidos. Sobre nosotros. Sin sindicatos viviríamos en un mundo peor.

Pero todos podemos poner ejemplos suficientes de sindicalismo canalla, quizá lo vivimos a través de aquellos taxistas que rompieron las lunas de los coches de aquellos compañeros suyos que no se querían, en el dignísimo ejercicio de su libertad, sumar a la huelga de taxis. Sindicalismo salvaje.

Quizá lo sufrimos cuando aquellos manifestantes feroces amenazaron con destrozar aquel pequeño negocio familiar, cuando pusieron silicona en la frutería de la que comía una modesta familia; quizá cuando cuatro camioneros desalmados pincharon las ruedas de los vehículos de aquellos compañeros que prefirieron trabajar aquel día de la huelga de transportes. Creían, torpes, que eran libres y que podrían trabajar. Sindicalismo salvaje, sindicalismo canalla.

O quizá lo hemos padecido ahora mismo, con la huelga de limpieza del metro de Madrid, cuando iracundos trabajadores volcaban en las bocas del metro todas las inmundicias de los contenedores próximos. Sindicalismo salvaje, sindicalismo canalla. Sindicalismo que no cumple, siempre impune, abusiva y arbitrariamente los servicios mínimos acordados.

Sindicalismo salvaje, sindicalismo canalla, pero también sindicalismo delincuente es el de aquellos ¿sindicalistas? que creen que provocar accidentes entre los pasajeros les ayuda en sus, muy posiblemente, justas reivindicaciones, que piensan que uno o dos ciudadanos con las piernas rotas, que una o dos personas con la cabeza abierta serían una buena base en la que sustentarse para alcanzar sus, repito, muy posiblemente justas reivindicaciones. Sindicalismo salvaje, sindicalismo canalla, sindicalismo delincuente.

Pero ese sindicalismo delincuente es apoyado por sus propios jefes sindicales, que lo consienten, que callan y otorgan, que permiten que estos malhechores se salgan con la suya, que amparan, protegen y esconden a quienes cometen delitos permitiendo que se vayan de rositas. ¿No se llama a eso mafia? ¿Cómo se llama a quien ampara a un delincuente que voluntaria e ilegítimamente pone en peligro la integridad física de otros ciudadanos? ¿Dónde está el Estado que defiende a estos vecinos que iban a trabajar, a ver al novio, a descansar a casa después de una jornada de prolongado esfuerzo, y terminaron con sus huesos por el suelo? ¿Dónde está el Estado que persigue a esos delincuentes y a quienes les guardan las espaldas? Pero sobre todo, ¿dónde está la limpieza, la honradez y la ética de esos dirigentes sindicales? ¿Dónde, su comportamiento superior, civilizado, democrático y legal?

Y de manera muy especial, ¿dónde están esos altos dirigentes de los sindicatos mientras todas estas cosas pasan? Quizá están practicando delante del espejo a ver qué gesto les queda cuando se llenan la boca de palabras como Democracia, Derecho y Legitimidad. Y Libertad.

Y no sienten vergüenza de sí mismos

28 diciembre 2007

El obispo de Tenerife

Soy católico, empiezo por aclarar a los lectores, pero mis opiniones no tienen por qué coincidir con las de la Iglesia. Eso mismo le pasa al Obispo de Tenerife, que sus opiniones no tienen por qué coincidir con las de la Iglesia, de hecho no coinciden, según creo. Y sin embargo en una parte de sus declaraciones tiene razón el señor Obispo, hay adolescentes que se ponen a tope de sexo como otros se ponen de alcohol o tabaco. Y encima van provocándonos a los más añosos. Ay, quién fuera joven… permanentemente.

Y en eso tiene razón, aunque no veo qué relación tiene la pederastia con la homosexualidad, que es la referencia que hizo el señor Obispo de Tenerife. Porque se puede ser heterosexual y pederasta, u homosexual y preferir las personas mayores de cincuenta años. O justamente al revés, que de todo hay en la viña del sexo.

Imagino que el señor Obispo no quiso decir lo que dijo, que el que tiene boca se equivoca y que la mejor forma de no equivocarse es no hacer declaraciones. Acabo de venir de una tertulia televisiva y seguro que me equivoqué muchas más veces que el técnico de sonido o que el cámara o que la maquilladora. Cuestión de hablar o no hablar.

En lo que ya digo que estoy de acuerdo es que hay muchos adolescentes (y “adolescentas”, que diría la esposa de Felipe González) que disfrutan provocando a todo bicho viviente. Visten como visten y no se nos olvide que son nuestros retoños, que en definitiva son nuestros herederos, que hemos sido nosotros los que les hemos hecho tal y como son. Y disfrutan como disfrutan, que no en vano vivimos en la sociedad más hedonista y consumista de la Historia de la Humanidad. El nivel de sexualidad de la juventud de nuestros días no tiene nada que ver con lo que aquellos que ya tenemos un porrón de años recordamos. No hay más que pensar cuántos embarazos en adolescentes registra nuestra sociedad y el número de abortos que se practican en ¿niñas? de esas edades. Hay adolescentes de edad cronológica que viven su vida entera y en especial su sexualidad como adultos.

Pero eso no quita que sigan siendo adolescentes y deben estar protegidos por la Ley. Si son adolescentes no vale para nada aludir a que provocan o dejan de provocar. No importa que vistan como vistan y que hagan lo que hagan: Siguen siendo adolescentes y deben estar especialmente protegidos por la ley de aquellos adultos que pretendan aprovecharse de su ingenuidad, de su desconocimiento o de su inmadurez.

Por eso no basta que las relaciones sexuales de los adolescentes sean consentidas. Es posible que lo sean, sin duda lo serán en infinidad de ocasiones, sean entre ellos o sea con adultos. Pero hay mil razones de superioridad de los adultos, de poder, de influencia, de conocimiento, razones suficientes para que en cualquier caso las leyes intervengan a favor de los adolescentes, “los que carecen”.

26 diciembre 2007

Maradona, Castro, Ahmadineyad

Personalmente creo que venimos a esta vida con un argumento diseñado previamente y del que con frecuencia intentamos escaparnos. A veces incluso tenemos suerte y lo logramos. Por ejemplo, esta columna no es más que una vía rápida de escapismo que me inventé hace ya más de una década para compensar otras carencias.

No es frecuente que tengamos la posibilidad de representar varios papeles distintos a lo largo del tiempo de nuestra existencia, casi siempre debemos conformarnos con las múltiples facetas que suele tener el personaje que nos ha correspondido en el reparto de esta tragicomedia vital. Nacemos con un conjunto de habilidades e intentamos desarrollarlas, lo que no impide que a veces busquemos nuevos cometidos, otros papeles que representar. Pero si nos toca el papel de un aclamado empresario o un simple maestro de escuela puede resultar ridículo empeñarnos en ser un delantero centro goleador, pongamos por ejemplo. No todo es incompatible, pero la especialización que exige la sociedad complica un tanto la cosa.

Si nos ha correspondido el importante papel mediático de un astro del deporte o de la escena la fama nos facilitará la vida y hasta nos permitirá aparentar infinitamente más de lo que somos. Pero el acceso a este papel es muy complicado y la competencia suele ser brutal. Diego Armando Maradona ha sido uno de los seres humanos agraciados con esta importante lotería que permite a algunos una calidad de vida y un nivel de influencia en la sociedad superiores a la mayoría.

Fue sin duda el número uno de su momento, coleccionando aplausos y admiraciones por todo el planeta a lo largo de su célebre vida como futbolista. Otro gallo le cantó cuando colgó las botas y se vio privado de los elogios y la notoriedad que sus facultades deportivas le habían proporcionado. Su éxito en la vida pública no le acompañó en la vida privada, cayendo en la droga hasta poner en peligro su propia vida. El aplaudido futbolista no sabía ser hombre discreto.

Tiene que ser duro cambiar de vida tan drásticamente. Hace tiempo que Diego Armando, quizá echando de menos el circo mediático que siempre le acompañaba, se propuso ser recordado por otros motivos. Se definió de izquierdas y decidió que los mortales deberíamos escuchar sus prédicas políticas. El líder de la cancha quería serlo también en la vida real. En la dura vida real. El hombre de las piernas de oro no se paró a pensar en que ahora debería usar más la cabeza y siguió enredando con sus extremidades inferiores. Es la única forma de comprender que quien no había sabido manejar su propia existencia decidiera apoyar pública y altaneramente a gentes tan execrables como Fidel Castro. Es curioso como algunos famosos que viven en una democracia acostumbran a negar el mismo derecho a sus semejantes.

Evidentemente a Maradona no le va este nuevo papel en el teatro del mundo, ser un genio del fútbol no significa tener unas opiniones sabiamente fundadas, ni tener dos piernas extraordinarias implica tener un cerebro privilegiado. Mejor hubiera hecho perfeccionando su papel de jubilado precoz, dedicándose a su familia, sus negocios y a obras de caridad, como hacen otros tan buenos como él pero más sabios. Este hombre derrotado por la vida, este ídolo de pies de barro debe creerse el nuevo mesías del siglo XXI, sigue predicando su revolución nacionalfutbolista y ahora en su permanente empeño en cambiar el mundo nos ofrece sus simpatías por el revolucionario Mahmud Ahmadinejad, el líder de Irán.

Que el mundo está loco, loco, loco es evidente. O si no Maradona no nos propondría a este hombre como ejemplo de justicia, como ejemplo de virtud y buen gobierno, como líder para un mundo libre. Este peligroso personaje, que mantiene sojuzgado a todo un pueblo y que azota a las mujeres que salen a la calle con la cabeza descubierta puede ser cualquier cosa menos alguien digno de ser ensalzado, de ser puesto como ejemplo ante la Humanidad.

A lo más que llega es a parecerse a Castro. En eso sí que es fácil estar de acuerdo.

22 diciembre 2007

Zapagobierno, canon digital y dominios “.es”

Quieren ganar las elecciones con mi dinero. Y con el de usted, lector. Se han empeñado en comprar nuestro voto y no van a parar hasta conseguirlo. Ya lo he contado en otro artículo, es como si alguien enviara rosas rojas y bombones a una chica… con el dinero de ésta. Así cualquiera se echa novia. Que me dieran a mí la oportunidad, lo que me iba a durar a mí Angelina Jolie a poco que me dejaran enviarle champán y caviar de primera marca. En menos de tres meses, lo que falta para las elecciones, caía rendida a mis pies a fuerza de impuestos ciudadanos.

Pues eso es lo que están haciendo unos y otros, piensan ganar las próximas elecciones a fuerza de comprarnos nuestro voto… con nuestro dinero. ¿O de dónde creen ustedes que van a salir todos esos millones para los bebés recién nacidos? Y recuerdo que cuando Zapa lo anunció en las Cortes salió Rajoy a pedir más y llamarle tacaño. Con nuestros dineros, insisto, con los euros que me pagan a mí por aguantar lo que aguanto en mi trabajo.

¿Habrá muchos españoles que no se den cuenta de estos juegos malabares con el fruto de nuestro esfuerzo? ¿Habrá muchos ciudadanos impuestopaganos que modifiquen su intención de voto por culpa de estos comecocos? ¿A cuánto nos sale cada escaño?

Porque el mismo zapagobierno que acaba de enfrentarse a una mayoría de jóvenes votantes por culpa del canon digital, canon aprobado para devolver los insistentes apoyos recibidos de los artistas prosocialistas, se va a gastar tres milloncejos de euros el año que viene para reconciliarse con ese mismo sector juvenil al que acaban de ofender. Esos tres millones de euros en 2008 y uno más cada año futuro será el precio que el mismo zapagobierno saque de nuestros impuestos para regalar a los menores de treinta años un dominio de Internet del tipo “.es”.

¿Cómo se define esta maniobra? Primero se enemista uno con los jóvenes para favorecer a los amiguetes cantantes y actores. Luego se compensa a esos mismos jóvenes con el dinero de… ¿Zapa? ¿del PSOE? No, hijo, no, con el dinero de todos los españoles, incluidos aquellos que maldita la gracia les hace apoyar, de tan rocambolesca manera, a los artistas prosocialistas. Así gana las elecciones cualquiera, que me dejen a mí el BOE, que me dejen a mí firmar los decretos de inversiones… Ah, una cosa más… ¿Y por qué sólo a los menores de treinta años? Joé, ¿pero no estaban prohibidas las discriminaciones por razones de edad?

20 diciembre 2007

Es la Navidad, imbécil.

Querido lector: No vuelvas a hacerlo, no vuelvas a desearme felices días, felices fiestas o algo parecido. Ya sé que probablemente no seas malintencionado ni bobo, pero te has dejado llevar por la (estúpida, claro) inercia laicista de nuestros zapateriles tiempos. Métete, ya de paso, esa preciosa postal de un paisaje nevado por donde te quepa, que si quiero ver nieve, aún en estos días mesetarios tan extremadamente secos, me basta con irme unos kilómetros más arriba, hacia la hermosa montaña palentina, que seguramente estará ahora más encantadora y atractiva que nunca.

Sé que nos quieren convencer de que celebramos unas fiestas tradicionales, lo que no deja de ser verdad, sé que celebramos unas fiestas sociales, lo que sigue siendo verdad, y sé que cada vez hay menos de espiritual, elevado o religioso en tan trepidante dilapidación, en tanto jolgorio frívolo, en tanto regalo superfluo y en tanta alegría vana e insustancial. Todo ello puede ser verdad, como digo, pero no basta, no es suficiente, hay más mucho más que sólo eso. No pueden quedar estos días en unas risas empapadas en alcohol, en una bandeja de dulces en la que ofrecer nuestra opulencia de nuevos ricos a las visitas, ni en unos torpes besos, Judas-style, a todo el que nos vayamos encontrando por la calle Mayor.

Y es que soy católico, ¿sabes?, pertenezco a ese menguante grupo de culpables de todo. Yo no celebro el solsticio de invierno, no celebro unas fiestas folclóricas ni monto este circo luminoso, consumista y chabacano porque se esté acabando el presente año, que le vayan dando por el culo, sino que conmemoro la Navidad: Na-vi-dad, 2007 aniversario, calendario arriba o abajo, de aquel día en que Jesús se hizo hombre y fue a nacer en una pocilga pudiendo haber nacido en la Moncloa, por ejemplo. Y eso me sigue pareciendo más importante cada vez porque me habla de la trascendencia de la vida y del ser humano, ahora que vivimos tiempos relativistas, tiempos en que cualquier cosa vale, en que el mayor problema de buena parte de la sociedad es cómo gastar todo lo que gana, tiempos en que si alguna bandera nos identifica es la del hedonismo. Ahora que lo pienso, es cierto que los católicos somos corresponsables de haber convertido la navidad en “esto”.

Así que no me felicites “las fiestas”, felicítame las Pascuas o la Navidad, tanto da. No es políticamente correcto, pero ni me importa ni me ha preocupado nunca pertenecer a minorías de cualquier tipo, ni he querido nunca ser uno más de esa inmensa pasta gris que constituye masivamente los borreguiles batallones de la dócil sociedad actual. No me envíes postales (ni crismas, que ésa es otra batalla, lingüística) de encantadores paisajes invernales, que ya bastante frío está haciendo este jodío invierno; mándame la tradicional imagen del portal de Belén con su mula y su buey, con un niño corito y sonriente, una Virgen con cara de no haber roto nunca un plato, habría que verlo, y un San José hieráticamente preocupado por haber sido incapaz de encontrar otro lugar para que su mujer diera a luz. Mejor aún, llámame y cántame un villancico, anónimo a ser posible no vaya a ser que venga la SGAE a cobrarnos también un canon por cantar.

Y cuando llegue el día 24 y estemos todos reunidos con nuestras respectivas familias en la paz del hogar (permíteme repetir uno de los tópicos más estúpidos a los que se alude estos días y que además suele ser mentira), no me envíes cualquiera de esos majaderos sms con rimas deleznables, impresentables cacofonías y palurdas alusiones sexuales. Deja de gastar neciamente tu dinero y cuídalo mejor, haz acaso a Solbes que si no, se dispara la inflación. Ya de paso contribuirás a que pueda cenar en paz, sin oír incesante, odiosa e irritantemente el cargante chillido de mi teléfono.
Feliz Navidad, amigo lector.

18 diciembre 2007

¿Quiere usted colaborar con el Gobierno de España?

No saben dónde se llegan, no saben qué decir ni qué hacer. Es como cuando se habla en público. Ocurre el más leve incidente, alguien se levanta, deja caer un libro o se oye un ruido del exterior y uno pierde la orientación. Tal vez sólo sean unos segundos de confusión, un tartamudeo o una mirada extraviada, pero uno se encuentra perdido, no sabe qué decir, qué hacer, por dónde seguir ni dónde está la salida al discurso olvidado.

Así está nuestro Gobierno, también perdido. El PSOE no parece saber dónde se llega ni cómo reaccionar. Y eso que está jugando prácticamente solo este encuentro, sin rival, que Rajoy ni está ni se le espera, tal para cual, eso lo “cantan” las encuestas de intención de voto. Pero solamente siendo conscientes de su aturdimiento se entiende que un día digan que el café vale ochenta céntimos, otro nos acusen de dejar demasiada propina en los bares (supongo que Solbes se habrá ganado la enemistad de todos los camareros de España) y al siguiente nos digan que comamos conejo para evitar la subida de la inflación. Lo malo de todo esto es que quien lo dice jamás paga un café ni deja propina porque lo tiene todo pagado allá donde vaya. Ah, ni por supuesto come conejo. O no se enteran de qué ciudadanos tienen o los ciudadanos no se enteran de qué gobierno tienen. Unos y otros, unos u otros, están perdidos, ay, la que nos puede caer encima cuando marzo nos llegue.

Porque lo del próximo día nueve de marzo no serán una elección, sino una liquidación general por cambio de existencias, que Rajoy no se queda corto y entra inmisericorde en la misma puja que sus rivales; todos, unos y otros, juegan con nuestro dinero y lo usan para conquistarnos. Algo así como si un novio enviara todos los días varias docenas de flores y bombones a su prometida… con el dinero de ésta.

A ver quién da más, Zetamán regalando cheques a los bebés, Súper Rajoy bajando impuestos a los mileuristas y prometiendo sanidad española a los gallegos de Buenos Aires, que también votan. Ay, si el PP tuviera otros líderes, otros proyectos, otras ideas, otras gentes.

Aturdimiento gubernamental, mal de altura, la seguridad en el éxito, también puede ser lo de Zetamán y sus airgamboys socialistas. En todo caso es lo mismo, están perdidos, no saben por dónde caminar, hacia dónde ir ni qué salida es la buena. Andamos ya por los dos millones de puestos de trabajo prometidos y por las trescientas mil plazas para educación infantil, cuando todavía estamos a tres meses de las elecciones.

¡Lo que nos queda todavía por subastar! Puede que cuando vaya llegando febrero nos encontremos con superofertas gubernamentales que nos cambien diez conejos por un voto. ¡Y todos a bajar la inflación a cuenta del erario público! Incluso puede que Solbes se ofrezca para dar conferencias por pueblos y ciudades explicando la diferencia entre un euro y una peseta, ¿será posible que los pobres y desdichados ciudadanos tengamos siempre la culpa de todo, hasta de la subida, el subidón, de los precios? Eso nos pasa por dejar demasiada propina.

¿Quiere usted colaborar con el Gobierno socialista de España? Coma conejo y evite las propinas. España mañana no será republicana, será mezquina.

17 diciembre 2007

Autonomía y violencia en Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni

Las provincias bolivianas de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, las más ricas del país, han decretado a su peculiar manera su autonomía para alejarse del gobierno de Evo Morales, el presidente que está conduciendo a la República hacia el caos, el enfrentamiento, quién sabe si la guerra civil, y la Edad de Piedra.

Morales se ha empeñado en redactar una nueva constitución que, lejos de seguir el impagable ejemplo de España, es fruto del enfrentamiento, está pensada contra medio país y tiene todas las posibilidades de llevar a Bolivia a su desaparición como nación. En España tenemos una gran experiencia para salir del caos y progresar hasta las más altas cotas de desarrollo económico y social. La constitución española actual tiene grandes fallos, algunas lagunas y está a punto de ser corregida, pero es fruto del consenso, de la paz y del deseo de superación, justamente lo contrario que está llevando a cabo el antiguo líder cocalero, que está partiendo en dos su propio país.

Ser líder es muy difícil, pero alguien que es incapaz de aglutinar en su derredor a sus compatriotas no puede ser líder de nada, no puede dirigir un país ni llevarlo a un futuro mejor; el mejor futuro es siempre fruto del acuerdo, del esfuerzo, de la colaboración, nunca de la coacción ni de la imposición. Y Evo Morales y sus ponchos rojos son la imposición, la amenaza y el chantaje. Así no se construye, se destruye; así no hay futuro, sólo hay regreso a los tiempos de los sacrificios humanos.

Las autonomías huyen del destrozo, no quieren compartir sus beneficios y las riquezas de su subsuelo con el resto del país. Siempre ha habido en las ricas regiones un rastro de racismo, de clasismo y de capitalismo en todo ello. Ahora además hay una necesidad de salvación. O ellos o el caos de Morales, o el futuro o el atraso; o el siglo XXI o los sacrificios humanos.

Parece no haber término medio en un país asolado por la pobreza, debilitado por los incesantes golpes de Estado y corroído por las diferencias económicas y de clase. Pero sin embargo sólo el empeño en común, sólo el acuerdo, sólo la colaboración podrán sacar a uno de los países más pobres y atrasados del mundo del atolladero al que sus dirigentes le están enviando.

14 diciembre 2007

Javier Bardem, incongruencia sobre dos piernas.

Javier Bardem, es español, vive habitualmente en España y sabe que puede opinar lo que le apetezca sin problemas y sin poner en peligro, no ya su libertad o su vida, sino su propia carrera profesional. Eso le pasa por vivir en Democracia, que puede opinar y decir lo que le dé la realísima. Es libre, y ser libre conlleva la responsabilidad. Aunque él no se dé cuenta, tal vez ni lo sepa.

Ser responsable no es fácil. Para serlo se exigen muchas cosas, entre ellas ser respetuoso, ser justo o mantener cierta coherencia, es decir mantener una actitud lógica y consecuente. Claro que Javier Bardem, a lo peor ni se da cuenta, ni lo sabe.

Una actitud lógica, coherente y consecuente es la de quien defiende lo mismo aquí o allí, en un momento o en otro. No es coherente, por ejemplo, defender a unos dictadores y no a otros, defender la democracia para unos y rechazarla para otros. No eran coherentes los Estados Unidos cuando defendían la democracia como el mejor sistema político mientras imponían dictadura tras dictadura en Sudamérica. No es coherente la izquierda española cuando tolera, disculpa o admite la dictadura castrista. Y ningún país del mundo es coherente cuando se encoge de hombros y mira para otro lado ante los desmanes de las dictaduras medievales islámicas o la no menos medieval dictadura China. Unos y otros son nece… imprescindibles en el conjunto mundial. Seamos sinceros, nuestro mundo político no es muy coherente, ni lógico ni consecuente.

O sea que Javier Bardem tampoco es un bicho raro, encaja a la perfección con lo menos bueno de nuestro mundo. Sabido es que tampoco es muy imparcial, ni equilibrado; demostrado está que ve antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio; conocidas son sus declaraciones que le alejan del equilibrio político… porque puede que sea un buen actor, pero eso no le concede más sabiduría ni conocimientos políticos que al resto de ciudadanos para liderar la opinión pública. Simplemente le da más eco. O sea, más responsabilidad, otra vez.

Porque Javier Bardem se ha ido a Cuba, qué envidia, para… ¿condenar la dictadura castrista? ¿Para condenar la falta de libertades de los cineastas cubanos? ¿Para lamentar la persecución de los homosexuales, la prostitución, el pésimo nivel de vida, que no se pueda salir y entrar libremente del país? No, Javier Bardem no ha condenado nada de eso, ni lo ha hecho ni se espera que lo haga, los Bardem han sido siempre progres y por lo tanto entienden, disculpan, admiten o simplemente toleran la situación de democracia sui géneris de la isla caribeña. Aunque nunca hubieran aceptado una democracia sui generis en España, faltaría más. Ah, no, para España no.

Javier Bardem ha ido a Cuba y ya de paso se ha soltado la melena pidiendo la cárcel para Aznar, Bush y Blair por la guerra de Irak. La guerra de Irak es esa invasión injusta, cruel, basada equivocaciones y en mentiras y engaños, por la que EEUU, con el apoyo de determinados mindundis como el presidente español de entonces, está ocupando dicho país y conduciéndolo al desastre.

Naturalmente Bardem pide la cárcel para estos jefes de Estado, elegidos democráticamente y que han abandonado o van a hacerlo, democráticamente el poder de sus respectivos países, pero no pide la cárcel para un señor que se mantiene en el poder machacando sin conmiseración a sus propios ciudadanos, un señor al que jamás en cuarenta años ha elegido nadie democráticamente, un señor que encarcela, fusila o expulsa del país a quien ose oponérsele.

Con lo que queda demostrado lo de la incongruencia de Javier Bardem. Pobre. Eso sí, encima que no venga a soltarme el mitin, a darme lecciones y a decirme cómo debo pensar y cómo debo votar.

Porque yo no puedo pensar ni votar. Soy cubano.

13 diciembre 2007

Esto no es Casablanca

Si a todos nos gustan los tiempos preelectorales es porque los políticos pierden el oremus por tenernos contentos. Es una satisfacción saber que eso que están diciendo lo dicen para ganar mi voluntad, saber que hacen chiribitas con el lenguaje para tenerme contento. Lo que acaba de decir Rajoy, por ejemplo. Que va a poner por las nubes las pensiones más bajas, que va a bajar los impuestos. Claro que suena a peli más vista que Casablanca, pero es que Casablanca es una gran película de ésas que uno no se cansa de ver jamás. Dicen los del PP que con Rajoy es posible. Mucho me temo que sea verdad, que con él, y con el otro, todo sea posible. ¿Por qué será que con mucha frecuencia se vota “a pesar”? ¿Por qué será que muchas veces se vota “contra”? ¿Somos así los votantes o nos hacen así los políticos?

Pero evidentemente esto no es Casablanca, éste no será el comienzo de una hermosa amistad entre Rajoy y Zapatero. Andan ambos a la greña, echándose a la cara los precios, la vida, los sueldos, las pensiones. El Partido Popular “Socialista” nos presenta de golpe su faceta social-electoral y va a bajar los impuestos a los mileuristas. ¿No sería bueno tener elecciones cada dos o tres semanas?

Lo triste empieza con la política antiterrorista. ¿Pero no habíamos quedado en que íbamos a unirnos todos? Coño, qué poco ha durado. ¿Cómo es posible que el PP llevara nuevamente al Congreso la ilegalización de ANV…? ¿Es que esperaban que el PSOE se retractara en público de la política que lleva ejecutando cuatro años? ¿En época electoral? ¿Cuál de los dos partidos es más impresentable? Y encima esperarán que votemos. A ver si pasa con las urnas como con la manifestación de la puerta de Alcalá, a ver si no va nadie…

Elecciones, elecciones, elecciones, elecciones, elecciones, elecciones, elecciones...

Conviene que haya elecciones cada poco tiempo, los políticos se emocionan y nos prometen subirnos las pensiones, bajarnos los impuestos, ayudar a las parejas con hijos pequeños… Convenía que hubiese elecciones cada pocas semanas. Pero las elecciones también tienen aspectos que sientan peor que una conferencia de Jesulín de Ubrique.
Tengo yo muy claro que los ciudadanos, todos, vamos a perder las próximas elecciones. Usted, yo, su vecino, el señor de la tienda de enfrente, todos vamos a perder las elecciones. Sea el que sea el que gane se va a tener que trabajar la investidura contentando a los nacionalistas catalanes. Y puede que vascos también. O sea que ya sabemos a qué vienen las amenazas de ayer de Artur Más. Que se prepare España si Rajoy o Zapa necesitan unos cuantos votos de apoyo. Que los necesitarán, claro. Y mientras tanto, amigo lector, mientras ellos negocian… ¿quién se ocupa de usted, de mí…, de nuestros intereses, quién nos defiende a los que no tenemos la suerte de ser catalanes? (Por cierto… salvo José Bono… ¿por qué se oye tan poco a los socialistas no catalanes? ¿Por qué callan tanto, por qué otorgan, por qué no defienden sus posturas? ¿Por qué son tan genuflexos ante las políticas de su partido?)

El error de Rajoy, esa metedura de pata que siempre tiene a punto, ha sido poner condiciones a los debates. O se debate o no se debate, no hay puntos medios. Acusar a esta Televisión Española de partidaria es exacto… tanto como lo ha sido en todas las épocas anteriores, con todos los gobiernos anteriores. ¿O no nos acordamos ya de Urdaci? Seamos serios y no nos riamos de una televisión permanentemente colonizada por el gobierno y su partido. Por los gobiernos y su correspondiente partido. El PP no puede utilizar como excusa la postura partidaria de una televisión española que nunca fue de los españoles. Por cierto… ¿Y La Cuatro es para Rajoy una televisión neutral? Que Santa Lucía le conserve… lo que pueda. Al menos hay que reconocerle rapidez en sacar la patita y acordar rápidamente los dos debates que ya nos han prometido.

11 diciembre 2007

Autobombo zapatereño

En mi tierra a los niños se les llama “chiguitos”. Y cuando éramos chiguitos existían diversas máximas que eran universalmente aceptadas. Una de ellas era “El que primero lo huele debajo los pantalones lo tiene”, así que nadie osaba jamás ser el primero en denunciar las ventosidades de los demás, aguantábamos como colosos. Otra máxima de aceptación general era “Alabanza propia, mierda segura”. Y ruego a los lectores que me perdonen tan escatológico arranque hoy de mi artículo. Claro, en el colegio ésta última se convertía en “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, que es obviamente, mucho más académica.

El caso es que todas estas cosas que decíamos entonces los chiguitos, y alguna otra que me callo por discreción, me han venido a la cabeza cuando he leído que el Gobierno de todos se gasta veinte veces más dinero en publicidad que contra la violencia de sexo (recuerdo al lector que en este blog jamás se habla de violencia de género, sino de sexo), que ya es mucho gastarse. Para un gobierno de izquierdas y ultra sensible a temas socialmente tan aparatosos el asunto da mucho que pensar.

Sé que sí, que todos los gobiernos, gobiernillos, jefes y jefecillos, alcaldes y alcaldillos se gastan un porrón en autopromoción, autobombo y autoalabanza, que será por eso que han aumentado tanto en España las agencias de publicidad. Nuestros prohombres son capaces de ponerte un semáforo en la esquina y taparlo descuidadamente con un cartelón de ésos que te informan quieras o no de quién y cuánto se ha gastado.

Pero lo de este gobierno zapatereño en los últimos meses me parece a mí un tanto descarado e indisimulado. Demasiada jeta, vaya, que también decíamos en la escuela al chiguito que quería colarse para probar la leche aquella que nos daban los americanos en los recreos. Yo que siempre he admirado la radio empiezo a sentir flojera cuando voy a darle al botoncito de marras, porque a la que te descuidas empiezan a machacarte los tímpanos con eso de “Gobierno de España”. Y da igual que asistas recogido y complacido a la entrega de los premios Nóbel o que te estés refanfinflando deleitosamente los oídos con los avatares de la entrepierna de algún famoso, que cuando menos te lo esperes van y te colocan una docena de “Gobierno de España”, tal que te da el yuyu mental y piensas que Franco ha vuelto. Eso, dime de qué presumes y déjame que te cuente yo cuáles son tus carencias.

No entiendo cómo se tolera tranquilamente tal burda manipulación, quizá sea porque todos la aceptan como propia y no tienen argumentos para echársela en cara a los demás. Mal de muchos. Pero que un gobierno que cuida el barroco detalle de exigirse partes iguales de hombres y mujeres como esencia destacable en su estructura, que un gobierno que elige la ética social como valor excelso de su trayectoria, que un gobierno que ensalza su honradez como mérito ecléctico se gaste tan contradictoriamente veinte veces más en autopropaganda que en la lucha contra la violencia de sexo parece indicar que se importa veinte veces más que lo que le importa esa política concreta.

Claro que una cosa es predicar y otra trigo dar, esto también lo sabíamos los chiguitos.

09 diciembre 2007

Los estudiantes, sus padres y Zapatero

Tiene buena parte de razón Zapatero cuando descarga sobre los padres una parte de la responsabilidad del fracaso de la educación. Aunque algunos de ellos parecen ignorarlo, los padres son necesariamente los primeros responsables de la educación de sus hijos. En grandes capas de la población se confunde tener hijos con concebirlos, es decir se confunde la elevada tarea de educar con la más animal del acto sexual, alimentarlos o abrigarlos.

Llevo treinta años implicado en el mundo de la educación, se me olvida ya por cuántos centros he pasado, pero baste decir que con frecuencia me encuentro a los que fueron mis primeros alumnos convertidos en personas de provecho, ocupados en diversas tareas útiles a la sociedad, agricultores, bancarios, técnicos muy especializados o despachando pan en la tienda de la esquina.

Y también soy padre, es una de las tareas más duras que conozco, aunque nunca he bajado a una mina ni subido a un andamio. Para ella no hay descanso, no vale que sea fin de semana, de noche o estar cansado, la batalla y el empeño han de ser continuados. El desafío es permanente y la tarea inacabable y a veces inabarcable.

En esos treinta años de profesión me he encontrado con multitud de padres abrumados por la responsabilidad, interesados y preocupados por sus hijos, su educación y su futuro, unos teniendo claro los principios por los que regirse y otros absolutamente desorientados, pero también con otros muchos que habían tirado la toalla, derrotados por sus hijos y por la sociedad y sus circunstancias, a la par que por su incapacidad. Y por supuesto, también con multitud de ellos que jamás han asumido la más mínima responsabilidad en la educación de su prole, piensan que con llevar el sueldo a casa han cumplido su misión.

Y es a estos dos últimos grupos de padres a los que sin duda se ha referido Rodríguez Zapatero cuando, olvidándose de sus responsabilidades como gobernante, achacaba todos los males del sistema educativo español denunciados por el informe Pisa. Por cierto, al menos el consejero de Educación de Castilla y León, una de las Comunidades que salen mejor paradas en este informe, le ha venido a dar la razón con bastante exactitud.

Personalmente pienso que se quedan cortos. Que tienen buena parte de razón en sus críticas a las familias pero que además debieran extenderlas al sistema educativo que a ellos compete. Aunque mi experiencia personal respecto a la calidad de los docentes de los que he sido compañero es excelente, puesto que aquellos maestros y profesores que yo conozco están perfectamente preparados tanto en sus materias específicas como en Pedagogía, Psicología y otras áreas del conocimiento similares, sin duda también tenemos nuestra responsabilidad. Además, hay autorizadas voces que reclaman que la carrera de maestro se convierta en una licenciatura en vez de una diplomatura.

Pero el Estado y el sistema educativo tienen graves responsabilidades que solventar, graves errores que corregir. Cierto que con demasiada frecuencia las familias son necesariamente las primeras culpables, pero no lo serían tanto si se diesen las circunstancias adecuadas para poder afrontar directamente tan graves problemas.

En el sistema educativo y durante décadas se ha primado a los malos estudiantes y para disimularlo se han manipulado las estadísticas. Se han olvidado grandes valores humanos que deberían ser universales, el esfuerzo, el estímulo por las cosas bien hechas, la disciplina y la capacidad y el mérito. Generaciones de ignaros españoles han crecido rellenando fichas y más fichas con los contenidos de los libros que tenían delante, olvidándose del estudio, del razonamiento, de la comprensión y de la memoria, que eran rechazadas como capacidades discriminatorias en una sociedad en la que todos los individuos deberían ser iguales.

Cuando al final de un curso escolar o de toda una etapa educativa los niños y sus padres no perciben claramente unas diferencias contundentes entre quienes han trabajado y aprovechado el tiempo y quienes han vivido la gran vida damos estamos favoreciendo a aquellos que sin trabajo y sin mérito obtienen los mismos resultados que quienes se han pasado tardes enteras de trabajo. Ésa ha sido una constante en la educación española, que sólo muy recientemente se ha empezado a corregir.

La disciplina ha sido otra de las grandes olvidadas del sistema educativo, saber mandar y saber obedecer han sido durante mucho tiempo cualidades asimiladas a valores del franquismo, de pronto la autoridad pasó a ser rechazada por una sociedad que había vivido cuarenta años autoritarios. La figura del maestro, como todo lo que tuviera algún referente de autoridad, cayó en gran descrédito y desprestigio. Todo el mundo sabía de educación aún sin haber pasado de la escuela primaria. Los gobiernos, en vez de protegerlos y mimarlos, prefirieron recortar su autoridad, minándola y socavándola, y apoyar los desafíos de determinados padres. El banal tuteo que se impuso en la sociedad a finales de los años setenta no deja de ser una contribución más en ese terreno. Todos iguales… ¡por abajo!

Todo ello, unido a unos planes de estudios cambiantes, neuróticos, deprimentes y sin sentido acaba en generaciones de niños y padres incultos que se sientan ante la tele a ver programas de corazón que te enferman del hígado. Hoy un sector social no valora la enseñanza, para ellos da igual saber que no saber, aprender o quedarse atrás, el único dios valorado por ellos es el placer rápido y el dinero fácil. Que es lo que mucho más discretamente dijo Zapatero. Y ya sé, soy consciente, que estoy simplificando y generalizando, con toda la injusticia que eso acarrea.

Abuchear a Zapatero debe ser un arte, no un deporte popular

Uno de los pocos placeres que le va quedando al ciudadano votante es el de abuchear a sus políticos a la mínima que se descuidan. Conste que nunca lo he practicado, pero entiendo perfectamente que otros lo hagan. Que yo recuerde sólo me hubiera gustado hacerlo hace años, cuando nuestras autoridades hicieron oídos sordos a los millones de españoles que salieron a las calles contra la guerra de Irak.

Entra en el sueldo, si eres político profesional es algo con lo que debes contar vayas donde vayas. Cuanta más responsabilidad tengas y más polémica sea tu gestión más posibilidades tienes de encontrarte a alguien dispuesto a cantarte las cuarenta. Seas quien seas, del partido que seas y hagas lo que hagas, siempre te acompañarán quienes sientan la tentación de decirte en público aquello que no les gusta.

Pero no todo vale, ni siquiera contra la gestión claramente fracasada de Zapatero en el asunto de ETA y la negociación. Aún en tiempos en que toda autoridad está devaluada por el mero hecho de serlo, el respeto a quien se compromete públicamente en la búsqueda del bien de todos debe ser una norma de comportamiento social. Hay determinadas críticas de las que los ciudadanos deben huir y unas normas de comportamiento que mantener. No todo puede salir de la boca del contribuyente hacia sus líderes, por muy devaluados que éstos estén.

Los ciudadanos tienen derecho pleno a la crítica más allá de la participación electoral cada cuatro años. Pero las libertades de manifestación y de expresión no siempre se suelen ejercer con equilibrio y moderación. Los momentos elegidos por los ciudadanos que abuchearon a Zapatero y a otros líderes hablan rotundamente contra quienes decidieron anteponer su pasión política a otros sentimientos más humanos y apropiados a los momentos que se estaban viviendo. La derechona social, que no tiene que ver necesariamente con la derecha política, tiene mucho que aprender para convivir sanamente y para con un ejemplo más civilizado poder ganar adeptos. Si es eso lo que quieren.

Censurar públicamente a los políticos no debe ser un deporte, sino un arte

06 diciembre 2007

Contra esta Constitucióon

Permítanme los lectores que repita en esta ocasión algunos de los argumentos que ya en años anteriores defendí en los diversos periódicos donde se publica mi columna: Yo estoy contra esta Constitución, no me gusta, no la quiero, la rechazo.

Nació la Constitución hace veintinueve años, en un momento histórico determinado y con unos condicionantes que ahora se han demostrado como un lastre para la convivencia de los españoles. Para su nacimiento fue necesario un gran consenso que se pretendió alcanzara a todos los partidos. Para ello el Estado, representado fundamentalmente por gentes de UCD y del PSOE, hizo un gran esfuerzo por contentar a los partidos nacionalistas, sólo el PNV quedó fuera del acuerdo final porque pretendía que sus derechos históricos, los supuestos derechos históricos del pueblo vasco, quedaran por encima de la norma que nos iba a cobijar a todos.

En aras de ese consenso el Estado accedió a muchas de las demandas de CiU y PNV. Una de las condiciones que éstos pidieron fue que Castilla desapareciera como ente autonómico. No les convenía una Castilla central, con el potencial económico de Madrid, con numerosas provincias, lo que significaba muchos diputados y senadores, y una enorme extensión de kilómetros. Castilla asustó a quienes veían en ella un rival y una oposición centralista y tal vez centrípeta a sus planes centrífugos.

Y España cedió. Se fraccionó a Castilla y se la dividió en varias provincias. Se inventó una artificial Castilla- La Mancha (¿Y por qué no una Castilla-La Tierra de Campos o Castilla-La Alcarria?), se separó a Madrid (¿Pero si Madrid no es Castilla, entonces qué es?) y se inventó ese bodrio monumental llamado Castilla y León. Todos los interesados recuerdan aquellas palabras de Martín villa: “Castilla y León tienen que formar una Comunidad autónoma por intereses superiores” dijo el leonés. ¿Intereses de quién?

Ya de paso Cantabria, que tradicionalmente había sido el puerto de Castilla y que comparte Historia y Geografía económica y humana con la meseta, y La Rioja, donde nació hace más de mil años este idioma que no se llama “riojano” sino castellano, quedaron apartadas del tronco común.

Así obtuvieron catalanistas y vasquistas una Castilla “desaparecida en combate”, que ni pincha ni corta en una España cada vez más a la medida de los nacionalistas, que dirigen, programan y deciden las inversiones del Estado y determinan cuáles y cómo deben ser las leyes que, sin embargo, nos afectan a todos. Castilla, la madre de España, no pinta nada, carece de influencia, es permanentemente ninguneada por su hija, que le vuelve la espalda y se desentiende de sus problemas, despoblación, desindustrialización, desertización, abandono, envejecimiento…

España y su Constitución tienen la culpa, la organización del Estado debe cambiar, no se puede cerrar así el mapa autonómico, Castilla no puede pagar los errores de otros ni puede ser el precio para incorporar a la Constitución a los nacionalistas. ¿Por qué no existe Castilla mientras existen Galicia, Extremadura, Cataluña o Andalucía? ¿A quién no le interesa? Desde luego le debería interesar a España, que hallaría en Castilla un aliado sin encontrar ninguno de los problemas que le plantean en otros lugares. Y que nunca hay manera de apaciguar, ni siquiera con el sacrificio de la madre de España.

Una Constitución que bendice una situación tan injusta no puede ser mi Constitución.

04 diciembre 2007

Escenas de matimonio

Conste que por una vez he visto una obra de ficción española. Es posible que me equivoque, pero la última vez que seguí una serie española de televisión fue cuando…, no, no, prefiero no decirlo. Si seré antiguo. Pues ahora he visto seis o siete episodios, nunca completos, de Escenas de Matrimonio.

Hay ocasiones en que la tele no “echa” sino que “expulsa” determinados programas. No comprendo cómo la censura (llamémosla de otra forma si se quiere ser políticamente correcto, pero deberíamos cuidar extremadamente lo que se expulsa por la tele) permite que se pase cada noche esta colección de irritantes, burdas y exageradamente ásperas desavenencias familiares, capaces de sacar de sus casillas al más educado y flemático lord inglés. Hacer humor con el insulto, el desprecio y la ofensa es tan fácil que da vergüenza ajena imaginar cómo se ganan el pan los guionistas de esta serie.

No sólo estoy hablando del mal gusto de convertir en cotidiano espectáculo televisivo las peleas, por muy ficticias que sean, de varias parejas, no sólo me refiero a reírse de graves y continuadas escenas de agresiones verbales conyugales, no sólo me refiero al absurdo hecho de banalizar, noche tras noche, el insulto, la discordia, la ofensa, la irritación, el enfrentamiento, el desprecio como método de relación dentro de la pareja.

El pésimo gusto, la zafiedad y la nula educación del espectador español eran ya plenamente conocidos de la experiencia de los autores, así que el éxito de una serie como ésta estaba garantizado incluso antes de diseñar el decorado. Estoy firmemente convencido de que si en una escena uno de los actores (o actrices, como me pediría puntualizar un amigo progre que tengo) le tirara un plato a la cabeza del otro (o de la otra, conste) el “share” subiría varios puntos, para regocijo de las empresas dueñas de Telecinco. No digamos si hubiera… algo más…

Muy digno no parece. Varios millones de brutos espectadores han convertido en espectáculo colectivo que un señor y una señora (después de cuarenta años de matrimonio, lo que debería de ser un agravante) se manden a la mierda o se deseen la muerte para poder heredar. Y nos reímos, qué cómico. Y decimos “Qué bueno”. Todas las noches se reúne media España delante de la tele para ver peleas. Barriobajeras. Matrimoniales. Matrimoniales barriobajeras. ¿Pues qué se puede decir de los espectadores?

Todo eso ya sería grave por sí solo. Irresponsable. Grotesco. Zarrapastroso. Pero que esto sea la forma de relajarse de los ciudadanos en épocas de tan alta sensibilidad social hacia el problema de la violencia doméstica (me niego a decir “violencia de género”: las personas tenemos sexo, no género, como las palabras) escapa a mi comprensión y retrata magnífica, detallada y repetidamente al espectador medio y su nivel cultural. Casposo y troglodita.

No comprendo que la sociedad tolere en silencio estas mamarrachadas impropias de un país que se pretende moderno y adelantado. Resulta absurdo que no se perciba esta situación de grave violencia y de enorme tensión familiar, como antesala, preparación y fomento de reyertas domésticas más graves y que tanto se intenta combatir. No comprendo dónde se meten las asociaciones de feministas, dónde están los líderes sociales, los sindicatos, los partidos, las diputadas y toda esa cohorte de zarandillos que ha hecho de gallear ante este tipo de cosas su sistema de vida. Aquí tienen partidos y asociaciones progres un buen “corte” si quieren modernizar España. Aquí tienen los partidos conservadores un buen nicho de votos si quieren ganarle a los progres en su propio terreno.

No pretendo que las televisiones nos pongan todas las noches documentales sobre la cebras del Serengueti o sobre los gorilas de montaña, aunque, ¿por qué no?, si lo que queremos es ir relajándonos para “pillar” la cama no sería una mala idea. Yo me duermo muchos documentales.

Y dicen que es una comedia. Sugiero la creación de una asociación de afectados.

03 diciembre 2007

¿Y si ANV condenara los atentados?

Existe un empeño que no entiendo. Parece ser que el condenar o no condenar este último atentado de ETA puede ser significativo de cara a la posible ilegalización de ANV. Concretamente Pérez Rubalcaba ha dicho en la SER: “Con cada no condena de un atentado estamos más cerca de la ilegalización de ANV”. Aparte la pésima sintaxis que nos demuestra el cultísimo ex ministro de Educación y Ciencia (¿Qué es una “no condena”?) No entiendo que sea ésa la frontera que los socios de ETA no deban traspasar.

Es algo que se viene repitiendo desde los tiempos de HB. ¿Condenar o condenar? ¿Pero de qué vale que mañana salga una militanta (les regalo la palabra al de la sintaxis de antes y a la esposa de Felipe González, que dijo aquello de “jóvenas”) de ANV, concejala en cualquier pueblo del Gohierri, y nos diga que no aprueban las “acciones” de ETA? Pongamos que en un rapto de sentido común incluso hable de “asesinos” y llegue a pronunciar la palabra “condenamos”. ¿Es que a ETA le iba a importar? ¿A los cientos de miles de seguidores de ETA y HB les iba a afectar? Ya veo a las chicas del Partido Comunista de las Tierras vascas partiéndose de risa en el Parlamento vasco…

Oiga, que con tal de que no nos ilegalicen decimos lo que sea, qué más da... para lo que iba a servir… Seguro que ETA se echa a temblar…

Por otra parte, una vez que las negociaciones con los asesinos fracasaron, el daño ya está hecho, con sus concejales en los ayuntamientos, recibiendo toda la información que deseen sobre todo lo que se mueva en los respectivos pueblos….

02 diciembre 2007

Capbreton: Unos pobres diablos novatos e inocentes

ETA ha vuelto a matar y todos los ciudadanos hemos temblado y recordado tiempos de tormentas y tormento. Cuando el plomo era habitual en nuestros desayunos. Y sin embargo hasta hoy todo era posible en la política contra ETA. Por más veces que los asesinos habían buscado la muerte y la destrucción no había ningún muerto sobre la mesa de conversaciones. Si exceptuamos los dos ecuatorianos que Zapatero había amortizado tan rápidamente. Quizá porque eran extranjeros. Quizá porque ETA no buscaba su muerte. Y sin embargo hasta hoy todo era posible en la política contra ETA.

Ahora ya hay dos víctimas, ya hay dos familias llorando, probablemente haya dos mujeres desesperadas y unos hijos asombrados, que no saben lo que ha pasado pero papá ya no va a volver. Ahora ya nada es igual. Nada debe ser igual, no vaya a ser que dentro de nada nos digan que ETA tampoco quería estas víctimas, que la cumbre de la organización de asesinos no había ordenado estos asesinatos. Y nos jurarán ante el sagrado árbol de Guernica que esos chicos eran unos pobres diablos novatos e inocentes que no sabían casi por qué estaban allí. Pero se referirán a los asesinos. Que se pusieron nerviosos y mataron cuando no querían matar. Sin que nadie les mandara. Matar. Ahora ya nada es igual. Nada debe ser igual.

Pero a pesar de todo ello estos disparos en Francia deben marcar un antes y un después. Nada debe volver a ocurrir, nada del enfrentamiento habido en los últimos años al respecto de ETA debe volver a emborronar las primeras planas de los diarios. El acuerdo entre todos los partidos (todos menos PNV, que no tardará en volver a poner “peros” a las detenciones de etarras) debe ser firme y definitivo para ir por ellos.

Es la ocasión de que nuestros líderes nos demuestren que están ahí por algo, que nos hagan ver por qué son líderes (Del inglés: guía, el que va delante, aquel al que los demás siguen), que saben encabezar a un pueblo, su respuesta, su opinión y su fuerza. Hay que llegar a un acuerdo, desterrando el terrorismo como motivo de enfrentamiento. Ambos partidos deben sumirse en una profunda reflexión íntima y realizar una puesta en común de sus pecados. Y sacar las oportunas consecuencias y “meaculpas”.

Dice Zapatero que los autores serán “perseguidos, capturados y pagarán por ello”, algo en lo que hemos empeñado demasiados ministros del interior. Dilapidado, digo. Y sin embargo así debe ser ahora, ya se acabó el tiempo del acuerdo, el tiempo de la cesión y de la concesión. El intento fue bueno. Quizá. Quizá fue demasiado largo, demasiado trabajado y demasiado farragoso. Demasiado tiempo, demasiado empeño y demasiado esfuerzo. Además de que no podía ser era imposible y el Gobierno perdió sobrado tiempo en ello. Y malgastó orgullo inútilmente. El de todos.

Porque ETA ha matado aunque nos vayan a vender que no quería. Pero estos muertos son españoles. Y Guardias civiles. Nada es lo mismo, no todos los muertos son iguales. Al menos para Zapatero. Es la ocasión de que nuestros líderes nos demuestren que están ahí por algo, que nos hagan ver por qué son nuestros líderes (Del inglés: guía, el que va delante, aquel al que los demás siguen).

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