Palencia es una emoción:

28 agosto 2009

La gripe A en Palencia, ¿nadie va a hacer nada?

No sé a ustedes, a mí me duelen los oídos de tanto que nos repiten lo de la famosa gripe. A este paso cuando quiera llegarnos en forma de enfermedades, bajas laborales y centros de salud llenos estaremos curados... de espanto.

Dado que en Palencia hay algunos bares populares por los que jamás parece haber pasado la inspección sanitaria, con sus suelos plagados de papeles, restos de gambas, huesos de aceitunas y suciedad en general, con sus barras exponiendo sus apetitosos productos directamente bajo los alientos, las toses y los virus surtidos del personal consumidor... ¿nadie va a hacer nada? ¿Se le ocurre a alguien mejor forma de trasmisión que las tapas “destapadas”?


Si ya es penoso presenciar como unos consumidores echan el humo de sus cigarrillos, sus respiraciones, su salivilla sobre los huevos duros, empanadillas o pinchos de tortilla que otros van a consumir poco después... la que se nos avecina con esto otros puede ser épico.

Ah, que nadie se me eche al monte y me meta fuego al blog como si fuese un bosque de propiedad vecinal: la mayoría de los bares serán, muy seguramente, exquisitos en sus medidas de higiene.

Todos no, a ellos me refiero exclusivamente, claro.

27 agosto 2009

¿Se puede dimitir de ser español?

Cuesta mantener la confianza en el Estado de Derecho, titula algún periódico esta calurosa tarde agosteña. Sin seguir leyendo ya sabríamos todos de qué se trata. Cuando debería ser al revés, cuando precisamente este Estado nunca debería ser sospechoso a priori, cuando el Estado está para infundir confianza a los ciudadanos. Y sin embargo...

Y sin embargo estamos asistiendo a un espectáculo propio de una república bananera en vez de un Estado moderno, occidental e integrado en una asociación de estados avanzados económica, social y políticamente. Europa, vaya. Quizá los españoles que vivimos el franquismo pensamos inocentemente que el hecho de vivir asociados con Francia, Italia o Alemania nos traspasa como por milagro las cualidades de una democracia asentada. Me temo que sin demasiado esfuerzo los europeos nos pueden ver como los bichos raros de Europa. La democracia no se alcanza por vecindad, no se contagia como la gripe ¿Pero desde 1978 no somos una democracia asentada?

Les estoy hablando de la reacción de algunos políticos catalanes ante la ¿amenaza? de que el Tribunal Constitucional puede darles un sartenazo en las narices. Cabe esperar retos al Estado de gentes marginales y automarginadas como Carod Rovira. Pero ¿cómo esperarlos de demócratas serios como los de CiU? ¿Y del primero de los catalanes, el representante del propio Estado en Cataluña? ¿Es la nuestra una democracia asentada cuando nuestros más nombrados representantes se plantean burlar las decisiones de los Tribunales de Justicia? ¿Podré yo hacer lo mismo cuando la sentencia de un tribunal no me guste?

Al común de los españoles le molesta que estos hombres se crean por encima del bien y del mal, se crean por encima de los tribunales, por encima de la Justicia. Es la España del “usted no sabe con quien está hablando”, que perdura entre nosotros por encima de sistemas políticos. Aún me acuerdo de una política catalana dirigiéndose así a los incautos policías que pretendían colocarle una multa. Lo de sentirse por encima del bien y del mal, por encima de los poderes centrales, es algo que a los políticos autónomos les pone como una moto. Y no hablo de nadie sospechoso de independentismo o soberanismo ni mandangas semejantes, no. Lo han hecho todos. O casi todos. por ejemplo el gobierno de Madrid retando al gobierno central al respecto de la ley antitabaco.

No, no es lo mismo un tema que el otro, ciertamente, ni pretendo equipararlos, sólo pretendía recordar de todo hay en la viña del Señor y que políticos banales, poco serios y poco dignos de confianza los hay en todas las regiones. Sin embargo que el presidente de la Generalitat plantee enfrentarse al Estado, al Gobierno de todos y a su propio partido (Sí, ya sé que no es su partido, pero sí lo es) por un tema tan trascendente como el actual debería hacer que nos lleváramos todos las manos a la cabeza y replantearnos con seriedad si merece la pena votar, obedecer las leyes y pagar a la Hacienda de un Estado como el presente. ¿Se puede dimitir de ser español? Habrá cola, sospecho.

De todo ello lo que más me llama la atención es el silencio de los corderos del gobierno. Y del partido del Gobierno también. Nadie del Gobierno ha salido para recordarle a quien sea menester que en un Estado de Derecho hay que obedecer por “guirnaldas inguinales” a los jueces. Nadie del PSOE ha salido con contundencia a poner en su sitio a sus “hermanos” del PSC. Silencio. Entreguismo. Calla, calla, que no se nos note que estamos asustados. Sólo su representante en el Parlamento ha dedicado unos huidizos minutos a defender la lógica y la razón. ¿Dónde está Zapatero, dónde la locuacidad de José Blanco, dónde el sarcasmo habitual de la Vicepresidenta? ¿En Doñana, en las playas, en las montañas no hay micrófonos, no hay periodistas? Mientras nuestros máximos líderes callan (¿Se acuerdan de aquel prolongadísimo silencio de Aznar entrevistado en directo por Luis del Olmo?), los españoles nos preguntamos si la nuestra es una democracia asentada cuando algunos de nuestros más nombrados representantes se plantean burlar las decisiones de los Tribunales de Justicia

¿Podré yo hacer lo mismo cuando la sentencia de un tribunal no me guste?

25 agosto 2009

Por la supresión del Tribunal Constitucional

El tema que puede hacer temblar el Estado, o al menos así debería ser, será el fallo del TC sobre el estatuto catalán. Los catalanistas, desde ERC hasta los sectores más soberanistas del PSC, se abrogan la representación de todo el pueblo catalán. Cataluña es... lo que ellos digan, lo que ellos señalen. Los demás no cuentan, a callar. Y sin embargo no les falta lógica, ante la falta de reacción habitual de la inmensa mayoría de catalanes manda más el que más chifle, claro.

Algunos sectores nacionalistas, adivinando el futuro, nos están avisando de que sólo aceptarán el fallo si es a su favor. Otro fallo no les vale, no lo van a acatar, toma valores democráticos, caramba. Incluso nos han avisado de que hay que hacer manifestaciones preventivas (¡¡¡ !!!), de que hay que presionar al Tribunal Constitucional. Alguno de estos demócratas de cartón piedra, en un exceso de populacherismo al estilo venezolano, nos avisa de que lo que diga un referéndum popular (aquel referéndum en el que Cataluña prefirió irse a la playa en vez de irse a la urna) debe imponerse al TC y a la misma Constitución Española... En caso contrario se avecinará un problema para las relaciones "entre España y Cataluña" (¡¡ !!) Estilo Chávez de democracia, vaya: O sale lo que yo diga o me impongo por cataplines y rompo la baraja. Pregunta: ¿Entonces para qué queremos un tribunal de ningún tipo? Suprimámoslo: ¡¡Les preguntamos a los nacionalistas catalanes y sanseacabó!! Suprimamos la Constitución española y acabamos antes.

¿Pero y si el fallo es a favor de los intereses catalanistas? (Llamo la atención de los lectores para no confundir catalanes y catalanistas: El catalanismo es una opción política tan criticable como la contraria) ¿Qué pasa con temas como la financiación autonómica que se pacta con una región autónoma y a las demás se les obliga a tragar lo que se ha pactado SOLAMENTE con esa región? ¿Por qué a los demás se les impone algo que se ha pactado previamente con un exclusivo sector? ¿Tragarán silenciosa y sumisamente las autonomías socialistas? El PSOE se ha metido en un lío en su torpe, turbia y tramposa relación con el PSC (¿Se acuerdan cuando el PSOE "asumió" al PSC y su deuda?) y ya de paso nos mete en un lío a todos.

Alguien debería explicar por qué España da este trato preferencial a Cataluña (Habría que hablar, pero ése es otro tema, de los privilegios económicos vascos y navarros) y no a Castilla y Aragón que fueron quienes la parieron. ¿Por qué no existe una autonomía que se llame "Cataluña y Valencia" o "Cataluña y Aragón" y sin embargo existe "Castilla y León"? ¿Qué supina tontería es esa de "Castilla-La Mancha? ¿Por qué no se inventaron una Castilla-La Tierra de Campos? ¿Por qué no existe "Castilla" sin más? ¿A quién le daba miedo una autonomía castellana con 17 provincias cargadas de población, senadores y diputados? ¿Por qué Martín-Villa dijo en su momento "Castilla y León tienen que formar una sola región por intereses superiores"?

Piense el lector unos instantes: ¿A qué sector político de aquel momento no le interesaba la existencia de una Castilla central, poblada y fuerte, quiénes salían beneficiados de la partición de Castilla?
Unas preguntas más:
¿Madrid no es Castilla?
¿Cuenca, Guadalajara, Toledo no son Castilla?
¿En qué provincia-autonomía actual nació este idioma que estamos utilizando? ¡Y sin embargo se llama “castellano”!
¿Saben qué ciudad ha sido durante siglos el puerto de Castilla? Joé, pues de pronto dejó de ser Castilla. Y es que a algunos les interesaba más ser cabeza de ratón. Pobricos.

España puede estar ante un problema grave con el fallo del Tribunal Constitucional. A algunos sólo les vale si es el que ellos quieren, con lo que les va el enfrentamiento, con lo que les gusta el victimismo. El más infeliz ZapaHuero se comprometió, comprometiéndonos a todos, a “aceptar lo que salga de Cataluña” ¡Qué ingenuidad más ruinosa, con el rendimiento que algunos le sacan a la política de enfrentamiento. Qué sublime candor. ¡Qué políticos!

23 agosto 2009

Sustituir a este gobierno

Sustituir a este gobierno de promesa fácil empieza a ser urgente; a lo mejor ni siquiera a todo el gobierno, quizá baste con sustituir al rey de la improvisación y la radicalidad, ZapaHuero. No obstante ésa es una misión imposible dado el funcionamiento de los partidos políticos españoles, bloques monolíticos en los que el que se mueve no sale en la foto, faltos de la misma democracia interna de la que se llenan la boca predicando. La solución más factible, aún imposible en este momento, pasa por unas elecciones generales en las que la oposición retome el poder.

Pero esa es una opción que aún circula a años luz de la realidad; un partido sin líder, sin iniciativa, sin más estrategia que no molestar, que el “que no se nos note”. Y rodeado de acusaciones de corrupción, de asuntos poco claros, de negocietes, de amiguetes a los que queremos “un huevo” y espías a gogó. Espías “hacia dentro”. La ineptitud al poder. Bueno, a la oposición. O al poder de la oposición, vaya. Alguna vez he escrito que la culpa de que nos gobierne este PSOE la tiene este PP. A las encuestas me remito.

Sustituir a este gobierno que regala teles de pago a sus amiguetes (no entiendo qué relación hay entre socialismo y tele codificada, entre PSOE y fútbol de pago), que nos avisa de subida de impuestos tras despilfarrar miles de millones en fuegos artificiales, empieza a ser urgente, aunque a lo peor no bastaba y habría que sustituir a esta España. Claro que para ello habría que sustituir a esta oposición permanentemente rodeada de asuntos poco claros. Iba a escribir que por qué le gustaba tanto el dinero a la derecha pero es que hay gustos que unen a los mayores enemigos y de pronto me han venido a la cabeza unos cuantos pijos progres con las manos manchadas. Así no hay quien progrese, así no hay quien avance, así no hay quien cambie de gobierno si todo da igual. Si todos dan igual.

Palma Arena, claro. Así no hay quien haga oposición, así no hay quien gane ni al tute. Volvemos a la suposición de la factura falsa, a las adjudicaciones sin concurso, a los contratos por debajo de los 12000 euros para evitar la debida publicidad. Volvemos a supuestos contratos inflados, volvemos a la supuesta financiación irregular de los partido, volvemos, siempre supuestamente, faltaría más, al dinero negro, a las cuentas opacas. ¿Pero es que no se dan cuenta los administradores de que siempre, más tarde o más temprano, los pillan? ¿No se dan cuenta de que con el tiempo están disparando a la línea de flotación de su propio partido? Si estos son los nacionalistas españoles serán nacionalistas muy torpes que no se dan cuenta del daño que le están haciendo a la sociedad.

No sé cuál será la estrategia de Rajoy con este nuevo asunto sucio, hay que suponer que una vez más se dedique a ver y callar, a esperar resignadamente a que la tormenta pase, sin hacer nada, sin encabezar la regeneración de su partido, aceptando silenciosa y mansamente el peso de los hechos.

Ya digo, sustituir a esta oposición empieza a ser urgente. Aunque sólo sea para que no nos dirija este gobierno.

21 agosto 2009

España es un país de HP

La primera cosa que recuerdo haber escrito es una redacción sobre la rueda. Yo tenía diez años y gané el concurso del cole en el que estaba. Posteriormente, un par de días, empecé a escribir mi primera novela. No pasó de las cuatro o cinco líneas y trataba de una diligencia que en una noche oscura bajaba a toda velocidad por un valle. No había decidido si iba a ser una del oeste o una de caballeros, la diligencia, o el carruaje, se prestaba a las dos cosas.

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Si les cuento esto es para contarles que la primera razón por la que escribo es porque me gusta, me divierte y me relaja. Y a veces me desahoga. Lo primero que publiqué en un periódico, hace ya quince años, fue un desahogo. Será que los desahogos relajan. Desde entonces siempre he escrito por estas razones. La escritura me producía placer como a otros se lo provoca el tabaco o una copa en una atestada discoteca un sábado por la noche. En su lugar yo escribo, es más barato.

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Empecé a escribir de política cuando no se me ocurrían otras cosas, desempolvar mi manera de ver la vida me parecía un acto de impudicia, de desnudo integral anímico. Reconozco que es un recurso fácil, los lectores son más agradecidos y entregados que cuando me meto con las rancias costumbres hispanas del hombre vacacionante, del hombre televidente o del padre maleducador. Simples ejemplos ya muy gastados en estos quince años dedicados a la prensa. Es mucho más costoso encontrar aquello que tanto me gustaba antes, un aspecto social rechazable, criticable y sin embargo extendido. Y al lector le mueve menos. Y provoca menos elogios y críticas, que es lo que me va.

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Reconozco que escribir de política es fácil y gratificante una vez que vences los miedos y el pudor. Al mismo tiempo, como ya he dicho, desembuchas tu alma y sueltas la mala leche, a veces revestida de ironía, a veces “a pelo”, que las situaciones por las que va atravesando España te provocan. Y además, mea culpa, mea culpa, en los últimos tiempos escribo para provocar a algunos lectores y reírme de ello. España es un país de Hinchas Políticos, de personas que depositan ciegamente toda su capacidad intelectual, todo su poder de análisis y de análisis en un líder y en un partido. Ay de ti como oses criticarlos. No vale nada de lo que digas como no sea un encendido elogio o al menos una aceptación sin discusión de sus principios ideológicos. Si el hincha político es alguien cercano a ti te persigue en el autobús, en el trabajo y en casa y no parará hasta convencerte de sus ideas. Cosa que nunca consigue, claro.

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Ya digo que en los últimos tiempos escribo en determinadas ocasiones para provocar sus iras, las cartas al director de los periódicos de papel en los que colaboro así lo atestiguan, las intervenciones de algunos posteadores de mis blogs (más hace meses que últimamente) demuestran que lo suelo conseguir, oportunidad de la que disfruto incluso anticipadamente, imaginando las burradas que van a decir unos y otros HP. Lo triste, lo negativo, lo lamentable es que escribas y a nadie le importe. Ay de ti como llegue ese día.

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Lo malo de los HP es que son HP a tiempo total, sin descanso, sin un intermedio para la publicidad que aprovechar para hacer un pis y una reflexión. Que de esto, reflexión, es de lo que más suelen carecer los HP, lo que les lleva a considerarte un enemigo irreconciliable al que batir en su propio terreno. Pobres, nunca observan aquellos artículos en los que vuelcas tu libertad y criticas a los otros. Las críticas a los otros pasan siempre desapercibidas, ¿por qué?, sólo perciben como heridas sangrantes y dolorosas las críticas que realizas a los suyos, no parecen tomar nota de los reproches que haces a los otros, lo que les lleva a la irritación, irritación que en ocasiones llevan al terreno personal. Pobres, ya digo.

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En centenares de trabajos llevo publicadas decenas de críticas a la colaboración, injusta, cruel y muchas cosas más en la guerra de Irak; he criticado la falta de iniciativa del PP, sus asuntos turbios de Valencia y Mallorca. Sus tejemanejes vergonzosos de los “autoespionajes” en Madrid. Pero también he apoyado las negociaciones de ZP con ETA, alabando su derecho y la oportunidad de intentar lo mismo que habían intentado otros presidentes. A los HP del PSOE les parece poco o nada, no parecen haber tomado nota de ello.

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A los HP del PP no les parece suficiente las críticas a la prolongación innecesaria de aquellas conversaciones tras las bombas de Barajas, no les importa las críticas a la improvisada política económica de ZP y sus parches para salir de esta crisis; los HP del PP nunca tendrán en cuenta las críticas a ZapaHuero o a ZapaCero ni las críticas a los Zapacejistas artísticos y sus pretensiones adoctrinadoras. Los HP del PP nunca tomarán nota de la amargura de mis críticas a las chorradas solemnes que han coleccionado algunos ministros, el tal Bermejo y la tal Bibiana de modo sobresaliente.

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Reconozco que me divierto provocando a unos y a otros, la parte más divertida del paisanaje nacional la forman los HP, todos exigen tu claudicación mental, tu entrega, tu sumisión, tu sometimiento, tu resignación.

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Van de culo, lo bien que me lo paso con ellos.

19 agosto 2009

Marta Domínguez Azpeleta

Los palentinos estamos de enhorabuena, Marta ha vuelto a demostrar lo que vale y que tiene un empeño sobresaliente para conseguir sus objetivos. Los que la vemos entrenar por nuestra calles sabemos que vemos entrenar a una atleta de élite, a una atleta de envidia.
Es algo que sólo pasa en una ciudad pequeña, o al menos es mucho más fácil que te suceda en una ciudad pequeña, vas a comprar cuarto y mitad y te encuentras a la campeona del mundo que pasa a tu lado como una exhalación, te sonríe y te dice adiós, melena al viento. O vienes o vas a tu paseo matutino a la orilla del río y ves a una campeona del mundo sacando brillo al coche. Es lo que tiene una ciudad pequeña, que vas paseando al perro y te cruzas con Marta Domínguez Azpeleta, campeona del mundo. Fermín, al que tengo bien entrenado, saluda alegre y está apunto de hacerle una reverencia.
No he podido ver su carrera, me pasa con el verano, que se te acumulan obligaciones y compromisos fuera de casa, pero me he hartado de ver las repeticiones de su esprin, déjenme escribirlo así, de su sonrisa y de su eterna cinta rosa. Y de su rostro satisfecho. Dice que es cabezona y que cuando se empeña en algo lo consigue. Y lo ha conseguido, porque se ha empeñado, se lo ha currado y se ha salido con la suya.
Y habiendo dejado claro lo orgulloso que me siento de ser su vecino, sólo una pregunta, sólo una cosa, ¿por qué los periodistas españoles aluden a los deportistas catalanes como “los deportistas catalanes”, a los deportistas vascos como “los deportistas vascos” y cuando hablan de Marta hablan siempre de la deportista “palentina”? ¿No van a decir nunca “la deportista castellana”? O al menos no van a decir nunca ese horrendo gentilicio, falto de la más elemental sintaxis, “la atleta castellano y leonesa?
Quizá no debería preguntar determinadas cosas, que nuestros políticos hablan siempre de Castilleón, en ese peregrino y estúpido taquilenguaje que les caracteriza, y de ahí... ¿qué gentilicio sacamos?

Atención, este artículo ya tiene algún tiempo, quizá usted está buscando un artículo de mayor actualidad. Pinche aquí, seguramente es esto lo que está buscando. P de Hoyos

16 agosto 2009

MASTURBACIÓN, MASTURBACIÓN, MASTURBACIÓN

Menos mal que la Junta de Andalucía guarda nuestros intereses, qué iba a ser de nosotros, especialmente de los andaluces, si no tuviéramos a estos encargados de velar por nuestro bienestar. Gracias a Dios, y ustedes perdonen por esta alusión religiosa tan inapropiada, el PSOE de Andalucía sabe qué tiene que hacer, cómo tiene que legislar, cómo tiene que conducir esta sociedad nuestra para que seamos mejores y más felices. El PSOE sabe por qué fue elegido por los andaluces, conoce cómo satisfacer las necesidades de su pueblo y cuál fue el último motivo, la más recóndita razón, por la que el votante andaluz eligió a los socialistas.

Nada de acabar con el paro, nada de promocionar a los parias de la Tierra, nada de facilitar la jubilación a los trabajadores más esforzados. Nada de erradicar el analfabetismo, nada de impedir definitivamente las agresiones a las mujeres. Nada de subir los sueldos, nada de bajar los impuestos, nada de promocionar la igualdad entre los ciudadanos. Nada de acabar con los desequilibrios sociales, nada de redistribuir la riqueza, nada de alcanzar los más elevados marcadores de desarrollo europeo.

Nada de eso; hombre, también a ello se están dedicando los socialistas andaluces, ay, qué afortunados somos teniéndolos, pero eso es pecata minuta; donde se distinguen, donde dan muestra de su entrega al pueblo, donde dejan patente sus dotes sociales, donde demuestran su ingenio, donde dan lo mejor de sí mismos es en temas sexuales. Qué sería del socialismo moderno sin guías sexuales, sin masturbación (de momento sólo femenina y optativa, no como con los médicos que se verán obligados a practicar abortos, Caamaño dixit), sin homosexuales, sin abortos a los dieciséis. Qué sería del PSOE sin la liberación sexual. Eso sí que es lucha de clases, eso sí que es defender al proletariado, eso sí que es promoción de la mujer, eso sí que es progresismo. El sexo por bandera, el sexo por barricada que derribar, el sexo a las urnas, sexo es socialismo, abajo los carcas, vota PSOE.

Qué habría sido de tartessos y de fenicios, qué habría sido de romanos, godos y árabes si hubieran conocido a los socialistas andaluces, qué gigantescas alturas habrían podido alcanzar sus cultísimas civilizaciones si hubieran contado con la guía de la autosatisfacción sexual femenina, cómo habrán podido sobrevivir las mujeres de tan cultos y desarrollados pueblos sin la guía socialista hacia el nirvana. Mira que alcanzaron altísimas cotas de desarrollo, mira que alcanzaron progreso y poder. Y sin los socialistas, coño, qué extraño. Dónde podrían haber llegado tan gigantescas civilizaciones de haber contado entre sus filas con Griñán y con la Consejera de Igualdad y Bienestar social, Doña Micaela Navarro Garzón.

Ahora ya sólo nos falta saber qué empresa, qué empresario, qué socialista, se ha beneficiado, justa y democráticamente, de tamaña inversión “cultural”, de tan genial guía para la..., para la... ¿Igualdad y Bienestar social?

Qué país, joder, qué país.

15 agosto 2009

Un mes sin cambiarse de calzoncillos

A veces me pregunto si avanzamos. Si avanzamos hacia delante, quiero decir. Porque avanzar hacia atrás se llama de otra forma. La cuestión es si empleamos todos los recursos necesarios en progresar. Si no perdemos el tiempo. Si no nos perdemos jugando con humo. Si no usamos un rifle de cazar osos para acabar con las molestas moscas estacionales. ¿Empleamos los recursos que tenemos en justa función de las necesidades que tenemos? ¿O nos la cogemos con papel de fumar?

Hay un abogado sevillano que ha planteado ante el Tribunal Constitucional si el Colegio de Abogados de Sevilla puede tener como patrona a la inmaculada Concepción. Que tal hecho, alega, vulnera su libertad religiosa. Aclaremos que los Estatutos del Colegio de Abogados de Sevilla, aprobados en 2004, proclaman que se trata de una institución "aconfesional, si bien por secular tradición tiene como patrona a la Santísima Virgen María en el Misterio de su Concepción Inmaculada".

¿Empleamos los recursos que tenemos en justa función de las necesidades que tenemos? ¿O nos la cogemos con papel de fumar? ¿Queremos ser más papistas que el Papa? ¿O queremos ser más zapateristas que Zapatero? ¿Impide la tradición secular que el señor abogado ejerza su profesión con absoluta libertad? ¿Los abogados católicos, que a lo peor hay más de uno, ejercerían su profesión con absoluta libertad si se quita tal patronazgo? ¿Y si se pone como patronos a dos grandes sevillanos como rey al-Mutamid y su amigo y visir Ibn Ammar? ¿Y si nos dedicamos a trabajar y olvidamos el papel de fumar?

Yo tenía una vez un amigo que una vez me señaló una mancha en la uña de mi dedo meñique izquierdo pero no se cortaba al reconocer que se cambiaba de calzoncillos una vez al mes. O incluso antes si hiciera falta.

14 agosto 2009

Un poco de nacionalismo homosexual, señor Zapatero.

Ando esta noche un tanto “problematizado”, como diría Mafalda. Siempre he pensado que de mayor me gustaría ser como ella. El caso es que ando indeciso entre tres o cuatro noticias a las que referirme, sin conseguir meterle el diente de la crítica ninguna de ellas. O tal vez lo que deseo es escribir sobre qué haría yo si me tocara la primitiva. Yo tenía un amigo que decía que si acertara la quiniela lo primero que haría sería rezar para que nadie se diese cuenta de que no la había echado.


Es que esta semana he jugado por primera vez en muchos meses a la primitiva. Lo que a mí me asusta es la capacidad de pensar de aquellos que confunden “esto” (Sería bueno que todos los columnistas acabásemos llamando “esto” al Gobierno, como antes se decía “este país” en lugar de “España”) …de aquellos que confunden “esto” con un gobierno socialista. Un gobierno socialista nunca le metería un “GOL TV” al obrero patrio. Que a mí me parece que cobrarle al obrero, después de tanto despido y tanto paro, por ver el fútbol tiene poco de socialista. Hoy se me ha ocurrido lo que podría hacer si me tocara la primitiva.

Que yo no me he radicalizado hacia posiciones conservadoras sino que el PSOE se ha radicalizado hacia la vaciedad improvisada desde que está Rodríguez Zapahuero lo demuestra el hecho de que ya no le valiera el apoyo de PRISA. Con Zapa el PSOE necesitaba apoyos más deprisa… o sea, otro multimillonario como Roures dispuesto a solucionar la vida a los obreretes... Éste inventa el capisocialismo. O el sociapitalismo, a elegir. El caso es que España oscila más que nunca entre Roures y Rouco. Hoy se me ha ocurrido lo que podría hacer si me tocara la primitiva. Un velero.

O sea que privatizar la tele es socialismo. Socialismo es honradez, nos vendieron en una ocasión. Entonces Zapaterismo es codificación. Zapacuentismo. Ando indeciso, ya les digo si escribir del GOL privado y codificado que le han metido a PRISA por el ángulo superior de la pantalla o escribir de los médicos a los que el Ministro de ¿Justicia? quiere obligar a realizar abortos aunque no quieran. Tócate el bolo, manolo. Socialismo es libertad. Libertad para elegir la tele de pago y si quieres provocar abortos o provocar abortos. A elegir. Cien años de honradez, para los que ya peinamos canas. O quisiéramos. Hoy se me ha ocurrido lo que podría hacer si me tocara la primitiva. Un velero, silencioso y discreto, para recorrer los fiordos noruegos. Con Misanta y Fermín, mi perro de agua. Que antes que Obama lo tuve yo, cojona con tanto perro de Obama.

También he pensado que podía escribir de los 28810 euretes de curso legal con los que ZapaZerolo va a subvencionar a los gays y lesbianas de Zimbabue. Como si Aquí (¿Se acuerdan cuando “Este país” también se llamaba “Aquí”?) no tuviéramos suficientes maricones. Sí, maricones, que es castellano y no ese estúpido anglicismo de “gays”. Socialismo. Como si “Aquí” no tuviéramos rotondas, aceras de colorines y carriles bici que terminar antes de septiembre. Están convirtiendo Palencia en un carril bici que termina en dos rotondas sin nada en medio. ¿Acaso los homosexuales españoles no tienen derecho a una subvención mayor? Un poco de nacionalismo homosexual, señor Zapatero. O de homosexualismo nacional, qué más da en un país en el que da todo igual. Hoy se me ha ocurrido lo que podría hacer si me tocara la primitiva. Un velero, silencioso y discreto, para recorrer los fiordos noruegos. Con Misanta y Fermín, mi perro de agua. Tres meses al año. Y otros tres entre Chile y Argentina. Tierra del Fuego. Fiordos y glaciares. Ya van seis meses.

Socialismo es tele de pago. Socialismo es Roures. Socialismo es carril bici. Socialismo es rotondas a gogó. Socialismo es subvención a zimbabueses... Por cierto, ¿sabe alguien si entre los curritos de Roures no hay mileuristas? ¿Cuánto es un salario justo para un periodista en el paraíso socialista de un multimillonario? ¿El multimillonario hizo sus millones practicando el socialismo? ¿Va a repartir sus beneficios entre sus empleados? Y empleadas, claro. Y clara. ¿Hay en sus empresas el mismo número de directivos que de directivas? ¿De secretarias que de secretarios? ¿De limpiadoras que de limpiadores? Un velero, silencioso y discreto, para recorrer los fiordos noruegos. Con Misanta y Fermín, mi perro de agua. Tres meses al año. Y otros tres entre Chile y Argentina. Fiordos y glaciares. Ya van seis meses. Y los otros seis, descansando. En un velero por el Mediterráneo. Ah, y que pongan puerto de mar en Verona. Yo pago.

Que no, que mejor hoy no escribo, no se me ocurre nada, ando esta noche un tanto problematizado, como diría Mafalda. Siempr ehe pensado que de mayor me gustaría ser como ella.

12 agosto 2009

La cuerda de presos del PP.

Tiene razón el PP al cabrearse por las fotos de los presos mallorquines. No es casualidad que los encausados salgan de esa guisa al alcance de los objetivos de las cámaras. ¿Cuántos presos vemos cada semana en la sección de sucesos de los periódicos y no salen fotografiados así? Claro, si hablamos de presos de este tipo, no de presos violentos.

A pesar del recuento fotográfico que hoy hacía El País, siempre echando una mano a quien lo necesita, no deja de ser extrañamente anormal ver esas fotografías tan convenientes para el PSOE en estos malos tiempos. Pero hace muy mal, a mi parecer, en echarle culpas nada menos que a Zapahuero y a Rubalcaba. Mucho me temo que ambos tienen otras preocupaciones a las que dedicar su tiempo libre antes que ocuparse de cómo se detiene o no a los acusados. Cargar contra ellos es un exceso propio de la situación, excesiva también, que estamos viviendo.

Lo fácil es pensar que algún funcionario se equivocó, si queremos ser ingenuos, o que alguien, con intenciones políticas e idea de hacer carrera en el escalafón socialista, se encargó de llevar a cabo tan poco civilizada idea. Que se investigue y como ya se ha hecho se pida disculpas. Ahora falta la merecida sanción a quien haya metido tan gravemente la pata.

Dice el PP que hay intencionalidad política en tantas acusaciones escandalosas contra sus militantes. Es posible, es posible; eso es fácil de demostrar con el paso del tiempo, cuando las acusaciones vayan cayendo en saco roto, si es que sucede tal cosa. Ahora lo que le toca al PP es averiguar con urgencia si sus militantes son unos chorizos o no, si tanta repetición de acusaciones allá donde tiene o ha tenido poder, tiene base o no. El refrán castellano dice que si el río suena, agua lleva. Y de momento suena una y otra vez, en un lugar y en otro. Con demasiada frecuencia. El problema puede estar en las acusaciones, pero también en los acusados. Que se dedique el PP a poner en marcha una estrategia de defensa más inteligente y efectiva que la torpe táctica que acaba de llevar a cabo el president valenciano.

Zapahuero me parece un mal político, radical, poco inteligente y dado a la demagogia facilona que los españoles le ríen con la misma facilidad que a Chiquito de la Calzada, pero no es un delincuente ni un tonto solemne para meterse en esos berenjenales delictivos y antidemocráticos, ni merece recibir esas acusaciones propias de pandas barriobajeras.

Por cierto, ¿alguien sabe en qué quedó la historia de la subvención de Chávez a la empresa de la que su hija era apoderada? Por cierto, ¿alguien sabe por qué no se ha vuelto a hablar de ello? Pues eso, coña.

09 agosto 2009

¿Y qué más da si cambia el gobierno?

Andan las Españas peleándose en los pasillos, en el trabajo y en la cola del pescao. Las dos Españas presumen de ser incompatibles y riñen por ver quién es más corrupta. Nefastos ciudadanos de a pie están enfrentados como si fueran políticos al uso. Y ambas Españas quieren lo mejor para la única España, pero no toleran a la otra España. En las calles y plazas, en los patios de colegio y en las asambleas de vecinos. Ambas juegan a “Y tú más”. Qué pena de Españas que se creen políticos en las Cortes.

A mí me dan igual las dos Españas políticas, ninguna me sirve, ni la que está en el gobierno ni la que quiere estar en el gobierno. La España que cuenta es la España que vota y ésa no me gusta. Le basta con el dinero, le basta con la copa del fin de semana, el tabaco americano, el traje de marca, vacaciones en el Caribe. Y sexo, mucho sexo. Donde sea, con quien sea, en cuanto sea. Españas superficiales, artificiales, demenciales. Materiales nada espirituales. ¿Qué más da qué España nos gobierne si ninguna va a cambiar la que tenemos?

Dicen que los farmacéuticos, al menos los catalanes, podrán definirse como objetores a la hora de vender la píldora postcoital. Dicen que lo de que las menores puedan abortar sin permiso de los padres es mero estribo del que el PSOE se bajará para colarnos el resto de la ley abortiva. ¿Y qué más nos da si a las dos Españas les da igual? Es la sociedad lo que hay que cambiar y o no se hace desde el gobierno o no saben o no quieren. O todo.

Andan las dos Españas quejándose indefinidamente de la educación y de que así no vamos a ninguna parte. Pero nadie cambia nada. Ley tras ley, generación tras generación nos estamos demostrando que no sabemos educar a los hijos, que no hay derecho, que no puede ser, que no, que no, pero no salimos de la queja. Como mucho ponemos el acento en la instrucción, que sólo es una parte de la educación. O sea, España material, de nuevo.

Y esto une a las dos Españas enfrentadas. La banalidad, la intrascendencia. Ah, la economía, sólo la economía. O sea, las vacaciones en el Caribe. Ay, Curro, dónde te habrás metido, todo lo demás no importa, qué importa.

07 agosto 2009

El valencianismo de Leire Pajín


Lo siento, hace tiempo que he renunciado a comprender a los partidos políticos, sus dirigentes no son de este mundo, no piensan como los seres humanos, sus procesos mentales me son sistemáticamente velados. Intencionadamente, estoy empezando a creer. Arcanos. Pero la ciudadanía suele seguirlos a pies juntillas. Y votarlos sistemáticamente, indecentemente. Sospechosamente.

Hace más de veinte años que no voto a ningún partido con representación parlamentaria, lo juro. Y juro que no es intencionadamente. O sí. O no sé, pero que no es que me lo haya propuesto, quiero decir. Pero España sigue erre que erre con el voto en ristre para uno o para otro. Júligans, los votantes españoles. Por lo menos. O masoquistas.

Corrupción de corrupciones y todo es corrupción. Una y otra vez. Se acaba una y vuelta a empezar. “Y tú más” se dicen unos y otros. Que lo mío no es nada. Pues anda que lo tuyo… y surgen por las españas, por plazas, calles y parques millones de ciudadanos dispuestos, entregados en alma y vida, a defender a unos y a atacar a otros. Sin que nadie se lo haya pedido. Jesús, qué empeño, qué insistencia. Júligans, ya digo.

Y sin embargo basta escuchar con paciencia y atención los efluvios verbales de los distintos portavoces para que te entren ganas de echar a correr. España es asín, decíamos ayer. Pero el español es pertinaz. Y vota. Casi siempre a los mismos. Inasequibles al desaliento, joé. Hay quien confunde votar con vomitar. Insoportable el ademán.

Unos y otros tienen siempre la defensa de los suyos, hagan lo que hagan. Para unos siempre estará bien. Hagan lo que hagan. Indefectiblemente. Corrupciones incluidas. Sea en Valencia, en Mallorca, en Andalucía o en el feudo de El Pocero. Mafiosos todos, cuando unos, cuando otros. Y ahora los unos, ¿Los Hunos?, se proponen examinar de valencianismo a Leire Pajín. Leire Pajín es un personaje inenarrable, indescriptible, inexplicable. En la empresa privada no habría pasado de aparcacoches. En el PSOE es la jefa. ¡Susórdenes, misargenta! Se le cuadran todos, nadie se arriesga a una mirada suya. Ni yo, tapa, tapa, que no me vea.

El PP ya no sabe dónde se llega. Cuando se le cierra un caso se le abre otro, que no le llega la manta para taparse por todos los lados, vaya. Y ahora se inventa esta solemne tontería del carnet de valencianismo para la Pajín. Pensado, decidido y fabricado para la Pajín. Ay, si a todos nos examinaran de españolismo, “Estepaís” o “Elestadoespañol” se quedaba desierto. Hay que tener ganas de enredar y de hacer el gili para inventarse esto. Ganas de joder. Y querrán convencernos, están queriendo, de que lo hacen por nosotros, por Valencia, por España, por la Humanidad. Payasos de feria de pueblo atrasado de cuando la posguerra. Sólo están demostrando mala leche, ardides impropios de gente noble (no dudo de que la haya en el PP, pero no están en los puestos dirigentes de Valencia), trucos de bruja mala que busca comerse a los niños protagonistas. Que somos nosotros, no la indocta Leire. Aparcacoches.

Con este PP no me extraña que gobierne este PSOE.

España arde en coñas populares

En los momentos en que escribo, precipitadamente, estoy terminando de colocar en mi paladar una mínima botella de vino de Rueda, de ésas tan buenas, excelentes, que te regalan cuando compras el vino que te gusta. Estoy en Garón, ese refugio natural, aún con ayuda artificial, que existe en el corazón del desértico, árido y cuasi estéril Cerrato, comarca en trámite de desaparición que comparten Burgos, Valladolid y Palencia.

El vino está fresco y entra con tremenda facilidad, es de calidad. Llamo la atención del lector sobre algo que ya he dicho: “mínima botella de vino”, que nadie alucine, que veo venir a los rigurosos de siempre. A mi alrededor el silencio es total y el frescor, dentro de lo que cabe dados los niveles de calor que está alcanzando toda España, es reconfortante. Paso la mañana leyendo y oxigenándome, que la brisa aunque no es constante es suficiente. Repaso la prensa a la búsqueda de inspiración, el vino no es precisamente la absenta que bebían los poetas franceses.

España arde; la mitad porque está devorada por los incendios, y la otra mitad arde en fiestas, acabo de encontrarme con anuncios de ferias, fiestas y coñas populares en todos los periódicos (Esperen, voy a rellenar por última vez mi copa. Hay que ver qué espléndidamente bueno es el vino de Rueda, aunque no sea éste el que yo suelo beber domingos y fiestas de guardar. Éste es demasiado seco para mi afrutado gusto.) Que España arde, les decía, bien en fuegos, bien en fiestas. Como quiero hablar de fiestas acabaré pronto con el tema de los incendios: Mecagüen los incendiarios y la madre que los parió. Y punto.

España arde en fiestas, no hay pueblo que no reúna multitudes para festejar al santo patrón. O Patrona, seamos políticamente correctos. Y eso que la España zapateril es laica, pero lo de menos es el santo, lo que importa es la jarana. Hace mucho que rechacé las fiestas de los pueblos. De entrada porque odio las multitudes. De siempre. Mira que me molestan, sea a la salida de misa (Soy bicho raro en esta zapateril España, sea dicho de paso, soy católico, por lo tanto sé que soy gilipollas o bicho raro. Que se jodan aquellos a los que no les guste) o a la salida de esos conciertos de órganos que la Diputación organiza en los grandiosos, maravillosos, excepcionales, únicos, geniales órganos de Tierra de Campos, ay, si otros los tuvieran, lo que tendríamos que aguantar su presencia en radio y televisión. Que no, que prefiero la soledad de quien conmigo va y de quien consigo mismo tiene bastante. Y Misanta.

Debe ser el paso de los años, cada vez me gustan menos algunos, y subrayo el indefinido, de mis semejantes. Me acuerdo de las multitudes que solía frecuentar cuando era joven, aunque tenía la disculpa de la edad y de la inconsciencia tanto del momento festivo como del momento histórico. Las fiestas de los pueblos me repelen, me estoy haciendo anciano, más de ánimo que de edad, y rechazo las multitudes malolientes, maleducadas y alcohólicas que frecuentan ferias populares, qué alboroto, otro perrito piloto, como antes frecuentaban ferias ganaderas, la vaca preñada para que el que dé más.

Quizá me gusta España porque no me gustan los españoles (O porque no me guste yo, que no me gusto, cosa que me preocupa entre nada y cero zapatero). Quizá es que no he encontrado los compañeros de viaje vital, ésos que aparte de la propia familia te acompañan en tu singladura por este terrenal mundo, que egoístamente me interesaran.

Quizá es que soy demasiado egoísta, quizá es que soy demasiado interesado. Pero paso de las fiestas de los pueblos, hasta de las del mío. Hace años tuve la mala puntería de presentar un libro justo cuando se iniciaban las fiestas de Venta de Baños. Acudieron los incondicionales y el padre de la alcaldesa, joder, qué puntería.

Ya he perdido la cuenta de los años que hace que no voy a las fiestas de mi pueblo. O de otro, qué más da. O de la capi. Eso sí, el año pasado me tragué entero el concierto (por qué lo llamamos “concierto”, ¿no sería más lógico decir “recital” y dejar “concierto” para asuntos más graves y eclécticos?) de un grupo juvenil de moda (pasajera y absurda, como todas estas modas) por obligaciones familiares. O sea, la Misantita, por cojones.

El caso es que paso de multitudes, paso de juventudes vocingleras, paso de alborotos, paso de ruidos, canciones de borrachos y de olor a churros de feria. Paso de coches de choque, de tragafuegos y de algodón en rama, salvo que las obligaciones familiares me impongan lo contrario, que me lo imponen. Cuando era joven, ¿no lo soy?, odiaba la España de charanga barriobajera y paseo con pipas por la calle mayor. Hoy, desde la soledad, a veces demasiado interrumpida, de la ermita de Garón y la botella de de Rueda, rechazo la España del siglo XXI. Parte de ella sólo, quiero decir. El aislamiento total, o sea el suicidio social, es la alternativa. Amén.

04 agosto 2009

La España que ya no existe.

Tardes enteras he pasado con Matías detrás de las enormes cristaleras del bar de abajo filosofando sobre la vida e inventando soluciones imposibles a los conflictos de España. Otras veces, dependiendo de las circunstancias, acudo hasta su casa, echamos una pipa, comemos castañas si es la época o patatas en salsa si no lo es, y salimos a tomar el aire cuando la tarde cae. Este verano Matías tiene en casa a la suegra, anciana e impedida de una vida normal por una rotura de cadera. Con ellos he descubierto la España que dejó de existir. O tempora, o mores.

Para sustituir a la España que fue y ya no es están los inmigrantes, especialmente los sudamericanos, supongo. Matías y Susanta, por cuestiones relativas a la salud y al trabajo, han de ausentarse todas las tardes de casa. Imprescindiblemente, indefectiblemente, irremediablemente. Cuando puede, la nieta de Matías se queda con la abuela durante estas cotidianas y prolongadas ausencias. Cuando puede.

Ayer la nieta no podía quedarse, otras razones se lo impedían. El conflicto estaba servido, a ver qué hacían con la suegra de Matías, a ver quién la atendía, a ver quién la cuidaba, a ver cómo se solucionaba el aprieto. La anciana, siempre colaboradora, quiso poner su granito de arena y solucionar el trance con un golpe de tradición. “¿Y no tenéis unos vecinos de toda la vida que pasen a casa y estén conmigo un rato?” A mí me sorprendió la ternura y la ingenuidad de la anciana. Y su lógico desconocimiento de la evolución social de España. Esa España ya no existe.

En España ya no hay vecinos, como mucho hay compañeros de rellano, ya no hay inmediatos en los que depositar tanta confianza, ya no quedan vecinos que acepten tamaña responsabilidad, ya no se sacan las sillas a la puerta de las casas al anochecer, ya no se comentan en corro las noticias del día, ya no se cose en comandita ni se limpian las casas cantando coplas de Antonio Molina. Ya no hay vecinos de los de antes, cuando España era más rural, más ingenua y más buenista. Hemos progresado a una sociedad avanzada, progresista, social y de derecho que ha terminado con los vecinos “de toda la vida”. Ahora los vecinos en un rasgo de generosidad, después de muchos años de escuetos saludos en el ascensor, como mucho acceden a recogerte el buzón mientras estás de vacaciones. Y basta, no vaya a ser que.

Para eso están los emigrantes. Hemos sustituido a los vecinos y a la tía soltera por los inmigrantes que a cambio de una soldada, no siempre muy generosa, hacen las veces del vecino “de toda la vida”. Los emigrantes atienden a nuestros ancianos, los sacan de paseo, los lavan y los alimentan por una soldada. Como corresponde. Hemos progresado a una sociedad avanzada, progresista, social y de derecho que ha necesitado echar mano de otros porque nosotros no nos rebajamos a determinadas cosas. No vaya a ser que. Con lo que yo valgo a ver si ahora voy a tener que hacer favores a estos de enfrente que en quince años no hemos pasado del hola, buenas, qué calor, verdá, usté. A saber quiénes son.

01 agosto 2009

España de garrafón

Hoy las dos Españas vacacionantes se han encontrado en la carretera, una de ida y la otra de vuelta. Las estaciones, los aeropuertos, las gasolineras y las áreas de servicio se han llenado de seres estrafalarios disfrazados de turistas. España se mira al espejo y se reconoce hortera, zafia y barriobajera. España es asín.

Esta noche pasada Juan Español se ha vestido adecuadamente para lo que va a hacer: el gilipollas como tónica general. Se trata de que todo el que nos vea sepa que somos turistas, que somos ricos y poderosos y estamos gastándonos nuestro dinero de vacaciones. Ricos epulones, oiga, que se tiene que notar que nos va bien en la vida y somos gentes de tronío. Se acuerdan de aquel torero que se acostó con Ava Gardner e inmediatamente se tiró de la cama “para contarlo”? Pues eso, a nosotros no nos basta con estar de vacaciones, se tiene que enterar todo aquel que se cruce en la calle con nosotros, tenemos que demostrarlo de la manera más zafia y vulgar.

De vacaciones el español retoma su estado natural, aquel que tiene que abandonar porque durante el trabajo no se puede atender al cliente de cualquier manera, hay que mantener ciertas formas. Ésta es la ocasión de desquitarse. El espíritu vacacionante se viste necesariamente de camiseta de tirantes, se acabó la camisa de vestir que estamos de cachondeo. Necesitamos mostrar los brazos y los hombros, enseñar el vello y lo machotes que somos, que para eso tenemos la camiseta de las ferias del pueblo “Peña el arado, 1997” que nos trae muchos recuerdos. Con nosotros van necesariamente algunos adminículos imprescindibles, convenientemente exhibidos en nuestro cuerpo, gruesa cadena de oro al cuello, móvil en la cintura y cámara en la mano. España es rica y de momento no hay quien se acuerde del ERE con que nos amenazan en la empresa.

Completamos nuestra españolísima imagen vacacionante con barba de tres días, que a ver quién se afeita sin tener que ir a trabajar, y pantalones cortos por debajo de la rodilla como llevaban los gañanes del pueblo de al lado cuando yo era niño, ahora es moda y demuestra que el que los porta es persona muy moderna, culta e incluida perfectamente en el ambiente social de la España del momento.

Las chancletas son aditamento imprescindible, sin chancletas no somos nadie, las chancletas son el elemento más destacable de lo que somos, pura imagen de haraganería y zafiedad, lo que demuestra por dónde circula nuestra patria escala de valores,

El punto final de nuestro cuidado desaliño lo forman los andares. El español vacacionante tiene que andar despacio, moviéndose lenta y pesadamente, balanceando mucho el cuerpo de lado a lado, demostrando lo costoso que es todo para alguien que está de vacaciones.

Y ahora contemplen la imagen en su conjunto y piensen.

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