Palencia es una emoción:

30 junio 2007

Nada es verdad ni mentira, todo depende del informativo que te lo diga

A veces a uno le parece que se ha detenido el tiempo, que los acontecimientos que asoman en la portada de los periódicos o en las entradillas de las televisiones son sucesos mil veces repetidos, casos que ya han ocurrido mucho tiempo atrás, cuando todavía no se te había caído el pelo o la novia de ayer no era la misma novia de mañana.

Cansa. Aburre. Hastía la repetición de sucesos a lo largo de una vida. ¿Cómo se llamaba aquella popular peli en que un periodista se levantaba, vez tras vez, en la misma mañana del mismo día, saludando siempre en el mismo sitio a las mismas personas, repitiendo todas y cada una de sus vivencias hasta que purgó su mala uva? Pues eso, que algún pecado debo estar pagando yo cuando lo más zarrapastroso del mundo en el que vivo parece estar repitiéndose una tras otra vez. Odio la zafiedad de algunos medios de comunicación, odio la simpleza de todos y la vulgaridad de los que protagonizan las portadas. Y zafiedad, simpleza y vulgaridad se repiten a mi alrededor sin pararse a comprobar que la vida me acogota hasta al ahogamiento.

Cuando llega el final de agosto todas las monotemáticas televisiones nos lanzan los mismos avisos publicitarios uno tras otro: colecciones de coleccionables, coleccionables de fascículos, fascículos de camiones, camiones de montar, montar barcos de vela, velas decorativas, decorar casas de muñecas, muñecas de época. Época de tortura que se repite para anunciarnos que llega el invierno, que mejor nos quedemos en casita, entretenidos en nuestras colecciones por piezas, monta que te monta casitas antiguas, ejércitos, aviones y dedales de porcelana. Odio esa temporada a fascículo limpio, me asusta y me acompleja.

Pues eso me pasa actualmente cuando me pongo a leer los periódicos del día y descubro que es, ¡otra vez!, el día del orgullo gay. Oiga, oiga, ¿pero esto no fue la semana pasada? ¿Y hace un mes, tampoco? Y me pasa cada vez que llega la época de vacaciones y la D. G. T. nos dice que las carreteras están llenas y debemos circular con precaución, cuando uno simplemente se conformaría con circular. O me pasa cuando leo en la prensa de hoy mismo que las Spice Girls atacan de nuevo. Óigame, buen hombre, ¿pero estas chavalas (¿chavalas?), a ver que echo cuentas..., no son aquellas de cuando nació mi hija...? Y mi hija tiene..... Que es que además va Chile y condecora a Jesús de Polanco con la Gran Cruz de la Orden al Mérito. ¿Esto no ocurrió ya hace treinta años? ¿Seguro que no me engañan? ¿Esto no es aquello mismo que hacía aquel gallego bajito con gorra de plato que mandaba mucho?

¿Seguro que no “avanzamos” hacia atrás? ¿Seguro que no nos están rebobinando? Que hay extraterrestres con muy mala leche y no sabemos lo que se puede esperar de ellos... Porque una de dos, o el tiempo se ha detenido o retrocedemos a vivir otra vez momentos ya pasados, seguramente porque cometimos algún pecado y no podemos adelantar en el calendario hasta que no reparemos los perniciosos efectos de nuestros nefandos actos. La vida empieza a ser tan repetitiva como una película española actual: mil veces la misma historia de la guerra civil, de la posguerra incivil o del franquismo militar. Y vuelta a empezar.

Aunque a veces, sólo a veces, uno recibe de pronto una bocanada de aire fresco que le vuelve súbitamente a la realidad, un chorro de vitalidad que le reconforta y le anima a soportar mejor este mundo cruel, en el que nada es verdad ni mentira, todo depende del informativo que te lo diga. Y esa inyección de dinamismo vital ha venido en esta ocasión de una presentadora de un informativo, Mika Brzezinski, de la cadena MSNBC, que se negó a dar una noticia de prensa rosa como noticia más importante en la cabecera de su programa. En vez de leerla, la presentadora proporcionó un sencillo ejemplo a sus colegas de la prensa del corazón: introdujo el folio de la noticia en una trituradora.

Y a otra cosa mariposa, y el tiempo se aceleró y de pronto llegamos a la hora de la dignidad.

29 junio 2007

El día del capullo gay

Quiero empezar este trabajo con claridad y contundencia, estoy en contra de la chorrada esta del día del orgullo gay. Es una memez como un templo de grande, algo que rechaza la sociedad en general y que no facilitará que sus problemas sean comprendidos por una mayoritaria parte del pueblo. Si quieren que la gente deje de llamarles “maricones” éste no es el camino.

Pero para desactivar a los lectores que hayan empezado a leer con ganas de cortarme cualquier cosa que les quede a mano empezaré diciendo que no, que no soy homófono ni nada parecido; cálmense, sus señorías que no hay tormenta en vaso de agua. En lo único que vamos a disentir, doy por supuesto, es en lo del matrimonio homosexual. Ustedes me aceptarán, si son demócratas y respetuosos con todas las ideas, que es tan lícito estar a favor como estar en contra de este tipo de... uniones. Yo estoy en contra, creo que a eso no se le debe llamar matrimonio, ustedes me sabrán perdonar, no me insulten mucho, por favor. Hay otras soluciones justas que respeten las voluntades y las equiparen, pongamos que hablamos de cualquier derecho y deber social.

Pero ahí les dejo a ustedes con sus críticas porque no es de eso de lo que iba a hablar y por eso he titulado como he titulado. Me refiero al desfile y a la serie de actos adjuntos que se van a realizar. ¿Realmente es ésa la mejor manera de defender esos derechos que persiguen los homosexuales? ¿Esas burdas exhibiciones de desnudos con pluma y brillantina sirven para reivindicar la realidad, la cotidianidad, de los homosexuales? ¿El derecho, inherente a todo ser humano, a ser respetado se va a ganar con varios litros de purpurina? No me vengan con simplezas, ¿a eso se reduce ser homosexual?

Con chirigotas carnavalescas como ésta no se reivindica la igualdad, el respeto y esa colección de derechos que, por muy escritos que estén en el BOE, no han logrado alcanzar una mayoría de homosexuales serios, honestísimos, trabajadores y discretos (tómese este adjetivo en el mismo sentido en que podría aplicarse a alguien heterosexual) que salen todos los días a trabajar a la dura vida y que en nada se parecen a esas glamorosas barbies bañadas en polvo brillante y maquillaje de Christian Dior.

O a osos metamorfoseados en macarras con chupa de cuero.

28 junio 2007

Y luego dicen que el inmigrante es caro.

Andan Gobierno y Oposición peleándose por el color de la medalla que se ha impuesto a los soldados muertos en el Líbano. Unos están echando los muertos a la cara de los otros. Increíble pero cierto, permítanme el lugar común. El color de una medalla, el color del sectarismo, el color de la manipulación. Pero sobre todo el color de la tristeza, el color de las lágrimas. Y el color de las ausencias.

Porque en el trasfondo de todo está la guerra injusta, cruel, inhumana y atrabiliaria de Irak. Unos la usan para justificarla, para justificarse. Otros... también. Y para defenderse y explicarse. Y atacar a los unos. Ambos las comparan, ambos se creen vencedores de dicha comparación, claro. Y ambos arrojan la comparación con forma de piedra sobre el otro.

Infelices. Siempre se creen poseedores por completo de la verdad completa. Y la redundancia es voluntaria. El sectarismo les lleva a usar el dolor de quienes dan su vida por los demás. Lo que me permite recordar que tres de los que dieron la vida bajo la bandera del ejército español eran inmigrantes. Y luego dicen que el inmigrante es caro.

El PP echa en cara los seis muertos al PSOE, como si fueran los primeros, como si en Irak no hubiera habido, como si estos muertos explicaran, taparan o anularan los de Irak, muertos de todos los colores, de todos los bandos. Pedradas en el ojo de Zapatero, muertos de todas las muertes, muertos de injusticia, muertos de invasión, muertos de bombas, muertos de balas, muertos de hambre. Muertos de muerte, sobre todo.

Y el PSOE dice que a muertos gana el PP, que esta guerra de Líbano es consecuencia de la de Irak. Pedrada en el ojo de Rajoy. ¿Pero es que la guerra de Líbano empezó ayer? ¿Es que falangistas libaneses proisraelíes no mataban libaneses palestinos hace ya una generación? ¿Es que palestinos e israelíes no llevan toda una vida a tiro limpio? ¿Cuántos muertos llevan ya puestos sobre las sucesivas mesas de negociación?

Rajoy insiste en que están en zona de guerra. Zapatero que están en una misión de paz. ¿Alguien cree que realmente discuten por la justicia de una condecoración? ¿Es que alguien cree que discuten por la justicia? Todo por tener razón, no bajarse del burro y ganar una urna más en la primavera que viene. Los soldados están realmente con una misión de la ONU, lo que no pasó en Irak, en una misión de interposición entre enemigos, para evitar una guerra, mientras que en Irak se fue directamente a la guerra, sin ONU ni otra tapadera. ¿Pero si esto no es una acción de guerra qué es? ¿No era así, salvando dos siglos de distancia, como los españoles vencimos a los franceses?

Que dejen a los muertos en paz, se entregue pronto a las familias las compensaciones que tan poco pueden compensar y se callen. Unos y otros.

25 junio 2007

Las culpas de Gara las tiene La Moncloa.

Me repele que Gara, un diario, un director y unos periodistas que “comprenden”, “disculpan” o al menos no condenan la extorsión, los secuestros, los asesinatos ni la violencia de las pandillas juveniles que asolan las calles del País Vasco, tenga la iniciativa que tiene. Me repele que continuamente nos destapen tantas novedades ocultas sobre las negociaciones que mantuvieron el Gobierno, sus representantes, ETA y sus representantes, Batasuna.

Claro que ningún otro periódico tiene las fidelísimas fuentes que estos individuos tienen, nadie tiene una garganta profunda tan directamente informada como los informadores de GaraETA. Así que tenemos que conformarnos con las novedades que estos periodistas indignos nos ofrecen, de ellos vienen una tras otra importantes novedades de cómo, cuándo y dónde se desarrollaron unas conversaciones para las que no estaba autorizado un Gobierno que sólo debía tratar con este “ganao” en condiciones de ausencia de violencia. ¿O no fueron éstas las condiciones que las Cortes le establecieron a Zapatero?

La pregunta que se formula cualquier ciudadano con dos dedos de frente, esos ciudadanos pensantes que tan poco gustan a los Gobiernos, es por qué el Gobierno se limita a dar la callada por respuesta: “El Gobierno no comenta...”, por qué el gobierno no se adelanta y pone todas las cartas, evidentemente “sus” cartas, sobre la mesa.

La Moncloa se equivoca en una estrategia absurda que le está haciendo quedar en mal lugar delante de los españoles, que le acusan de mentir o de callar interesadamente demasiadas cosas, y está dejando en manos de sus mayores enemigos, los enemigos de todos, la información suculenta e interesada de lo que pasó en esos días. Es el Gobierno el que debe decirnos qué líneas rojas no quiso pasar, hacer notar cuáles eran las exigencias de ETA y por qué no se ha cedido a ellas, así como igualmente debe subrayar las contradicciones de una banda asesina a la que la publicidad y la propaganda le gusta más que a un tonto una tiza.

Si Zapatero saliera a la tele pública, las cuatro o cinco de que dispone, admitiendo todo lo que hizo, admitiendo incluso el error de haber creído que ETA estaba dispuesta a dejar las armas, admitiendo que todo lo hizo con el mejor de los ánimos, con la mejor de las intenciones, que todo se hizo por el bien de España y de los españoles, tendría ganada buena parte de la próxima batalla electoral que se espera para la primavera que viene.

Eso sí, ya de paso algunos podríamos preguntarle por qué negoció con BatasunETA cuando había kale borroka, extorsión y amenazas. Y bombas, claro, bombas también había. Con dos muertos.

22 junio 2007

ULTRAJE A LAS BANDERAS, VERY TIPICAL SPANISH

Yo siempre me he sumado a esa frase hecha, cínica e irónica, que viene a reconocer que los españoles no somos un país de nuestro entorno. En ningún país de nuestro entorno civilizado se niegan sí mismos como nación ni el presidente del Gobierno manifiesta públicamente eso de que el concepto de España es muy discutible. ¿Han oído ustedes algo parecido en Francia, Italia, o Alemania? ¿Hay algún país de nuestro entorno que acepte el chantaje de unas minorías contra el Gobierno y el Estado de todos y éstos “traguen”? Y conste que no me refiero, sólo, a Zapatero, que esto viene pasando desde González y Aznar, pues habitualmente los partidos nacionalistas han impuesto su concepto de España y de reparto económico territorial cada vez que se elaboran los presupuestos del Estado.

Es tan débil el autoconcepto que los españoles tenemos de España y nosotros mismos, históricamente, que basta oír hablar mal de España para saber que el que lo hace es español, ya conocen ustedes la poesía.

Y con ello va ligado todo lo que represente al Estado, quiero decir a España, sus símbolos, la bandera y el himno y su hipotética letra, sobre lo que ya he escrito en anteriores ocasiones.

Considerar propia la bandera de España y defenderla es tenido como algo fascista, por eso con frecuencia algunas gentes “progres” la rechazan sibilina y descuidadamente; por ello, aquella estúpida polémica con la bandera, enorme, de la plaza de Colón en Madrid. Yo siempre he pensado que es consecuencia del abuso del franquismo con los símbolos de España y la identificación que se hizo de buenos y malos españoles según convenía al régimen dictatorial. Ya he puesto en ocasiones anteriores como ejemplo el de un amigo que habiéndome recibido en su casa se excusaba de que en su jardín hubiera flores con los dos colores nacionales: “Ya sé que suena fascista, pero es que estas flores son así”. Lógicamente y en aras de la convivencia no dije nada.

Tan largo preámbulo viene a cuenta de los españoles que han estado retenidos en no sé qué país báltico por haber arrancado una banderita local y a cuenta de los dos aficionados madridistas que han sido denunciados por haber quemado una bandera catalana en las celebraciones que tuvieron lugar en Reus por la victoria del equipo blanco.
Observamos nuestra propia bandera con indiferencia, cuando no con voluntario y político desprecio, y nos hemos creído que nuestra actitud ante ella es extrapolable a otras latitudes y a otras culturas porque para nosotros no son más que débiles símbolos carentes casi de significado y valor. Estamos tan acostumbrados a ver quemar la bandera de España en los mítines de Batasuna (¿se acuerdan?) que ya ni ofende.

A propósito: Me traiciona la memoria, pero en alguna reunión internacional de ultras progres de hace veinte años se decidió que como protesta ante la actitud oficial de sus respectivos gobiernos se quemarían una por una las banderas representativas. Y así se hizo con casi todas... porque los representantes de Estados Unidos, bien progres ellos a juzgar por su aspecto y vestimenta ad hoc, se negaron rotundamente, y como símbolo de su deseo de cambiar su sociedad admitieron como mucho la posibilidad de lavarla. Los demás quemaron sus banderas, no había quien les ganara a progres, pero los norteamericanos la lavaron. Simplemente.

En el caso de los madridistas catalanes que quemaron la bandera de Cataluña, manda narices, quizá su error simplista estaba en considerar que esa bandera no era la de Cataluña, sino la de los catalanistas, ese demonio con cuernos, rabo y tridente que quiere la desaparición de España, y consideraban, no sé cuál es mayor tontería, que el Real Madrid representaba a toda España o a la unidad (¿franquista y medieval?) de España.

Los símbolos son importantes porque representan a una colectividad y unos sentimientos muy profundos que mueven a muchas personas, aunque los de España estén un tanto devaluados por el peculiar acontecer político español.

18 junio 2007

Balnearios, recuperar el orgullo herido.

Por circunstancias no buscadas pero muy afortunas he pasado en los dos últimos fines de semana por sendos balnearios y he visto en ellos las secuelas de la decadencia pasada y los preparativos para un espléndido futuro próximo.
Los balnearios son algo mucho más que una encantadora memoria de nostalgias pasadas y nobles. En un balneario el tiempo se ralentiza y se convierte en una obra de arte que nos recuerda que si cualquier momento pasado fue mejor el futuro va a ser más grande, brillante y próspero. En los tiempos aceleradamente competitivos y agresivamente disputados que padecemos los balnearios son el antídoto sereno que debemos tomarnos si queremos combatir los males de un mundo ruin que alguien parece construir contra nosotros mismos.
Vagar por salones y pasillos donde todavía dormita el señorío de una arquitectura ecléctica, en la que no se escatimaba el espacio o la clase, o acariciar un mobiliario seleccionado por su estilo o elegancia es sumirse en un mundo donde la delicadeza es reina, donde está prohibida la vulgaridad de los zafios hoteles actuales, en los que domina la funcionalidad más espantosa para el turista apresurado, que llega, duerme y se va.
La amplitud de sus salones, sus techos elevados y su decoración que conserva la elegancia de líneas que un día fueron modernas y hoy son airosamente clásicas son símbolos de una distinción que la sociedad igualitaria e interclasista desechó como contraria a la solidaridad, a la justicia y a la igualdad de la Humanidad. Hubo un momento en la historia de la hostelería y el turismo en que a los ciudadanos se nos impuso habitaciones impersonales con muebles mil veces repetidos y edificios vulgares de metacrilato, cemento y neón, donde nadie nos conociera ni nos molestara.
Creyendo que representando el papel de acríticos postmodernos luchábamos por una sociedad interclasista en realidad condenábamos a la elegancia, la nobleza y el saber vivir a representar el papel de malos en el gran teatro de la vida, repudiándolos en aras de una sociedad supuestamente sin castas, tras ser hallados culpables de no se sabe bien qué crimen social. A esta barbaridad que heredamos de determinadas corrientes filosóficas de las postrimerías del Franquismo se unió el deseo de rápidas ganancias de las multinacionales del sector que prefirieron coger el dinero fácil y correr al Caribe.
Una sociedad de prisas hirientes que carecía de tiempo para dedicárselo a sí misma, obsesionada con crear riqueza y ganar más dinero que el vecino, había arrinconado los balnearios, despreciándolos insensatamente como productos propios de un tiempo superado. Tomar las aguas era un juego propio de otro tiempo y estaba obsoleto para un hombre que, a saber por qué enfermedad moderna, prefería las playas atestadas, sucias y ruidosas, repitiendo en las costas los mismos agobios estrafalarios que en el interior. Los balnearios decaían lenta pero irremediablemente a la espera de un príncipe que les despertara de tan oneroso sueño.
Al fin y no se sabe bien cómo, quizá por la sabiduría que da la experiencia, la sociedad volvió una mirada no exenta de altanería sobre sí misma y su pasado de sensatez y buen gusto. Descubrió lo que ya sabía y reconociendo su error vuelve sobre los juiciosos pasos de antaño. Los balnearios renacen hoy con altanería y crecen exhibiendo todavía las graves heridas que el olvido les ha causado pero fortaleciéndose cada año, renovándose y desplegando ante el curioso o simplemente el osado sus armas de seducción, serenidad y atávica urbanidad, fascinando a quienes no se dejan arrastrar por una zarrapastrosa sociedad que una vez creyó estúpidamente que el lujo y el orgullo propio eran pecados que lastraban su discurrir, que por un breve pero eterno tiempo prefirió un mundo ajado, astroso y zafio creyendo que por ello era el colmo de la progresía.
Creyendo que la progresía era el colmo de la sociedad.

Autonomía leonesa

Es lo que tiene cuando militas en algún partido, que no eres libre y te pueden llamar la atención cuando opines. Los que se deben a la disciplina interna siempre tienen una explicación pendiente, al secretario general, al comité ejecutivo o a sus electores. Acaba de pasar en León, donde el candidato a la alcaldía por el PSOE alcanzó un acuerdo con La Unión del Pueblo Leonés, un partido minoritario pero que tenía la llave de la alcaldía. ¿El precio? La defensa de la autonomía para el viejo Reino de León, algo que no apoya el Partido Socialista de Castilla y León ni sus máximos órganos oficiales, porque “el mapa autonómico de España está cerrado”, aunque el secretario regional, el leonés Ángel Villalba, sí ha salido a defenderlo. En esta incoherencia socialista alguien tiene, como siempre, una explicación pendiente.
A mí me parece, recuérdese que ésta es una columna de opinión, que sería una gran oportunidad que con este motivo, o cualquier otro como el de Navarra, se abriera ese mapa autonómico y se lanzarán al mar los siete candados que supuestamente lo guardan. Es más, creo que los partidos defensores de una sola autonomía para Castilla, igualmente minoritarios, deberían aliarse con los leonesistas para defender la celebración de un referéndum en León Zamora y Salamanca respecto a su pertenencia o no a esta forzada Comunidad Autónoma de la señorita Pepis, una comunidad autónoma “cuchara”, que ni pincha ni corta en esta España autonómica. Personalmente creo que sería difícil que las tres provincias terminaran perteneciendo a la misma autonomía.
Si León y una parte de Castilla forman una sola Comunidad se debe fundamentalmente a las presiones de los nacionalistas vascos y catalanes que cuando la Transición, quisieron impedir a toda costa una Castilla fuerte que repitiera sus históricos movimientos centrípetas, algo que ellos rechazaban a toda costa. Luego vino Martín Villa, leonés y ministro del Interior de Suárez, diciendo que Castilla y León tenían que formar una sola Comunidad por... (¿Cómo dijo exactamente?) ...por intereses superiores. O por “guirnaldas inguinales”, vaya. Incluso por cataplines, podía haber dicho.
Un leonés fue corresponsable de la unión forzada y nunca bien recibida en León de esta comunidad autónoma. Todo con tal de que Castilla no formara una sola autonomía fuerte, central, con muchas provincias, con muchos diputados y senadores que pudieran molestar los planes e intereses de determinados partidos cuya trayectoria podemos contemplar a poco que echemos la vista atrás. Y con él Suárez, abulense, que no supo resistir y defender su propia tierra.
Romper ese mapa autonómico debe ser una prioridad para quienes creemos en una Castilla fuerte, rica, próspera e influyente política, económica y culturalmente en aquellos Gobiernos de España que habitualmente se entregan en manos de partidos minoritarios interesados, quienes con un porcentaje ridículo de votos alcanzan un peso en las decisiones del Gobierno de todos que no corresponde a la realidad social y política. Los castellanos somos los primeros interesados en hacer saltar por los aires unas cadenas que nos castigan a estar divididos en varias autonomías vagas, sin peso, sin influencia, a merced de intereses políticos, económicos y culturales ajenos. Y minoritarios, insisto.
Los pocos castellanistas que quedamos tendremos que escoger entre la perpetuación de este mapa absurdo y antihistórico que manda a Madrid o Toledo fuera de Castilla (¡!) o colaborar para reventarlo.
Y permítanme acabar con el recuerdo de un par de anécdotas que hoy serían disparate: En aquellos años de la Transición hubo muy serios intentos de un político influyente, Modesto Fraile, de conseguir una autonomía uniprovincial para Segovia sola. Y más: También entonces la provincia de Guadalajara intentó formar parte de Castilla y León. Hoy son absurdos, pero entonces todo estaba por hacer, todo estaba por diseñar, en todo se partía de la nada. ¿Por qué ese mapa autonómico está definitivamente cerrado? (¿Salvo para Navarra, por cierto?) ¿ A qué intereses sirve esa decisión?
Es lo que tiene cuando no militas en nada ni te debes a nadie, que eres libre para decir lo que quieras sin rendir cuentas ni dar explicaciones. Viva la libertad.

14 junio 2007

Los demócratas también se equivocan.

Porque contra lo que ha manifestado Zapatero los demócratas también se equivocan. Se equivocan todos los que tengan que tomar decisiones, cuantas más y más importantes sean las responsabilidades más son las posibilidades de equivocarse. Y más gravemente.

Zapatero dice que él no se ha equivocado, que quien se ha equivocado es ETA. ¿Ser demócrata equivale a tener patente de corso? En realidad debería ser lo contrario, un demócrata convencido como él es debería ser el primero en reconocer que ha metido la pata. La humildad y la sinceridad deberían ser virtudes que ennoblecieran a todos los demócratas.

Zapatero nos debe una explicación. Se ha equivocado no al negociar con ETA, que era su deber y su derecho, sino al mantener y no enmendar el rumbo placentero que llevaba con ETA a pesar de comprobar todas las semanas, robos de armas, robos de coches, zulos, cartas de extorsión, bomba de Barajas, que ETA se estaba burlando de él, aprovechando el tiempo para reforzarse y colarse en los ayuntamientos. Tenía motivos suficientes para comprobar que ETA se estaba rearmando en vez de desarmando y no quiso verlo.
Pero ha tenido que ser la propia ETA la que se lo hiciera saber. Torpe. O mantenella y no enmendalla, o sea.

Y aparentemente está rectificando, bien por él si se mantiene en esa línea. Pero se ha equivocado, como implícitamente reconoce al rectificar sus actuaciones de todos estos meses. Debe explicarse y admitir que se ha equivocado. Esto último lo está haciendo ya implícitamente. Le falta valor.

13 junio 2007

Usted es bobo, buen hombre

A mí me ha pasado que en general he ido a la contra de los tiempos. O a la contra de la sociedad. Cuando hecho un jovenzuelo y recién terminados mis estudios empecé mi vida laboral, mis primeros alumnos estaban obligados a tratarme de usted, lo que no me gustaba y me parecía fuera de lugar. Ahora que acumulo años y experiencia, demasiado de lo primero y nunca suficiente de lo segundo, mis alumnos me tutean como si fuera un chavalete más. Y aunque no me parece mal, tal vez porque es a lo que estoy acostumbrado, tampoco termina de gustarme, ya ven que “funciono” al revés del mundo.

Porque al hilo de Sarkozy y su arrollador doble triunfo en Francia la derecha social se está envalentonando y diversos agentes educativos empiezan a pedir que a los alumnos se les exija tratar de usted a sus profesores. Esta tontería que impulsa el PP me parece tomar el rábano por las hojas, tanto como la soplapollez de “nosotros y nosotras” y otras memas fruslerías que impulsa la izquierda tan dedicada a perder lastimosamente el tiempo en menudencias insignificantes.

En España comenzó a desaparecer el tratamiento de usted cuando durante la ahora recordada Transición empezó a parecer que dado que todos teníamos los mismos derechos éramos todos iguales. Y dado que todos éramos iguales ¿a qué venía esa clasista utilización del lenguaje por la cual las clases dirigentes pretendían mantener sus privilegios clasistas sobre las pobres y mendicantes clases proletarias? ¡Fuera el “usted”, abajo el clasismo, derribemos el imperialismo del lenguaje! Todos somos iguales, viva la España igualitaria! Bueno, perdón, ¡viva el Estado Español igualitario!

Y empezó el tuteo a diestro y siniestro, de arriba abajo y de izquierda a derecha. Y de derecha a izquierda también. País de memos. Y recibías en tu casa a un desconocido sucio, sudao y mal afeitao que venía a traerte una pizza o un paquete de tu tía Eduvigis y te pedía el dinero o la firma con tal “colegueo” que parecía que hubiésemos estado varios años pidiendo limosna juntos a la puerta de la misma iglesia. Y o tuteabas tú también a todo el que se te pusiera al alcance o los presentes te miraban con cara de bicho raro, de marciano recién aterrizado digno de la conmiseración de todos los presentes. Quedabas señalado públicamente como cavernario clasista retrógrado insensible a las nuevas tendencias sociales hacia las que viajaba una España más solidaria, más justa y menos clasista. País de memos, ya digo. Colegas, sí, pero memos.

Y ahora el PP quiere imponernos el tratamiento de usted con los mismos procedimientos cataplineros con que el PSOE nos obliga a fumar a escondidas o impone listas electorales o directivas por cuotas sexuales. ¿de verdad estos políticos no tienen otras cosas en qué pensar, no se podrían entretener con otros asuntos de los que saliera algo positivo para la sociedad?

El tratamiento de usted tiene que ser una consecuencia de un cambio social, tiene que ser el resultado de que en las escuelas, institutos y universidades en particular, pero en toda la sociedad en general, se valore más mucho más el mérito, el trabajo y el esfuerzo. Y la sabiduría y el conocimiento. Éste es el verdadero cambio que se debe buscar, la sociedad debe primar a aquellas personas que acumulen méritos por encima de los demás. Y debería empezar por lo más básico, valorando de manera distinta las distintas respuestas que los alumnos dan en la escuela primaria. No es cierto que todos seamos iguales, aunque todos tengamos los mismos derechos. El igualitarismo es una discriminación para los mejores. Absurdo en una sociedad que pretenda mejorar y salir adelante.

Y que empiece ese agente educativo por devolver el crédito, el prestigio y la autoridad a los profesores y maestros, que respete sus decisiones, que las respalde y las apoye y no chalanee con ellas por unos votos populares. Que empiecen por ahí también. El tratamiento de usted tiene que ser un corolario, tal vez un síntoma, no una decisión gubernamental. En caso contrario siempre podremos encontrarnos con el más burro del pueblo que después de múltiples reverencias versallescas nos espete: “Usted es bobo, buen hombre”.

12 junio 2007

La abstención y el desencanto, armas del partido de Fernando Savater.

Dice Fernando Savater que está afilando las armas para lanzarse a la arena de la confrontación política. Bueno, eso no lo dice él, que lo digo yo, pero está preparándose para sacar su partido de cara a ese espacio electoral que muchos creemos injustamente tratado. Otra cosa es que Zapatero le dé el tiempo necesario para ello, que a la que te descuidas te adelanta las elecciones y te deja con el culo al aire.

Hace mucho tiempo que un numeroso grupo de ciudadanos conscientes pensamos que hace falta una profunda regeneración política en España, que los actuales partidos han perdido de su punto de mira al ciudadano, habiéndolo sustituido por sus particulares intereses electorales. Electoreros. Necesitan un revolcón electoral que los vivifique, airee y renueve. Un revolución democrática, que como todas las revoluciones ha de hacerse al margen de los cauces oficialmente existentes, quizá precisamente porque va contra ellos.

Quizá la obra más visible y demandada es regular y controlar la influencia de los partidos nacionalistas en la política general. No es de recibo que un diez por ciento de la población tenga tal influencia electoral como para condicionar el reparto de los presupuestos del Estado. No es lógico que unas comunidades por el democrático hecho de tener un partido nacionalista desarrollen una influencia política, cultural y económica que perjudique a la inmensa mayoría de la población. No es de recibo que comunidades que no lo tienen padezcan el olvido institucional.

Pero no es sólo contra el nacionalismo, como muchos piensan, contra lo que debe ir este nuevo partido. Los partidos deben volver a centrar su atención en el ciudadano, sus problemas, sus derechos y sus deberes. Cuando las cuitas internas se adueñan de la atención de los legisladores ocurre que éstos tienen como destino sus propias ambiciones, sus propios límites y se obcecan en aquello que es secundario, superfluo y rechazado por la población. Y quiero poner como ejemplo lo ocurrido en el referéndum andaluz y no el catalán para ejemplificar que no se trata sólo del problema anteriormente mencionado del nacionalismo. En estas ocasiones los electores votan quedándose en casa, enviando una clara señal de advertencia a los legisladores. Véase los porcentajes de desilusión, desinterés y dejadez mostrado en ambas ocasiones. Hace bien Savater en hablar de desencanto. Y de abstención, claro.

Recuperar la ilusión que los votantes mantenían durante los primeros años de la Transición que ahora celebramos, cuando se mantenían colas de cien metros para ir a votar, depende de muchos factores pero fundamentalmente de un programa que enraíce en los ciudadanos. Y de ese programa todavía no se conoce nada porque nada existe, es una página en blanco totalmente a disposición de los fundadores para rellenar a su libre albedrío. Deben andarse con cautela, vigilar bien quién y cómo escribe esas páginas, por varios motivos, pero especialmente para encontrar ese espacio al que dirigirse y que no es de PP ni de PSOE, sino que son electores, vacilantes y expectantes, están deseando encontrar un amor ideológico en el que depositar sus esperanzas.

Y es en esa regeneración democrática en la que deben centrar sus aspiraciones, buscando a aquellos sectores que ven en las actuales burdas maniobras partidarias (nunca más visibles que en época de pactos postelectorales) la parte negativa de una democracia que sólo es el menos malo de los sistemas de gobierno. ¿Un asunto por dónde empezar? ¿Qué tal por combatir los excesos antidemocráticos de todos los pactos electorales? ¿Qué tal por fortalecer y revitalizar la democracia interna después de la “exhibición zapaterista” en las listas de Madrid?

11 junio 2007

Euskadi, una nación enferma

Yo no tengo ningún inconveniente en considerar al País Vasco una nación. Ninguno. Considero que un pueblo se convierte en nación cuando una mayoría tiene conciencia de serlo y se considera así. No sé si exactamente ése es el caso del País Vasco, pero si así lo fuera yo no tendría ningún problema en considerarlo como tal.

Pero en todo caso sería una nación enferma, muy enferma. Cuando en un pueblo ocurren las cosas que ocurren en el País vasco es que está muy malito y necesita ir con urgencia al doctor. Probablemente al psiquiatra.

Cuando ante la indiferencia de la mayoría hay una elevada cantidad de ciudadanos que sufren en su más elementales derechos debido a su ideología es que a ese pueblo algo le pasa. Cuando sus más importantes líderes se olvidan de defender en primer lugar la democracia y los derechos que conlleva pero sigue obteniendo el respaldo electoral de ese pueblo es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.
Cuando unos hijos de puta asesinan, torturan, secuestran y acosan en nombre de la Libertad (¡de la Libertad!) y tienen el apoyo consciente de decenas de miles de ciudadanos que se solidarizan con ellos, es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.

Cuando el miedo, lógico en todo ciudadano pacífico, se apodera de las calles, del ambiente y de la sociedad sin que nadie se atreva a hacer frente a los que queman autobuses o incendian estaciones de tren es que ese pueblo está enfermo, muy enfermo.

Cuando un ciudadano, aunque estuviera poseído de toda la razón del mundo, quiere imponer sus argumentos con patadas en los testículos del rival y no es rechazado por sus compañeros de ideología, sino que es aceptado, protegido y apoyado es que se pueblo está enfermo, muy enfermo.

Yo no digo, ni harto de vino se me ocurriría, que el enfermo tenga culpa de su enfermedad. Pero está muy enfermo. Y no siempre lo sabe.

09 junio 2007

Zapatero y Pepe Isbert

Échenme la culpa a mí o al cine de actualidad, pero desde hace muchos años he desarrollado una especial predilección por las películas antiguas, especialmente si son en blanco y negro. Si me bajo alguna de Internet es siempre de este tipo, no me llaman la atención si son de actualidad. Y llámenme lo que deseen, a su servicio.

Entre las españolas hay una a la que tengo una especial devoción y que ustedes ya habrán adivinado que es “Bienvenido, Mister Marshal”, con Pepe Isbert de tradicional alcalde de un olvidado pueblo, muy probablemente de la meseta castellana, que por circunstancias se hace pasar por un demasiado “típico pueblo andaluz”. En ella hay una escena en la que el propio Isbert, asomado al balcón del Ayuntamiento se dirige a sus vecinos de una manera bastante aproximada a ésta: “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar”. Y por muchas vueltas que le daba el pobrecito no salía de ahí, de esas pocas y simples palabras.

Zapatero se ha creído Mister Marshal y ha comprobado extasiado que ETA ha pasado delante de él sin detenerse, a toda velocidad y sin tenerle en cuenta. Con la cantidad de esfuerzo e ilusiones que el pobrico había puesto, con la cantidad de méritos que estaba haciendo, con la de tiempo que le había dedicado a convencer a los “americanos” de que invirtiesen un poquito en su proyecto. De paz.

Ahora toca recoger todo el tenderete montado, toca recoger también todas los sueños desplegados y ver cómo el viento y la lluvia se llevan por delante las ilusiones de todo un pueblo: el español. La alta inversión depositada en el intento se rebela contra los inversores. Toca rectificar y lo que antes fueron gastos y dispendios que se demostraron equivocados e innecesarios deben trocarse en ahorro y lucha por el futuro común.

Pero eso sí, Zapatero, como alcalde nuestro que es, nos debe una explicación. Y esa explicación que nos debe nos la ha de pagar. No basta con que Zapatero rectifique y empiece a meter en la cárcel a todo etarra que tosa demasiado alto. No basta, además nos debe una explicación a todos los ciudadanos, no es posible que todo acabe así, que parezca que nada ha pasado, que simplemente con golpe de timón esté todo olvidado. Los gobernantes tienen una seria responsabilidad delante de su propia gente, delante de aquellos a los que dirigen. ETA ha salido beneficiada con todo esto, tiene una estructura que no tenía, está en al Parlamento vasco, donde antes no estaba, está en los ayuntamientos, donde antes no estaba, está en el Parlamento navarro, donde antes no estaba... ¿Y nadie nos va a dar una explicación?

Nos merecemos un Gobierno que nos merezca.

08 junio 2007

27 valientes en Lizartza

Hay que ser valiente para vivir en Lizartza y ser del PP. Cómo serán de burrobestiascafressalvajes los habitantes del lugar que hasta el vasquista más vasquista de todos los vasquistas, Joseba Egibar, un ejemplo de equilibrio ideológico el pobrecico, no ha tenido el valor de presentarse de nuevo en un pueblo del que era alcalde. Presionado por los demócratas de Herri Batasuna (o Batasuna, o ANV, o Euskal Herritarrok, qué más da el collar) ha salido con el rabo entre las patas y no se ha vuelto a presentar. Así se las gastan los abertzales de Lizartza que hasta han borrado del ayuntamiento local a tan significado peneuvista. Eso se llama respeto y tolerancia al discordante, que viene Bin Laden y es capaz de tomar ejemplo para su soñado paraíso musulmán en la tierra.
Bueno, pues allí, en medio de una selva de 600 batasunos sobreviven 27 valientes votantes del PP, asómbrense. Que hay que ser valientes para sobrevivir ideológicamente al ambiente opresor del pueblo. Y saber mantener el secreto. ¿Cómo tiene que ser un día normal en la vida de estos votantes secretos? ¿Cuántos sapos tendrán que tragarse cada día para poder vivir en su propia casa sin que se la quemen?
¿Se imaginan, amables lectores, el rechinar de dientes que habrá en la plaza mayor de Lizartza? ¿Se imaginan la mala baba que arrastrarán los fanáticos proetarras del lugar sabiendo que entre ellos hay 27.... votantes del PP?
Me imagino a estos 27 valientes riéndose por la noche, a escondidas, bajo las sábanas y con la luz apagada, me los imagino satisfechos de su heroicidad, manteniéndose numantinamente rodeados por las hordas salvajes de ETA y los suyos. Me los imagino felices porque ellos solitos han conseguido para su partido la alcaldía. Los siete concejales, del PP.

06 junio 2007

Yo reprocho, tú reprochas, Zapatero se equivoca

De pronto, tras el anuncio de ETA, un anuncio con cinco meses de retraso, parece haber un acuerdo universal para cerrar filas con el gobierno contra ETA. Vale, estoy de acuerdo, es ciertamente la postura más deseable. Lo que ya no entiendo es que para ello debamos dejar de recordar los graves errores de este gobierno. Hasta columnistas conocidos por su muy crítica posición al respecto de la negociación parecen de acuerdo en hacer borrón y cuenta nueva. Lamento no estar de acuerdo, no me vale hacer tabla rasa de todo lo anterior, no vale fingir que el pasado no ha ocurrido.
Antes al contrario, el nuevo futuro debe basarse en el conocimiento y reconocimiento de los errores cometidos para, una vez fijados, no volver a repetirlos. Especialmente porque de todos ellos Zapatero iba siendo avisado, de todas y cada una de sus equivocaciones España iba tomando nota.
Pero a Zapatero le pasó como a Aznar, ambos han vivido su presidencia engreídos, autosuficientes, poseídos por la verdad, su verdad, de espaldas al pueblo, sin hacer caso de sus advertencias. Ambos se han equivocado gravemente, dañando aquellos intereses que juraron defender.
De momento ninguno de los dos reconoce sus culpas, primer paso para ser perdonados. Sus graves culpas

La prensa aduladora, incondicional y forofa ha traicionado a Zapatero. La prensa pelota.

El lector puede encontrar en este blog abundantes pruebas de que he apoyado desde el principio el derecho de Zapatero a intentar acabar con ETA por la vía pacífica del diálogo y de las buenas maneras. Contra lo que muchos defienden, siempre he pensado que aquél era un buen momento para intentar llegar a un acuerdo con la banda asesina, estaban débiles y arrinconados, siempre sería más fácil que en el caso contrario.
Con lo que ya no estuve de acuerdo fue con lo que vino después. Con lo clarito que quedaba que ETA no estaba por la labor de la paz. Y toda España diciéndoselo, recordándoselo y advirtiéndoselo. Menos la España incondicional, claro. Uno nunca debe fiarse de los incondicionales. Uno no debe fiarse de los incondicionales cuando está en el poder. Suele haber muchos y muy interesados. Es de tipos torpes fiarse hasta el exceso de los forofos. Al menos cuando uno va líder de la liga.
Los incondicionales han traicionado a Zapatero, los aduladores, los pelotas. Los forofos. Porque el resto de España ha estado permanentemente advirtiéndole de sus errores. Y nos encontramos que ETA tiene más comandos y más armas que nunca gracias a los errores de un gobierno que debería haber luchado contra ella. Y nos encontramos que ETA está en los ayuntamientos y en los Parlamentos gracias a los errores de un Gobierno que en vez de luchar contra ella se desgañitaba diciendo que Otegui era un hombre de paz, que ha proclamado a los cuatro vientos que ANV no era Batasuna. Y en definitiva que todo estaba bajo control.
Y la prensa pelota, los periodistas incondicionales les reían las gracias y cargaban casi en formación contra quienes criticábamos que los fiscales estuviesen al servicio de la política momentánea del Gobierno. Y llamaban derecha extrema a quienes deberían haber sido su principal punto de apoyo. Porque lo que buscaba esa prensa pelota no era sino remar a favor de la corriente, minusvalorando que ETA estuviese ensayando nuevos modos de volar los coches, minusvalorando que robase 30 pistolas, minusvalorando las cartas de extorsión, minusvalorando los zulos encontrados.... Todo para servir a su señor.
¡¡Cómo se pueden obviar todos estos pormenores, cómo se puede pasar por encima de las ruinas la terminal cuatro de Barajas. Cómo se puede ser tan forofo, tan incondicional, tan pelota como para pasar por encima de estos... pequeños detalles!!
Porque aquél era un buen momento para intentar negociar con ETA, pero a nadie se le ocurriría negociar con una banda que proporciona tantas muestras generosas de estar rearmándose. Se puede negociar con una banda, pero nunca con una banda armada que en vez de desarmarse se rearma. Qué empeño, qué insistencia, qué tozudez en el error.Uno no debe fiarse de los incondicionales cuando está en el poder. Suele haber muchos y muy interesados. El peor error es que hayamos vuelto donde estuvimos ya hace cuatro años, ETA fuerte, pegando tiros y votando en los ayuntamientos. Y Parlamentos.
¿Cuánto nos va a costar volver a la situación anterior?

05 junio 2007

Himno nacional, mejor no meneallo

Lo tengo escrito más atrás en este blog, ponerse a escribir una letra para nuestro himno son ganas de buscarle tres pies al gato. Conste no obstante que me parece bien, que estoy de acuerdo, incluso me parecería especialmente loable que se aprobara con el Gobierno Zapatero, no sé si por chinchar, por experimentar o por ironizar con la marcha de la vida. O porque me parece especialmente saludable y conveniente que sea un gobierno “rojo” el que lo saque adelante.

Pero son ganas de joder la marrana, ustedes me perdonarán. Es esfuerzo vano, son ganas de abrir la caja de los truenos nacionales. Si la Marcha Real es el himno de España es porque no tiene letra, todavía no ha nacido quien nos escriba un himno sin que suponga un paso atrás en la Historia de España. Y, ojo, que no se trata sólo de lo infinitamente complicado que es el asunto en el terreno político...

Quedándonos en el terreno de lo literario, en aquello que se refiera al buen gusto, al acierto estilístico, quedándonos en aquello que le concierna solamente como obra artística con un fondo y una forma literarios determinados... la batalla que se avecina dejará chicas a aquellas otras entre conceptistas y culteranistas, entre quevedos y góngoras. Una de las dos Españas literarias nos va a helar el corazón, pero eso no será lo grave. Lo grave será que la otra España no se conformará y jurará enemistad eterna con los autores. Ríos de tinta, montañas de páginas, horas de radio se llenarán con las reacciones de los perdedores.

Porque habrá perdedores, no lo duden. Y se sentirán repudiados y agraviados y se negarán a entonar una sola estrofa de la obra lírica que recordará por los siglos que ellos han sido rechazados. Somos así de cainitas y el enfrentamiento literario entre defensores de que el himno esté formado por versos en asonante contra defensores de la consonancia durará generaciones. O defensores del hemistiquio contra radicales de signo contrario. Al tiempo.

Y enseguida entrarán en liza los políticos que lo emborronarán todo. Y poco a poco lo que, más que una controversia literaria, fue un enfrentamiento, que ríanse ustedes del “Duelo a garrotazos” de Goya, se convertirá en un duelo entre partidos. Y al final cada postura literaria se esconderá detrás de una postura política, que será su valedora, su protectora y su impulsora. Y con la Política hemos topado, amigo Sancho. Hete aquí el gran mal del himno.

A ver... ¿puede existir un himno que no cante las excelencias de una nación? ¿Qué nación? ¿Pero es España una nación? ¿Y entonces Cataluña, Euzkadi, Galicia y mi Venta de Baños natal? ¿Puede existir un himno nacional español que hable del “Estado Español”? ¿No nos partiríamos de risa al cantarlo en un estadio? ¿No se partirían de risa los del equipo contrario?

¿Se escriben los himnos para otra cosa que no sea ensalzar la Historia engrandeciendo glorias, amplificando heroicidades y minimizando miserias? Eso es imposible en el caso de España, somos hipercríticos con nosotros mismos, incapaces de relajarnos y autohomenajearnos un poco. A veces hasta creo que nos damos vergüenza.

Tal y como somos es imposible que ensalcemos la Reconquista sin aludir a la expulsión de los judíos, es imposible loar nuestras hazañas en América sin que alguien recuerde las masacres de indios. O mencionar la guerra de la Independencia sin aludir a los amores que el pueblo tenía a Fernando VII, el deseado rey absolutista. Somos así, qué le vamos a hacer. Sin embargo es imposible imaginar un himno que no sea todo él un puro elogio, críticas nunca se admiten. Por otra parte no consigo quitarme la imagen de Arzallus cachondeándose y poniendo el dedo en las llagas históricas, no me entra en la cabeza que Carod no insista en señalar las páginas negras de nuestra Historia, no consigo imaginarme al coordinador de Izquierda Unida (estooooo, ¿cómo se llama, hombreeee?) sonriendo satisfecho sin que haya mención expresa a los horrores de la Inquisición.

Ah..., que el himno es meramente deportivo.... Entonces no habrá problema, no. Siempre y cuando se nombre el mismo número de veces al Real Madrid y al Barcelona, a los deportistas y a las deportistas, a los tenistas y a los recoge pelotas, a los pilotos y a los mecánicos, a los gays y a las gays, a paralímpicos y paralímpicas, siempre que no se hable de la selección nacional, sino la del Estado...

Una vez tenidos en cuenta todos los aspectos anteriormente aludidos las autoridades competentes procederán a filtrarlo a El País y la Cadena Ser por medio de los cauces habituales para su difusión a la opinión pública estatal. Acto seguido se procederá a archivarlo definitivamente en las comisiones parlamentarias de estudio que a tal efecto se crearán.

04 junio 2007

Los curas rojos de Madrid

Yo nunca he militado en ningún partido político y eso que lo he pensado muchas veces e incluso en ocasiones he estado cerca. De algún sindicato me he ido cinco minutos antes de que me echaran. De aquella ingenua asociación juvenil a la que pertenecí en tiempos remotos también me echaron. Lo siento, soy incapaz de aguantar disciplinas de ningún tipo. Ah, a la mili no fui, tuve la suerte de librarme.

Ha sido una constante en mi vida, no puedo con la disciplina, especialmente con la ideológica, por ello me echaron de mi primer puesto de trabajo, bastante antes de cumplir la treintena. La disciplina ideológica me parece lo más absolutamente contrario a la libertad. Y por ahí no paso. Alguna vez me he propuesto, creo que en dos ocasiones en los últimos veinte años, militar en algún partido, pero cuando iba a tomar la decisión final siempre me planteaba que había cosas que no me gustaban, que todo el mundo parecía aceptar sin mayor importancia pero que yo no estaba dispuesto a “tragar”. Y me desinflaba y reculaba. Había que aceptar reglas internas que no me gustaban. Siempre he creído que si estaba en algún sitio era con compromiso pleno, no podía pertenecer a una asociación, club o institución sin aceptar sus normas.

Y aquí entran los curas rebeldes de la parroquia roja de Madrid. Yo entiendo, acepto y alabo su fuerte compromiso con los pobres, su entrega generosa y vívidamente cristiana a los más débiles de nuestra sociedad. Que renuncien a todo lo que han renunciado, vida cómoda, segura, confortable, a una familia, por vivir entregados a los demás es algo muy difícil de llevar a cabo y por lo tanto de gran mérito. Pero sospecho que no los han expedientado, permítanme utilizar este lenguaje administrativo, por esa entrega a los demás, no, no es ése el motivo de sus actuales problemas y de su situación de enfrentamiento con la autoridad.

El club al que pertenecen tiene unas normas, unas reglas, unas leyes que ellos ya conocían antes de “asociarse”. Y a las que se someten por el mero hecho de pertenecer a ese club privado. Podían haber escogido la puerta de salida en cualquier momento de los últimos años, dado que el “club” no parecía gustarles, incluso cualquiera diría que unos y otros estaban empeñados en llevarse la contraria, ¿por qué entonces ese empeño en pertenecer a una asociación cuyas normas esenciales no comparten? Yo me hubiera ido hace tiempo, como dice el Evangelio, sacudiendo el polvo de mis sandalias. Ya me he largado de muchos otros sitios, seguro que ellos también. Y en otros ni se me ocurriría entrar. A ellos tampoco.

Y José Bono. A Don José se le quiere y respeta especialmente en este blog, como los lectores habituales conocen. Pero su presencia este fin de semana en la misa que se ha celebrado junto a esta parroquia estaba de más. Sobraba don José. Su foto está de más, sobra. A no ser que quisiera darle un valor distinto a lo que un acto íntimo como asistir a misa o comulgar, tiene. Porque cabe preguntarle al señor Bono, católico convencido, por qué no le sacan en una foto todos los domingos en misa o comulgando. ¿O realmente buscaba en esa foto un valor diferente a la común unión con todos los católicos del mundo? Porque para eso ya estaba Zerolo, ateo militante por la gracia de Dios, que acudió a esa misa (¿Qué valor tendrá la misa para él, o dependerá de quién la diga, cómo y dónde la diga?) con el único objeto de ser la mosca cojonera que suele ser, meter un dedo en el ojo ajeno y hacer política. ¿Bono también?
Ahora que lo pienso.... ¡ si sólo faltaba Pocholo!

01 junio 2007

Querido Pocholo: Quiero confiarte mi admiración secreta.


Quiero que sepas que esto que lees más que un artículo es un desahogo. Una fuerza superior a mi voluntad me obliga a desembuchar sentimientos quizá demasiado crueles para tu sensible manera de ser, llena de cordura, cultura y galanura. Llevo un par de noches descansando mal, dando vueltas en la cama y durmiendo luego con pesadillas. Me han dicho que vuelves a la televisión, que con tu presencia intentas de nuevo contribuir a hacer de éste un mundo mejor, donde la gente que presencie tu..., tu..., tu espectáculo (supongo que se le podrá llamar así) olvide sus penas, su hipoteca y los fracasos de su vida.

Sospecho que Miguel Sebastián será uno de tus más fervientes seguidores, entre darse a la bebida o inyectarse en vena un video de tu... (¿habíamos dicho “espectáculo”?), ... está claro que lo tuyo es mucho más drástico para olvidar malos ratos pasados. Como además se hace en la intimidad del hogar no cunde el mal ejemplo, que maldita la falta que hace. Lo malo es que como mata más lentamente no vale para suicidio y la crueldad es mayor, claro. Hay tragos amargos de la vida que no se pasan si no es con droga dura, de ésa que deja inconsciente el ánima e insensible la mollera más consistente. Algo así, imagino, como escuchar una hora seguida de chistes de Chiquito de la Calzada.

Quiero confiarte mi admiración secreta, hace falta ser como tú eres para aguantarte a ti mismo. Nadie más que tú podría ser como tú, nadie más que tú podría llegar tan lejos como tú, nadie más que tú podría hablar como tú, con esa taquifonía de niño pijo disfrazado de progre, con esa imposible vocalización de quien no considera decente articular las palabras como el resto mortales, con esos gestos acelerados casi incompatibles con la calidad de ser humano.

También admiro esa capacidad tuya para la obscena desvergüenza, para olvidarte de tu propia imagen y de la opinión que toda persona de bien, decente y culta saca de ti después de contemplarte medio minuto y la mitad de otro. En definitiva tú vas directamente y sin engaños ni tapujos a lo que vas, a demostrar que en este mundo no hace falta ser hábil, culto, trabajador, arriesgado, inteligente ni esforzado para sacar un montón de pasta. Estás contribuyendo, me repito, a hacer un mundo más sincero, demostrando que en España lo que nos importa es salir en la tele a costa de lo que sea, hacerse famoso a costa de lo que sea y cobrar una pasta gansa a costa de lo que sea.

A eso se llama tener las cosas claras y centrarte en lo que te importa, el dinero, la holganza y esa España agilipollada que no te tiene más que a ti para ahogar sus amarguras, sus decepciones y reírse cruel e inconscientemente de su propia imagen, de sus propias limitaciones y de su inconsistencia que le acercan, en un viaje boomerang, al primate que una vez fue.

Eres el perfecto símbolo actual de una España casposa y zarrapastrosa, pero estúpidamente generosa con un gigoló de jeta dura que tiene peor catadura que una falsa pintura.

Español de derechas, español acomplejado

Yo siempre he pensado que la gente de derechas tiene complejo por saberse de derechas. “Es malo, sería mejor ser de izquierdas, ¿pero qué voy a hacer yo si he salido de derechas...?” Me sospecho a media España repitiéndose semejante pregunta. Me imagino al español de derechas mirándose ante el espejo, preguntándose cómo podría hacer para salir progre, con lo de moda que está. Me lo fantaseo viéndose bajito y gordo, atrasado y vulgar, con pelos en la nariz y en las orejas, sintiéndose culpable de semejante pecado social.

Y perdonen, sólo estaba deformando una imagen como ocurre cuando alguien se ve en esos espejos cóncavos, quizá para ver exagerados y caricaturizados aquellos vicios y defectos que uno más teme. Ser de derechas no está de moda, aunque parece que media España ha superado el complejo. Al menos cuando puede ejercer amparado por el secreto de las urnas.

No me pregunten por qué, pero estoy convencido de ello y hace tiempo que lo vengo repitiendo en mis trabajos, ser de izquierdas se lleva, es más fácil y además tiene un crédito ético añadido que permite afirmar que aparentemente es más honesto ser de izquierdas, como si ser de derechas llevara acoplado un sambenito de estulticia y “mangancia”. El caso es que pocos españoles se definen como de derechas, a lo sumo de centro derecha, pregúntenle a Rajoy. O a Aznar. De centro derecha. Ya.

El caso es que ha tenido que triunfar Nicolas Sarkozy en Francia y a defender determinados valores éticos de siempre, de ésos que han acompañado el devenir social desde siempre para que algunos se vayan dando cuenta de que en el extranjero, y de momento sólo en el extranjero, se pude ser buen ciudadano y defender públicamente, sin avergonzarse y sin complejos que se es de derechas. A ver si hay suerte y se extiende la especie por toda la sociedad.

Para mí que la cosa viene de relacionar necesariamente derechas con Franco y su dictadura a través del PP, que mantiene estúpidamente vivo un cordón umbilical -¿acaso será cosa de Fraga, ministro del Régimen?- que lo relaciona con todo aquello, con lo fácil que sería mandar a freír churros tanta calle, tanta plaza y tanto monumento al dictador y a los “gloriosos caídos por Dios y por España”. Si uno se para a pensarlo en serio no me extraña que la gente del PP tienda a ocultar su militancia o su voto.

Pero Sarkozy puede mostrar sin duda el camino a seguir por el PP para salir sin complejos en defensa de esos valores sociales que las madres enseñaban a sus hijos al amor de la lumbre. Son valores que hablan del mérito, del esfuerzo, del valor del trabajo, del respeto, de la autoridad, del reconocimiento de que los inmigrantes son necesarios pero también suponen un enorme reto de adaptación e integración.

Lo de valorar públicamente el orgullo de ser español y la defensa de la bandera serán valores que costará más incorporar a una sociedad que todavía conserva en el inconsciente la machaconería ramplona del franquismo con esos temas que servían para ocultar las trampas más visibles del régimen que decía amar mucho a España, pero fusilaba, desterraba y encarcelaba a los españoles por el mero hecho de no pensar como el gran dictador gallego.

Quiérase o no el PSOE está haciendo una equiparación de los símbolos nacionales con el fascismo, algo que nadie se atrevería a hacer en ninguna otra parte de Europa, donde la bandera y el himno son valorados por todos como seña de identidad común, la misma razón por la que muchos la rechazan en... el Estado Español. Si el lector observa con atención las fotos de prensa y las imágenes de televisión podrá ver con facilidad a los más grandes dictadores de izquierdas, Castro, Chávez, envolverse en la respectiva bandera nacional. A Evo Morales, símbolo de cambio en la empobrecida Bolivia, nadie le acusaría de fascista por defender su bandera. A la guerrilla colombiana, tomen violencia ultraizquierdista, le encanta desfilar con una banda al pecho con los colores nacionales. Limitaciones que tiene la izquierda española.

Y conste que servidor es de extremo centro moderado reformador de fuerte carácter progresista en lo social que permite conservar los antiguos valores éticos de nuestros ancestros.

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