Palencia es una emoción:

29 octubre 2009

Si las bicicletas volasen en Palencia

En Palencia llevamos años dilapidando nuestro dinero en penosas obras municipales. A bote pronto me vienen a la cabeza pifias como aquel empedrado de la calle Mayor que hubo que eliminar y sustituir porque no había día en que no hubiese varias caídas sobre su superficie irregular, puntiaguda y molesta. Los gastos de tanta memez pueden pasar a los anales del despilfarro.

La pérfida reforma del parque del Salón, que convirtió un rincón exclusivo, personal e intransferible en un adefesio vulgar e impersonal, que tanto podía estar en nuestra ciudad como en Sebastopol o el Bronx, es otro ejemplo de torpe alcaldada contemporánea. Donde había un parque antiguo y romántico tenemos un parque futurista cuyo emblema es esa refulgente caja metálica que quieren pasar por templete y ese esqueleto metálico de nave industrial abandonada que algunos ingenuos llaman pérgola.

Y ahora le ha tocado al carril bici. Al calor del plan E (¿Esperpento? ¿Espejismo? ¿Estulticia?) y sus consecuencias Palencia tiene un carril bici, reflejo de la precipitación general de dicho plan y prototipo de despilfarro de las arcas públicas. Para quienes me lean desde fuera les cuento que el nuevo carril bici transcurre en medio de los cuatro carriles de una autovía que circunvala buena parte de la ciudad. Los dos carriles en cada sentido comunican los extremos de Palencia y constituyen sin duda uno de los lugares de mayor tráfico local.

Dicho carril bici está supuestamente protegido por unas barreras a modo de defensa, tan enormemente antiestéticas como inmesamente ineficaces. En dos ocasiones sendos vehículos han invadido el supuesto carril bici, sin que lógicamente las defensas hayan defendido nada ni a nadie. Nada, porque han cedido ante la virulencia de los accidentes y a nadie porque los cautos ciclistas saben por donde no deben circular. Incluso dicho carril se trunca bruscamente al cruzarse por arriba con el ferrocarril, espacio que permanece al aire, sin cubrir. Si las bicis volasen…

Además últimamente brigadas de empleados municipales están pintando groseras rayas blancas por las principales avenidas de la ciudad, señalando el nuevo camino de las bicicletas a la par que manchando nuestras aceras y coartando el paso de peatones que con frecuencia se ven relegados a espacios donde es casi imposible moverse.

Queremos una ciudad moderna y actual, pero no es esto. Se han equivocado y entre todos vamos a pagar lo que nadie va a usar. Sr Alcalde, a eso se le llama tirar el dinero. El nuestro.

28 octubre 2009

Perdonemos a Franco, fue un buen patriota

A veces los políticos desbarran. Como cualquier otro humano, quizás más por aquello de que quien mucho habla, mucho yerra. Cuando la venda ideológica tapa sus ojos y encierra sus facultades entonces desbarran más. Arzallus, por ejemplo. Arzallus cree que ser un buen patriota lo justifica todo, al menos justifica a Otegui.

Si eres buen futbolista y el municipal que te va a poner una multa es fan tuyo te la puede perdonar, pero ser buen futbolista no justifica que aparques ante una cochera, claro. Las virtudes nunca justifican los errores que cometemos, sobre todo si los errores no tienen nada que ver con la virtud en cuestión. Hay errores que no se justifican ante nada, son tan mayúsculos que no hay disculpas de ningún tipo. Ya puedes haber entregado tu vida a ayudar a los más pobres del mundo que si cometes un asesinato tu futuro va a tener muchos barrotes delante.

Franco era muy buen patriota. Hizo del patriotismo la razón de su vida, la causa de sus decisiones. Con su patriotismo expulsó de España a una buena porción de ciudadanos y encarceló a varios miles que no debían ser igual de patriotas que él. En nombre de ese patriotismo miles de españoles fueron fusilados incluso muchos años después de la guerra civil. Perdonémoselo, era un patriota.

También Otegui es un buen patriota, perdonémosle que conspire con ETA, la organización que se encarga de “encarcelar” o “ajusticiar” a los que no son tan buenos patriotas como ellos.

27 octubre 2009

En el País de los ERE’s el tuerto es el corrupto

Durante cuarenta años cientos de socialistas vivieron escondiendo sus ideas, temiendo la llegada de la policía a altas horas de la mañana. Durante décadas mantuvieron su ideología en posición firme, desafiando el temporal franquista, desafiando sus miedos con su honradez, luchando en la medida de sus posibilidades por sus ideas. Era la suya una honestidad a prueba de dictaduras, de cárceles, de torturas. Aún recuerdo a un viejo conocido de mi pueblo, cuya condición de represaliado, socialista y republicanos sólo salió a la luz pública tiempo después de morir Franco. Cuarenta años de desierto para llegar a esto.

Y “esto” fue el GAL, Filesa, Paesa y “mihenmano”. Y “esto” es sobre todo lo de ayer por la mañana en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet. Pásese usted cuarenta años jugándose la libertad y la vida para que lleguen éstos y se burlen de toda la militancia. ¡Cuánta honestidad socialista de militantes de base arrojada por los desagües de la democracia! ¡Cuánto mangante al amparo de unas siglas legendarias! ¡Cuánta burla y cuánto desprecio a una militancia esencialmente honrada!

Y mientras tanto España es burlada y saqueada. De ella se ríen políticos capaces de vaciar las arcas públicas con el mayor desparpajo, de ella se burlan políticos chabacanos que se clavan navajas con forma de insulto en las páginas de la prensa. El español asistiría estupefacto a la debacle social, a la ruina moral y ética de su propio país, si pudiera dejar de pensar en el ERE que le acomete, en la hipoteca que le devora o en el paro que le acecha.

Porque la mayor corrupción no es el escándalo Gürtel, ni las ofensas que se arrojan a la cara los políticos del PP madrileño ni lo que haya pasado en el ayuntamiento de El Ejido o Santa Coloma. La mayor corrupción está en el desprecio que estos individuos sienten hacia los problemas de los demás; el mayor escándalo no es que nos hayan robado sino que estén preocupados de hacerlo mientras los ciudadanos tienen el agua al cuello, mientras los autónomos cierran sus pequeños talleres o sus tiendas, mientras España se va hundiendo lentamente. Vivimos en el país de los ERE’s mientras ellos andan ocupados en falsificar un sello o una firma, vivimos en el país de los impagados mientras ellos levantan sociedades fantasma, vivimos en el país de los cuatro millones y pico de parados mientras ellos se las ingenian para delinquir.

Ése es el escándalo más grave, lo (poco) que les importamos, lo que (no) piensan en nosotros y nuestros problemas, lo (mucho) que piensan en ellos.

DOS PP POR EL PRECIO DE UNO

Estamos regidos por necios, unos están en el poder y otros aspiran a estarlo. El problema para los españoles es doble, porque unos nos rigen y otros pueden hacerlo cualquier día, aunque todo indica que tardarán bastante. El problema de los que están en el poder es que han sido elegidos por su sumisión, no por su capacidad; por su cercanía a ZapaHuero, no por su preparación; por ser mujer, no por ser mujer inteligente. Pero el problema de la oposición es todavía peor.

Porque no sabemos en función de qué han sido elegidos algunos miembros del PP, como no sea su capacidad de hacerle la puñeta a su propio partido. Es el fantasma secular de la derecha, su división continuada
hacia el infinito. Desde que las derechas fueron consideras como tal se encuentran en proceso de división, qué envidia le dan a uno partidos, sindicatos y prensa de izquierda..., siempre uniditos, coordinaditos, firme el paso. Al menos hasta que llegó Zapatero con la Sexta bajo el brazo.

En el PP pocos quedan que no estén peleados o que no piensen hacerlo con el compañero de escaño. Cuando no es Valencia con el caso Gurtel es Madrid con Esperanza y Alberto, con Aguirre y Gallardón. Y si no es por la sucesión de Rajoy siempre habrá mil peleas, mil rencillas internas con las que conseguir que Zapa se frote las manos. El caso es hacerle la campaña a Zapahuero.

Ahora es Cajamadrid. Y nuevamente son Alberto y Esperanza, el hambre y las ganas de comer, la bronca y la riña. División, emblema de la derecha. Desde cuando la CEDA, por lo menos. Y las declaraciones. Y las broncas. Y los alborotos, enfrentamientos y disputas. Y las enemistades, que algunos parecen ser enemigos sempiternos, quizá porque lo sean.

José Blanco se estará frotando las manos, le están haciendo la campaña. Las próximas campañas. Gratis et amore. Así, ¿cómo no va a terminar por presentarse Zapa a la reelección? Se lo están poniendo tan fácil que será incapaz de decir que no. La derecha siempre tiene sus complejos, siempre tiene sus limitaciones, siempre tiene sus sinrazones.

Las declaraciones de Cobo que hoy publica El País son puñaladas cainitas, traicioneras y envenenadas enviadas a quienes debieran ser esforzados colegas en la lucha honesta y digna por el poder. Los remeros del barco del PP reman en direcciones opuestas. No sé ni me importa quién tiene razón, sólo sé que son más razones, nuevas razones para no votar al PP. Millones de españoles estarán a estas horas espantados, pensando lo que puede pasar si estos individuos nos llegan al poder. ¿Qué se podría esperar de un país si estuviera dirigido por individuos incapaces de trabajar juntos?

25 octubre 2009

Doble discurso progre

Durante largo tiempo me ha llamado la atención el discurso, a estas alturas habitual y previsible, de mis progres. Siempre me ha resultado clarificador la facilidad, envidiable por otra parte, con que se movilizan a favor de cualquier causa con tal de que sea lejana y exótica. Si los indios de cualquier tribu perdida en la inmensidad del Amazonas supieran lo preocupados que están mis progres por su inestable existencia, en vez de salir a cazar cada mañana se quedarían absortos, boquiabiertos y permanentemente metidos en su cama a la espera de comprender tamaño misterio. Tumbados en su hamaca, quiero decir.

Por los indios del Amazonas realizan asambleas, mercadillos solidarios, cuestaciones, manifestaciones y concentraciones reivindicativas ante la puerta de la embajada o ministerio de turno. La lata que tengo que aguantar a mis progres con sus indios amazónicos, la de discursos que les llevo sufridos, la de videos que les llevo vistos, la de discos solidarios que les llevo comprados. Qué discursos me sueltan, cómo me hacen sentir culpable por tener casa, coche y vivir bien. ¡¡Joé, si es lo que quiero, si me lo pago de mi trabajo, si de mi cuerpo me sale!!

Pero ellos, enredados en su discurso, me pasan por el morro la autopista que están construyendo cerca de la aldea indígena, como si yo dirigiese la empresa constructora, y pretenden que me una a ellos en una jornada de ayuno ante la sede de dicha sociedad multinacional. Con qué fervor, con qué tiranía, con qué superioridad moral me lo exigen bajo la amenaza de catalogarme como capitalista, esclavista y explotador. O soy como ellos, puro, íntegro, benéfico y furibundo actor de su comedia o me convierto en un despreciable gusano insolidario, excremento burgués de una sociedad sin sentido que merece ser exterminado sin contemplaciones.

Con frecuencia la contradicción les llega cuando la causa de solidaridad les pilla más cerca. No suelen aguantar una causa solidaria que resida a menos de mil kilómetros de su casa. Ay, como haya que aplicar la solidaridad con alguien próximo; ay, como haya que apoyar a alguna persona débil de su entorno. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque la solidaridad tiene sus límites, porque el discurso tiene sus espacios en blanco, porque la entrega total tiene sus excepciones.

Y nunca faltarán razones acreditadísimas que expliquen la incongruencia, nunca faltarán motivos justificadísimos que esclarezcan su cambio de actitud. Y si su vecino, su hermano o su compañero de trabajo les salen refractarios y no siguen fielmente sus prédicas mis progres se vuelven feroces déspotas dictadorzuelos. El ataque es entonces demoledor; con frescura sin igual y desparpajo desmedido descargan toda su verborrea dialéctica llena de descalificaciones del tipo de “insolidario”, “capitalista”, “asocial”, “egoísta”, “intolerante”. Y “fascista”, que nunca falte “fascista” de su vocabulario peleón.

23 octubre 2009

Gobierno atormentado, cambio de ciclo

En los equipos deportivos pasa frecuentemente, después de una serie de años de victorias gloriosas llega un año en que las cosas empiezan a no salir bien, los grandes triunfos no llegan y las tristes derrotas menudean. Entonces el club (el club, no sólo el equipo) se arrastra largo tiempo de manera penosa, compaginando las declaraciones estruendosas de sus jugadores con las promesas de regeneración de sus directivos y los desastres competitivos. Una o dos temporadas en el infierno de la vulgaridad no hay quien se la quite.

A mí me parece que está empezando a pasar con Zapa, le están creciendo los enanos y no lo digo por Solchaga, ni por Solbes, ni por Jordi Sevilla. Bueno, no sólo por ellos. Zapa nos está conduciendo de discurso demagógico en discurso retórico; de discurso huero en discurso vacío. Y los problemas del club España siguen después de tanto tiempo sin resolverse. Nos han regalado bombillas para ahorrar y sacarnos así de la crisis; nos han llenado de zanjas, vallas y obras pueblos y ciudades para sacarnos así de la crisis; nos regalan cientos de euros en las declaraciones de Hacienda para sacarnos así de la crisis; nos regalan dinero a espuertas para cambiar de coche y sacarnos así de la crisis. Pero seguimos, tanto tiempo después, en plena crisis.

Para ganar partidos en la liga nacional nos hablan de brotes verdes, que nadie ve a no ser que esté bien fumao; tratan de salir adelante en las competiciones locales con declaraciones altisonantes del presidente o de la ministra de Hacienda que enseguida son desautorizadas por otro ministro o por el Banco de España. Es un esfuerzo denodado y vergonzante por seguir arrastrándose por el lodo de la ineficacia.

En competiciones extranjeras… nos están dando en todos los partidos; cuando no es un organismo es otro, cuando no es una autoridad es otra; incluso preeminentes españoles, aún siendo miembros del PSOE, contradicen y derrotan por los campos de Europa a nuestros gobernantes que sin embargo no parecen sentir vergüenza, antes al contrario, algunos sacan pecho.

Cuando el club va mal se suele cambiar al entrenador, a veces la cosa es tan grave que sólo se sale de la gran retahíla de errores cuando se cambia la mayoría de la plantilla deportiva. Sin embargo, cuando la crisis es duradera y profunda, cuando ha crecido desde los cimientos hasta los despachos más elevados también se exige el cambio del presidente. Si no se toman este tipo de medidas la plantilla y el entrenador, y con ellos todo el club, degeneran en una especie de troupe ambulante de la que se burlan por todos los campos por los que pasan.

Si la decadencia se prolonga en el tiempo el club cae más bajo, da tiempo a que las burlas se tornen en lástima y los que un día fueron héroes legendarios quedan convertidos en desfiguradas sombras que arrastran sus vergüenzas por las ferias en las que una exigua bolsa de euros reclame su presencia.

Eso sí, luego recuperarse, volver al nivel perdido y codearse de nuevo con los mejores cuesta más esfuerzo, tarda más tiempo y deja más víctimas por los caminos recorridos.

22 octubre 2009

Tengo una solución para el Alakrana

Mucho me temo que los pobres piratas de Garzón no tienen ningún interés en que sus colegas corsarios pidan su libertad a cambio de la del atunero vasco. Con lo bien que se vive en un penal español iban ellos a querer volverse libres a Somalia. Con la caló que hase allá. Con la hambre que hase allá.

Y con lo agustito que se está en una celda española, que ni pasas frío ni calor, te dan comida tres veces al día y encima estás rodeao de cofrades las veinticuatro horas. Y sin tener que hacerte a la mar para secuestrar honradamente al que asome la proa por la primera esquina de aquellos procelosos mares. Estos dos pájaros no se vuelven voluntariamente a Somalia ni aunque les amenacemos con encerrarlos aislados con una tonelada de jamones. Antes se ahorcan con una ristra de chorizo de Cantimpalos.

Tal y como están las cosas acostumbrémonos a tener dos inmigrantes irregulares más. Miren, dejémonos de coñas y que les den los papeles inmediatamente. Pobricos, ¿cuándo habrá soñado con tener sanidad gratis? Eso no lo cambian ni por todas las huríes del paraíso. Que les den papeles, que les den trabajo. Que los contrate Zapahuero pa llevar las cuentas del Estado y eso que saldremos ganando.

Desengañémonos que a éstos no les condenamos. Lo más fácil es que enseguida encuentren un abogado echao p’alante que les defienda gratis et amore a cambio de la publicidad de las fotos y los telediarios. Con la de secuestros que tendrían que realizar los pobricos para poder pagar la minuta. Con un abogao medianamente lúcido y el berenjenal de leyes, jueces y jurisdicciones diversas a estos hombres les tenemos hasta la jubilación en espera de sentencia y cuando ésta llegue alguna ONG subvencionada con nuestros impuestos saldrá afirmando por la sábana de San Expedito de Alejandría que el Estado debe indemnizarlos.

Ahora que lo pienso, yo sé cómo resolver el secuestro del Alakrana. Se me acaba de ocurrir una solución chachi piruli y en cuatro días los tenemos a todos en casa. Es fácil, dejemos que uno de ellos llame a sus amiguetes secuestradores, que les cuente cómo es España, que les hable de Garzón, de la Seguridad Social por el morro, de prisiones con televisión, sicólogo gratis, campo de fútbol y tres comidas al día; de descansar sábados, domingos y nuestras múltiples fiestas “de guardar”, locales, autonómicas y nacionales. Y los fines de semana… permisos de salida. Sus compas iban a tirar por la borda de manera definitiva el kit de bucanero exprés y aunque tuvieran que remar con las orejas o soplar las velas se nos venían a España en un santiamén. En cuatro llamaditas me los tiene convencidos, se vienen todos a Bermeo en el propio “Alakrana” y asunto resuelto.

Pero como es natural, estos somalíes, a los que hemos de dar papeles enseguida, tendrán presente que deben ganarse un futuro provechoso en su nueva patria. Estos hombres de Alá pensarán que algún día han de mantener a una familia (Ya saben: derecho de reagrupamiento familiar; ergo, más papeles) y se preguntarán cómo desarrollar un futuro económicamente desenvuelto en España: Fácil: Enviémosles por servicio urgente un compendio de biografías de ilustres hombres españoles: Julián Muñoz, El Dioni, Pepe el del Popular, Jordi Millet. Enviémosles también los 17.000 folios del caso Gürtel… Que vayan estudiando.

Ah, y si algún día les entra morriña de la patria lejana el Inserso les monta una excursioncita de quince días a Somalia con todo pagado, postre y bebida incluidos. Vente pa España, Mohamed

21 octubre 2009

El periodista del zapatazo a Bush

A mí siempre me gustó el periodista que arrojó su par de zapatos a George Bush. Dicen que ahora está en Suiza y ha montado una fundación, no sé si para enseñar a arrojarlos o para vivir del cuento, que con esto de las fundaciones nunca se sabe. En todo caso creo que el suyo fue un gesto de dignidad que muchos deberíamos imitar. Eso sí, bajo cierto control.

Al menos bajo cierto control en España, somos un grupo de cuarenta y tantos millones de Rinconetes y Cortadillos y más de uno hay capaz de arrojar los zapatos… de otro, que siempre ha habido listillos. Incluso con el ingenio agudizado por la crisis alguien acertará a montar una industria de retorno de zapatos arrojados, de manera que cada par vuelva a su dueño por un módico precio a estudiar. Y así el arrojamiento zapateril sería de nunca acabar. Lo malo es si pagas y luego te pasa como a veces en las cintas de los aeropuertos, que te quedas con cara de bobo mientras tu maleta aparece en vaya usté a saber qué otro aeropuerto del mundo mundial.

Todos deberíamos viajar con un zapato en la recámara. Arrojar un zapato a la cabeza de quien ha invadido tu país es una maniobra saludable. En general arrojar zapatos debería ser considerado un derecho humano, verás cómo les poníamos las pilas a nuestros políticos y de paso creábamos empleo entre el ilustre gremio de zapateros. Imagínense a los de la mani contra el aborto del otro día echando sus zapatos contra Doña Bibiana, la Barbie abortista. Miren, sería una forma matemáticamente exacta de contar los asistentes.

Así que los españoles deberíamos ponernos a ello con prontitud, España siempre se ha distinguido por la calidad de sus zapatos. A la porra Italia, hombre, donde esté un buen par de mocasines hechos en Alicante o en La Rioja que se quiten todos los trasalpinos.

Arrojar los zapatos a la cara de un político no debería ser considerado una agresión, sobre todo si no alcanzaron su objetivo que era la ilustre cocorota de George Walker Bush, sino una pacífica llamada de atención al tunante de turno. Como mucho podría considerarse una falta de respeto, siempre amparada por la libertad de expresión, que es lo que nos dicen los jueces cada vez que dejan en libertad a los que queman banderas (sólo las de los demás, claro) y retratos de Reyes. ¿Y por qué arrojar un zapato a la cara no es un derecho a expresarse con libertad manifestando el desprecio que alguien nos merece?

El periodista iraquí que se ha pasado varios meses en chirona es un bendito, no contento con ejercer la segunda profesión más antigua del mundo luchó por mantener su maltrecha dignidad de plumilla ofendido mostrándonos que se puede ser periodista y llevar la cabeza bien alta aún en tiempos de crisis, aún en tiempos de oprobio. Me gustaría seguir su ejemplo y arrojar mis zapatos a la cara de más de uno, el problema es el precio al que se ha puesto el calzado en plena época de dificultades económicas. No vivimos tiempos en que se pueda tirar nada, todo hay que conservarlo lo mejor posible, hacerlo durar, estirarlo y, si es factible, pasarlo en herencia al hermano pequeño.

Todos los ciudadanos tenemos zapatos que conservar cuidadosamente, todos tenemos la imperiosa necesidad de ahorrar, darle la vuelta al traje viejo y seguir sonriendo como si no lloviera lo que nos está lloviendo. Hasta hemos levantado el pie del acelerador para gastar menos. Sólo hay un español al que no le importa gastarse el próximo año un 50% más de lo que va a ingresar, al que no le importa lo más mínimo el precio de los zapatos. ¿Se pensará quedar con los zapatos de todos los españoles?

19 octubre 2009

No lean este blog

No lean este artículo, sólo habla de la pobreza y la injusticia; sobre ello ya lo han leído ustedes todo. Ahórrense el tiempo y ahórrense un mal rato, a lo peor no les iba a gustar la lectura. Mándenme a paseo.

Y es que me gustó la mani contra el aborto, chachi el mogollón de gente que tiró de las orejas a Bibiana, la Barbie abortista. Fue un éxito del pueblo que no puede callar ante la injusticia del aborto y que a eso lo llamen progreso. Ya que estamos en ello, en el éxito y en la calle, montemos otra mani para el fin de semana que viene.

Montemos otro desfile de la victoria del pueblo harto de injusticias, harto de convivir con el dolor sin que se haga nada; reunamos a otro millón de personas entre Sol y Alcalá. Ya que le hemos cogido el gustillo demos caña a la injusticia y protestemos contra la pobreza y el hambre en el mundo. Agarremos por la solapa a nuestros representantes y hagamos que encuentren la solución y la justicia.

Miren, hace muchos años había hombres libres y hombres esclavos. Entonces todos lo veían normal pero la sociedad evolucionó, nos dimos cuenta de la brutalidad que eso representaba y… se corrigió tan injusto comportamiento. Ahora nos parece asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos.

Hace muchos años sólo muy pocos varones tenían derecho al voto. Ni las mujeres ni la inmensa mayoría de los varones podían participar en las decisiones sobre el destino común. Entonces todos lo veían normal, pero la sociedad evolucionó, nos dimos cuenta de la brutalidad que eso representaba y… se corrigió tan injusto comportamiento. Ahora nos parece asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos.

Hace muchos años había unos pocos ricos cultos y una masa ignorante que jamás accedía a la cultura. Entonces todos lo veían normal, pero la sociedad evolucionó, nos dimos cuenta de la brutalidad que eso representaba y… se corrigió tan injusto comportamiento. Ahora nos parece asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos.

Hace muchos años los reyes se creían que el Estado eran ellos, podían decidir con su simple deseo sobre el destino de un hombre o un pueblo, sobre su vida o su muerte. Entonces todos lo veían normal, pero la sociedad evolucionó, nos dimos cuenta de la brutalidad que eso representaba y… se corrigió tan injusto comportamiento. Ahora nos parece asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos.

Hace muchos años unos pocos hombres eran dueños del capital y de los medios de producción mientras millones de hombres trabajaban doce horas al día siete días a la semana. Entonces todos lo veían normal, pero la sociedad evolucionó, nos dimos cuenta de la brutalidad que eso representaba y… se corrigió tan injusto comportamiento. Ahora nos parece asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos.

Hoy unos pocos millones hombres tienen lo suficiente para vivir mientras cientos de millones se mueren de hambre. Hoy todos lo vemos normal, ¿cuándo nos parecerá asombroso que hayamos podido ser así de inhumanos?

Ya que estamos en ello, en el éxito y en la calle, montemos otra mani para el fin de semana que viene.

17 octubre 2009

La derecha, en la calle

La sociedad civil española empieza a organizarse. Me refiero a la sociedad conservadora, claro, la otra ya estaba organizada, está eternamente organizada, en eso la izquierda siempre ha sabido dar mil lecciones. Pero es que a los españoles les da miedo ser conservadores. Reconocerse conservadores, quiero decir. Vivimos en un país en el que la imagen progre que vendemos a los demás nos resulta importantísima, ser progre mola mogollón, sea por lo que sea, mientras ser conservador está mal visto.

De modo y manera que el conservadurismo español ha tratado de pasar acobardadamente desapercibido. Ha habido alguna forzada identificación interesada entre conservadurismo y franquismo, conservadurismo y fascismo, conservadurismo y caverna. Así que tocaba disimular y presumir de “modelno”. Así salían las encuestas, viva la progresía, aunque luego el voto a veces fuera por otra parte. Todo menos parecer conservador, que da vergüenza.

Quizá la cosa estaba también en que los representantes políticos de ese conservadurismo no estaban a la altura de su pueblo, no siempre podían presumir de antifranquistas (con lo que “vestía” haber pasado por la cárcel de Franco), de demócratas “limpios”, a veces incluso estaban manchados de corrupción y sobre todo estaban muy alejados de las clases medias, que no podían reconocerse en ellos. Entonces... viva la progresía.

Ahora parece que las cosas empiezan a cambiar, algunos ciudadanos de a pie no tienen temores de reconocerse conservadores, entienden que la dignidad también pasa por ser de derechas y se asoman en público y se manifiestan en calles y plazas, empezando por hacerlo contra el aborto. Quizá prescindir, al menos oficialmente, de los representantes políticos conservadores (y más con la suciedad que les está cayendo en Valencia y Madrid) y del amparo de la Iglesia Católica sea un gran acierto. Es la sociedad, desde sus entrañas puras y auténticas, la que empieza a moverse por su cuenta, empieza a reconocerse y a legitimarse desde abajo, desde la gente de la calle. Hablo de la gente que no tiene despacho ni moqueta, que no necesariamente milita en el PP de Rajoy, Aguirre o Gallardón y que sale a la calle decididamente, sin timidez, sin vergüenzas, sin complejos, con los mismos derechos que la “contraparte” que dice mi amigo Matías.

Y los medios de comunicación... Siempre ha habido medios conservadores, claro, pero a veces parecían serlo vergonzantemente, disimuladamente, con el ya aludido complejo de falta de legitimidad. Sin embargo en esta ocasión algunos se han “mojado” directamente en esta aventura, de manera no accidental, dispuestos a encabezar la reacción social no sólo momentáneamente, sino emprendiendo campañas propias y originales contra el aborto, luchando contra la estúpida idea de que abortar es progresista, de que abortar más es más progresista, de que ser más progresista es ser más feliz, de que todo lo anterior debe ser superado por el “progreso” de la sociedad, de que España sólo existe si es “progre”.

¿Por qué la derecha se hace tantas preguntas, por qué se sicoanaliza con tanto empeño? No veo los mismos complejos por la contraparte.

16 octubre 2009

¿Todo por la patria? ¿De quién?

La verdad es que ni sé quién ha sido ni me importa, pero alguien ha propuesto que de los cuarteles desaparezca el “Todo por la Patria” que desde lo alto de la entrada recibe a todo el visitante que se acerque al lugar. Como los autores no se quedan en la crítica sino que además quieren proponer soluciones sugieren que sea sustituido por “Todo por la democracia”.

A mí me parece bien. En los tiempos que corren, cuando el concepto de nación, según el presidente del Gobierno, es discutido y discutible, creo que no conviene provocar. Hemos dividido España en 17 patrias y si los carteles de los cuarteles sólo hablan de una deben eliminarse radicalmente. Los carteles, no los cuarteles. Aunque ya puestos…

Que en España eso de “la Patria” no deja de ser un residuo franquista. Si alguien ha exprimido toda la leche de la ubre patria ése fue el franquismo. Hay que cortar con el pasado y acabar con la patria, viva el universo, viva el hombre universal, abajo las patrias, abajo las fronteras, las aduanas y hasta los mapas de colores. Años hubo, ¿se acuerda el lector?, en que nadie se atrevía a decir “España” bajo pena de excomunión social. Te decían “Facha” a nada que se te escapase la palabra “nación”. Los equilibrios que hacían algunos con el lenguaje para evitar las palabras malditas: “Este país”, “El Estado”, “Aquí” (Incluso unan vez alguien dijo “La Península” en un ejercicio de supina memez, ignorancia y cretinismo). Te decías español y te miraban raro, se te ocurría llevar una bandera española, al tinte por ejemplo, y te tiraban piedras.

Los españoles somos raros. Somos hijos de una Historia rara y hemos salido raretes, ustedes me perdonarán. Entendemos que un catalán sea nacionalista catalán y salga besando su bandera; entendemos que un nacionalista vasco ensalce su bandera y la bese. Lo mismo pasa si el nacionalista es gallego. Incluso si es extremeño o riojano. Pero, ay, como a alguien se le ocurra hablar bien de España; ay, como defienda su bandera por muy constitucional que sea, ay como la lleve por la calle si no es pa un partido de la selección. De fútbol, fartaría mah.

Ser patriota en España es ser fascista rabioso, franquista anquilosado y troglodita político a no ser que se sea nacionalista periférico, en cuyo caso eres guay y demócrata de toda la vida aunque seas de Herri Batasuna o como se llame a fecha de hoy. Somos raros, lo que vale para unos no vale para otros. Los franceses pueden decir que aman a Francia sin rubor, los norteamericanos exhiben su bandera cada vez que respiran, otro tanto les pasa a los daneses. O a los sudafricanos, coreanos, eslovacos, marroquíes, mongoles, suizos, cubanos, finlandeses, argentinos, australianos, mexicanos, zimbawueses o a los congoleños. Hasta los revolucionarios súper hiper mega izquierdosos terroristas de las FARC llevan en sus desplazamientos por la selva colombiana la bandera del país sobre el pecho o en forma de brazalete. En España serían fachas, ya ve usté.

¿Cómo no debemos suprimir las palabras “patria” o “España” de todos los aspectos de la vida nacional (huy, se me ha escapado, perdonen) si a nuestros más insignes políticos, artistas y gente notable les repatea el hígado? Pero si dijo Zapa que el concepto de nación es discutido y discutible y nadie salió a llamarle… a llamarle… a llamarle la atención.

¿Todo por la patria? Como no sea la de otros…

15 octubre 2009

Políticos Pijos

Por alguna razón me ha estado vedado militar en un partido. Eso no quita que tenga mi corazoncito, claro. Pero otra maldición me lleva a ponerle siempre en partidos minoritarios, mea culpa.

Sólo dos partidos de la pléyade de opciones políticas concitan la mayoría de voluntades españolas. Yo me siento rechazado por ambas seguramente porque nada me une a ninguna de ellas. El otro día, en una tertulia televisiva, un sindicalista jubilado me decía que el día que notó que era más lo que le separaba que lo que le unía a su partido se marchó. Pues eso, que no tengo que marcharme porque nada me une a PP ni a PSOE.

Sé que en la mayoría de mis últimas columnas las críticas van dirigidas al PSOE, y es fácil de entender por lo mal que está gestionando la crisis económica (¿Ah, ¿pero la gestiona?) y la crisis social a la que está arrastrando a los españoles. Pero hoy le toca al PP, ustedes me sabrán perdonar, y no es la primera vez en las últimas semanas.

Servidor puede apuntarse el tanto de haber anunciado en su momento que Rajoy no era la solución del PP, allá Aznar y sus aznaradas. La incapacidad de Rajoy queda demostrada cada vez que el PP entra en crisis, cada vez que surge un problema, cada vez que hay que tomar decisiones. Si ustedes me permiten, cada vez que el PSOE tiene problemas. Y no, no es un error. Escribo voluntariamente lo que acabo de escribir.

Porque con unos socialistas volcados en engañar a los españoles con los nuevos impuestos, por ejemplo; sumergidos en una dialéctica estúpidamente obreril y burlescamente marxista (de Karl, no de los hermanos, a pesar de lo jocoso); ofreciendo como solución a nuestros males de cualquier tipo más aborto, más píldoras, sexo y hedonismo; con los ministros dedicados a tapar los desafueros económicos de Zapa; con ex ministros a la fuga y con más de seiscientos asesores dedicados a improvisar soluciones… “ocurrentes” el PP tenía que sacar varios miles de urnas completas de ventaja a Zapatero.

Y no es así porque la corrupción corroe parte de la estructura del PP sin que nadie se dedique a arrancar de cuajo a esos chulos de corbata de seda, pelo engominado y mirada altiva. Llevamos semanas con casos de graves acusaciones de marranería interna mientras el PP se está dedicando a hacer el Don Tancredo. Las luchas internas del tipo “dimites tú, pero sólo un poco, o te ceso yo pero sólo un rato” y “Como me ceses tiro de la manta” han impedido salir a flote la alternativa que Rajoy debería colocar a los ciudadanos. ¿Cómo votar a un partido así?

La sensación de suspicacia, de “esto no me puede estar ocurriendo a mí” que están poniendo los ciudadanos votantes sólo puede ser semejante a la cara de incredulidad que se le debió quedar a Obama al ver a los querubines de Zapahuero. El ciudadano medio está contemplando absorto esta lucha pijotera por el poder entre amiguitos del alma, puteros King Size y gentuza militante o simpatizante del PP con los que nadie en su sano juicio se quedaría a solas en una habitación.

Que tras semanas de batallas internas, de declaraciones contradictorias, de regates verbales a la realidad, de sonrisas autocomplacientes y citas a ciegas en paradores de turismo perdidos entre Valencia y Madrid por fin alguien haya tomado una decisión, seguramente insuficiente, no sirve para aclarar nada, para calmar a nadie ni para enmendar los renglones que el PP ha sembrado de errores, perversiones y zancadillas internas. Cuando un cese ha costado más que un parto múltiple es que no es sincero. Así no vale.

14 octubre 2009

Extremos abucheos de la extrema derecha

Dicen que la extrema derecha abucheó a Zapatero el día de la fiesta nacional. A mí me parece bien que se abuchee a los presidentes de gobierno; todos terminan, más tarde o más temprano, por ganárselo a pulso. Incluso me da igual el día que se escoja, preferiría que no fuese el doce de octubre, pero qué más da la fecha si tienes la oportunidad de estar cerca de él y puedes darle cuatro voces. Lo tonto sería aguantarte las ganas y esperar a… ¿a cuándo?

El españolito actual sólo siente ganas de abuchear a Zapa por el tema económico. El bolsillo personal, vaya. Con el PP no podían hacerlo por eso y se escogió un tema ético y moral: la guerra de Irak y el apoyo aznariano a tan estúpida ocasión. Sea cual sea siempre hay motivo para silbar a un presidente. A Zapa podemos culparle tanto de la crisis económica, mentira, como de la mala programación de la tele o de la gripe A. A los presis les pasa como a los árbitros, siempre tienen la culpa de nuestras desgracias.

Hay mil motivos que escoger para criticar al presidente y bien se podían haber esperado al día trece de octubre, en vez del doce, si él no hubiera aprovechado para irse a Norteamérica del Norte, esta vez sin sus hijas, que Halloween ya está bastante cerca y no conviene asustar demasiado a los buenos amigos. A los que se espera que sean buenos amigos, quiero decir.

A Zapahuero se le pueden reprochar sus discursos enroscados en una sonrisa sin sentido, hinchados de palabrería obrerista, buenista y sofista, engalanados de palabrería vana y a la postre desmentidos tanto por sus propios ministros como por la dura realidad. Eso de que los impuestos los iban a pagar los ricos y poderosos, por ejemplo. Miren si no hay suficiente pa cortar tela.

Y sin embargo los españoles sólo le reprochan cuatro millones de parados y la subida de los impuestos. El vil metal, vaya. Materialismo de extrema derecha, supongo. Pero nadie comenta críticamente la degeneración social de España, que se mantenga en el lumpen educativo a masas de españoles, proletarios culturales aunque hayan ido cien veces de vacaciones al Caribe, cuya educación social está basada en las lúgubres, tétricas, analfabetas pero muy exitosas series de televisión. El nivel de la tele de un país es un buen “sensómetro” de su nivel moral, ético y cultural.

En nuestro país el mal gusto y la mala educación son vistos por los españoles como algo “progre” que da buena imagen. Nadie critica a un gobierno ni al partido que lo sostiene por la degeneración de costumbres populares, por la zafiedad general en el trato o porque entre nosotros sea habitual el uso de la grosería como método general de relación.

A mí me da igual que critiquen a Zapa más o menos de lo que se criticó a Aznar, pero me incomoda la monotonía de las réplicas socialistas a esas críticas, termina por producirme cierto hastío. A los socialistas les basta decir que “son críticas de la derecha más radical” y se quedan tan anchos. Parece que ser de derechas invalida todos los argumentos, todas las capacidades, anula todos los valores. Eres de derechas y zas, condenado a mazmorras, que a quién se le ocurre, hombre, qué indigno e inmoral hacerse de derechas con lo bien que queda ser de izquierdas. Y de la derecha radical, encima, que podías ser de derechas pero calladito y sonriente. Sin embargo ser un radical de izquierdas, que suprime la patria potestad de los padres de las adolescentes abortistas… eso está bien visto, es normal, incluso elegante como nuestra vicepresidenta.

11 octubre 2009

Castilla, otra vez víctima de España.

Una vez más en la Historia de España los castellanos vuelven a ser postergados ante los intereses injustos de España. ¿O deberá decir “del Estado Español”? ¿O “de algunos españoles”? Claro que los castellanos deberían estar ya acostumbrados a sucumbir ante los intereses ajenos. Quien esto escribe tiene entre nada y cero por ciento de independentista pero también tiene la sensibilidad a flor de piel ante las injusticias, sobre todo cuando las injusticias se vuelven una y otra vez contra los mismos.

Castilla fue uno de los graneros de donde se abasteció la emigración interior durante el franquismo. Si el Franquismo aniquiló a alguien durante esos 40 años fue a los castellanos. Faltan tres millones de ellos, y sus descendientes; durante décadas llenaban los trenes que pasaban raudos por la meseta camino de Francia, Suiza o Cataluña y el País Vasco. Las guías telefónicas de estos lugares están llenas de Fernández, García y Martínez. Por alguna razón sospechosa las empresas se instalaban en otros sitios o se trasladaban donde fuera menester. ¿Saben ustedes donde está ahora instalada la antaño importante industria castellana de paños? Todavía eso sigue ocurriendo en la actualidad con otro tipo de industrias, Galletas Fontaneda desapareció de Aguilar de Campóo y dejó de ser castellana al ser trasladada por los nuevos propietarios.

Ahora a Zapatero le conviene volver a insultar a los castellanos, a menospreciarles, a ofenderles, a postergarles. Necesita sacar adelante los presupuestos del Estado, necesita los votos sacrosantos del PNV. Siempre se mandó mucho en España con tan pocos diputados, recordemos que Aznar empezó a hablar catalán en la intimidad cuando le convino políticamente camelarse a Pujol y sus parlamentarios. Precisamente quienes más ponen en cuestión la existencia de España, quienes amenazan con referendos de independencia, quienes se quejan del maltrato económico son los que habitualmente sacan más tajada de las ubres doloridas de España. De los doloridos bolsillos de los españoles, quiero decir.

Ahora el PNV quiere cobrar su voto a los zapateriles presupuestos del Estado con el blindaje del Concierto económico vasco, cuenta para ello con la colaboración de los parlamentarios socialistas en el Congreso y con el PP del País Vasco. No es cierto que los españoles seamos iguales ante la ley, no al menos ante Hacienda. Y es ahí en el bolsillo donde les va a doler a Cantabria, cuya capital siempre fue el puerto de Castilla, La Rioja, donde nació este idioma que se llama castellano y no riojano, y Castilla y León. Cuando los empresarios tengan que decidir si instalarse a una orilla o a otra de las diferentes “mugas” las regiones implicadas no juegan con las mismas armas, las hay privilegiadas económicamente, juegan con ventajas de las que Castilla no dispone. Además ahora ese privilegio va a ser blindado porque a Zapa le conviene, por una nueva ley de España. Del Estado español, habrá que decir, el mismo Estado que tanto oprime a los nacionalistas vascos.

Mañana o pasado volverán a llamarnos a las urnas y los votos caerán, permanentemente, en el mismo saco, en los mismos dos sacos donde llevan cayendo treinta años. Así le va a Castilla, la autonomía cuchara de España, que ni pincha ni corta.

10 octubre 2009

Me convierto al Islam

Desde hace ya tiempo tengo claro que Occidente degenera. A veces, quizá animado por un regenerante sanfrancisco, me entra la duda y pienso que no, que el que degenera soy yo y por eso me lleno de pensamientos negativos. Cosas de la edad, me digo, que cuando uno se hace mayor ya se sabe...

Sin embargo acaban de darme la razón. Nada menos que han concedido el Nobel de la paz a Yaser Arafat y a Isaac Rabin. Bueno, a Barak Obama, ustedes ya me entienden. O sea, que era verdad, que Occidente degenera y yo tenía razón. Y la degeneración no empieza por los mediterráneos temperamentales y morenitos, improvisadores y desorganizados, no. Empieza por los nórdicos, los cuadriculados, los previsores, los fríos cabeza-cuadrada de Escandinavia.

La señá Rita es una bendición, tiene un puesto de churros dos esquinas más abajo y es una artista del churro, la de docenas que le habré consumido yo. Todas las mañanitas, todos los días laborables. Y los sábados, mañana y tarde. El frío que le habré visto pasar a la señá Rita bajo las heladas mesetarias de Tierra de Campos. Y qué puñeteramente buenos son sus churros. Ella sí que se merece el Nobel de la paz, la de familias que habrán permanecido unidas tras merendar sus churros con chocolate. Que los churros unen, eh. Primero, mientras bajas por ellos te alejas de las inoportunas visitas que tienes en casa; mientras vuelves los hueles y te calmas los nervios; y cuando subes te reciben con vivas y parabienes y te conviertes en el ser más feliz del universo. Nóbel para la señá Rita.

Sin haber vendido un pajolero churro a Barak Obama le han dado el Nóbel de la paz. Tiene la mejor churrería de la ciudad, tiene las mejores cuñas publicitarias para su negocio y llevamos muchos meses oyéndolas en todas las emisoras y leyéndolas en todos los medios. Cuñas publicitarias muchas, pero churros no ha vendido ninguno todavía lo que no obsta para que le hayan nombrado “Churrero mayor del Reyno”. Qué desprestigio para el Nóbel y para la paz. Como aquel otro concedido en 1994 a Rabin y Arafat por haber firmado unos acuerdos de paz que nunca cumplieron.

No soy yo, Occidente degenera. El futuro es de Ben Laden y los suyos, voy a preguntar a la señá Rita si sabe de alguna mezquita. Pa convertirme.

09 octubre 2009

Liberados sindicales, escurrebultos y jetas

Respeto mucho a los liberados sindicales. Claro que entre ellos habrá mangantes, escurrebultos y jetas, pero ésos los hay en cualquier otro colectivo. Y si no se lo creen miren ustedes a las ministras florero y a los mangantes puteros del PP.

Si exceptuamos a los sindicalistas-jeta la mayoría son personas dedicadas a trabajar por sus compañeros de destino. Miren, si me dicen ustedes que hay demasiados liberados podríamos estar de acuerdo, pero no me creo que entre ellos haya más escurrebultos que en otro colectivo cualquiera. Cierto que a veces los que más se ven son los más brutos, los más osados o los más “siliconeros”, pero ya saben que dos que chillan destacan más que cien que callan.

A veces los sindicatos han pecado de eso, de promocionar a los más alborotadores, ésos que iban por los bares y comercios de la localidad entregando a los dueños carteles que decían “Este local cerrará el próximo viernes en solidaridad con los mineros de la zona”. Y si no cerrabas te lo cerraban. Y tardabas medio año en recuperarte de los destrozos. Si era así es porque la sociedad española en general siempre ha promocionado más al más vocinglero que al más preparado, a Belén Esteban más que a Ainhoa Arteta, pongamos por caso. Hemos preferido un país de Rinconetes y Cortadillos en vez de un país de Cervantes.

No creo que el sindicalista madrileño que envió a Miguel Ángel Ordóñez a “su puta casa” sea el más brillante de UGT, quizá muy probablemente sea el que más vocea o el que dice más tacos en menos tiempo, lo que con seguridad le augura un buen porvenir sindical: Le aplaudieron muchísimo sus fans y de ellos habrá recibido cientos de SMS felicitándole por su machada. Que crea que “el presidente” del Banco de España debe obedecer al gobierno indica a las claras que es más un hombre de acción, esconda esto lo que esconda, que de pensamientos muy elaborados.

Queramos o no ésa es la casta que nos gobierna, la que nos traiciona por un puñado de dólares en dinero negro, por unas putas buscadas para poder luego presionar al que las disfrutó, la que asciende en su escalafón interno por ser más bruto que un arao o la que envuelve en papel de charol su verborrea fatua, huera y pomposa.

La pregunta a la que no sé responder es si prefiero la verborrea directa y faltona de este sindicalista con futuro o la capacidad dialéctica de Zapa, que enmascara una guerra como acto caritativo y que es capaz de vendernos sin sonrojo que los nuevos impuestos los van a pagar “los poderosos”. Ahora que lo pienso, quizá sea mejor cuando ves al bruto venir de frente y por derecho, pudiendo prepararte adecuadamente para prevenir su acción, que cuando alguien esconde su radicalismo, su intolerancia e ignorancia con una sonrisa, un arqueo de cejas y una palabrería huera, fútil y frívola.

07 octubre 2009

El faisán cantó a favor de ETA y luego nos reímos de Berlusconi

España tiene desde hace más de treinta años un grave problema que se llama ETA. Es, si hacemos excepción de la costosa, torpe e ineficaz política económica del Zapahuero y de la indiferencia de Rajoy ante la corrupción en su partido, la amenaza más grave que pesa sobre la democracia española.

Se supone por lo tanto que todas las fuerzas políticas, judiciales y policiales deben trabajar al unísono contra ETA, sus diversas formas y variantes, sus clones, sus ramificaciones y sus militantes y apoyos. Si una sola parte de este complicado engranaje estatal actúa por su cuenta, a su aire o, no digamos, en contra de las demás el esfuerzo de todos se va por el desagüe más próximo.

Las habilidades delictivas, sus esfuerzos, su larga experiencia y los errores del Estado hacen que ETA todavía esté presente en nuestras vidas, aunque no con la gravedad, insistencia y poder mortífero de hace un buen puñado de años. La labor efectiva y continuada de todos los gobiernos de la democracia, plagada de ofensivas y treguas de unos y de otros, ha llevado a ETA al atolladero donde la tenemos. Donde estamos, conste.

En la operación Faisán alguien dio un chivatazo a un presunto culpable, que impidió el éxito total de los trabajos. Alguien llamó al “Faisán” para advertirle de que no debía mantener una reunión proyectada con los jefes del aparato financiero de ETA porque estaba siendo vigilado. El chivatazo salió de dentro del Estado, de dentro de aquellos a los que pagamos para acabar con ETA, alguien nos traicionó. A todos. A todos los españoles. A todos sus compañeros. Al juez. A la Justicia. A España. A todos. Los chivatos son siempre traidores y merecen por ello el desprecio. Y las penas de cárcel que las leyes del Estado Democrático prevean.

Y sin embargo, ese mismo Estado, su representante el fiscal Javier Zaragoza, nos pide ahora que lo olvidemos todo, pelillos a la mar, que nos encojamos de hombros y echemos unas risas mientras, tal vez, nos fumamos un sabroso cigarrillo, eso sí, al aire libre. Seguimos sin saber quién dio el aviso traidor pero dicho fiscal propone que hagamos la vista gorda, que demos un paso atrás en la lucha anti ETA y hagamos como si no hubiera pasado nada.

Y luego nos reímos con Berlusconi y sus berlusconadas. ¿Si yo pido que el Carrión sea navegable me harán caso?

05 octubre 2009

Mi siquiatra y yo

Permítanme centrar esta columna en el fin de semana que acabo de pasar. Soy un hombre feliz y satisfecho, al menos en estos momentos. No tengo grandes agobios y he pasado un fin de semana refugiado en casa, y, tras mi obligado paseo matutino ribera arriba y abajo del Carrión, no he salido de más allá de lo justo e imprescindible. Ni siquiera he visto la tele.

Me encanta el otoño, me encanta su luz y me encantan sus olores. Añádanle a ello que hasta el momento la temperatura en esta parte de Castilla ha sido excepcional. Durante tres días no han existido Zapatero ni Rajoy, simplemente les he negado la posibilidad de aparecer en mi cuarto de estar: No ha habido tele. Y no la ha habido ni para lo de Madrid 2016, algo que me trae al pairo, allá los que voluntariamente hayan escogido vivir en ese tormento de ciudad. Me he pasado estos días refugiado en mi casa, bebiéndome un par de sanfranciscos cada día y leyendo con calma y delectación la prensa. Y a Paulo Coelho.

Que se joda el mundo. ¿Creen ustedes que yo iba a estropear tan espléndidos días porque al Comité Olímpico ese le diera la gana? Hace muchos años que perdí la esperanza de que en Palencia se celebraran unas olimpiadas así que la tarde de tan campanuda decisión me la pasé jugando con Fermín, yo le tiraba la pelota, el me la traía y yo le rascaba la barriga. Original, eh.

Desde luego no iba a poner la tele. A la que te descuidas te sale Zapa jurando por el brazo incorrupto de Pablo Iglesias que ya falta poco para la recuperación o Rajoy jurando por San Homobono, santo patrón de los sastres, que el PP es un partido limpio de corrupción. Dado que el viernes había llegado a casa de buen humor no podía correr ese riesgo. Me bastó que el bruto vecino del sexto derecha diera tres cabezazos en la pared para suponer que Madrid se volvía en blanco de Copenhague. Hombre, también podría haber sido que Zapatero nos hubiera vuelto a subir los impuestos, pero enseguida deseché la idea, mi vecino sólo sabe lo que pasa en los deportes, en “Sin tetas no hay paraíso”, “Escenas de matrimonio” y “Física y Química”. Es más majo el hombre…

Reconozco que el verano me machaca y que el otoño representa para mí la resurrección. La temperatura baja, el aire sopla y se me restablece la circulación de la sangre. El cielo se puebla de nubes algodonosas y blanditas, los pájaros organizan salidas más multitudinarias que las de la tercera edad y la tarde cae dorada y lenta. Normalmente salgo al campo, cerca de los descansaderos de los peregrinos del Camino de Santiago, y leo o me dedico a contar nubes, según. Todo menos poner la televisión

Esta vez no. Con la mañana ya avanzada Misanta y yo nos limitamos a salir a la terraza y dejamos que entraran en casa las conversaciones de quienes iban apresuradamente al súper de un poco más allá y las risas y voces de madres y niños que jugaban en el inmediato parque. Con la tele silente y durmiente. Por si acaso, nos armamos con sendos sanfranciscos, claro. ¿Se imaginan que entre esas voces se nos cuela en casa la de Pepe Blanco? ¿Y luego quien la echa y le dice que el mitin y la consigna y el mal rollo son en otro sitio? Los sustos con sanfrancisco son menos.

Sé que he estado perezoso, pero era otoño. Sé que varios de ustedes contaban con alguna novedad en mi blog y que les he defraudado. Miren, tiene su explicación: algunos van al siquiatra para arrojar lejos de sí las fobias que arrastran, que les condenan a una vida amargada y con poca esperanza. Yo, que en vez de ir al siquiatra escribo esta columna, este finde no he tenido amarguras ni desesperanzas: no les he dejado salir en la tele. Que a veces olvidamos que tiene un botón que sirve para apagar.

01 octubre 2009

Desenterrando el Valle de los Caídos.

No conozco a nadie que sea descendiente de un fusilado de la guerra civil. Sólo conozco a un descendiente de un casi-fusilado. Yo. Por eso creo que hay que desenterrarlos a todos. A todos. Son nuestros muertos, de todos nosotros, de nuestros padres, de nuestros tíos, son nuestros.

Creo haber visitado una vez Cuelgamuros. No recuerdo nada, salvo haber estado con mis padres. Del viaje, seguramente largo y pesado desde mi lejana casa, no conservo memoria ninguna. Naturalmente mil fotos asaetean mi mente y la imagen lejana de la enorme cruz que se ve desde la A-6 permanece fresca en mi retina.

El Valle de los Caídos es la obra faraónica que todo dictador quiere hacerse para perpetuarse, casi siempre a sabiendas de que apenas él cierre los ojos por última vez su dictatorial memoria empezará a desvanecerse para siempre jamás. Antes de que se me echen encima los franquistas que quedan, debo darles la razón y reconocer que las dictaduras comunistas no suelen desaparecer con el óbito del dictador, esto que vimos en la URSS de hace unos años en la actualidad es comprobable en las dictaduras hereditarias de Cuba y Corea del Norte.

El Valle de los Caídos es la pirámide de Gizeh que Franco quiso levantarse a expensas de una arruinada España y de unos famélicos presos. Propio de alguien que creyó que España era su casa y que haber ganado una guerra le daba derecho de pernada se montó una faraónica peli en la que Cuelgamuros, muy lejos de ser un decorado al uso de cartón piedra, resultaba una diabólica tarea impropia y desmesurada para aquella España. Y sólo era una tumba, nada más que la tumba de un hombre.

Ahora mismo el Valle de los caídos es de unos pocos españoles, constituye una afrenta para otros muchos y debe pasar a ser considerado patrimonio de nuestra Historia, quizá no de la más gloriosa, que los fratricidios no son nada dignos de ser glorificados, pero sí parte de la Historia común a todos los ciudadanos.

La Comisión Constitucional del Congreso quiere desenterrar a los muertos de aquel lugar. La Constitución actual frente al símbolo magnificente de la Dictadura. En este asunto de los desenterramientos hace ya meses que llevo escribiendo que hacen bien en sacar a la luz todos los cadáveres vilmente asesinados en las cunetas, sin juicio ni garantías. Y ya puestos hagámoslo de los dos lados, que en ambas partes hubo represión, asesinos profesionales y venganzas particulares.

No conozco a nadie que sea descendiente de un fusilado de la guerra civil. Sólo conozco a un descendiente de un casi-fusilado. Yo. Al pueblecito de la montaña palentina en el que mi padre estaba destinado llegó un pelotón desde Palencia para fusilar al maestro, yo lo he contado infinidad de veces en este blog. Al maestro, sin más señas ni detalles. En realidad se trataba del maestro al que mi padre acababa de sustituir, pero ellos sólo iban a por el maestro y se encontraron con mi padre. Afortunadamente el cabo que mandaba el pelotón le conocía, supuso que en realidad no era su objetivo y un montón de años más tarde pude nacer yo.

En nuestros campos y cunetas, en tapias y bosques, fueron fusilados infinidad de inocentes, que sólo creían en un mundo mejor. Están enterrados debajo de nuestros pies, sus hijos ya ancianos y sus nietos tienen todo el derecho de enterrar dignamente a sus familiares. Los descendientes de los que están en Cuelgamuros también.

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