Palencia es una emoción:

30 abril 2007

Las “viejas recetas” de Otegui

Vivo en una dualidad política a veces insoportable. Quizá algunos de los muchos lectores habituales ya lo han descubierto. Permítanme avanzar que hace bastante más de veinte años que no voto a ninguno de los grandes partidos. Ambos me parecen demasiado egoístas, egocéntricos y egotistas como para entregarles ese cheque en blanco que es mi voto, no me fío. Y sectarios, también sectarios. Ningún partido es dueño de la verdad absoluta, de todos los aciertos, de todas las bondades. Pero resulta que eso es lo que ellos, pobres ingenuos, creen. Por eso los rechazo, porque ese no es mi estilo ni lo soporto en nadie de mi entorno, nadie es mejor que nadie, nadie tiene más aciertos que los demás.

De entrada me siento siempre tentado de estar contra el gobierno, contra el que sea, contra todo gobierno. Conozco la importancia de la oposición, del control que necesariamente ha de tener todo gobierno que disponga alegremente de cuatro años por delante para hacer su sacrosanta voluntad. Y me da miedo, qué le vamos a hacer, apoyar sin más a quien acumula tanto poder.

Sin embargo también siento dentro la necesidad de aceptar democráticamente como mi gobierno al que haya salido elegido por la mayoría de ciudadanos. Considero que el Gobierno de España, sea el que sea, es mi gobierno. Aunque no me guste. Que no me suele gustar.
Por eso ando dándole vueltas a la actual política, tan arriesgada o tan valiente, no sé, de Zapatero. Entendí que se trasladara a De Juana a un hospital, para evitar una muerte y porque ese traslado entraba dentro de las capacidades legales del Gobierno que corría, y nos hacía correr, un gran riesgo. Ya no me gustó lo que sucedió con Otegui, cuando la justicia fue manipulada para evitar su entrada en la cárcel. Dicen que uno de los pilares del Estado democrático es la independencia del Poder Judicial y en ese caso fallaba con absoluta evidencia.

Todos sabíamos que aunque Zapatero y sus ministros decían que no había ninguna negociación con ETA en realidad sí la había, lo que era lógico pues encajaba en la aspiración del Gobierno de acabar con el terrorismo por esa vía. Y muy probablemente la siga habiendo a pesar del atentado de Barajas, lo que ya no es tan lógico.

Ahora viene el tiempo de las listas que apoyan a los asesinos. Hace semanas que dije en Canal 4 de Televisión, no fui el primer ni el único profeta, conste, que íbamos a ver esas listas compitiendo por los ayuntamientos y las juntas forales. Y en ello estamos también.
El Gobierno se ha empeñado con los ojos cerrados y los puños prietos (como cuando alguien se tira a una piscina con agua fría, como cuando uno va a casarse con miedo) en un invento peligrosísimo para acabar con ETA. Hasta el momento presente no ha dado ningún fruto, salvo el amargo, tan amargo, de la Terminal T4. Si ahora alguno de los 30 activistas que ETA tiene listos actuara, tan sólo un simple “petardazo” abandonado en una papelera lejana, el Gobierno estaría atrapado en una laberíntica telaraña sin salida. Se juega mucho el gobierno, nos lo jugamos, tan pasivamente, todos.

Me da miedo los límites que Zapatero y sus ministros estén dispuestos a traspasar, me da miedo cuánto están dispuestos a aguantar, a sufrir y a entregar a cambio de que no haya atentados antes de las elecciones. ¿Todo vale a cambio del poder?

Y en ese contexto... ¿Nadie va a darle un currito a Otegui cuando habla de “volver a las viejas recetas”? ¿Se refería a las recetas de Argiñano, a las de la abuela o a las de ETA? Nadie va a decir nada contundente al respecto? Vuelvo a plantear una vieja pregunta: Si ETA no moviera ni uno solo de sus argumentos, independencia, lucha armada, racismo (llamémoslo “RH-negativismo”)... etc. salvo el de socialismo..., si ETA fuese un movimiento radical de derechas, en vez de serlo de izquierdas.... ¿se tendría tanta consideración con ellos, tanta paciencia, habría tanta negociación, tanta comprensión, tanta tolerancia, tanto aguante?

28 abril 2007

QUE VIVA HUGO CHÁVEZ.


Hasta para insultar hace falta cierta categoría moral. Además de cultura, inteligencia y gracia, por ejemplo. El caso es que insultar supone no sólo desdeñar al insultado, sino que el insultador se otorga automáticamente una especie de superioridad moral sobre el insultado. ¿Se imaginan ustedes a Lenin llamando dictador a Hitler? O viceversa, que tanto monta.
El insultado puede ser cualquier tipo de ser humano, puede habernos metido de lleno en una guerra injusta, cruel, inhumana, ilegal e ilegítima, por ejemplo. Pero para que alguien pueda echárselo en cara debe tener una absoluta superioridad moral sobre los demás ciudadanos, y especialmente sobre el insultado. Si no la tiene debe callarse y ocultar su rostro debajo del ala.

De esa superioridad carece el militarón venezolano, ese ogro tronante, vociferante y gesticulante llamado Hugo Chávez que destila populacherismo de la más baja estofa cada vez que le ponen un micrófono delante. Este dictadorzuelo infame, este reyezuelo bananero ha dicho de José María Aznar que “es un fascista que además apoyó el golpe (de abril de 2002), es de la calaña de Adolfo Hitler, un tipo que da asco y da lástima, un verdadero lacayo de George W. Bush".

Hay cosas que jamás comprenderé en este mundo, quizá son demasiado elevadas para mis limitadas luces. Una de ellas es por qué tantos Jefes de Estado latinoamericanos parecen haber sido elegidos por los enemigos del propio país. Cómo es posible que en aquel subcontinente crezcan con tanta abundancia los necios y encima alcancen el poder con tanta facilidad. Que un payaso vestido con gorra de plato alcance la jefatura de Estado en Venezuela, en Estados Unidos o en China sólo puede ser entendido como una desgracia nacional, pero que encima utilice la tele y la radio para hacerse tanta autopropaganda de sus limitaciones, de todo tipo, menos oratorias, cierto, es para empezar a reír en enero y no parar hasta Navidad.

¿Cómo es posible que un alborotador callejero acuse a alguien de hacer ruido? ¿Cómo es posible que un alcohólico acuse a alguien de drogadicto? ¿Cómo es posible que un traficante de armas acuse a alguien de navajero? Y dicho así hasta podría parecer que igualo a Aznar y Chávez, nada más lejos de mi demócrata intención. Servidor, que jamás votó a Aznar, que repudia y siempre repudiará la infecta guerra de Irak no tiene la más mínima duda sobre de qué tipejo repelente, incongruente y selvático es el incontinente venezolano. Por mucho que Aznar haya desoído el clamor casi unánime que contra la guerra de Irak levantamos los españoles.

Que Hitler me acusara de timorato ante los judíos sería la más alta medalla honorífica que se me podría entregar. Que Bush me acusase de ser tímido ante la pena de muerte sería un mérito que exhibir en mi currículo. Que Ben Laden me acusara de no defender contundentemente el Islam sería una manera de reivindicar mi honorabilidad. Que Chávez dedique tanto espacio a insultar a Aznar, a Fox y a otros varios jefes de Estado debe considerarse por los millones de personas demócratas y sensatas de todo el mundo como una medalla, como un alto honor. Merecido, muy merecido.
Que viva Hugo Chávez.

26 abril 2007

La adolescente asturiana

Quien esto escribe lleva casi treinta años dedicado a la enseñanza. Ante mis ojos han pasado casi todo tipo de criaturas, casi todo tipo de caracteres y casi todo tipo de circunstancias personales y familiares. He prestado atención a pasado padres que mentían descaradamente para defender a sus hijos, a otros que manifestaban preferir creer a los niños antes que al profesor o maestro y a otros que apoyaban firmemente el criterio de los profesionales que estaban tratando a sus hijos. Lógicamente tal cúmulo de experiencias representa una mayor formación que la que ninguna universidad puede proporcionar, no hay nada como la vida para aprender sobre la vida.

Una de las muchas cosas que uno aprende es que al final el que decide lo que hacer es el propio adolescente en uso de su libertad. Lo que padres y profesores podemos hacer es limitarnos a tratar de influir, con consejos, órdenes, ejemplos, premios y castigos, en ese uso de la libertad que el individuo realiza. Al lado de esta influencia positiva hay que contraponer la influencia, con frecuencia negativa, del ambiente que le rodea, traducido en abreviada esencia por “tele y amigos”. Pero, insisto, la decisión final y por lo tanto la responsabilidad última es del chaval, por mucho que se la pudiera matizar con todas las más arriba aludidas influencias.

Conozco casos en que los padres han manifestado no poder con su hijo de diez años (anda que no les queda que aguantar), otros en que la madre acarreaba la mochila de su hijo de doce hasta la escuela (¿cómo y cuándo tomará el puñetero crío sus responsabilidades en la vida?) y otros padres que disculpaban a su adolescente hijo cuando se alegraba de la muerte del padre de una compañera. Y les juro que esto es exacto.

Habitualmente, y tal vez por defecto profesional, suelo cargar las tintas en unos padres alérgicos a la exigencia, enemigos de decir “no” a su neurótico hijo, incapaces de prohibir cualquier capricho al imbécil de su adolescente retoño y estultamente inhabilitados para castigar las fechorías del predelincuente crío que tienen en casa. Este cuadro de padres repelentes tiene un perfecto encaje en una sociedad estúpidamente equivocada en la educación de sus adolescentes, que huye (ahí están los planes de estudio) del esfuerzo como alma que lleva el diablo, que cree que prohibir, exigir, ordenar y castigar son acciones malditas, franquismo en estado puro, que deberían ser prohibidas por real Decreto-Ley. A esta especie creciente de padres con las meninges secas les parece que coartar los vociferantes gritos de su criatura en un restaurante es traumatizarle. Algo muy parecido he llegado a oír, palabrita del Niño Jesús.

Este rebaño de progenitores agilipollados por una sociedad altamente permisiva confunde libertad con libertinaje, expresión natural con pintarrajear las paredes de una iglesia de mil años de antigüedad, la revolución hormonal de la adolescencia con “darse el lote” a la salida del colegio cada día con un compañero distinto. Todo para que el nene no se nos “traume”.

Sin embargo el caso de Asturias no parece el mismo, la madre que ha aparecido ante los medios parece una persona cabalmente formada, conocedora de su deber, que ha tirado la toalla sólo después de trece años de lágrimas sin fin y de intentar otras soluciones propuestas por la administración educativa que se han revelado inservibles ante el bicho venenoso que tenía por hija. Entre las varias razones que utiliza en su argumentación está la de mantener la educación correcta de otra hija menor a la que el pésimo ejemplo de la mayor puede causar todo tipo de problemas en su desarrollo futuro.

He leído críticas de blogeros ignorantes a esta madre luchadora que ha sido derrotada, como la Armada “Invencible”, por los elementos, en este caso por los elementos ambientales con forma de amigo íntimo a los que yo he aludido previamente.

La Administración asturiana debería correr en socorro del ciudadano que lo solicita tan angustiosa y fundadamente. No sólo la madre de la infecta criatura, la sociedad entera estará agradecida.

Sólo una pregunta: ¿Era necesario acudir a los medios de comunicación?

25 abril 2007

Manual de ideas prácticas para apoyar la Alianza de Civilizaciones

Nuestras fuerzas de seguridad están en alerta por las muchas posibilidades de que Al Qaeda haya decidido volcar de nuevo su atención en nosotros antes de las próximas elecciones. Visto el éxito de la edición anterior es posible que Ben Laden esté decidido a reproducir el 11-M.
Los españoles corremos grave peligro, no basta con la labor preventiva de nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (del estado catatónico deberíamos decir si tenemos en cuenta que hace tres años no supieron por donde les daba el aire) sino que los ciudadanos honrados debemos colaborar con las autoridades para encontrar todas las soluciones posibles. No sólo debemos confiar nuestro futuro a las tareas de anticipación que nuestros espías llevan a cabo, todos debemos implicarnos personalmente. Yo mismo he sugerido al Ministerio de Asuntos Exteriores una campaña de concienciación sobre el significado más profundo y trascendente de lo que es la Alianza de Civilizaciones. Moratinos ha tenido sobre su mesa una serie de ideas mías para evitar lo que se nos puede venir encima cada vez que un gobierno convoque elecciones, y ya se sabe que en España convocamos elecciones más que comemos. Lamentablemente no han aprobado ninguna de mis iniciativas.
Se trataba de hacer llegar a Osama Ben Laden los beatíficos propósitos de nuestro Gobierno y de la Alianza de Civilizaciones. ¿Se han preguntado ustedes cómo es posible que algunos no confíen todavía en la Alianza de Civilizaciones? Respuesta única: Porque no la conocen. Pues entonces hay que mostrarles la bondad de nuestras intenciones, tienen que comprobar la amplitud de nuestras sonrisas, la profunda carga semántica de nuestras frases, algo ampulosas, cierto, pero rebosantes de autenticidad y sinceridad, que somos gentes con talante positivo que creemos en la convivencia de todas las razas, religiones y culturas. A no ser que sean del PP, que por ahí no pasa el pueblo español, no lo permita Alá.
Mi idea consistía en confiscar todos los aviones que el imperialismo americano mantiene bombardeando Afganistán. Así, y conducidos por los expertos pilotos de la Alianza de Civilizaciones (rama hispánica), dejaría caer millones de octavillas en castellano, catalán, gallego y vasco poniendo como ejemplo de hermandad perfecta la altruista política cooperadora del Ministerio Español encargado de la Emigración. Yo había pensado que para mayor atractivo y siguiendo la inveterada costumbre española podíamos poner alguna tía buena en biquini que les guiñara un ojo desde el capó de un coche (preferiblemente de marca india o coreana, para que vean lo abiertos que somos a todas las culturas), pero en el Ministerio han pensado que sería pasarse mucho, que esta gente tienen poco trabajadas las costumbres eróticofestivas, dado su aislamiento en las montañas por el acoso imperialista.
Posteriormente se me ocurrió que Pedro Zerolo, que posee un carácter abierto e integrador, siempre dispuesto al entendimiento con los demás, debería lanzarse en paracaídas sobre las montañas donde se ocultan estos personajes y hablarles largamente de lo dulce que puede llegar a ser la vida si todos vamos alegre e intrascendentemente por ella, sonriéndonos, amándonos y abrazándonos continuamente. También en el Ministerio desecharon esta posibilidad porque se imaginaban a Zerolo cayendo por el aire con el burka puesto y lo incómodo que tendría que encontrarse al aterrizar.
Entonces les solté mi mejor apuesta: ganarlos para la causa de la Alianza con ejemplos prácticos de convivencia. ¿Y qué mejor ejemplo de tolerancia y convivencia que las series españolas de mayor éxito? La idea era bombardearles con miles de DVDs de Camera Café, Aida, Siete Vidas, Mis adorables vecinos y varios capítulos de esa inmarcesible joya de tolerancia llamada “Crónicas Marcianas”, en las que quedara clara nuestra tolerancia. La idea era buena, pero Moratinos la rechazó, no fuera que al ver tanta condescendencia con los homosexuales, con el sexo adolescente, con las infidelidades matrimoniales y esas cosas tan occidentalmente decadentes les entrara más prisa por invadirnos y conquistarnos.
Así que mejor dejé de ocuparme en asuntos del Gobierno y me puse a deleitar mi pensamiento con Purita, una vecina algo casquivana pero que está buenísima, que bastante tengo yo con mi propio trabajo como para hacer el de otros que encima cobran lo que cobran.

23 abril 2007

Castilla en la Confederación de Estados Asimétricos Ibéricos.

Hoy, 23 de abril, debería ser la fiesta de Castilla, pero en realidad es sólo la de Castilla y León, en el resto de Castilla es un día de trabajo normal en el que los ciudadanos se emplean en sus cotidianos afanes. En 1521 tal día como hoy los Comuneros eran derrotados por el emperador que vino a traernos la decadencia, el emperador que vino rodeado de consejeros y ministros que ni siquiera hablaban nuestra Lengua dispuestos a llevarse en cofres de plata el sudor de campesinos y menestrales para que Carlos I de España se convirtiera también en Carlos V de Alemania. Conmemoramos, que no celebramos, la derrota de lo que hubiera supuesto la primera revolución moderna. Hoy el mundo estaría hablando de la Revolución Comunera en vez de esperar a la Revolución Francesa.

Hoy Castilla está inmersa en una España desigual e injusta, que le niega la existencia y la mantiene dividida en cinco autonomías incapaces de hacer frente al futuro. Ése fue el precio que en la Transición se hubo de pagar para que los nacionalistas aceptasen otorgar sus bendiciones a la actual Constitución y participar en el juego democrático. Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar, permaneciendo sumisa a los intereses de los demás y absorta en sus propios dolores, despoblación, envejecimiento y abandono.

La Castilla que, con generosidad desconocida en la Historia, renunció a su propia independencia para fundar España es ahora víctima de los malos tratos que su hija le ocasiona. Castilla en vez de ser vivero de futuro, de gente joven y emprendedora es ahora el patio trasero que nadie quiere y todos rechazan, es el colmo de todos los males de España, la definitiva culpable de la guerra civil y la gran consentidora del franquismo. Como tal está recibiendo su merecido castigo, campos yermos sin renovación, emigración y, sobre todo, insignificancia política y cultural.

Castilla no pinta nada en una España que la niega. Para el Gobierno actual, como antes para el de Aznar que en la intimidad hablaba en catalán cuando los votos se lo exigían, Castilla no existe, Castilla no cuenta, Castilla es un cero a la izquierda cuya opinión nadie pide porque a nadie interesa. Los tratos de los gobernantes, éstos y los pasados, sus acuerdos, sus convenios, son precisamente con aquellos que nos culpan de todos sus males, aquellos para los que somos la representación más genuina del diablo, pezuñas, rabo, tridente y azufre. Los que cogobiernan en España son aquellos que no quisieron que las olimpiadas vinieran a Madrid, aquellos que reclaman que se abandone el aeropuerto de Barajas, aquellos que rechazan lo que Castilla significa históricamente.

Nos están preparando una España asimétrica, una España de ricos y otra de pobres, una España del embudo, con la parte ancha para unos y la estrecha para los demás. Una España en la que pesan más los votos de unos cuantos diputados catalanes o vascos que los de varios millones de ciudadanos castellanos. Porque económica, cultural o políticamente no somos nada, no pintamos nada en una España que no sabe que existimos.

Y en todo ello participa como presidente del Gobierno un ciudadano de Castilla y León, otro ciudadano de Castilla y León, que asiste encantado porque todo ello puede mantenerle en el poder otros cuatro años más. También a él. Otros cuatro años más que habrá que pagar a precio de oro a los electores que lo hagan posible con sus selectos votos, como pasó hace hace 486 años con Carlos I de España. No, con Carlos V de Alemania.

Y en Castilla las casas se abandonan, caen las viejas tapias de adobe y los mozos ya no se reúnen en la plaza, salvo para coger el tren hacia Bilbao o Barcelona. Ya no salen tractores al campo en los pueblos lejanos, envejecidos y solitarios que siguen necesitando que las carreteras lleguen a todos, que los maestros, los médicos o los carteros lleguen todos los días.
Con la de pueblos que hay, con lo lejos que están, con lo que cuesta eso pa cuatro viejos que todavía quedan. Por poco tiempo...

22 abril 2007

Las próximas elecciones, con sospechas de fraude por la derecha.

Ya hemos presenciado varias cosas poco claras, demasiados supuestos “errores” involuntarios de miembros del PP. Algo ocurre en los segundos o terceros niveles del partido, será la necesidad de ganar las elecciones, el miedo, nerviosismo o mala fe y mala voluntad, que también se pueden suponer. Pero además de referirme al segundo o tercer nivel de responsabilidades del PP como causantes de varios supuestos fraudes, no quiero dejar de aludir a las reiteradas, vanas y torpes excusas que sus más altos representantes farfullan con tal de echar balones fuera.
Quizá sea demasiada la ansiedad que algunos cargos políticos soportan, quizá se juegan demasiado, pero tanto el caso de las falsas papeletas de voto por correo como en la torpe modificación del censo en la provincia de Lugo, incluyendo en él a presidiarios y ancianos acogidos en una residencia de ancianos, centran el miedo, las sospechas y todas las precauciones ante un posible fraude sobre el PP. Puede que sean sólo dos casos aislados, ojalá, pero todo parece indicar que hay fuertes intenciones de fraude y de juego sucio, propios de república bananera y no de un país europeo del siglo XXI. Esto no había sucedido con tanto descaro, tan pública y publicadamente, en toda la Transición. Empiezo a pensar si algunos nos quieren retrotraer a la década de 1930.
Deben los dirigentes del PP alejarse clara, contundente y públicamente de toda sospecha, condenar los actos, en vez de excusarlos, y repudiar a los que los han llevado a cabo, borrándolos de las listas o incluso expulsándoles del partido. Mostrándonos su limpieza y su generosidad ganarán en votos y en credibilidad, pero si estas situaciones se repiten y desde la calle Génova no se toman las medidas para evitar sucesivas situaciones semejantes la sospecha caería sobre todo el PP a nivel nacional, condicionando claramente el resultado de estos próximos comicios, afectando la duda a todos los representantes del PP allá donde hayan salido elegidos y poniendo en riesgo la continuidad de un partido que en la peor de las circunstancias ha tenido diez millones de votantes.

19 abril 2007

¿A quién plagia el PSOE cuando el PSOE plagia?

Miren, conste que lo de inventarse un programa electoral de la noche a la mañana tiene que ser un horrible esfuerzo. Ponerse a inventar con qué arrimar el ascua de los votantes a la propia sardina electoral tiene que ser un quebradero de cabeza. Y si además se paran ustedes a pensar con qué inusitada frecuencia convocamos elecciones en España la cosa pasa a asemejarse a la maldición de Sísifo.
Conste por lo tanto que comprendo al listillo que “fusiló” a los de Ciutadans de Catalunya. Esa tentación la tengo yo todos los días. Cada mañana mientras me afeito ando preguntándome ¿y a quién plagio hoy? A veces siento la tentación de copiar la columna entera de Francisco Umbral, otros días la de Elvira Lindo. Aunque últimamente me tira más Hermann Terstch, que siempre me he distinguido yo por juntarme con los desheredados de este mundo cruel.
Bueno, pues eso, que me lo planteo mientras me afeito, pero en lo que vienen mis hijos a darme el beso de buenos días se me pasa el pronto y pienso que qué deshonor y que hasta el más bruto lo iba a notar cantidad. O sea, que venzo siempre la tentación (Otras no, me refiero a ésta sólo, conste) y termino sentado al teclado y currándome mi columna.
Porque esa parte final ya no se la comprendo al plagiador canario. ¿Cómo es posible que creyera que iba a pasar desapercibido? ¿Cómo es posible que creyera que en el siglo de Internet nadie se iba a dar cuenta? Ahí el paisanete me parece un poco ceporro, qué le vamos a hacer. Al que no se me ocurriría echarle culpa ninguna es a Luís Fernando López Aguilar, pobre. ¿Qué más da que le hayan colao un programa en el que ni había participado ni conocía ni había echado un elemental vistazo? Él se presenta para ser presidente de Canarias por el PSOE, lo que tenga que defender da exactamente igual. ¿Playas limpias? Pues playas limpias, luego ya veremos si la Comunidad tiene mar o es de interior. ¿O acaso alguno de mis amables lectores piensa que los votantes se leen el programa antes de acercarse a la urna? ¿Sabiendo el nombre y el partido del candidato qué más da el resto?
Sin embargo... ¿saben ustedes lo que más me hace pensar? A ver si consigo explicarme en pocas líneas... La primera cosa grave que me llama la atención es que pudiendo plagiar el programa de sus compañeros de Cataluña hayan preferido copiar el de sus rivales, que, por cierto, les están empezando a comer piezas, léase militantes, de las corrientes más críticas. ¿No es llamativo que no hayan querido “fusilar” el programa de sus propios compañeros? ¿Por qué prefieren el de sus rivales? ¿A que da qué pensar?
También me llama la atención que puestos a duplicar programas de los rivales no hayan calcado el de los nacionalistas catalanes y hayan hecho tanta publicidad gratuita a los antinacionalistas. Ahora que lo pienso, ¿esto de imitar a los nacionalistas... no lo están haciendo ya el PS de Cataluña y el de Euzkadi? Joé, qué lío, me va a doler la cabeza, empiezo a creer que finalmente tenía que haber pirateado la columna de Elvira Lindo.
¿Saben lo que pienso? Que el mundo es un plagio.

18 abril 2007

Me avergüenzo de ti, España.

A veces cansa ser bueno. Ser siempre bueno y obtener como compensación ser olvidado y relegado es doloroso. Cuando la operación se ha llevado a cabo de modo incesante durante cientos de años, sin ninguna queja, ya no se trata de ser bueno, a eso se llama ser gilipollas, y les ruego que perdonen el uso de tal vocabulario. Me estoy refiriendo a Castilla, los castellanos y el nuevo estatuto que vamos a soportar per seculam seculorum.
Es asombroso como socialistas y populares han llegado al acuerdo total en Castilla y León. Mira que les cuesta sacar conjuntamente la más elemental norma del rango político que sea, mira que llegan a llamarse los más absolutos disparates por un quítame allá esas pajas, mira que están distanciados en asuntos de capital importancia... Pues ya ve usted, llegando al estatuto de Castilla y León el acuerdo es total: Que les den por donde amargan los pepinos.
Hombre, del PP ya se esperaba uno la postura de Viva España, dulzaina y jotica para Castilla y León, que los pobrecitos lo aguantan todo. Del PSOE de Catilla y León... bueno, qué voy a decirles yo, también cabe esperarse eso y más. Se trata, no lo olvidemos, de la rama pobre del socialismo español, la rama inútil, la rama inoperante, la rama mendicante, la rama claudicadora, la rama transigente, la rama “no vaya a ser que me riñan de Ferraz”. La rama de un tal Ángel Villalba, al que nadie conoce, del que se sospecha que se presenta para algo próximamente. Por algún motivo desconocido, tal vez algún grave pecado que hayamos cometido, a otros españoles les toca un PSOE fuerte, exigente, comprometido con su pueblo, que sabe tratar de tú a tú a sus compañeros de Madrid y que sabe reclamar aquello que considera válido para los suyos. A nosotros nos toca el PS de CyL. Señor, qué suplicio.
El caso es que entre unos y otros van a parir, están pariéndonos, un nuevo estatuto, que acaba de ser presentado en el Congreso de los Diputados y del que lo más que se atreven a decir sus muñidores es que es “plenamente constitucional” y que “no colisiona con los intereses de nadie”. En definitiva un estatuto que no sirve para casi nada, que nos mantiene en la cola de España y que no interesa a nadie. ¿Ustedes creen que en Cataluña, Madrid, Andalucía, se han enterado de que el martes pasado comenzó el debate de nuestro estatuto? ¿Alguien se ha interesado por él como todos nos interesamos, por ejemplo, por el estatuto de Cataluña? ¿No? Agradézcanselo al PSOE y al PP de Castilla y León.
Es un estatuto pacato, timorato e inservible que nos mantendrá todavía más tiempo en el culo de España, siendo una región que no cuenta para nada, que no interesa a nadie, que no pinta nada, que no interviene en la política de todos, que nos deja al margen de las decisiones de España, que dejan las grandes decisiones en materia política, económica y cultural para otras autonomías dirigidas por nacionalistas excluyentes o por socialistas consecuentes, ésas regiones que tienen un partido socialista que sabe exigir a sus compañeros de la calle Ferraz.
Este nuevo Estatuto de Castilla y León nos mantiene divididos de otros castellanos, nos mantiene separados de Madrid y de los castellano-manchegos, sin un sistema de cooperación, de unidad, de trabajo, que permita recuperar una importancia y una trascendencia que haga de los castellanos unos españoles de primera importancia, capaces de rivalizar, limpia y democráticamente, con el resto de ciudadanos, incluidos aquellos que como los navarros y los vascos son unos privilegiados económicos por una Constitución hecha a la medida de todo el mundo menos de los castellanos, ciudadanos de segunda en el país que contribuimos a construir hace más de 500 años.
Eso sí, no seremos nada, no pintaremos nada en una España desigual, injusta y asimétrica, que cada día se ríe más y más de una constitución hecha a medida de los poderosos, pero, eso sí, somos los más leales con ella, faltaría más. Es decir, seremos más papistas que el Papa, los más buenos, los sensatos y los más constitucionales. En definitiva: los tontos útiles que cumpliendo a rajatabla con las leyes que otros nos han impuesto permitiremos que vayan cobrando ventaja sobre nosotros. Castilla, cerrado por defunción. ¡ Me avergüenzo de ti, España!

Si el Tribunal Constitucional tumba el Estatut

Uno lleva bastante tiempo oyendo determinados cantos de sirena (no marina, sino de sirena de alarma) a los nacionalistas catalanes. También me había parecido oírselos a los no menos nacionalistas del Partido Socialista de Cataluña (y es que hay socialistas como los de Cataluña y socialistas como los de Castilla y León, que ni están ni se les espera) pero hay días en que uno se encoge de hombros y dice aquello de “menos lobos, Caperucita”, y sigue a lo suyo, con su vida ordinaria, familia, trabajo, blogs, etc. Vamos, que para qué reaccionar a determinadas provocaciones. Me estoy refiriendo a la permanente insistencia catalanista de que habrá que cambiar la Constitución, nada menos, si el Tribunal Constitucional dictamina que el nuevo y cacareado Estatut es inconstitucional. Digo yo que algo se temen cuando tanto se preocupan.
Ocurre sin embargo que todo ello ha ido almacenándose en el subconsciente de este columnista a la espera de un momento propicio en que aflorara para responder a tal insensatez. Y cuando llega ese momento va uno y lo escribe, para deleite propio, por el mero hecho de escribir, de comunicarse con los lectores y de dar salida a algo que lleva dentro, y también, eso espera, de algunos lectores. Y por lo tanto para el debate con ellos.
Eso de cambiar la Constitución, contra la que por cierto he escrito ya en unas cuantas ocasiones, es la prueba del nueve de lo que algunos entienden por Democracia. Se supone que cualquier constitución, incluso ésta nuestra, obscena, que divide a los españoles en dos categorías, es la norma suprema de un país, que regula toda la vida política de los ciudadanos, y que todas las demás leyes, normas, decretos... son de rango inferior y deben adaptarse a ella.... menos si se trata del Estatut catalán, faltaría más, mire usté.... Si se trata del estatut va la norma suprema y se adapta, debe hacerlo, a los intereses de los... ¿catalanes? No, no, no de los catalanes, que los catalanes ya manifestaron su interés yéndose a la playa el día de la votación.... La Constitución debe adaptarse a los intereses de los... catalanistas, oigausté!!!! Así se han manifestado en numerosas ocasiones aquellos que entienden de democracia lo mismo que yo de vender helados de pistacho. Sólo que yo no hablo nunca de helados de pistacho. Cauto que es uno.
Esta Constitución, que facilita la división de Castilla en cinco autonomías de la señorita Pepis, que permite que los votos de unos cuantos diputados catalanistas o vasquistas influyan en el gobierno, y por lo tanto en la vida común de toda España, mucho más que igual número de diputados murcianos, castellanos o extremeños sigue representando a todos los españoles, incluidos aquellos que la rechazamos, sigue representando el derecho a decidir común a todos los españoles que, según aquellos que se empeñan en regular el destino de todos con unos pocos votos y la complacencia de todos los gobiernos de España hasta ahora, deben adaptarse a las conveniencias políticas de unos cuantos diputados. Catalanistas, eso sí.
O sea que lo mismo que la Constitución debe ceder ante una norma inferior, la totalidad de la ciudadanía debe someterse al interés particular de una corriente de opinión. Minoritaria.
Eso es lo que algunas mentes privilegiadas entienden por democracia

17 abril 2007

Rferendum franquista de Ibarrtxe

Quienes tenemos el atrevimiento de escribir en la prensa a veces sabemos que nos adelantamos a los acontecimientos y tenemos que escribir con pies de plomo. Algo de esto me pasaba a mí la semana pasada cuando escribía preguntándome cuáles deberían ser las prioridades de un Gobierno, si construir campos de golf o parques infantiles, por ejemplo, o defender los más elementales derechos de una Democracia. Lo escribía a cuento de ese matrimonio de concejales del PP que hartos de vivir con guardaespaldas han decidido irse a otros lugares donde exista libertad de ideas, pensamiento y de voto, donde no fueran rechazados por pensar como pensaban ni por representar las ideas que representan.
Pues ese día que decidí escribir sobre las prioridades del Gobierno de Ibarretxe me estaba anticipando aún sin saberlo a las declaraciones que el fin de semana iba a realizar sobre el referéndum propuesto a la ciudadanía vasca. Un referéndum con las pistolas de ETA delante, claro. Contradiciéndose a sí mismo, olvidándose de las circunstancias de paz que él mismo se exigió.
No sólo ese referéndum va a ser ilegal, tal y como está planteado en este exacto momento, sino que además será ilegítimo, pues estará realizado sin garantías democráticas. Un parte muy importante de la sociedad vasca –y hablaré a continuación de los exiliados- vive bajo el cañón humeante de ETA, que sigue agitando el árbol para que el nacionalismo recoja el fruto.
La dictadura de la bomba lapa, del tiro en la nuca, de los dos escoltas por persona, impone una restricción de libertad sin la cual no se puede efectuar consulta tan trascendente, con independencia de su ilegalidad, que ésa es otra. Si los que defienden determinada postura, da igual cuál de las dos, no gozan de la más absoluta y total de las libertades ese referéndum es como los de Franco, sirve para lo mismo y tiene las mismas garantías. Sin libertad no hay votación que sea válida, con un cañón amenazante a mi favor yo gano incluso a Fernando Alonso.
Sirve para lo mismo que los de Franco: para prolongarse en el poder (ilícito e ilegítimo en el caso del dictador) de una manera espuria, realizando trampas y utilizando unas reglas para un equipo y otras para el rival. Y sus garantías democráticas son las mismas que las de cualquiera de la “Leyes Fundamentales del Estado”: ninguna, una vez que la votación se gana con abuso de posición y con auxilio de la injusticia carece de garantías. Ganar como ganaba Franco no es democrático.
Porque Franco también privaba del derecho al voto, pero importaba poco porque ni votar servía para cambiar nada ni a los privados de ese derecho les importaba no votar aquellas cosas que nos ofrecía el Caudillo. Pero en este caso estamos hablando de miles de ciudadanos que han hecho las maletas para poder vivir con unas garantías democráticas que existían en cualquier otro lugar de España, del Estado, claro, claro, que no estuviese bajo el gobierno de usted y sus antecesores nacionalistas. Han huido, como siempre se huye, hacia la libertad. Casualmente esos miles de ciudadanos representan todos ellos una determinada opción de voto y sólo una en ese referéndum tan franquista que usted nos propone y en el que no podrán participar. Así se las ponían a Felipe II; señor ibarretxe.
¿Cómo es posible que teniendo el país aterrorizado por una banda de estalinistas no esté entre sus prioridades devolver la libertad a sus ciudadanos? ¿Cómo es posible que no le importe a usted exigir una respuesta electoral a quienes no pueden defender sus tesis? ¿Cómo es posible que no le importe a usted el resultado de una votación (de muchas ya) en el que buena parte de los electores no pueden votar?
¿Por cierto, podrá votar ese matrimonio de concejales
del PP? ¿Es usted demócrata, Señor Ibarretxe?

13 abril 2007

Musulmanes en España: Un pregunta que responder.

Contra lo que prima en determinadas sociedades musulmanas, en España y en Europa en general hay libertad de culto. La religión, como norma general, es algo privado que ejerce el que quiere. El Estado tiene sus normas y las religiones las suyas, nadie impone sus leyes al otro. Todo ello como normas generales que en algún caso pueden llegar a ser discutibles o discutidas. (Todavía me acuerdo del primer alcalde de la democracia de mi pueblo, comunista de los tiempos de la ilegalidad, asistiendo a Misa Mayor en las fiestas patronales)
Sin embargo con cierta frecuencia en el Islam no es así, se imponen las normas de la Religión al Estado, que cuida y vigila por su estricta observancia. Estado y Religión se mezclan, hasta el punto de que hay ocasiones en que los clérigos son primeros ministros..... La Religión es un hecho público que se impone en lo privado y te obliga.
Europa, España, sociedades abiertas y tolerantes, permisivas hasta el extremos están recibiendo una enorme presión de estas teorías teocráticas en las que el Estado domina y/o está dominado por una religión que lo impregna todo.... Incluso están recibiendo la presión terrorista....Vale que vengan todos los que legalmente y con deseos de contribuir al progreso, propio y ajeno, quieran venir a nuestra civilización...
Pero.... ¿nunca habrá alguna cortapisa que poner? Valen todos, pero ¿Vale todo? ¿No llegaría en ese caso el momento en ya que nada valiera?

12 abril 2007

Cuando el PSOE se contradice

Dice el PSOE en su eslogan para las próximas elecciones que “Miramos adelante”. Siempre la publicidad ha superado en calidad a los objetos publicitados. Y no sólo, que también, estoy pensando en la publicidad de aquellos coches que presentan modelos en minibiquini. A uno le daban ganas de comprar el coche por la chavala y de devolverlo al ver que no venía de serie. Conste que yo me casé porque la que hoy es mi suegra no me hacía la publicidad de su hija.
¿Cómo pretenden que nos creamos tan pretencioso eslogan si coincide en los medios informativos con los esfuerzos socialistas por volver a presentarnos los graves, y muy reales, errores del PP de hace tres años? ¿Cómo pretenden que confiemos en ellos, en sus candidatos, en el de mi pueblo, en Pepe Blanco, en Zapatero, si se contradicen tan llamativamente sólo un mes y medio antes de que tengamos que decidir?
Porque cuando ya estamos en la precampaña (Ah, ¿pero no lo hemos estado desde las últimas elecciones generales?) y tenemos bien presente el envoltorio publicitario socialista, ha salido Don José Blanco a decirnos a todos que "el señor Aznar, el ministro de Interior, señor Acebes, y el entonces candidato, señor Rajoy están en deuda con los españoles y la verdad". "Esperamos que demuestren su sentir con la ética democrática que les faltó y obren en consecuencia". Miren, señores de la moto sin ruedas, independientemente de si tienen razón o no en el fondo del asunto, que ya entraré a comentar otro día , dejen ya de comernos el coco con lo del 11-M. Unos y otros, claro, unos y otros. Dejen a la Justicia actuar como está actuando, métanse sus verdades sectarias en lo más recóndito y profundo de sus personas y esperen a que hablen los tribunales. Mientras tanto, porfa, dejen de interpretarnos los acontecimientos, déjennos pensar por cuenta propia.
Y ya de paso no se contradigan ustedes solitos, a algunos nos interesa más el futuro que el pasado, nos interesa que su eslogan sea verdad, pero ustedes, no sé si ingenuos o malvados, se empeñan en llevarse la contraria ante la opinión pública.
Sólo puede entenderse algo semejante si los partidos, todos, no sólo el PSOE, piensan que da igual lo que nos digan, el caso es estar en la prensa y salir en los titulares, que al votante le da igual el contenido del mensaje. Que nos vean, que hablen de nosotros, aunque sea mal, ya se sabe. Total, qué más da lo que digan, lo que importa es que metan nuestra papeleta, todo sea por ello.
Pues mi esposa me ganó con el sistema contrario, silencio, discreción, honestidad y siendo consecuente...

¿A quién votará ETA el próximo 27 de Mayo?

Nunca he estado contra el proceso de conversiones con la banda terrorista. He criticado, creo que con firmeza, determinados aspectos que no me gustaban de alguna gestión puntual, tampoco lo he alabado y bendecido como si negociar con unos asesinos fuera el bálsamo de Fierabrás que nos iba a librar de las penas del infierno, amén, Jesús.
He querido ser un crítico espectador y ver en qué acababa todo esto. El Gobierno tenía razones para intentar el final dialogado con ETA, algo que entraba en sus posibilidades discrecionales como responsable máximo de la administración de España. Algo así pasaba con la historia truculenta de de Juana Chaos. Entraba dentro de las posibilidades legítimas de un gobierno trasladarle a otro hospital en el País Vasco (el problema será retornarle a la cárcel, ahora, con las conversaciones rotas y él cada vez más sano y fuerte) sin para ello forzar la ley ni sus interpretaciones.
Pegas que ponerle a la tozudez de Zapatero había muchas, no todo iba a ser de color de rosa; el momento elegido para las conversaciones y los actos más “dolorosos” quizá no han sido los mejores. Cuando todo comenzó ETA estaba arrinconada y con grandes limitaciones presupuestarias y “militares”, lea el visitante inteligente “terroristas”. Lo de Otegui, con la retirada de la acusación por parte del Fiscal… rondaba lo ridículo y vergonzoso, marcó una cesión ilógica que fue el peor momento de Zapatero con una mayoría de españoles en contra.
La versión que de todo esto ha ido dando el PP ha sido innecesariamente injusta y alguno de sus líderes debería reconocer que mintió o al menos que exageró indebida e indecentemente. No parece que en asuntos como el de Navarra haya habido concesión ninguna, ni parece que la vaya ver, toquemos madera, en las listas electorales de Batasuna. Tampoco los supuestos acuerdos secretos aparecen por ningún sitio, el PP se ha labrado en todo ello su descrédito que sin duda le está pasando factura, pues a pesar de haberlo tenido “a huevo” no logra desplazar al Partido Socialista en las encuestas. Aquí debería responder ante los electores “sacando” todas las patas que ha ido metiendo en este tiempo.
Una visión aséptica pero necesariamente crítica indica que todo este extraño proceso entraba dentro de la tarea que un Gobierno podía echarse a la espalda si le parecía oportuno correr tan elevado ¿e innecesario? riesgo, con la esperanza de tener suerte, puntería y acertar en el momento de las decisiones difíciles.
Sin embargo a lo largo de todos estos meses hemos visto como ETA se reorganizaba, forzaba la kale borroka, acumulaba explosivos y robaba 350 pistolas en Francia, a pesar de lo cual Zapatero seguía en su empeño negociador que casi nadie comprendía. Tal y como están las cosas en este momento no parece que el presidente haya tenido el acierto deseado para conducir a ETA al final de sus días. De haberlo conseguido tendríamos “zapathuerismo” para mucho tiempo, lo que sin duda, y habría dicho lo mismo en el caso de Rajoy, es necesariamente malo.
ETA va a marcar el vencedor que más le convenga para las próximas elecciones locales y autonómicas. Una bomba en el momento y lugares oportunos y habrá empezado el principio del fin de Zapatero. O una declaración conveniente de los terroristas y las aguas volverán, muy oportunamente, a su pacífico cauce de plena tregua. ETA vota y su voto pesa mucho.
Aprovechando esta supuesta tregua ETA se ha rearmado, lo dice INTERPOL, y está tan preparada como en sus mejores tiempos para destrozarnos poco a poco. Comandos, explosivos, pistolas…. Todo está a punto para cumplir sus fines, los fines de ETA.
Ésta ya no es la ETA de hace tres años. ¿Si
llega ese momento dramático que todos tememos habrá que pedir responsabilidades?

11 abril 2007

Castilla como excusa de España

Todavía me acuerdo de que mi primera columna en la prensa escrita, hace ya tantos años, trató sobre una carta al director de una madre agobiada por la televisión. Las cartas al director son el canal por el que navegan las inquietudes de los lectores hasta los profesionales del periodismo. Los actuales blogs, con la permanente interacción entre columnistas y lectores, son una versión electrónica de las cartas al director. Algunas veces más he repetido la acción de glosar las cartas de los lectores, hoy voy a ello una vez más. Con permiso de todos ustedes.
Porque el lunes pasado se publicaba en prensa una carta con firma de Francisco Javier Sánchez Sinovas enviada desde Santander en la que una vez más pone en solfa la artificial división de Castilla en cinco regiones de la “señorita Pepis” (el entrecomillado es mío) y el grave perjuicio que esto pudiera suponer para España.
Hablando de unas declaraciones de Esperanza Aguirre sobre las posibles alianzas del PP, dice Francisco Javier Sánchez: “ Lo que nadie termina de decir es que el peligro de la falta de cohesión de España y de sus acuciantes desequilibrios territoriales se solventaría si Castilla tuviera el peso político y económico que le corresponde por población y territorio, y si no se la mantuviera desmembrada en artificiales regiones que sólo interesan a la clase política local.”
Y servidor, que siempre ha pensado y defendido en televisión y por escrito cosas semejantes a ésas, sólo puede aplaudir y celebrar que estas ideas empiecen a salir en público por ver si los castellanos, siempre tan silentes, tan pacientes, tan sumisos, empiezan a darse cuenta del absurdo en que la Transición les envolvió sólo porque ésa, la ruptura de una Castilla fuerte política, económica, cultural y demográficamente, era la condición que pusieron los partidos nacionalistas catalanes y vascos para aceptar como buena la Democracia y nuestra actual Constitución. Sabían lo que les interesaba. ¿Acaso Madrid no es Castilla? ¿Y Guadalajara o Toledo? Pues ya sabemos quién sacó beneficio de todo esto. Y quién claudicó, permitiéndolo.
Estas palabras expresadas desde Cantabria y por un cántabro tienen especial valor pues Santander fue el puerto de Castilla a lo largo de cientos de años de Historia común, estúpidamente rotos por la actual Constitución. Aún recuerdo que en aquellos años existía en Reinosa un cartel de bienvenida aludiendo a la pertenencia de aquellas tierras a Castilla.
Sólo se me ocurre poner un “pero” a esta Carta al Director escrita por un ciudadano al que por supuesto no conozco de nada. Me parece elemental la atención y la importancia que el señor Sánchez Sinovas dedica a España, nadie que plantee el más primario enfrentamiento entre Castilla y España tiene ni una posibilidad electoral entre cien mil. Si algún político tuviere tentaciones soberanistas (al hilo de lo que está ocurriendo en otras partes) se ha equivocado de pueblo. De Pueblo.
Pero Castilla se ha visto secularmente abandonada por España, a España Castilla sólo le ha servido de excusa. Con Franco fuimos vivero de emigrantes que repobló Europa en general y Cataluña y el País Vasco en concreto; con UCD se nos sirvió en el ara de sacrificios de España, hasta Martín Villa lo reconoció. Añádase además la discriminación impositiva que suponen para los castellanos estatutos como el navarro y el vasco, o el privilegiado estatuto catalán que tanto ha apoyado e impulsado el Partido socialista.
Con González, Aznar y Zapatero (castellanos éstos últimos) se nos ha ninguneado, no pintamos nada en la cultura, en la política, en la economía. Aznar “habló” catalán en la intimidad cuando le interesó políticamente porque los políticos catalanes pesan más que los de Castilla y León por ejemplo.
¿Y Castilla mientras tanto? Dividida y con estatutos de risa simplemente no pinta nada, casi ni existe, en una España que se ríe de ella.

09 abril 2007

El Foro de Ermua vuelve a tocar las narices

Los del Foro de Ermua ya no saben qué inventar, hay gente pa too y ellos nos lo demuestran cada día, no en vano son intelectuales, qué desperdicio de mentes privilegiadas. Ahora van y se les ocurre ponerle letra al himno de España, con lo bien que estamos así. Tengo yo creído que son ganas de tocar las narices a nuestra opulenta y acomodada y relajada y aletargada y abotargada y conformista sociedad zapasocialista. Joder, eso es lo que estos hombres quieren.
Miren, mejor déjenlo, no saben los quebraderos de cabeza que nos vamos a ahorrar todos. Ponerle letra al himno de España es una tarea a la que ni Franco, con el poder que tuvo, osó meterle mano y eso que Pemán lo intentó, angelicos míos.
¿Acaso quieren despertar a España de su acomodaticia modorra? ¿Pretenden meternos el dedo en el ojo sólo por purito placer? ¿Hacernos pensar? Porque, desengáñense, no van a conseguir nada. Les apuesto una tarde de barra libre en el puticlú de aquí abajo (las chavalas extranjeras no incluidas, excepto las bolivianas) a que sólo van a conseguir que les acusen de crispar a la sociedad, de fascistas nacionalistas españoles y de vendidos al oro de Mos… de Guasinton.
A ver, señores, pongámonos serios y vayamos por partes… ¿Qué creen que va a decir el señor Llamazares?: “Otra muestra más de rancio nacionalismo español que nos retrotrae a épocas pretéritas que ya creíamos olvidadas”. ¿Apostamos a que dice eso? La izquierda española siempre ha sido internacionalista y ha rechazado los nacionalismos como maniobra burguesa para dominar a la clase trabajadora. ¿Izquierda Unida asociada a la derecha nacionalista? ¡En qué cabeza cabe! ¡Ni que todos los comunistas se apellidaran Madrazo!
¿Consideran ustedes en serio la posibilidad de que España tenga un himno? ¿Nacional? ¿Y el PNV, CiU o ERC qué iban a opinar? Ustedes les iban a proporcionar argumentos para su imperecedero irredentismo, les iban a entregar más motivos para su plorosa afectación política. A cambio ellos les iban a dar a ustedes… allí donde más duele. Otra vez. Indiferentes que son ustedes a las diferentes sensibilidades nacionales que hay en Esp… en el Estado.
Ustedes, señores del Foro de Ermua, son unos ilusos que se creen que la sociedad española es como la francesa, deben pensar que en España está bien sentirse español, que es lícito sentirse orgullosos de ser españoles, que los socialistas españoles son como Ségolène Royal, que presume de bandera en todos sus mítines y hasta canta el himno y todo. El francés, claro. Párense un minuto a pensar qué iba a decir Zapatero, nuestro amado líder, nuestro inmarcesible guía. Miren, lo primerito que iba a decir es que por cada vez que el dichoso himno dijera “españoles” tenía que decir otra vez “españolas”. ¿”Ciudadanos”? ¡”Ciudadanas”! ¿”Nuestros héroes”? ¡”Nuestras heroínas”! Y con eso ya bastaría, serían imposibles la métrica, la rima y el ritmo que toda composición poética debe tener. Con esto le bastaría para aclarar su punto de vista al respecto
Pero yo tengo la solución, tengo la manera de lograr que la sociedad entera, salvo los partidos nacionalistas, con ésos no hay quien pueda, se una alrededor de nuestro himno. Tengo el secreto, la pócima maravillosa, el bálsamo de Fierabrás para conseguir que todos los españoles, sin distinción de ideologías, sin diferencias, canten y apoyen orgullosos, felices y satisfechos el himno de España. Háganme caso, si quieren conseguir todo eso la única letra válida, la única letra aceptable, la que todos acogerán encantados es ésa que dice “A por ellos, OÉÉÉ; a por ellos, OÉÉÉ; a por ellos, OÉ, OÉ, OÉ”.
Déjennos dormir, déjense de buscar problemas y recuerden: Pan y circo. Y Manolo el del bombo marcando el ritmo.

08 abril 2007

Pío Moa (II)

Lo que me molesta de toda esta gente, sumos guardianes de la Verdad, corifeos alborozados de sus Ídolos, es su empeño guerracivilista. Conste que Zapatero y su sectarismo (“Soy rojo” dijo), más su estética “treintayseisista” y Aznar, su “libreta negra” (¿era negra?), su exclusivismo y su guerra de Irak los alimentan. Y ellos, los Pío Moa o Suso de Toro, quedan encantados de saberse conocidos y tienden a superar, domeñar y dejar atrás las “virtudes” de sus patrocinadores. Ellos han de ser “más”, han de superar a los políticos, no en vano ellos son intelectuales, el alimento del que muchos otros se nutren para llegar a la oficina al día siguiente y tener razones (ajenas, pero algo es algo, que la alternativa es peor) con qué rebatir los argumentos, fuertes y sólidos, de los demás.
Suso de Toro y Pío Moa deberían bastarnos como ejemplo para aprender de nuestros errores políticos y saber a qué santones no hemos de seguir, a qué gurús hemos de rechazar. Y antes de ir más adelante debo dejar constancia de que no me estoy refiriendo a sus dotes, cualidades o capacidades literarias, sólo a su sectarismo filosófico.
Supongo que a veces, sólo a veces, los que leen asidua y devotamente a estos escritores, los que escuchan a estos telepredicadores de tan modernas religiones sociales son personas que buscan argumentos para tener razón, buscan alguien que les diga que los otros son malos, muy malos y hay que dominarlos, rechazarlos y expulsarlos, necesitan afirmarse en sus razones a través de las razones de otros. Son lectores, oyentes o televidentes que no quieren informarse o formarse, sino recoger argumentos para posteriormente arrojarlos a los demás.
Ya dije en el artículo de ayer que no leo a Pío Moa (tampoco a Suso de Toro, claro) pero todas las referencias que de él me llegan son guerracivilistas. Y conste que quien esto escribe está plenamente convencido de que debemos conocer nuestra Historia y nuestras historias, que debemos aprender de ella interesantísimas lecciones que deberían llevarnos a no repetir determinados errores. La guerra es nuestra Historia y está llena de nuestras historias, sin ella no seríamos como somos ni comprenderíamos lo que nos está pasando, tiene sin duda influencia en los acontecimientos actuales, permanece en la memoria colectiva.
De ello a hacer de la guerra civil un argumento más, permanente, recurrente e insistente, de la actualidad española creo que existe una gran distancia. Y si encima el señor Moa nos dice cosas como que “el partido socialista organizó deliberadamente la guerra civil”, uno descubre que lo que le habían contado de este señor tiene muchas posibilidades de ser verdad y le entran ganas de no seguir leyendo. Creo recordar que algunos de los que se rebelaron se llamaban Franco, Mola, Queipo de Llano y Millán Astray y no eran militantes del PSOE. Por otra parte no vendría de más haber puntualizado que aquel PSOE no tiene nada que ver con el actual y que no se debería juzgar aquellos acontecimientos con los criterios de hoy.
Sigue diciendo Pío Moa en la aludida entrevista: “La derecha no simpatizaba con la democracia, pero era mayoritariamente moderada, legalista y pacífica”, lo que implica por una parte suponer beatíficas intenciones a los Primo de Rivera, por ejemplo y negar las responsabilidades de una derecha que no era demócrata pero “toleraba” (el entrecomillado es mío) la Democracia. Creo que si siempre su visión de la realidad es parcial, en este caso es más obvio.
Termina la entrevista con Pío Moa afirmando que la previa destrucción de la Democracia causó la guerra de 1936 y compara: “actualmente existe un proceso de destrucción de la Constitución por medio de una alianza entre el gobierno, los separatistas y los terroristas”. Servidor ni votó ni votará a Zapatero, hay más alternativas y bastante le llevamos aguantado en tres años, pero afirmar que está aliado con los terroristas (Supongo que se refiere a ETA, no a Al Qaeda, evidentemente) es un disparate del tamaño de uno de aquellos zeppelines de la segunda guerra mundial. Respecto a aliarse con separatistas… ¿No vino Arzallus a Madrid a aliarse con Aznar cuando ganó sus primeras elecciones?
Si Pío Moa hubiera dicho que Zapatero se alía con los peores políticos separatistas… sí, creo que sí, que pensando en Carod Rovira habría que darle la razón.

07 abril 2007

PÍO MOA (1)

Tengo que empezar por una confesión: Jamás leo a Pío Moa. Todo lo que tengo son amplias, muy amplias, referencias de su línea de pensamiento. No lo leo por las mismas razones de higiene mental que me impiden escuchar a Federico Jiménez Losantos, escuchar la SER o presenciar la entrevista de cien españoles a Zapatero. Creo que debí ser uno de los pocos españoles que prefirieron ver un documental sobre el Kalahari, o al menos eso me dijeron en la tertulia televisiva del otro día.
Hay personajes que no me interesan, qué le vamos a hacer, porque estoy convencido de que nada bueno me aportan, que nada nuevo me enseñan y nada diferente me cuentan. Pío Moa, al igual que tantos exégetas del Zapaterismo, al igual que tantos telerradiopredicadores, al igual que tantos otros, periodistas o no, son personajes de teorías desequilibradas, vencidas radicalmente hacia alguno de los dos lados. Y no me informan, sino que me deforman.
Parto, cómo no, de que todo es interpretable y opinable, de que siempre la realidad es del color que uno prefiere. Pero en cuanto leo, oigo o veo a alguien cuyas opiniones dan siempre la razón a los mismos, cuando para alguien siempre yerran los mismos veo que algo falla. No, no me creo que siempre la razón la tengan unos, santos y benditos de Dios, y que los malos, torpes y perpetuamente equivocados sean los otros, malvados ellos.
La Transición política me pilló en plena madurez juvenil, con suficiente información, formación y criterio para tener una opinión de lo que allí estaba pasando. La legalización del PC, que ahora recordamos, me pilló tomando una cocacola con un miembro local del PC, siempre lo recordaré. Y el 23-F, comprándome unos pantalones tras salir de trabajar del primer lugar donde ejercí mi labor. Presenciar todo aquello, vivirlo e informarme sirvió para cuajar en mí un elevado interés por cuanto lleva ocurriendo desde entonces. Ni siquiera entonces me creí que vivía en un mundo dividido en dos mitades enfrentadas, franquistas contra demócratas, buenos contra malos. No creo que entre las ideologías dominantes en esta España haya una perversa y otra que sea la octava maravilla del universo.
Lamentablemente hay muchos que lo creen y se empeñan en perseguirnos para que lo creamos. Nos venden su división desde todos los medios de comunicación, nos asaltan al desayunar desde la radio, al ir por la calle desde un escaparate o desde la vieja tapia abandonada donde han colocado un cartel (me niego a emplear aquí ese anglicismo con el que nos hacen convivir) desde el que un político me quiere vender su sonrisa profidén.
Somos lo que leemos, somos lo que nos cuentan, lo que vemos, lo que nos informamos, por eso escojo con cuidado mi alimentación espiritual. Leo los periódicos que leo y casi todos por obligación. Por eso no escucho la SER, siendo un eterno enamorado de la radio, ay, días en que me acostaba con ella bajo la oreja. Por eso me parto de risa y de pena y rabia cuando Polanco nos telepredica desde su junta de accionistas, por eso me escapo cuando oigo la voz mañanera del locutor perpetuamente cabreado, por eso no me gusta una sociedad dividida en bandos, por eso no me gusta una sociedad que te encasilla en un bando porque no estás de acuerdo con el otro.
Me recomiendan que lea la traducción de una entrevista a Pío Moa en un periódico polaco, dado que la recomendación viene de alguien a quien valoro altamente he hecho caso. Pero permítanme que de esa entrevista escriba más adelante, tal vez mañana.

05 abril 2007

EL FORO DE ERMUA DEBE CAMBIAR SU NOMBRE

Admiro a los fundadores y actuales componentes del foro de Ermua. Cuando todos sabemos que el que se mueve no sale en la foto ellos no paran de moverse y de salir en todas las fotos, firmes y decididos a jugar su papel político.
Gentes como Rosa Díez y Fernando Savater tienen personalidades atractivas que enganchan en los espíritus inquietos, a las gentes que acostumbran a pensar por sí mismos, sin seguir los manuales de los partidos para la agresión y la autodefensa. Siempre me han gustado las gentes con temperamento, especialmente si tienen que defender sus ideales contra lo políticamente correcto. Y en El Foro han sabido luchar por sus ideales, siendo socialistas y manteniéndose sin tapujos y con absoluta firmeza contra el nacionalismo obligatorio, contra ETA y las concesiones que Zapatero ha ido otorgando en su recorrido hacia la negociación con los terroristas. Me gusta la simbiosis de ikurriñas y banderas españolas que exhiben orgullosamente en sus paraguas, toda una bien explícita declaración de intenciones.
Es fácil sintonizar con las víctimas y sentirlas cerca si encima te gusta la fuerza, el empuje y el orgullo que ponen en sus exigencias y lo alto y claro que le hablan a Zapatero en momentos en que la disciplina de partido impone la sumisión absoluta a los miembros del PSOE, sumisión que unos acatan y siguen directamente en sus discursos políticos y otros más cobardes, con su silencio. Todo ello no significa mi apoyo a otras opciones suyas distintas de las de oponerse al terrorismo, ni a todas y cada una de sus reivindicaciones, quizá tampoco comparto sus asperezas y sus teatralizaciones.
Y ahora, cuando los acontecimientos de la detención del comando Donosti, que los tenía cruelmente en su punto de mira, empiezan a demostrar que les asistía buena parte de razón, a los concejales socialistas de la localidad se les han hinchado las narices, permítanme la expresiva vulgaridad, y a través de la Alcaldía les demandan que abandonen la utilización del nombre del pueblo.
Creo que tiene razón el Ayuntamiento, que es quien en una democracia como la nuestra es la representación más próxima de los ciudadanos. No parece lógico que se una el nombre de un pueblo, patrimonio de todos sus habitantes, a una opción ideológica o filosófica determinada. El Foro de Ermua puede defender absolutamente sus ideas con otro nombre, no deben encastillarse defendiendo una denominación que hasta han registrado legalmente. Sus ideas seguirán siendo exactamente las mismas y podrán acceder a los mismos medios de comunicación y tener el mismo grado de influencia si se llaman “Foro Vasco”, “Foro Constitucionalista” o cualquier otra posibilidad salida de la fértil cabeza de sus integrantes. ¿Por qué añadir más enfrentamiento al enfrentamiento? ¿Por qué no dar un ejemplo de sensatez y tolerancia, esa sensatez que hace unos días el PNV no supo mostrar?
Entre estos ciudadanos vascos ha anidado ya la idea de enfrentarse a las decisiones políticas que no les gustan con un nuevo partido, de izquierdas y no nacionalista, letra a la que ya otros le pusieron música con notable éxito en Cataluña. La inteligencia y la altura de miras de sus componentes, así como la nobleza de sus ideales debe mostrarles que no pueden usar el nombre de un pueblo que los rechaza.
Ellos y sus objetivos están por encima de estas circunstancias.

03 abril 2007

Yo reto a Zapathuero

Señor presidente: Soy castellano y leonés, como usted. No quiero serlo, pero estoy condenado a ello porque en 1978 a un grupo de nacionalistas vascos y catalanes les pareció peligroso que los sorianos, los segovianos, los guadalajareños, los madrileños, los toledanos y algunos más fuéramos sólo “castellanos”. Que dígame usté a mí cómo es posible que alguien de Soria o de Ávila sea “castellano y leonés”. ¡Pero si es imposible y además no puede ser! Sólo se me ocurren dos cosas más difíciles, la cuadratura del círculo y que en “Los Cuatro Cantones” sirvan el café a 80 céntimos.
Pero estamos en que tengo que ser castellano y leonés por cataplines y porque Martín Villa dijo que Castilla y León tenían que formar una sola autonomía por “interés general”. Y como le veo que está usté lanzao me atrevo a escribirle y proponerle que se anime y extienda el ejemplo. Sabemos que en una conversión privada ya ha sugerido que podría darse el caso de que existieran además los “vasconavarros”. Chachi, señor presidente, veo que va usté en mi línea, así que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Bernesga por León le ruego que no se me pare ahí, se me anime y nos deleite los tímpanos con otro de esos magníficos discursos suyos llenos de paz, de armonía, de hermandad entre los humanos y de alianzas entre las civilizaciones, otro de esos discursos suyos tan llenos de palabras bonitas como hueros de contenido en el que preconice que además deberían existir catalanoaragoneses, asturgallegos (o “cantabroastures”, depende), “meliceutíes”, “extremandaluces” y “murcialencianos”.
Anímese, sabemos que el consiguiente coro arcangélico mediático del que usté dispone le iba a apoyar inmediatamente, quiero decir “a toda prisa”, los convencidos de esta nueva genialidad suya iban a aparecer debajo de las piedras. ¡Sólo usté puede, sólo usté se atreve, sólo usté tiene la capacidad de conseguirlo, ra, ra, ra!.
Pero le reto a que empiece por el caso de Aragón y Cataluña, si es que tiene bemoles, porque ya sabemos cómo las gasta cada uno en esta Expaña nuestra y si lo de Castilla le salió bien dada la sumisión tradicional de nuestras gentes desde lo de los Comuneros (las pocas que quedaban, las más andaban por Cataluña, el País Vasco, Francia, Alemania y otros sitios así ganándose un mendrugo de pan), le apuesto un café en la plaza mayor de mi pueblo a que no en todas partes iba a conseguir los mismos resultados.
¿Se atrevería usté a proponer, entre enormes volutas de humo, un pacto así a algún catalanista? Perdón, perdón, se atrevería usté a proponer un pacto así a “Josep” Montilla?
¡¡¡ISTA, ISTA, ISTA, Zapatero catalanoaragonesista!!!

PD: Otro día le escribiré preguntándole por qué en España existen andaluces, extremeños, gallegos, catalanes, murcianos…. Pero no existen los castellanos. Eso sí, le rogaría que sus explicaciones por una vez fuesen concisas y precisas pero no preciosistas.

02 abril 2007

SER CATALÁN TIENE QUE SER PENOSO

Tiene que dar pena, ser catalán tiene que ser penoso. Yo siempre he pensado que los catalanes son en general, con alguna excepción que luego nombraré, los más europeos de los españoles. El hecho de estar tan al borde del resto de Europa, de tener tan cerca el contacto, les permite estar más en contacto con todo lo nuevo. España ocupa una esquina de Europa y eso nos ha marcado históricamente.
Allí está gran parte de la industria más adelantada, la cultura más viva y la gente más industriosa de España. No puedo privarme de decir que casi tanta culpa como ellos tuvo Francisco Franco Bahamonde, que permitió la ruina de la España más profunda abocándola a la emigración. El caso más reciente de la fábrica de galletas Fontaneda, que por arte de birlibirloque desapareció de Aguilar de Campóo, en la hermosísima montaña palentina, y aterrizó en otros lugares, instalando su sede en Barcelona, me hace ver que el asunto no ha terminado.
Pero no iba a ello, Cataluña ha progresado con el apoyo del Estado pero también con el trabajo, el sudor y el empeño de sus trabajadores y empresarios. Y sin embargo ser catalán tiene que ser en ocasiones, sólo en ocasiones, una pesadilla.
Por si fuera poco haber mantenido su cultura y su lengua a pesar de la persecución del franquismo, se permiten resistir tan estoicamente como resisten a políticos como los de ERC, que estando en el Gobierno son capaces (¿cómo se llama eso en política?) de ofrecerse a la oposición para derribarlo y montar otro nuevo, resistencia que está sólo al alcance de determinados héroes casi mitológicos. Soportar en silencio (como las hemorroides del anuncio) que su “president” ante todo este teatro chabacano permanezca impasible, con las manos en los bolsillos, silbando y mirando al horizonte es propio de pueblos de leyenda. Ser capaces de ir a votar una y otra vez con la ilusión de renovar sus instituciones sabiendo que los políticos que escojan se van a ocupar meses y meses de engendrar un nuevo estatuto que trae al pairo a la mayoría de los ciudadanos en vez de ocuparse de los problemas reales de cada día, hospitales, escuelas, carreteras, comercio, delincuencia o emigración es ser capaces de grandes gestas heroicas.
Ser catalán es una cosa grande en la vida por múltiples razones, claro que tanta felicidad tiene que llevar alguna contraprestación, este mundo es así y no existe la felicidad completa. Así, ser catalán conlleva haber sido representados por gentes como aquella semidesaparecida Pilar Rahola, de españolísimo nombre, apellido finlandés y tendencias separatistas a pesar de sus rancias tendencias hispanas: “Oiga, ¿ustedes no saben con quién están hablando?” espetó a los policías que intentaban ponerle una multa de tráfico. Claro que contar entre sus representantes con Carod Rovira y su corona de espinas es una… pasión.
Permítase a este orgulloso castellano rememorar el Myo Cid diciendo: “Dios, qué buen pueblo si tuviese buen señor”.

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