Palencia es una emoción:

30 junio 2008

Que viva España, pero de otra forma, joé.

Ahora que por fin somos los mejores de Europa en algo cabe suponer que nuestro futuro será de rosa fucsia y chachi piruli con nata montada. Yo me alegraría tanto como el que más de la victoria de España si no fuera por los excesos que se suelen cometer con tal motivo y que en Madrid han terminado con 120 personas atendidas por los servicios de urgencias. Aún así me sale barato haberme equivocado, somos un país poco acostumbrado a las victorias y a los éxitos internacionales. Hombre, los españoles no salimos por Europa como cuando Franco pero campeonatos como el recién pasado ayudan a la autoestima de un país crítico consigo mismo como nadie más.

Porque me equivoqué, yo era de los que por una parte creía imposible la victoria española, tanto por tradicional fatalismo como por la presencia gafe de Zapa en el estadio. Además, mea culpa, yo deseaba la victoria alemana para evitar la locura colectiva que suele invadirnos, aún de manera lógica, en estas circunstancias. Dado que somos un país pendular y poco acostumbrado a celebraciones de este calibre me parecía que no íbamos a pararnos en arrancarle la mano a la Cibeles, como cuando los fanáticos del Real Madrid se suben a lomos de la diosa, sino que íbamos a quemar toda España en nuestra particular hoguera de las vanidades.

Ha ardido media España y no ha pasado más, al menos en este momento en que escribo no se tienen noticias de que nadie haya navajeado a nadie, ni siquiera en el País Vasco, donde algunos, sin duda eran suicidas o al menos masoquistas, celebraron el triunfo de España bien custodiados por la Ertzaintza. Bien viene de vez en cuando esta locura colectiva, esta borrachera nacionalista momentánea y pasajera, que nos haga autohomenajearnos, ya que no podemos como científicos, economistas o simple país puntero en lectura de libros, al menos como sillonfutbolistas.

Lo que me da rabia es que tantos siglos después sigamos siendo un país de pan y circo. Que hayamos ganado este felicísimo acontecimiento no nos justifica ni explica en ningún otro terreno. Este triunfo no soluciona ninguno de los temas pendientes, ni en lo económico ni en lo social ni en lo político. Mañana vamos a seguir hipotecados hasta las cejas, tal y como estábamos antes del partido, Zapa seguirá presidiéndonos y dudando de la existencia de la crisis (ahora al menos ya duda, no deja de ser un avance), a Ibarretxe el resultado del partido no le hace cambiar su opinión sobre España ni mermar sus deseos separatistas, y los castellanos seguimos siendo el culo de todas las Españas, olvidados por nuestros dirigentes autonómicos y por los nacionales. Que Zapa sea de León añade la ofensa al menosprecio. Sin embargo ni la situación política, económica o social de España no preocupa a nadie ahora mismo, todo lo tapa el circo, hasta Zapa se permite dudar de la crisis, lo que ya digo que es un avance, pues antes simplemente la negaba.

El fútbol funciona entre nosotros como el bromuro de la mili, es a la sociedad lo que el ala al avestruz. Nuestros dirigentes lo conocen y saben aparecer en la foto en el momento oportuno, Zapa ya se ha apuntado el gol de Torres como propio, al considerarse el primer presidente de la democracia con el que se alcanza semejante éxito. Manda.

¿Y quién se acuerda ahora de nuestros problemas, de las casas que ya no se construyen, de las que ya no se pagan, del parón económico, del ascenso de los precios, del ascenso de las cifras del paro? Si para muestra vale un botón véanse las portadas de hoy de todos los periódicos. Lo dicho, el fútbol esconde nuestras miserias colectivas.

Que viva España, pero de otra forma, joé.

29 junio 2008

Ojalá pierda España.

Y no me confundan con uno de esos nacionalistas vascos o catalanes que hace unos días preferían que ganase Rusia. Que les den.
No, yo lo que pretendo es que no se nos desmande el personal y que refrene sus previsibles excesos, antes de terminar todos en el diván del psicólogo. O en la sala de espera de urgencias de cualquier hospital. Somos un país puro péndulo y pasamos de no valer nada, cuando no pasamos de cuartos, a ser los mejores del mundo mundial cuando excepcionalmente conseguimos una machada de ese calibre. Y un país como el nuestro, no acostumbrado al éxito, no sabe digerirlo. Ante la previsión de la locura nacional en caso de victoria, prefiero que no gane España, el exceso al que nos vamos a ver abocados será de los que hacen época y me gustaría que se evitara la locura nacional, la manía española del claxon y borrachera, de los gritos y el alcohol, del alboroto y el dislate.

Habitualmente ya vamos bastante alterados en esta época de vacaciones y calor. No vamos a poder parar, no tenemos medida y los mismos españoles incapaces de ondear la bandera nacional como seña de unidad política se van a envolver en una locura de Ejpaña, Ejpaña, que ni el José Bono del bodorrio aznariego del otro día. Será el día cero de la historia moderna de un pueblo como el nuestro que no sabe celebrar popularmente ni su día nacional porque le da grima que al sentirse español le llamen facha, será el exceso nacionalista convertido en celebración callejera, será el día de la revolución popular que ni cuando la francesada de 1808, será el día del ruido, de las voces, de los cánticos, oé, oé, oé, de los locos al volante, de cien mil en chapa y pintura y los talleres frotándose las manos.

Somos tan dados a los excesos y tenemos tan pocas ocasiones de cometerlos (de perpetrarlos, quisiera decir) que tengo miedo, que no me puedo fiar de un pueblo poco templado y tan poco maduro que tomará esa victoria como un permiso para cometer desmanes y fechorías de todo tipo. Ya me imagino las fuentes públicas de toda España tomadas al asalto por miles de energúmenos borrachos y semidesnudos poseídos por un frenesí nacionalista sin domesticar.

Miren, ahora que lo pienso, sólo se me ocurre un motivo para desear la victoria de España. Si quiero que gane España es sólo para que a Iñigo Urkullu y a Joan Tardá les siente mal. A ver si les entra una diarrea equiparable a la verborrea, a la facundia, a la torpe elocuencia que sufren para desear la derrota de España.

27 junio 2008

Del comercio palentino

Tenía yo pensado que uno de los mayores males del comercio era la franquicia. Empiezas a pasear por la Calle Mayor de cualquier lugar de España y ves las mismas marcas, los mismos escaparates y los mismos modelos. Y las mismas ofertas. Mango, Adolfo Domínguez, Pizza Hut, Vitaldent, Benetton… y McDonalds. Y la tienda de los chinos. Todo se repite acá y allá. Que al final no sabes si no has salido de tu pueblo o estás en otra Calle Mayor exactamente igual que la tuya pero a quinientos kilómetros de distancia. Me empieza a molestar tanta franquicia.

Será que me viene de mi familia palentina, largos años dedicada al comercio en la Calle Mayor, pero yo siempre había sido amigo del comercio tradicional, de la tienda de la esquina, del señor que te da el melón a calar, del que antes de venderte unos calzoncillos te explica las ventajas y desventajas de que ajusten más o menos. Habitualmente el comerciante local no sólo te da muy buena calidad sino además te da consejos, comparte contigo los sufrimientos por ese hijo que se fue al ejército en vez de continuar con el negocio familiar y al final te sugiere que te lleves el ovillo más barato porque la calidad es la misma y la lana cunde más. La proximidad solía ser casi siempre garantía de calidad. Y de buena atención.

Siempre te escuchaba mejor quien era tu vecino de toda la vida, quizá porque más tarde o más temprano tú le tenías que atender a él, prestaba atención a tus palabras, se esforzaba en comprender tu demanda, en solucionar el problema de consumo que le presentabas. Te atendía con cordialidad, te sonreía aunque maldita la gana que tuviese porque sabía que ésa era la manera de que volvieses a llevarte otro paquete de lentejas. El trato humano, la cordialidad y la mirada atenta eran invitación reiterada para que regresaras de nuevo a su comercio, tal vez por unos zapatos, un cepillo de dientes o un paquete de sobres en aquella lejana época en que aún se escribían cartas personales.

Sin embargo, no sé si será el signo de los tiempos ni sé decir en qué momento empezó todo esto, pero con demasiada frecuencia percibo que en nuestra ciudad una parte del comercio tradicional ha perdido el trato personal con el cliente, ha pedido la cordialidad, el respeto, la atención... Sobra altanería e ineptitud, sobra chulería barriobajera. Con excesiva frecuencia falta delicadeza y amabilidad, menudean las ocasiones en que parece que, una vez que has aflojado la pasta el vendedor ha cumplido con su misión en la vida y si vuelves a preguntar o a solicitar una explicación te conviertes en un despreciable desconocido que regresa para molestar e incordiar al honrado comerciante que fuma tranquilamente en la puerta de su local. Con lo cerca que está Valladolid, coño.

A veces pasa que tras realizar una fuerte compra te encuentras mal atendido, que el comerciante se deshace de ti con burdas maniobras. A veces se me antoja que Zapatero tiene razón, que no es verdad que haya crisis, sino que sobra el dinero y por lo tanto a muchos comerciantes les sobran los clientes, de modo y manera que las sonrisas del día de la compra se tornan altanería y desatención al día siguiente. Cuántas veces te encuentras con un seco “de eso no tenemos” sin una mínima atención, sin una explicación, sin un ofrecimiento alternativo, sin un interés por ganar un nuevo cliente. A veces pienso que nadie quiere ganar clientes, sólo dinero. Pan para hoy, hambre para mañana, qué brutos.

A trescientos metros de mi casa, a la vuelta de una esquina muy bien situada, han abierto una frutería. El dueño atiende siempre expectante mis solicitudes, me aconseja y me da algo de conversación. Ayer le he comprado el primer melón de a temporada y me ha dicho que si me sale malo que se lo devuelva. Me escoge cuidadosamente los mejores tomates de la huerta palentina, me ha dicho que no compre huevos demasiado grandes porque son de gallinas viejas y me ha ganado como cliente.

Será que otra parte del comercio tradicional está dejando sus señas de identidad. Será que he tenido mala suerte, será que tanta sucesión ininterrumpida de malas leyes educativas conduce a esto. Será que sólo importa el dinero.

Al de la PDA, al del ordenador y al de la televisión, todo ello tan caro: Adiós, majos. Por cierto, viene crisis, conste. Faltarán clientes y sobrarán comercios.


Tres carriles a Valladolid ya, porfa.

Viva Rusia

Cuando yo era niño Rusia no existía, ni tampoco muchos años más tarde cuando ya era un hombre hecho y derecho, tenía mi derecho al voto y llevaba años casado y trabajando. Rusia era sólo un recuerdo en la boca de los más ancianos cuando evocaban la guerra civil, era algo obsoleto, pasado, una antigualla con la que sólo los más ancianos de mi pueblo habían convivido.

Una vez uno de ellos me hablaba de algún episodio de la guerra de nuestros padres, una cuenta más de aquel rosario de enfrentamientos entre hermanos que desembocó en la guerra más incivil de todas. Aquel hombre me hablaba con pesar de los prolegómenos de la contienda y remató la anécdota que ya casi no recuerdo con esta frase: “Imagínate como nos pusimos todos cuando aquel hombre nos gritó “viva Rusia”, fuimos por él y casi nos lo comimos”.

Cualquiera de las escasísimas veces que entonces se hablaba de Rusia era para hablar de algo pasado, algo decimonónico, algo que sólo mis abuelos y gente así habían oído hablar, algo propio de gentes sobrepasadas por el tiempo.

Ésa es exactamente la impresión que me ha producido Iñigo Urkullu; su “Viva Rusia” me ha sonado a algo viejo, guerracivilesco, arcaico, cansino, repetido, pasado de moda, obsoleto, marchito, decadente, anacrónico, una antigualla, un atraso indescriptible. Exactamente me ha sonado a Ibarretxe.


Y encima ya han visto el éxito que ha tenido anoche, ¿alguien da más?
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(Esta tarde a las 16'00 horas, publicación de "El comercio palentino")

24 junio 2008

Zapatero tiene muchas cosas buenas

Zapatero tiene muchas cosas buenas, por eso millones de españoles le han votado. Y eso que la mayoría de esos votantes no han tenido en cuenta una razón más para darle su voto: Zapatero es un maestro del Lenguaje, un mago de la semántica, redescubridor del neolenguaje que ya el gran Georges Orwell descubrió en “1984”, su gran novela-predíctor.

Qué quieren que les diga, los que amamos el lenguaje castellano sentimos una predilección especial por Zapa, sus neologismos terminarán por ser brillantes a fuerza de practicarlos con frecuencia; sus frases son más retorcidas que una columna salomónica y más alambicadas e indescifrables que uno de esos manuales “mónteselo usté mismo” que parecen traducidos al castellano por un japonés tartamudo con “mono” de sake. Zapatero terminará por convertirse en un experto semántico y su neolenguaje será un día elevado a los altares de la Real academia de la Lengua. ¿No ha ocurrido ya con el lenguaje cheli? Pues al tiempo.

Que dice que no hay crisis. Que su verborrea no acepta la palabra “paro”, seguramente es cosa de su optimismo antropológico. Sépanlo ustedes, no hay aumento del paro sino simplemente es que “no podemos absorber todas las demandas de empleo”. ¿No es maravilloso su dominio de la expresividad verbal? Por favor, que alguien presente su candidatura a la Real Academia, a ser posible al sillón Z. Mayúscula, por supuesto.

No hay crisis, faltaría más, pero ha dicho que la oferta de empleo público será un 30% menor en 2009 que durante el presente año. No hay crisis pero empieza a congelar los sueldos de los altos cargos (como Espe Aguirre, que cuando lo dijo me produjo ganas de darle una limosna a la pobrecilla). Todo, cualquier esfuerzo, cualquier retorcimiento del idioma, antes que pronunciar la maldita palabra que va a presidir sus próximos años de mandato: Crisis.

Quiera el dios Felipe que no lleguemos a ese otro eufemismo llamado “crecimiento cero”, quieran los apóstoles laicos de Público y la Sexta, ahora que han sido expulsados a bastonazos del paraíso zapateril los santos mártires de Prisa, que jamás lleguemos a ese terrible momento en que ya no sean posibles más perífrasis, más ambigüedades, más circunloquios, más rodeos y giros lingüísticos y por fin tengan que hablar en román paladino y decir: “Crisis, coño, crisis”. Quiéranlo los beatos meapilas de la religión zapaterina, porque ese malhadado día será el llanto y el crujir de dientes en la corte celestial del socialismo, ese día reirán todos los que de momento se contienen ante sus hercúleos esfuerzos por enmascarar la realidad, por pintarrajear de azul plastidecor un cielo cargado de nubarrones de tormenta como los que en este momento amenazan a la ciudad desde la que escribo.

Abajo Cervantes, abajo Lope, Góngora, Machado, Alberti. Desalojemos sus peanas cual los franceses en 1808, sustituyámoslos por Bibiana Aido, Carmen Romero y, ay dolor, por Zapa, supremos hacedores de esta jerga fastidiosa en se está convirtiendo el idioma de Berceo, de Per Abat y de Nebrija. Que desaparezca el barroco, fuera el clasicismo, eliminemos la generación del 98; glorifiquemos, ensalcemos, entronicemos a los nuevos social-lingüistas, introduzcamos bajo palio en el templo del Neolenguaje a estos generalotes del Agit-Pro.

23 junio 2008

¿Y si se rompe el PP?

Todos parecen de acuerdo en que el congreso del PP se ha cerrado de manera positiva para Rajoy y por ende para el propio partido, nadie parece dar importancia a los críticos y a ese margen de votos que no ha querido refrendar a Rajoy como presidente y candidato al Gobierno. Al contrario, para muchos comentaristas ésa es la marca del zorro, la prueba de calidad irrefutable de una convención cuyo mayor error hubiera sido una votación a la búlgara.

La pregunta es si al mantener a Rajoy, un personaje gris, sin carisma ni conexión social, no se acaba de cometer un gran error que, salvo otro mayor de Zapatero, arrojará de nuevo el gobierno de dentro de cuatro años en manos del PSOE.

Uno de los varios problemas del PP (Aznarismo en los poros, franquismo no expresamente rechazado, líder sin chicha ni limoná, etc.) es ser parte de la continuación de UCD y mantener en su interior tendencias diversas que en otros países de nuestro entorno (qué frase más manida) dan lugar a varios partidos. Como ya hemos visto es difícil la convivencia entre ellas y de momento sólo se mantiene por la disciplina de partido. A María San Gil le han ofrecido la presidencia de un minúsculo partido de derechas que sin duda rechazará. Esperanza Aguirre se considera el verso suelto que antes era Gallardón y con ella está buena parte del PP madrileño. Hay además otras heridas abiertas con nombre y apellidos que todos conocemos y se han dejado oír antes del congreso.

Llegará el día en que ambas tendencias tiendan a enfrentarse incluso durante el propio congreso, a diferencia de lo que acaba de ocurrir ahora en Valencia. Tal vez algún día, una de las dos corrientes del PP, la que sea menos respaldada, se niegue a aceptar la situación, salte la disciplina de partido y vuelva a reproducirse parte de la historia de UCD. Sea cual sea, de ellas será una corriente fuerte, organizada y previsiblemente con más votos que muchos de los partidos que ahora mismo están en la Cámara de los Diputados. Las dos Españas machadianas no están sólo entre PP y PSOE, sino dentro del propio partido conservador, y la derrota, hablo en términos náuticos, lleva al enfrentamiento.

Quizá no falte demasiado tiempo para que en España se opere una revolución partidaria como la italiana y los tradicionales partidos sean sustituidos por otros más multitudinarios, diversos y que representen mejor la cambiante sociedad española que la actual máquina burocrática de los grandes partidos actuales, en realidad grandes empresas especializadas en producción de votos. A ello puede contribuir también el partido de Rosa Díez, que ha creado tantas expectativas en la sociedad. De momento el gran dique de la disciplina de partido, el que se mueva no sale en la foto, contiene las aguas de la rebelión en un partido dentro del que hay franquistas, gentes de derechas sin complejos, moderados, centristas, vistos par algunos de los anteriores como peligrosos izquierdistas, y eso tan etéreo que se autodenomina “liberales”.

Y ahora viene el congreso de los otros, también nos divertiremos
.

21 junio 2008

Pepe Rubianes y su juicio

La Audiencia de Barcelona ha ordenado reabrir la causa contra Pepe Rubianes por insultar a España. Y a mí me parece bien, no sé si tengo que pedir perdón a alguien.

Miren, España es mi patria. Ya lo siento, sé que hablar de Patria es hablar de algo políticamente poco correcto, poco propio de un país progre como el nuestro. Y sé que por ello, por hablar de Patria en un país como España, debo penar ante muchos lectores que me llamarán facha perdido, franquista y cavernícola trasnochado.

Pero miren, me amparo ante progres tan claros, netos y tan poco fachas como Castro y Chávez, a los que no se les caen los anillos por hablar de sus respectivas patrias. Ah, y en las no menos progresistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las temibles FARC, que en sus ofensivas por el campo y la selva van frecuentemente enfundados en una banda, de un hombro a la cadera contraria, con la bandera de su patria.

Así que ser patriota es bien visto, para sorpresa de una estúpida parte de nuestra izquierda, en cualquier rincón progre del mundo… que no sea España. Hablar de Patria y patriotismo se ha convertido en algo vergonzoso por culpa de Franco, que en su nombre fusilaba, exiliaba y discriminaba a los españoles, y de una parte mema, cateta y gilipollas de nuestra izquierda, qué le vamos a hacer.

Así que me molesta que hablen mal de mi patria, no, porfa, no me insulten por sentirme español, y pido que ante burradas, necedades, disparates, desatinos y payasadas semejantes intervenga la Justicia. Porque actuaciones como ésa, y como la del mentecato locutor que le interrogaba y se partía de risa, ofenden y molestan y deben ser perseguidas tanto como si alguien ofendiera a la “patria catalana”, exactamente igual. Por cierto, ¿por qué no se atreven a ofender a Cataluña, los catalanes y los nacionalistas catalanes? El nacionalismo tiene cosas buenas y malas, todos los nacionalismos son buenos y malos, dependiendo solamente del extremo, de la intolerancia y de la cerrazón a la que se lleven.

El españolito vive avergonzado su pertenencia a España. Algunos creen que España es sólo una selección de fútbol pero resulta ser también un país, cuya selección es sólo la excusa de quienes no se atreven a manifestar su pertenencia a ella de otra forma.

Se puede ser nacionalista sin que ello suponga rechazo a los demás. Cuando se llega a ese punto se deja de ser nacionalista y se convierte uno en… Pepe Rubianes. Por lo menos.

Que le den por…, por donde le van a dar cuando la Audiencia de Barcelona reabra el juicio.

18 junio 2008

Euskadi: un queso de gruyere


El lehendakari vasco camina con decisión, energía y paso firme hacia ese referéndum de independencia que lleva largo tiempo anunciándonos. No sabemos qué terreno hallaremos bajo nuestros pies pero él sigue, decidido, enérgico y firme, hacia no sabemos muy bien qué futuro, pero siempre comprometido y complicado.

No sólo tropezará con la Ley para poner en marcha su proyecto de independencia, con la Ley y con quienes tienen que defenderla, sino que tropezará también con los vascos. Y vascas. Las Juntas Generales de Álava se lo acaban de demostrar. Si sigue adelante con su proyecto terminará por enfrentar, más aún, a la sociedad civil, profundizando en su división y en su radicalización. Pero la misión profética de Ibarretxe le impide variar su rumbo y se dirige de frente y a toda vela hacia un futuro complicado, comprometiendo a todos los ciudadanos, rechacen o no su política secesionista.

Cuando se cuenta con una mayoría tan justa de unos sobre otros es muy arriesgado llegar al punto de desafío al que Juan José Ibarretxe quiere llegar. Cuando una de las dos mitades no puede imponerse, por muy democráticamente que sea, se va de cabeza al conflicto. Y si se entra en un conflicto hay que tener muy clarita la solución y las vías de escape, porque se corre el riesgo de no encontrarlas.

Porque Euskadi no está dividido geográficamente en razón de su manera de ver la política ni la conformación del Estado. No hay dos comunidades separadas y enfrentadas que habitan geografías diferentes pero próximas, sino una población entremezclada y diversa en sus maneras de ver el callejón al que la cerrazón y la imposición la están llevando. Y Euskadi puede convertirse en un queso de gruyere cuando se haya concluido la ceremonia de independencia que preconiza el PNV, lo acaban de advertir las Juntas Generales de Álava que han rechazado formalmente la celebración de dicho referéndum.

Pongamos que se celebra y lo gana Ibarretxe; inmediatamente Álava, según parece decir su Parlamento provincial, se independizaría a su vez de Euskadi para unirse a España. ¿Pero y San Sebastián y tantos otros pueblos y ciudades gobernados por los constitucionalistas no se independizarían también? Contemos desde luego con el proceso inverso en Álava, contemos con numerosos pueblos, Llodio, casa de Ibarretxe, que se unirían a esa imaginaria Euskadi independiente…

Euskadi se convertiría en un queso gruyere en el que según el territorio en el que nos encontremos tropezaríamos con un archipiélago de islas, islotes y atolones que habría que sortear para no salirse o no entrar, según el caso, en territorio “del otro”. Pelín complicado para conducir…

El Tom-Tom se volvería majara.

17 junio 2008

Jiménez Losantos ha perdido el juicio


Del juicio a Jiménez Losantos podemos ya sacar una conclusión: el locutor sigue siendo tan insolente como antes de perder el juicio. Nada de reconocer que ha cometido un grave error por el que ha sido condenado, faltaría más, él sigue manteniendo enhiesta la bandera del desafío. Aunque la sentencia no sea todavía firme el locutor ha perdido el primer envite, lo que no le lleva a admitir la posibilidad de estar equivocado. No, él nunca admitirá error alguno, el mundo entero estará equivocado antes de que tan soberbio locutor de su brazo a torcer, jamás reconocerá su error, ni aún cuando vuelva a perder todos los juicios por los que quiera arrastrar sus apellidos.

Pero con él ha sido anímicamente condenada la COPE. En espíritu era la COPE quien le mantenía en vilo, quien le daba palmaditas en la espalda, quien le proporcionaba el púlpito para sus prédicas mañaneras. Cuando menos la COPE está desautorizada por un juzgado de Madrid y debiera replantearse qué hacer con semejante personaje, sus exabruptos y sus maneras tan poco apostólicas. La COPE permite los insultos de este personaje e incluso le presta los medios para mantenerse en el error por el que legalmente acaba de ser enjuiciado y condenado.

Todos tenemos derecho a la crítica, al cometario y a la opinión dentro de un marco de respeto al prójimo, y quienes lo hacen desde una emisora tan caracterizada como la COPE deben tener ese respeto por bandera, no habla sólo un locutor, habla quienes le respaldan, quienes se lo permiten. En cualquier periódico, en éste en el que ahora escribo, habrían tomado ya medidas contra cualquier profesional de la opinión que se manifestara como lo hace el periodista de Teruel. Lo de Jiménez Losantos es pura amargura, ofensa al buen gusto y bazofia muy lejana al periodismo ético que difícilmente se podría repetir en cualquier otra emisora.

Y en alguna medida los católicos también deberíamos sentirnos aludidos por la sentencia condenatoria a Losantos, el periodismo que la COPE debería impulsar debería ser doblemente evangélico, primero porque todos los cristianos deberíamos seguir el ejemplo de Cristo allá donde trabajásemos, y segundo porque la conferencia Episcopal debería ser la primera en predicar con el ejemplo. Los católicos permitimos que bajo la cobertura de nuestra Fe se cometan estas fechorías en nombre de… ¿En nombre de qué?
Errar es humano, Jiménez Losantos es muy, muy, muy humano además de muy insolente, soberbio e intransigente.

Eso, que ha perdido el juicio.

15 junio 2008

Un punto de distancia, dos partidos, dos crisis


Empezamos el eterno baile de encuestas. O donde las dan, las toman. O “aquí tiene usted su encuesta para que la interprete como quiera”, que es lo que pasa siempre. El que encarga una encuesta parece tener derecho a salir beneficiado. En ésta me benefician a mí; en la otra, a ti. El caso es que esta crisis que no quiere reconocer le está pasando factura al PSOE, y el PP, ¿quién dijo crisis?, está sólo a un punto de distancia. O, tempora; o, mores.

La tozudez del Gobierno y del PSOE le está equiparando a la crisis que tampoco existe en el PP, tal para cual, y cuando hace sólo unas semanas la distancia parecía ser un océano insalvable es hoy un charquito de agua. Así de eternamente insatisfechos son los electores. Bueno, “algunos” electores, quiero decir, esa minoría que no tiene su voto cautivo de unas siglas electorales, esa minoría de electores críticos cuyo voto va a unos u otros en función de las circunstancias económicas o sociales. Bien por ellos, bien por su voto libre y eficaz. Derriban y nombran gobiernos.

El caso es que el PP, un partido a punto del suicidio, sin un líder valorado y apreciado, se ha situado a solo un punto del jefe de la mesnada gubernamental. ¿Se ha situado el PP a un punto del PSOE o el PSOE a un punto del PP? Porque es evidente que no se trata de que Mariano Rajoy y sus leales estén obrando maravillas, subiendo en el aprecio popular debido a su magnífica gestión, sino a una caída libre del gobierno que no nos gobierna mientras niega la crisis que bloquea las carreteras, mientras los precios suben y los camiones arden en los arcenes. No será una crisis económica, pero se le parece demasiado.

A nadie le extraña entonces, a nadie debe extrañar, que el PSOE haya caído más de dos puntos y medio en las encuestas, mientras el PP apenas se haya movido. Así se las ponían a Felipe II. Una crisis económica que desabastece los mercados, que encarece la energía y que el gobierno, tozudamente, niega se lleva por delante el crédito que tras años de gobierno tenia el PSOE. La inacción de los ministros, su política de brazos caídos, su política de camuflaje detrás de la crisis del Partido Popular tiene estas consecuencias. Zapatero, ponte a tus zapatos que te lleva la corriente.

La política del Gobierno hace agua, incluida su política de comunicación que debería demostrar que no existe una crisis que todos los bolsillos notan cuando vamos a la gasolinera o al supermercado.

Los ministros y portavoces parecen desaparecidos y como los del PP tampoco están para tirar cohetes quizá sea como mejor estamos los ciudadanos, sin nadie que nos cuente lo que tenemos que pensar, sin nadie que nos diga lo que tenemos que opinar, sin nadie que nos diga lo que tenemos que votar, preocupados solamente por saber si esta vez la selección ¿nacional? de fútbol pasará de cuartos de final. O si pasará como siempre.

Miren, la crisis se fundirá, se disolverá, se derretirá si España gana la Eurocopa. A nadie le importará el gasoil, nadie pensará en las carreteras bloquedas, nadie se preocupará por los precios del pan. Mejor aún, si España pierde por un penalti injusto el culpable de todo pasará a ser el árbitro, pobrecito, Zapatero respirará satisfecho y tendremos conversación hasta que nos recuperemos de la crisis.
No digo nada si encima es la selección de Italia la que nos gana…

13 junio 2008

ETA

Grupos terroristas han existido ya unos cuantos en Europa. Han existido y desaparecido. Cuenten ustedes cuántos recuerdan en la reciente Historia de nuestro viejo continente. Todos desaparecidos, todos. Todos menos ETA.

Piensen en Italia. En Alemania. En Irlanda. Todos han desaparecido arrasados por el paso del tiempo. Los que más han resistido han sido los terrorismos nacionalistas, suponiendo que las Brigadas Rojas o la Baader Meinhof no tuviesen en el fondo un poso de nacionalismo ultramontano.

Los terroristas nacionalistas, tanto en Irlanda como en el País Vasco son radicalmente diferentes a los ultraizquierdistas porque cuentan con el amparo de cierta parte del pueblo al que dicen defender y en el que se esconden.

Desconozco el caso irlandés, pero el caso de ETA está perfectamente comprobado cómo hasta autoridades municipales (¿sólo municipales?) han servido de apoyo, protección y escondite. El árbol y las nueces, vaya.

ETA sirve de excusa, llámenlo como quieran, para impulsar el nacionalismo vasco en todas las capas sociales. La pregunta que no interesa a ciertos nacionalistas es qué harían con ellos los asesinos de ETA una vez que se hubiera cruzado el río independentista a lomos de los asesinos.

Cualquier persona de bien odia y rechaza a los asesinos, especialmente los políticos que, con frecuencia, se extralimitan en sus manifestaciones de afecto y rechazo para complacer al público que les vota. Pero el alcalde de Amurrio, demócrata de toda la vida, miembro de Euzko Alkartasuna, también un partido demócrata de toda la vida, nombró en 2005 –o permitió que nombrasen- reyes de la fiesta del pueblo a dos asesinos etarras… ¿para complacer al pueblo que le vota?

Si añadimos las calles y los parques con nombre de asesinos, ¿saben ustedes por qué ETA es el último grupo terrorista de Europa?

No son transportistas, son delincuentes


Y vamos a empezar por lo evidente, no me refiero más que a una minoría, numerosa, pero minoría, de transportistas que creen estar en el salvaje oeste, donde cada uno ha de buscarse la vida por cuenta propia, sin el apoyo de la ley. Sólo creen en la ley de Lynch y ya la han puesto en práctica en ocasiones anteriores, ¿por qué iba a ser diferente ahora?

Con frecuencia nos encontramos con sindicalistas salvajes, brutos incompetentes para hacer la “o” con un canuto, llenos de la fuerza que da la masa y seguramente incapaces de escupir en el suelo cuando se encuentran a solas. Nos hemos acostumbrado a unos modos de sindicalistas cuatreros en las huelgas llevadas a cabo en los últimos tiempos. ¿Últimos? Casi todas las huelgas que yo recuerdo se basan en secuestrar a los ciudadanos o a cercenar sus derechos.

A mí me han bloqueado la carretera unos agricultores con los que yo no tenía más relación que circular cerca de su pueblo. A mi vecino le impidieron su derecho constitucional al trabajo unos mineros que, además de ejercer su derecho constitucional a la huelga, obligaban a cerrar comercios, bancos, bares y cualquier otra actividad; a mi prima la del pueblo unos albañiles en huelga le pintarrajearon los cristales de su comercio, creyendo que tenía abierto al público su mercería, cuando sólo intentaba retirar los ingresos del día anterior. Cuando iban a rompérselos pudo salir apresuradamente y echar el cierre para que no hubiese dudas.

Y los huelguistas ahora queman camiones, incluso con el chofer dentro. Podría parecer un “deja vu” pero no lo es, simplemente ya ha sucedido de verdad en ocasiones anteriores. Los piquetes informativos siempre imponen su criterio a base de informarle las costillas o la cabeza a todo el que no quiera cerrar, a todo el que ejerza su derecho constitucional a trabajar. Nunca los que quieren trabajar imponen su fuerza bruta para llevar de las orejas a los huelguistas hasta el punto de trabajo.

Siempre son los huelguistas (insisto: algunos huelguistas) los que atropellan, avasallan, coaccionan, amenazan, delinquen, insultan, hieren, amedrentan y chantajean a los ciudadanos pacíficos, aunque no tengan nada que ver con su reivindicación. Casi nunca una huelga (yo, como casi todos los trabajadores he hecho alguna) se limita simplemente a la inasistencia de los empleados a su puesto de trabajo.

Para eso están los piquetes informativos. Te informan de que o te sometes a la ley del salvaje Oeste o te aplican la ley del salvaje Oeste. A elegir. Te informan de que no tienes más remedio que hacer lo que te dicen, te informan de que no tienes derechos, te informan de la policía no va a hacer nada por sacarte del secuestro multitudinario al que te someten en una autopista, en un cruce de caminos o al revolver de cualquier esquina urbana. Pero son piquetes cariñosos, caritativos y solidarios, después de romperte las dos piernas no te echan al río, dejan que llegue las asistencias y te evacuen al centro hospitalario más próximo.

Siempre las huelgas las ganan los más belicosos, los más salvajes, los más brutos del país. Ellos pueden hacer lo que les viene en gana, como está sucediendo en estos días, ellos pueden imponer su dictadura sindical de martillos, navajas y silicona, pero se cabrean si la policía va a disolverlos, se acaloran si la policía restablece el orden, se disgustan si la policía libera a los secuestrados en cualquier aparcamiento, se enfadan si la policía les obliga a dejar el camino expedito.

No son transportistas, son delincuentes, son incendiarios, son secuestradores, son mafiosos que viven del miedo, de la violencia y del dolor ajeno.

11 junio 2008

LA MIEMBRA


El ser humano necesita pertenecer a un grupo social de referencia que considere suyo propio. Hacemos tantos esfuerzos por integrarnos en la “tribu” a la que queremos pertenecer que no nos damos cuenta de que hacemos el ridículo, de que nos ponemos insoportablemente cursis. A veces somos tan cursis que no nos aguantamos la necesidad de demostrarlo. Como le pasó a la ministra miembra del gobierno de Zapatero. Todos creíamos que lo de “jóvenas” que dijo Carmen Romero quedaría como un hito insuperable, pues nos equivocamos.

Este Gobierno que lleva dos meses inoperante ante una crisis que no hace más que agravarse pretende domeñar mil años de idioma castellano porque no les parece que sirva para representar la riqueza social que hay en España, necesitan crear un nuevo lenguaje que se adapte a sus necedades. (Iba a poner “necesidades”, Freud explicará por qué me ha salido otra palabra.) Necesitan imponer desde la fuerza que dan las voces y las imágenes mil veces repetidas el neolenguaje que usan para imponer sus tesis que, por ejemplo, niegan la existencia de una crisis económica. ¿Una vez impuesto el neolenguaje pretenderán imponernos su realidad?

Los animales vivos lo están porque se han adaptado a las condiciones medioambientales para perpetuar la especie, éstos que pretenden gobernarnos quieren que sea la realidad la que se adapte a ellos. Sin embargo el castellano es un idioma riquísimo, variadísimo y muy expresivo, que sirve para definir, con exactitud de la que carecen otros idiomas, una gran variedad de situaciones lingüísticas y sociales. No es necesario retorcerle para expresarse, basta con saber utilizarle con corrección, basta con conocer su amplísimo vocabulario. Basta con ser aceptablemente culto. O culta, coño. Coña.

A tan progresista miembra del gobierno convendrá recordarle que el castellano es uno de los idiomas más progresistas que existen, que en su evolución ha ido más lejos que otros, pues nos ha proporcionado diptongaciones, derivaciones y precisiones de las que otros idiomas carecen. Sin embargo a quienes llevan dos meses permitiendo impunemente que los precios se nos hayan encaramado a la chepa de los consumidores y que por ello tengamos que soportar huelgas salvajes, piquetes violentos y clausura de carreteras les molesta tanta precisión y exactitud lingüística, hubieran preferido un idioma más sajón, que no distinguiera entre “Amigos y amigas”. Todos “Friends”, o sea. No les gusta que nuestro idioma distinga entre “nosotros” y “nosotras”, hala, todos “WE”. Se derretirían de placer.

Pero resulta que sí, que distingue, que diferencia, que el castellano es así, se ha hecho así con la colaboración de millones de hablantes durante más de mil años, pero ellos pretenden cambiarlo a golpe de Boletín Oficial. O si usted (o “usteda”) quiere, a golpe de micrófono y titular de la prensa solidaria con el Gobierno. Manipulan el lenguaje para introducir conceptos que quieren convertir en parte del discurso cultural políticamente correcto.

Visto cómo es el castellano, éstos deciden que de perdidos, al río, y que allí donde el castellano imponga el género neutro, epiceno o ambiguo (¿sabrán…?) ellos y ellas imponen el masculino y el femenino. Por cataplines. O por el equivalente sexual femenino, para que no me llamen machista. El caso es llamar la atención de los simpatizantes de la tribu para que te rían la gracia, aunque sea base de hacer el gilipollas. Convierten un idioma rico, vibrante y eufónico en un monótono discurrir de sonidos rimbombantes, redundantes y estrambóticos, mudan su armoniosa sonoridad en una plantilla repetitiva de sonidos ripiosos, previsibles y pastosos al servicio de los discursos oficiales.

Y oficialas.

09 junio 2008

Cuando hay un piquete se acaba la democracia


Dicen que democracia es libertad, dicen que es suma de derechos, dicen que democracia es respeto, dicen…, dicen que todo eso se acaba cuando un piquete sindical se cruza en tu vida.

Cínicamente los llaman “informativos”, y todos los hemos padecido varias veces en la vida, si te cruzas con ellos se acaba la democracia, se acaban tus derechos, se acaba tu libertad y ellos empiezan a “informarte” por el célebre procedimiento de amedrentarte, de romperte los cristales, de pincharte la ruedas…

Estos piquetes, de camioneros, de trabajadores del metal, de trabajadores de la construcción, agricultores, son ejemplos que todos conocemos, son pura mafia, pura coacción, pura violencia, puro chantaje, son la antidemocracia, puro stalinismo, puro fascismo, puro franquismo… por mucho que en ocasiones lo organicen sindicatos de izquierda. ¿Cómo se llama el acto “democrático” por el cual te bloquean la carretera cuando después de una jornada en el tajo pretendes antidemocráticamente volver a tu sacrosanto domicilio?

Los piquetes informativos son un eufemismo tan salvaje como ellos mismos, un absurdo, un grano en el culo de la democracia, un agujero negro en la galaxia de las libertades, un error que los gobiernos nunca se han propuesto erradicar y que padecemos todos. ¿Por qué se tolera año tras año, huelga tras huelga, gobierno tras gobierno?

Debe existir la libertad de huelga, que fue una de las condiciones democráticas más furibundamente combatidas por el Régimen de Franco, pero también la libertad de trabajo. La policía está para combatir a los delincuentes, entre ellos a todos los enemigos de la democracia, a los coartadores de libertades, la policía está… ¿dónde está la policía?

Y dos últimas preguntas: Si la patronal que convoca este paro, que no es un sindicato, sólo representa a un 15% o un 20% de los camioneros… ¿Cómo es que no hay gasolina, como es que hay tanta carretera bloqueada, tanto camión aparcado, tanto miedo al desabastecimiento? ¿No queda otro 80% de camioneros con voluntad de trabajar?
¿Y si no hay crisis económica, como dice el gobierno, por qué ya empieza a haber huelgas, por qué no se venden casas, por qué mi gasoil está al precio que está? ¿Si no se le llama crisis cómo se le llama?

08 junio 2008

Ya sé dónde puede ETA colocar su próxima bomba.


ETA vuelve por donde solía. Por la bomba. ETA está más fuerte, más armada, más activa, no sé por qué será… ETA va sembrando el País Vasco de muerte y destrucción en defensa… ¡de los vascos! ¡De lo vasco! Esta última bomba en “El Correo” es sin duda en defensa de la Libertad. Libertad de expresión incluida. Me gustaría que alguien calculara cuántas nueces van a recoger los recogedores de nueces después de esta última sacudida de los gudaris.

Allá los que han cargado de argumentos las pretensiones de ETA. Allá los que les han cargado de explosivos, de pistolas, allá quienes han reaprovisionado sus zulos. ETA vuelve a defender la vida matando, vuelve a defender Euzkadi coaccionando a los vascos, vuelve a defender la libertad atacando a quienes no piensan como ellos.

Por cierto, ahora que han pretendido destruir un periódico sigue habiendo periodistas del mundo que llaman a los etarras “grupo separatista”, sigue habiendo periodistas del mundo que se niegan a utilizar la palabra “terroristas”… ¿Qué pasaría si ETA defendiera “su” Libertad en su sala de redacción con un pequeño petardo? Sólo como muestra de buena voluntad separatista, claro.

07 junio 2008

Heineken contra la Sexta: Esta ronda la pago yo.


Permítanme presumir de una de las pocas cosas de las que puedo presumir: Soy ecléctico, me gusta escoger cuidadosamente todo aquello de lo que me rodeo. Hay que saber elegir qué se come, qué se bebe y qué se lee o escucha. No vale cualquier cosa, te puedes intoxicar, te pueden intoxicar.

Hay que saber con qué se alimenta uno, con qué se informa uno, con qué se recrea uno. Por eso nunca veo la Sexta, por eso nunca escucho La COPE. Ya pueden decir lo que quieran, ya pueden echar por su boquita todos los exabruptos que quieran que a servidor le traen al pairo. Eso sí, luego no falta prensa que te “chiven” todas burradas que han perpetrado unos y otros. Ahí la posible manipulación, el comecocos traicionero está desactivado. Y además te ríes.

Pues eso, que no escucho ni veo la Sexta, pero que percibo demasiadas protestas de su atávico anticlericalismo. Y yo creía que eran modernos y que ya habrían superado los años treinta… del siglo pasado. Que hay que tener un poquito de cuidado para no pasarse la vida siendo un anti todo. Un amargado, vaya. Amargados nos sobran, en la oficina, en la comunidad de vecinos, en la familia… Son los de la cáscara amarga, los del diente retorcido, los malaleche, son pelmas, pesados, insoportables, no aportan nada más que frustración y mala leche, pero soluciones… nunca. Pocas, pocas cosas hay en la vida frente a las que se pueda ser “anti”. Como mucho quizá… la Sexta y Federico.

Así que Heineken le retira su publicidad a la Sexta por empeñarse en cachondearse de la Iglesia… Mira que son monótonos, pesaos, pelmas… y amargaos, ya digo. Y los señores cerveceros, que no quieren tener nada que ver con eso, se han ido con su publicidad a otra parte, a invertirlo donde nadie insulte los sentimientos de varios millones de españoles. ¿Cuándo aprenderán algunos necios, de la radio, de la tele, que la libertad de prensa, la libertad de expresión limitan a los cuatro puntos cardinales con el respeto a los demás, que su Libertad, sus libertades, terminan donde empiezan las de los demás.

Yo invito a una Heineken a todo el mundo, barra libre en mi casa una noche de éstas, que alguien lleve patatas fritas y aceitunas. Pero eclécticas, eh.

06 junio 2008

Decomisar coches: cuanto antes, mejor.

Pues permítanme que me alegre entusiastamente de que por fin empiecen a tomarse serias medidas contra los delincuentes que usan como arma el volante de su coche. España no será nunca un país serio si sigue liderando las estadísticas de accidentes. Está visto que no bastaba con las multas, somos suficientemente ricos y suficientemente ignorantes para pagar y seguir con el pie clavado en el acelerador.

Ya nos han multado durante bastantes decenas de años y la cosa ha seguido agravándose indecentemente. Somos un país puntero en multitud de aspectos positivos, en deporte, en cultura, somos más generosos que nadie con ONG’s, con los inmigrantes clandestinos, con las asociaciones de donación de órganos… permitimos el matrimonio homosexual, casi como un derecho humano más, protegemos a nuestros infantes de cualquier agresión ambiental… pero seguimos siendo los más brutos al volante.

Hay que tomarse las cosas más en serio, hay que ser definitivos y cortar por lo sano. ¿De qué nos vale tener carreteras cada vez más seguras, coches cada vez más seguros, si cada vez somos más insensatos? El carné por puntos no ha sido más que un adelanto, aún quedan muchos buenos aspectos por desarrollar y mejorar, como por ejemplo la lentitud de la tramitación, pero se ve que no es más que un buen camino por el que progresar.

Tememos más a quedarnos sin carné que sin dinero. Al fin y al cabo a la mayoría nos pagan, siempre poco, cada mes. El carné y el coche forman parte imprescindible e inseparable de nuestro ritmo de vida, sin ellos no somos nada, no somos nadie, nos quedamos abandonados y vulnerables en la procelosa selva de la “peatonalidad”.

Pero decomisar un coche debe ser, y a buen seguro lo será, una situación extrema, aplicable exclusivamente a conductores asesinos potenciales, bien por la extrema gravedad de sus infracciones o por ser reincidentes o multirreincidentes, en casos que sólo los políticos y los profesionales de la seguridad del tráfico determinarán.

Sacar la noticia para sondear el ambiente significa que tardará, que se lo están pensando pero no se deciden. La brutalidad incesante de las cifras que cada fin de semana debe hacernos reflexionar seriamente. Está visto que sólo entendemos el lenguaje del palo y tente tieso.

Pues a ello. Pronto y a la cabeza.

05 junio 2008

Quiero oír a Ana Belén.

Siempre me ha gustado, siempre la he seguido con atención. Aunque jamás he comprado ni un solo disco suyo, su figura y su voz siempre han sido atrayentes. Siempre me ha gustado oírla. Y verla, que es una señora de muy buen ver, siempre me ha gustado su sonrisa, su desenvoltura, su simpatía, su cercanía.

Pero ahora quiero oírla. Hablar, quiero oírla hablar, que de momento no vuelva a cantar, que se guarde sus trinos y sus gorjeos para más tarde. Ahora sólo quiero oír su pura y cristalina voz para darme una explicación concluyente, clara y diáfana sobre esos 46.000 euros que iban destinados para el tercer Mundo y acabaron en sus bolsillos. Que lo explique y que cante más tarde. O que lo explique cantando, pero que lo explique.

No quiero juzgar precipitadamente, no quiero juzgar con la mitad de la información, no puedo juzgar con una sola versión. Por eso necesito oír lo que tenga que decir. Ana Belén, una mujer tan solidaria, tan de izquierdas, tan eternamente elegante en su proceder, no puede callar y dejarse manipular. O callar y contar el dinero, no sé.

Pero quiero saber, quiero oír a Ana Belén. Los que una vez creímos en la honradez de la izquierda, en su limpieza, en su honestidad, en su entrega, en su valentía, en su generosidad, en su altruismo, en su solidaridad, en su sobriedad… necesitamos saber lo que tiene que decir.

04 junio 2008

Mecagüen esta generación de adolescentes. (r)

Mecagüen esta generación de adolescentes. Y ya sé el daño que toda generalización, como la que estoy a punto de acometer, acarrea necesariamente. Pero mecagüen esta generación de adolescentes que son incapaces de apreciar el enorme esfuerzo que las generaciones anteriores han hecho por ellos, el que estamos haciendo todos cuantos componemos la sociedad, empezando por padres y maestros, que desprecian todo cuanto ignoran, que ignoran cuanto les es ajeno.

Son una generación de nenes asustados y acomplejados que exigen que se les dé todo hecho, que se niegan a asumir sus propias responsabilidades y de los cuales no podemos esperar más que el final de la civilización, desde un punto de vista social, y que nos abandonen en un geriátrico sin plazas, desde un punto de vista familiar.

Empecemos por aclarar que no me refiero a todos, claro, fuera la generalización, faltaría más, como tampoco puedo referirme a todos los padres como capullos acomplejados incapaces de resistir los abusos que sus imberbes hijos cometen sobre ellos. Son esta peste de padres acomplejados, incapaces e ignorantes, los grandes culpables de la rebelión institucional, sí, institucional, de estos pequeños marqueses que viven en nuestras casas a cuerpo de rey sin darle un palo al agua, sin levantar la voz como no sea más que para exigir “más” de lo que sea a sus entregados y asfixiados padres.

Porque se trata de una revolución institucional, convocada oficialmente por una confabulación de televisiones, empresas publicitarias y productores de ocio, alcohol y ropa de moda. Estas infames criaturas, irresponsables, tiranos, vagos y posiblemente maleantes, se desenvuelven y se revuelven en ese particular submundo cuyos límites acabo de nombrar. A esos límites se reducen sus esperanzas y ambiciones rastreras, olvidándose de todo lo que conlleva responsabilidad.

Ah, y sus derechos. Que nadie toque sus sacrosantos derechos, qué bien aprendida se tienen esta lección, cuán oportunamente saben enarbolarla. “Es que yo tengo derecho a…” Y de ese macho cabrío en época de celo no se bajan ni así los aspen. Ya puedes intentar todo lo que desees, desde los más modernos y eficaces métodos pedagógicos hasta los más tradicionales y generacionalmente experimentados; ya puedes probar alternativamente cariño y exigencia, estímulo y reprobación, impulso y refreno, que te va a dar igual: El nene no se apea.

La hedonista trayectoria social, la generalización de la falta de esfuerzo, de la nulidad de todos los estímulos, de la ineficacia del sistema educativo ha clavado su diente en la carne de su alma y no la suelta por mejores intenciones que tengas.

Y tú debes moverte con extremo cuidado, suma delicadeza y veintitrés pólizas de a real de vellón para hablar con ellos, pero ellos, reyezuelos sátrapas de su hogar, energúmenos indisimulados, hitleritos de andar por casa, parecen crecer con todos los derechos del mundo a darte unas cuantas voces bien dadas si no tienen a tiempo esos calcetines de moda que te han encargado, si les pones dos días seguidos la misma cena o si no les dejas volver a las seis de la mañana.

Alguien debía hablarles en nombre de la sociedad, de las instituciones, de los infumables e innumerables clubs, asociaciones y confederaciones locales, provinciales, autonómicas y nacionales de jóvenes y decirles que sí, que es verdad, que tienen ésos y muchos más derechos, pero, ay, dolor, que resulta que por arte de birle birloque tienen también obligaciones. Que los demás también somos sujetos de derechos innumerables, infinitos y sin cuento, pero además hacemos frente a nuestros compromisos, los primeros con ellos.

Estos alfeñiques espirituales, alimañas de porcelana, pantagruélicos devoradores de padres, no resisten la más simple negativa a sus conductas. Para ellos todo tiene que ser parabienes y palmaditas en la espalda; a la más elemental cortapisa, a la más somera indicación en contra, los tienes que llevar al sicólogo que, en vez de reconocer la estulticia, la necedad y el egoísmo del mancebo, verterá sobre la paterna cabeza la responsabilidad de la “negatividad conductual” de tu tierno retoño por coartarle su libertad al intentar evitar que cometiera sus propios errores. Y te sangrará impunemente el bolsillo.

Lo que quiere decir que además de ser puta pagarás la cama.

(Y a los padres que viven asustados y temerosos de que sus hijos se traumaticen [“se me traume” me dijo una vez una madre], sólo tres palabras: “Y una mierda, coño”. Bueno, cuatro)

03 junio 2008

Volverá a ganar ETA

Ya hemos pasado unas cuantas experiencias como ésta. Y siempre ha ganado ETA, seamos sinceros y reconozcámoslo. Recordemos lo de Lemóniz, recordemos lo de la autovía. Siempre ganó ETA.

Y ahora se repite la situación. El listo de mi pueblo siempre decía que cuando pasa lo mismo ocurre igual. Y ETA conoce la debilidad del contrincante, nosotros, la legalidad, el orden, el bien común, y sabe dónde golpear, no resistiremos mucho. Me refiero a las obras del AVE, permanentemente bajo amenaza. ETA sabe que tiene la batalla ganada, que el objetivo al que golpear es grande y débil, que no se puede proteger a todas las empresas, a todas las maquinarias, a todas las obras empezadas o por empezar. ETA sabe que puede.

Al final el Estado es débil, ésa es la fuerza de ETA. El Estado no se puede esconder en un caserío en el monte, ni construye zulos para esconder sus obras públicas. Al final, todos perderemos, ETA ganará y será más fuerte. Y se apuntará otra muesca.

Además hay que considerar el apoyo político que tiene de aquellos que no se quieren enfrentar frontalmente, la redundancia es deliberada, a los que el día de mañana pueden ser sus aliados en la “construcción nacional” vasca. Porque la fortaleza de ETA no está sólo en sus revólveres, en sus coches bomba, en sus zulos. Está fundamentalmente en aquellos que desde la política, o desde el silencio acobardado, no se oponen a sus designios sino que esperan pacientemente que vayan cayendo las nueces.

La sociedad vasca está enferma de miedo, un miedo lógico y comprensible cuando llevan cuarenta años apuntándote con una pistola en la nuca, cuando cualquier coche puede esconder una bomba, cuando cualquier minuto puede ser tu último minuto. Pero además están los colaboradores, aquellos que desde las instituciones callan o consienten, aquellos que esperan pacientemente la caída del fruto y permanecen agazapados para colaborar con los que agitan el árbol. Aún a costa del AVE.

Y de las vidas.

02 junio 2008

Nunca el optimismo creó un puesto de trabajo.

Dice Zapatero que “El pesimismo no crea puestos de trabajo”. Claro que si el PP no estuviera demasiado ocupado lamiéndose el ombligo podría haber apostillado: “Ni el optimismo”. O “Y no por ello hay que mentir al pueblo soberano”. Zapatero pasará a la Historia, entre otras cosas, por ser el político con la mayor capacidad de usar el metalenguaje para enviar mensajes al votante. No al ciudadano. A Zapa le interesan los votantes más que los exigentes y un ciudadano que vota le resulta más conveniente que uno que exige, pasa con todos los gobernantes.

Zapa ha inventado el neolenguaje, manipulando la semántica para convertir la realidad en su voluntad, acordémonos del “accidente” de la T4. Zapa es capaz de convertir un trasvase en “una conducción puntual de agua”, o una crisis económica en una “aceleración de la desaceleración”. Más tontos son los que le ríen la gracia cada vez que se encogen de hombros.

Pues Zapa dice eso del pesimismo y se siente satisfecho, enarca las cejas, sonríe y saca pecho. No se besa porque no se llega. Mientras tanto el gasoil de mi coche está por las nubes y nos van a subir la energía eléctrica un porrón en muy pocos días. Algo pasa en el PSOE que todavía no están alarmados, algo pasa en el Gobierno que todavía no se creen lo de que viene el lobo del paro y de la inflación. ¿Ha visto usted alguna medida enérgica para contraatacar la crisis? Pero, what crisis, dice Solbes, claro, and where is it, añade Zapatero.

Here, Zapa, the crisis is here, hombre. Lo que pasa es que el PSOE no la ve por ninguna parte porque está partiéndose de risa observando los revolcones “autoflagelatorios” que se están sacudiendo en el PP. La risa va por barrios y la antigua crisis de las primarias del PSOE toca ahora a los hijos de la gaviota. La inutilidad de unos, acuchillándose en cada discurso, en cada declaración a la prensa, es correspondida por la delectación que en ella ponen los de la acera de enfrente. Y mientras tanto la crisis económica sin barrer.

El pesimismo no crea puestos de trabajo pero a los partidos que ocultan parte de la realidad para ganar unas elecciones deberían ponerles de cara a la pared y mandarles copiar cincuenta veces “No mentiré a mis amiguitos”. Y el optimismo tampoco sirve para mejorar las cosas si tenemos a un gobierno inactivo, reticente a reconocer la realidad.
Desde luego el lenguaje inflado, petulante, autosuficiente y autocomplaciente tampoco sirve, salvo para que las cadenas amigas, de periódicos, de radio y de televisión, te saquen una y otra vez las mismas declaraciones, sonriendo, vanidoso y huero, absolutamente huero. Nunca se vio un puesto de trabajo creado por una sonrisa fatua, ni por ello se detuvo la inflación ni la destrucción de empleo.

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