Palencia es una emoción:

29 febrero 2008

Bardem, el tonto.

Me sobran todos los Bardem. Y todos los cineastas españoles que hacen pelis a las que no va ni el acomodador. El cine español se muere sin espectadores y alguien tendrá la culpa. Digo yo que yo no, que yo no tengo la culpa precisamente porque no voy. Y me preocupa muy poco un cine, bien que siento que sea el mío, que no tiene en cuenta mis intereses, mis apetencias, mis gustos. El cine español es un cine incestuoso, porque está pensado para que vayan a verlo los que lo hacen y sus familiares.

Sé que habrá millones de ciudadanos que estén en desacuerdo conmigo, pero Javier Bardem no me parece buen actor, simplemente no me gusta ni como actor ni como persona. Que no me parezca buen actor no tiene que ver con la ideología, sino con mis gustos, infinitamente respetables; que no me parezca buena persona puede que sí sea algo más relacionado con la filosofía vital de cada uno, porque me parece insufriblemente engreído, autosuficiente y despectivo con los que tenemos la suerte de no ser como él. La soberbia que rezuma su mirada y cada uno de sus gestos me molesta y me aleja de él.

Nunca me han gustado los actores militantes. En general no me gustan los militantes, porque aferrarse a una verdad es limitarse a una parte de la Verdad, es perder la capacidad de crítica y por fidelidad a unas ideas que aceptamos como eternamente infalibles, aún sin saber cuándo dejarán de sernos fieles a nosotros. Teniendo en cuenta lo de capa caída que están el matrimonio y el compromiso duradero no entiendo como nadie se casa con una idea filosófica “para siempre jamás”. Aceptar verdades terrenales con un compromiso tan fuerte me parece de gentes que tienen que engancharse a ideas ajenas porque carecen de las propias. No ser críticos con lo que nos rodea es aceptar con los ojos cerrados cualquier cosa que nos digan otros porque nos caen bien.

Se tan acérrimo militante de una filosofía como los Bardem o como tantos otros, y evidentemente me refiero a todas las ideologías, te puede obligar a insultar a tus semejantes como hicieron esos actores zapateriles a los diez millones de votantes peperos o como hacen algunos periodistas peperos a los votantes zapateriles. Tanto monta. Que hace falta ser burros para insultar de una tacada a tantos millones de personas. E insultarlos sólo por lo que piensan, opinan y votan, que ésa es la medida que dan como demócratas.

Bardem el tonto, el hermano tonto, o sea Carlos Bardem, el que no ha llegado a casi nada, se queja ahora de que media España les insulta y les denigra. Media España. ¿Será la media España que vota al PP? Puede que los Bardem no paguen cuota mensual, pero pagan con su negación de la media España que no vota como ellos quieren, porque nunca admiten la posibilidad de que otros tengan algo de razón, no admiten más opiniones que la suya propia y las que les son favorables, todos los demás son pobres imbéciles que están equivocados y que no votan lo que deberían votar.

Pero, claro, si padecemos los políticos que padecemos, los que se suben a un estrado y no tienen reparos en insultarse públicamente, ¿qué podemos esperar de los mortales comunes, que ni hemos sido presidentes del gobierno ni aspiramos a serlo?

Los cineastas españoles hacen pelis a las que no va ni el acomodador. El cine español se muere sin la participación de los espectadores y alguien tendrá la culpa. Digo yo que yo no, que la tendrán los que hacen un cine tan incestuoso.

28 febrero 2008

La culpa es de ellas


España es un plató de televisión en el que todo es debate. Toda la vida nacional es debate y sólo debate. Electoral, digo. Parece que en bares y tabernas, en la cola del pescao, en el autobús y en las puertas del colegio, España sólo hablara del debate. Parece que sólo existe una programación, como cuando en España sólo había una televisión y todos veíamos el mismo programa. Hala, audiencias televisivas de veinte millones. Casi como el otro día.

Es ridículo pensar que de verdad trece millones de españoles esperaran este momento para decidir a quién votar. Tal y como es España los trece millones estaban convencidos de su voto y sólo veían la televisión para comprobar como el otro candidato perdía y se daba el gran batacazo. Como quien sintoniza un partido cinco minutos con la esperanza de ver el gol de la victoria de su equipo justo porque él ha puesto la tele en ese momento.

Miren el único debate que ahora mismo es importante en España es por qué cada semana hay más mujeres muertas por sus maridos. También podría ser interesante que alguien nos explicara la razón por la que la ley actual no cumple su función, pero eso no va a ocurrir. El interesado está preparando el próximo debate de su líder. Que los candidatos se metan por donde les quepa los cheques para el alquiler, los cheques bebés, los cheques jubilación y los cheques ahorro de Carrefour, que mañana va a morir otra mujer a manos de su marido. O su loquesea.

El debate social en España debería ser la burrez y la insensibilidad social con el tema de las mujeres agredidas, y sin embargo nadie habla de ello salvo si eres vecino de la muerta de turno y te entrevista Telecinco. Que un alto porcentaje de las mujeres asesinadas sean extranjeras no debería distraernos de qué tipo de sociedad estamos construyendo, en qué ha fallado la educación en los últimos lustros y qué puñetera perversión de valores estamos padeciendo.

Nuestra sociedad es tan enrevesadamente estúpida que ya no sólo no ocultamos nuestras fechorías, sino que las colgamos en You Tube. Nos mostramos orgullosos de ir por la carretera haciendo el bestia, de partirle la crisma a un menor o ridiculizar a un minusválido. O de matar siete gatos, como el militante del PP que ha sido expulsado por matar gatos y colgar sus fotos henchido de orgullo. Hay que ser gilipollas para creer que los demás le íbamos a aplaudir.

Aquí nos la cogemos con papel de fumar para hablar de “compañeros y compañeras”, “padres y madres” y de “diputados y diputadas”. Ponemos el grito en el cielo si alguien se salta el protocolo políticamente correcto pero luego vamos a casa y le ponemos morada la cara a la “propia”. Eso sí, a progres, concienciados e igualitarios no nos gana nadie. Lo malo es que la parienta se empeña en no obedecernos y en sacarnos de nuestras casillas, así que lo que está pasando les está bien empleado, la culpa de es de ellas. ¿Acaso no se dan cuenta de quién es el hombre de la familia?

(Hala, ya pueden los lectores irse a otro lao a enterarse del color del decorado, del nombre del moderador y de las cadenas que retransmitirán el próximo debate de nuestros amados próceres)

27 febrero 2008

La Unión (de Rosa Díez), el Progreso (de Javier Bardem) y la Democracia (en Cuba)

El Vaticano pide a sus sacerdotes homilías de no más de diez minutos, y es que los hay que se ponen soporíferos e infumables, por eso nunca voy a los mítines ni me trago los debates electorales. De televisión lo más que hago es dormirme un documental cada siesta, puede incluso que también alguna noche. Así que me importa un comino quién ganara el otro día. Allá los espectadores, no me atrevo a insultarlos como los artistazos de ZapaCero insultaron a los votantes del PP, pero qué menos que llamarlos crédulos. Misanta y yo nos fuimos a la cama y eso que ganamos, que dicen quienes de esto entienden que los que no votamos ni al PP ni al PSOE disfrutamos más del sexo.

Mucho tiene que atraer el ejercicio de la política para que algunos como Rosa Díez y Fernando Savater se metan en esa harina a pesar del fracaso que van a cosechar. Además de descubrir que los bancos no fían de ellos y dejar que los extremistas nuestros de cada día los acongojen no sé qué pintan en esta historia señores que mejor estarían entre sopitas y buen vino. Y conste que casi estoy por darles mi voto sólo por enfrentarse al gigantosaurio del PPSOE. Siempre he sentido, como todo mortal sensible, una especial predilección por los débiles, sólo que además ahora me une a ellos el enriquecedor hecho de remar contra corriente, de ir contra la mayoría políticamente correcta.

Lo políticamente correcto me pone de los nervios. Hubo un tiempo, cuando la Transición, en que lo correcto estaba representado por jóvenes repeinados y relimpios que vestían vaqueros perfectamente planchados y llevaban camisa de rayas con jersey de Lacoste. Tal y como los pijos de las jumentudes socialistas sacaban a los pijos del PP en aquel video gilichorra. Ahora lo correcto es llevar vaqueros gastados y sin planchar, camisa de cuadros y barba de tres días. Ah, y uno de esos pañuelos palestinos al cuello. Qué gilipollas. Unos y otros, digo.

Por eso siento aprecio por una manera de ver la política que no va a tener suerte porque los bancos no han querido. Hombre, no basta que los bancos lo quieran, acuérdense de la Operación Roca, que además hace falta una ideología fuerte y amplias bases que remen a favor. Ideología hay, pero contra el silencio de los corderos mediáticos nada se puede si no tienes esos 50.000 internautas que contrató Pepiño para dar caña en los blogs de fachas como yo.

Por no tener no tiene cómicos que la apoyen públicamente al recibir el Óscar. Qué silencio el de Javier Bardem, con la oportunidad que tenía de desmentir su apoyo a la cubanan way by the Castro Family. Lo que lleva rajado este “demócrata” en contra Bush y en apoyo a sátrapas como el tabaquero cubano. Las barbaridades que suelta por esa cómica boquita cuando está en el paraíso cubano y lo que calla cuando llega al infierno yanqui. Algunos prefieren morir de un navajazo en Cuba a vivir en Guasinton D.C., a no ser que les den un Óscar. Como Felipe González pero al revés.

Rosa Díez ha cometido el torpe error de separarse de Ciudadanos, con quien tanto querían. Entre todos se mataron y ellos solos se murieron, qué le vamos a hacer. En política se trata de sumar y no de restar, especialmente cuando de sumar tan pocos pocos se trata. La pregunta es qué va a ser de ellos después del nueve de marzo.

26 febrero 2008

Tonta fiebre de debates

No entiendo la fiebre debatidora que se nos ha despertado de pronto. Para mí que queremos parecernos a nuestros hermanos mayores en esto de la democracia. Nunca seremos como Estados Unidos, en algunos asuntos afortunadamente.

No entiendo a aquellos que piensan desde las tribunas de opinión que de estos debates podemos concluir quién va a ser mejor presidente del Gobierno. Como mucho se podrá saber quién es más telegénico, o quién debate mejor o… Quizá incluso, quién tiene mejores asesores. ¿Pero acaso han hablado de nosotros y de nuestros problemas? Miren, mañana me tengo que levantar para ir al trabajo, cuando acabe mi jornada tendré que esperar media hora en una consulta atestada a que un médico cabreado y en huelga intermitente me atienda este penoso resfriado, después he de ir a una reunión en el cole de mi hija que pago religiosamente todos los meses y a la vuelta tendré que llenar el depósito de mi coche. Como mucho habré descansado un rato tomándome un café con leche a 1€ y 20 céntimos, me da igual la nacionalidad del camarero y si es amigo o no de Arias Cañete, me lo va a cobrar igual. ¿Alguno de los candidatos va a solucionarme el día?

Me fastidia que quieran que España se parezca a Estados Unidos, afortunadamente aquí, y a pesar de las esperas, tenemos un sistema de Seguridad Social que ya quisieran ellos. Yo no necesito que haya debates para decidir a quién voy a votar. Dos señores discutiendo porque quieren ser el próximo presidente del Gobierno no es algo serio, sólo es un espectáculo y como tal se televisa, pero no es política. De lo que he visto, muy poco, y de lo que me van a contar periódicos, radios y teles no voy a sacar conclusiones juiciosas para mi voto. Los medios están repartidos ideológicamente y son muy pocos los que alcanzan cierta independencia y neutralidad, ¿voy a dejar que ellos me aconsejen lo que voy a votar?

¿Quieren que les diga más? Usted va a perder las elecciones del día nueve. Sea cual sea, el partido ganador va a tener que pactar con partidos nacionalistas para poder gobernar. Y pondrán sus condiciones en unos duros acuerdos: impuestos, traspasos, infraestructuras para unos que habrán de salir de los impuestos que pagamos todos, usted también. Usted es castellano, tal vez extremeño o aragonés, no tiene ningún partido nacionalista que defienda sus intereses en esas negociaciones, ¿quién le representa a usted a la misma altura que están representados catalanistas o vasquistas? ¿Acaso yo voy a estar representado cuando se decida qué autopistas se van a llevar a cabo o qué trenes de alta velocidad van a cruzar y por dónde?

Miren, me voy a la cama, mañana tengo que trabajar.

25 febrero 2008

Dictaduras comunistas hereditarias.

Claro que también podría haber titulado “Gerontocracias hereditarias”. Porque ahora toca Cuba, pero podríamos haber estado hablando de Corea del Norte. La Unión Soviética también era una gerontocracia, aunque no hereditaria, lo que a los rusos les daba exactamente igual. Entre comunistas quedaba todo, todo nacía y moría en la dictadura del proletariado y los inviernos en el archipiélago GULAG eran igual de duros, gobernase quien gobernase, se llamase como se llamase.

En un requiebro del comunismo a la Historia cuando las dictaduras comunistas tienen que afrontar “el hecho sucesorio” eligen enrocarse en la propia familia del dictador. Antes Corea del norte, ahora Cuba del Caribe. La familia que se promociona unida permanece unida... en el gobierno.

Cincuenta años en el poder, qué amor al trabajo, con las ganas que tengo yo de jubilarme. Castro se empezó a morir hace diecinueve meses y ha nombrado heredero a Castro. Que viva Castro, dicen los Castro. Al menos la dictadura franquista no nos dejó como Jefe del Estado al marqués de Villaverde, aunque habría estado divertido contar cuántos chistes hacíamos los españoles de tal suceso. En España éramos unos cachondos que hacíamos chistes sobre la dictadura, que era una forma de sobrellevarla.

De Castro a Castro y gobierno porque me toca. No sé si en Cuba estarán haciendo chistes al respecto, la herencia genética y cultural española que tienen inclina a pensar que sí, pero las carencias que sufren me llevan a pensar que no, con el estómago vacío es difícil buscarle la gracia a la vida. El caso es que como todos sabíamos, no hay sorpresas, Raúl Castro sucede a Fidel, ni mucha vida ni un largo futuro parece que le aporte a la penúltima dictadura del proletariado que va quedando. Si las dictaduras, la de Franco fue un muestra, no suelen enmendar problemas, sino aplazarlos, éste es un claro ejemplo.

En Cuba no ha habido debates en las teles para que los ciudadanos pudieran elegir presidente, pero tampoco tiene mayor importancia, los debates no suelen servir para mucho. El que sea mejor orador, más telegénico o insulte mejor a su adversario no tiene por qué ser el mejor presidente, ni más honesto ni más capaz, eso que se ahorran los cubanos. Directamente, sin tapujos ni medias tintas, setenta y seis años sustituyen a ochenta y uno, inexperto no parece que sea el nuevo presidente, toma relevo generacional a la cubana. Fuera de eso se acabó la novedad, está por ver todavía que con una dictadura comunista se pueda acabar desde dentro, será un reto histórico para el comunismo. A Raúl Castro le ha tocado hacer de Adolfo Suárez, pero con Franco-Castro en vida, observando, tomando nota y… escribiendo en Granma.

¿Y después de Raúl, quién? ¿Los hijos secretos de Fidel? Chávez ya se ha postulado para cuando se produzca el siguiente “hecho sucesorio” enviando aplausos y abrazos a todo el que pasaba por La Habana en ese momento. Claro que si falla Chávez, cualquiera de los entusiastas fans que los Castro tienen en la plataforma de cantantes, artistas y varios que apoyan a Zapatero puede sustituirle.

24 febrero 2008

Si yo fuera Dios

Permítaseme empezar manifestando mi máximo respeto y aprecio por la Religión y los sentimientos religiosos. Yo tengo profundas y sinceras ideas religiosas, conste. Pero Dios podía haber hecho las cosas con mayor perfección; si bien se mira, parte de su obra es perfeccionable. Si a un simple mortal como yo se le ocurren mejoras a su Creación, no entiendo cómo determinadas cosas no se le ocurrieron a Él.

A ver, ¿cuántas veces ha intentado usted, lector, rascarse la espalda y no ha podido ¿Cuántas veces ha tenido que llamar a su esposa, esposo, hijo, hija, para que le echaran, nunca mejor dicho, una mano? ¿Cuántas veces ha tenido que recurrir al tercermundista método de rascarse contra una esquina? ¿Acaso no podía Dios haber sido consciente de semejante fallo creativo y haber previsto que giráramos el brazo también en el sentido inverso? ¿Cuánto costaría en una competitiva empresa actual semejante fallo de diseño? Por menos que eso muchos se quedan en la calle.

Y la gota final. La gota final de pis, digo. ¿Pero tan difícil le resultaría al Sumo Hacedor haber previsto algún mecanismo que evitara el goteo final cuando los caballeros hacemos pis? ¿No se le ocurrió a Dios ningún sistema de evitar que esa puñetera gota final cayera siempre en el suelo? ¡Coño, qué poca imaginación, qué poco estímulo laboral, qué poco deseo de mejorar, qué poco afán de perfección! En un mundo cómo éste, donde el que no está a la altura tiene que echar el cierre, una empresa de ese estilo duraría bien poco. Que haya durado tantos miles de años es incomprensible y sólo puede deberse a la falta de competencia en el sector.

Más: ¿Cómo es que Dios, con su omnipotencia, no concede al ser humano una segunda oportunidad? Que si decimos que rectificar es de sabios habrá por lo menos que conceder esa posibilidad, ¿no? A ver, que estaba yo el otro día con Maripuri. Maripuri llevaba tres años detrás de mí, más de una amorosa mirada la he sorprendido yo en este tiempo. Que cuidao que está de buen ver y de mejor palpar. Hasta que por fin decidí que tenía que entrarle decididamente. Y a mi primera sonrisa se me deshizo entregada a mis arrumacos. Hasta que me fijé en su lunar, que “qué bonito lunar tienes, cómo te hace en la mejilla” le dije. Y todo se acabó instantáneamente, me mandó a la mierda con absoluto desprecio, qué ganas le entraron de arañarme la cara. Cómo podía saber yo la cantidad de complejos que se ocultaban debajo de tan inocente lunar…

¿Cómo Dios no se las arregla para que los humanos tengamos una segunda oportunidad? ¿No es un fallo imperdonable en una Creación que tiene por otra parte multitud de leyes infinitamente más complejas que sin embargo funcionan correctamente? ¿No es un fallo de planificación que un director de personal corregiría fulminantemente?

22 febrero 2008

A los guionistas de televisión.

Llevo muchos años escribiendo, sé lo duro que es escribir cuando tienes que hacerlo por obligación. No es como subirse a un andamio o bajar a la mina pero tener delante la pantalla del ordenador y no saber qué decir es jodío. Duele. El antiguo pánico al folio en blanco es ahora pánico a la pantalla vacía. Y si encima tienes que escribir encorsetado por unos personajes concretos, un argumento determinado y por las presiones de la audiencia la cosa pasa a mayores. Hace muchos años que dejé de ver las series españolas, conste que lo intenté de nuevo con “Escenas de matrimonio” pero fracasé, mea culpa.

Retratan una España inexistente hecha a medida de los anunciantes. Sea cuando la acción trascurre en un hospital, en una redacción de periódico o en un centro educativo retratan una España zafia, malhablada, falta de respeto, falta de categoría humana. Seguramente porque es más fácil crear una trama conflictiva o porque salirse de la realidad atrae más consumidores, que es en definitiva de lo que se trata, nos presentan una España sin valores, en la que nadie defiende un orden social que no sea agresivo. No se trata de que nos dibujen una sociedad, también inexistente, mojigata y gazmoña, sino, ahora que se habla tanto de ello, de trasmitir valores humanos, de convivencia, de aprecio entre personas que comparten una espacio físico y social. Se premia la intrascendencia, la inanidad.

Y el caso es que España empieza a parecerse a las series de televisión. Nunca ha sido la nuestra una sociedad que destaque por pensar por cuenta propia y elaborar teorías críticas, es más fácil dejarse llevar por lo que la tele nos presenta a todas horas, una sociedad monetarista, sin valores nobles, sin ideales elevados, sino una España interesada, enfrentada, zafia, bravucona y carente de afectos, con relaciones familiares y sociales faltas de educación, barriobajeras. Se dibuja una sociedad definida por la ausencia de educación y corrección en las formas, en la que los personajes que mueven a risa o a compasión son los que de alguna manera defienden una cierta trascendencia y seriedad, en la que se caricaturiza todo aquello que trasmita valores conservadores.

Pensar por cuenta propia es difícil, tener criterio, saber defenderlo y mantenerlo es dificilísimo y los padres de hoy no están por la labor. Han dimitido, tienen la cabeza ocupada por variedad de problemas laborales, sociales y familiares y no hay tiempo para elaborar criterios propios, es mejor dejarse llevar por la poderosa corriente social que marca la tele, es más fácil dejarse narcotizar por la basura que echa, que expulsa, cada noche Telecinco con su ofensiva serie matrimonial u otras cadenas con su ordinariez, con sus tramas imposibles y sus ofensas continuas al buen gusto, a la sensatez y a la normalidad. Estamos construyendo una sociedad a la medida de los guionistas de televisión, televisión en la que jamás se ensalzan valores positivos, en la que jamás se retratan héroes cotidianos, en la jamás tiene cabida la familia y sus valores tradicionales.

Eso no es comercial, no interesa por lo tanto no aparece en unos programas que aspiran, con motivadas razones, a que España se parezca a ellos. Estamos construyendo una sociedad a la medida de series de televisión barriobajeras. Cuando sea demasiado tarde nos daremos cuenta y lo lamentaremos.

21 febrero 2008

Los caballeros (del PP) las prefieren rubias

Ahora ya empiezo a comprender por qué no consigo ser votante del PP por más que me empeño. De votar al PSOE hace ya mucho que dejé de empeñarme, aclaro para lectores apresurados. Porque dice una encuesta que a los votantes del PP les gusta más los toros, la siesta, las señoras rubias y el vino. Y claro, ahí no encajamos mi voto y yo, que soy un problema de adaptación. O de inadaptación, depende del punto de vista.

Los toros. Digamos que hubo un tiempo en que me entretenían, mea culpa, alguna corrida tengo yo vista por televisión. Pero ocurrió primero que terminé por aburrirme, que no les veía yo el interés por ningún lado. Ni la emoción. Se me hacía la cosa demasiado larga y monótona. Además en una determinada ocasión escribí un trabajillo sobre el Toro de la Vega, esa salvajada que cometen en Tordesillas cada año entre vítores y danzas, que me reportó un importante récord de visitas en mi blog, algo que me dejó muy marcado, porque ando escaso de éxitos y de visitas, claro, y porque informarme tanto al respecto me dejó demasiado sensibilizado con el dolor de los animales. O sea, que de toros paso.

Y de las rubias también. O al menos paso de que tengan que ser rubias necesariamente. Me gustan todas, con absoluta independencia del color del cabello, perdónenme y no se lo digan a Misanta, que maldita la importancia que tiene el color del pelo al lado de otros atractivos femeninos. Tienen para mí mucha más importancia las formas adecuadas y los tamaños proporcionados, en eso soy tan poco original como la inmensa mayoría del personal masculino. Eso si nos limitamos, como habla la aludida encuesta, al aspecto físico simplemente, que lo demás tiene mucha tela que cortar.

En lo que ya voy más de acuerdo con los simpatizantes de Rajoy es en lo del vino. Donde haya un buen vino que se quiten cervezas, güisquis y otras zarandajas extranjerizantes incompatibles con un cocido madrileño, pongo por caso, o una buena langosta. El vino es cuestión de cultura, mejor hablar de la calidad del vino y del vino de calidad que del vino de tetrabrik que es lo que todos los fines de semana “pone” a la parte más salvaje de nuestra jumentud, lo que demuestra su ignorancia y lo ineficaz de la educación que les estamos dando. Y aunque en cuestión vinícola soy un inexperto recién llegado, denme tiempo, que estoy dispuesto a aprender a base de experiencia. A este respecto se admiten recomendaciones. E invitaciones, conste.

Y siesta, finalmente. Reconozco que cuando la duermo me sienta bien, pero no la echo de menos cuando la actividad profesional me lo impide. Lo mejor de la siesta suele ser cuando uno no la duerme y se entretiene con asuntos más corporales y menos espirituales. Tiene el español plenamente admitido que uno de los mejores momentos del día para “eso” es la siesta. Después de un round con la pareja uno se levanta renovado por dentro y por fuera, como si las actividades amatorias le exacerbaran a uno los bífidus.

Visto así se comprende que no consiga yo votar al Partido Popular por más que se empeñe la Conferencia Episcopal. Tengo que reconocer que esta encuesta me ha aclarado la mitad de mis dudas, aún quedo a la espera de otra para saber por qué no consigo votar al PSOE. Zapatero y su plataforma de artistas trincones pueden ser una razón poderosa, claro.

20 febrero 2008

Fuera fascistas de la universidad

Nos hemos liao, hemos confundido el culo con las témporas y desbarramos sin límite. Mejor dicho: “Se han liao, han confundido y desbarran”, en tercera persona. Seamos claros, se trata sólo de una minoría, muy pesada y cojonera, pero una minoría a la que hay que parar los pies. Como no se les va a convencer por las buenas, tenemos ya larga experiencia en esto, habrá que utilizar el poder del Estado o el estado de la razón, qué más da. Pero a los fascistas hay que pararlos en seco.

Primero fue lo de María San Gil, después lo de Dolors Nadal y ahora le está pasando a Rosa Díez. Que dicen los fascistas de Cataluña, los de Galicia y los de Castilla que allí sólo hablan ellos. Que los demás, especialmente si critican al gobierno, no tienen derecho a hablar. Y el meter en esto al gobierno no supone querer acusarle de nada, simplemente constato que si Rosa Díez no criticara a Zapacejas y le apoyara no tendría estos problemas.

Esto les pasa sólo por pensar diferente. Hemos construido una sociedad en la que toda diferencia racial, religiosa, sexual está permitida y justamente defendida pero, ay, como pienses diferente te revientan la conferencia, te revientan la palabra. Los intolerantes te acusan de intolerante por querer hablar, que parece mentira, a quien se le ocurre ir a la Universidad a defender tus ideas. Ellos, los que te revientan el acto, los que te insultan y te amenazan, son sedicentes demócratas mientras tú, pobre infeliz, quieres hablar para defender tus ideas. En realidad no te das cuenta pero seguro que eres un perfecto fascista por pretender tamaña libertad, hablar en público y explicar su pensamiento, ¿pero es que no se dan cuenta Rosa Díez, María San Gil y Dolors Nadal que no hay arma más peligrosa que la palabra y por eso se la prohíben?

Vivimos en una perversión de circunstancias sociales, nada es lo que parece porque no se trata de ser sino de aparentar, de presumir. Dime que presumes de demócrata y te diré que eres un fascista. Esos niñatos endiosados que defienden la democracia del tú te callas para que yo hable van revestidos interiormente de demócratas porque alguien les ha dicho que la democracia consiste en que hablen ellos y los que opinan como ellos. Cometerían cualquier barbaridad por impedir la expresión del discrepante, son tan fanáticos como Lenin o Stalin, son tan exaltados como Hitler o Mussolini, sólo que ninguno de ellos tendría la mente tan enferma como para llamarse demócrata a sí mismo. Se sabían muy bien cómo eran y no trataban de disimularlo, no querían aparentar lo que no eran.

Se han liao, han confundido el culo con las témporas y desbarran cuesta abajo y sin freno. Se tratará sólo de una minoría pesada y cojonera, pero a la que hay que parar los pies con los argumentos penales del democrático Estado de derecho.

19 febrero 2008

Adiós, Castro, adiós

Todos los dictadores tienen los días contados, como cualquier mortal, claro. El caso es que todos se van por el desagüe, aunque no sea más que porque la muerte no distingue a los asesinos de los héroes. Castro ha empezado a decir adiós, Castro ha empezado a irse de Cuba, país del que todos quieren irse, aunque no a todos les dejen. Y eso es una buena noticia para todos menos para Llamazares.

Cuba es una anomalía en el continente de las anomalías, una dictadura en el continente de las dictaduras. Videla, Pinochet, Castro. Un exceso populista en el continente de los excesos populistas. Chávez, el belicoso y Morales el discreto seguidor de la misma senda por donde tantos populismos han desfilado. Cuba ha dado el primer paso para la democracia que es deshacerse de Castro. De todos los Castro, ése es el problema. Pero algo es algo, ya han empezado y con ellos la cuenta atrás del final de la dictadura ha empezado a desgranar sus cuentas. Eso le pasó al franquismo, que también intentó buscarse la perpetuidad en sus propias instituciones. Vanamente, claro. Como le pasará al castrismo en sus esfuerzos por perpetuarse en el poder, esfuerzo inútil. Adiós, Fidel, adiós, que te vaya muy lindo, que mejor le irá, a ver cuando empiezan, a los cubanos.

Videla, Pinochet, Castro. Existe en la izquierda española una imposibilidad metafísica de aplicar el mismo criterio de sanidad democrática a los regímenes dictatoriales. Una democracia asesina en Cuba no era lo mismo que una democracia asesina en Chile. Las muertes de las dictaduras de Pinochet y Videla son menos excusables que las muertes de Castro, viva la revolución pero sólo si es en nombre de la clase obrera, todo para el obrero pero sin el obrero. La izquierda española se la coge con papel de fumar para disculpar los crímenes de la izquierda. Aún tenemos en el Parlamento gentes que justifican los crímenes del comunismo, porque los asesinatos de sus dictaduras son asesinatos más disculpables que los otros. Pobre España.

Exactamente ése es el problema de la izquierda, de cierta izquierda sólo, que cree que unos muertos valen más que otros, que sus muertos son más dignos de lágrimas que los muertos de los demás. Que la libertad perdida en nombre de la revolución obrera tiene menos de lamentable que la libertad perdida en nombre de la patria o de la clases medias o de… La libertad quebrada es sólo libertad quebrada, aún Llamazares y sus airgamboys deben darse cuenta de ello para ser creíbles.

Castro se ha empezado a ir, olé, olé, y esto no es más que el principio del fin. Por muy atado y bien atado que haya dejado todo ya falta menos para que alguien, los cubanos por ejemplo, lo desaten, en eso los españoles tenemos experiencia. Para nudos gordianos el de Franco, señor Castro, y a pesar de ello lo desatamos.

Ya se ha ido un Castro, todavía queda otro pero le queda poco, el depósito de la esperanza cubana se ha empezado a llenar, al tiempo que se ha empezado a vaciar el depósito de la energía del franquismo, del castrismo, quería decir.

18 febrero 2008

No te soporto, amigo

No te soporto, amigo. Lo siento, créeme, pero no te soporto ni una sola indirecta más. No te soporto a ti ni a los que son como tú. Espero con el ánima encogida a que acabe rápidamente esta eterna campaña electoral que tan mal llevo, atravesada de modo que no me permite ni respirar ni comer. Espero que con ella os acabéis también aquellos tan sabios, tan perfectos y tan superiores que pretendéis aconsejarnos a los demás aquello que debemos votar.

Me da igual de qué partido seas, cuáles sean tus ideas y en qué te diferencies de los otros. Porque en los modales sois iguales, y es eso, los modales, lo que no os soporto. Vuestra vasta sabiduría, vuestra prepotencia, vuestra superioridad sobre los pobres mortales que no hacemos de la res política motivo de militancia de nuestras conversaciones. Porque tú eres de conversación militante. E imponente. Porque la impones, quiero decir. Porque te impones, porque avasallas, porque tienes razón a la fuerza. En todo. Siempre. No me atosigues, no me ahogues, dame aire, dame libertad, concédeme mi propia inteligencia y manera de ver las cosas. Sobre todo no te enfades si cometo la osadía de pensar de otra forma.

Y los demás también tenemos cultura y conocimientos y opinión. Y sabemos elegir al mejor candidato, la mejor ideología y las mejores ideas. Y a lo peor tenemos tantas posibilidades como tú de acertar. O quizás sea simplemente que vale tanto lo que tú opines como lo que yo opine, con la diferencia de que a mí no me preocupe convencerte de mis razones. Quedemos, amigo, en que por lo menos yo tengo tantas buenas ideas y conocimientos y cultura y saber como tú. Con la diferencia de que yo no te los quiero imponer ni contaminar nuestro espacio de convivencia, en el café, en el trabajo, en el hogar, con asuntos que sólo nos van a traer dolor de cabeza y alejamiento. ¿Por qué te empeñas en hacerme ver, hablemos de lo que hablemos, que hay que pensar lo que tú piensas, que hay que votar a quien tú votas, que hay que ver la vida como tú la ves?

Déjame vivir mi vida, trabajar mi trabajo, amar mis amores como una persona tan concienciada como tú de los problemas sociales, pero que ha elegido vivir sus opiniones lejos de la polémica en el trabajo, en las reuniones de vecinos, en las reuniones familiares. Ya sé que tú argumentas mucho, muy bien y muy lógicamente, pero guárdate esa aplastante superioridad que muestras sobre la equivocada humanidad que ha preferido no pensar como tú, no seguir fielmente las directrices de tu corriente ideológica y respetar a los demás.

Déjanos pensar por cuenta propia, no nos desprecies a los que no seguimos tu corriente, no manifiestes lo despreciables que somos aquellos que cometemos el nefando error de pensar por cuenta propia. Tu superioridad sólo existe en tu cerebro, los demás también somos inteligentes, tenemos cultura y pensamos pero sin seguir directrices o consejos emanados de los correspondientes órganos de difusión de ideas políticamente correctas. Por favor no nos menosprecies cuando tomamos café, cuando entramos a la oficina o cuando visitamos a nuestra tía Eduvigis. Déjanos ser libres con nuestras equivocadas ideas. Se llama respeto. Alguien tan profundamente demócrata como tú debe saberlo. Practicarlo, quiero decir.

No te soporto, amigo. Lo siento, créeme, pero no te soporto ni una sola indirecta más. No te soporto a ti ni a los que son como tú. Espero con el ánima encogida a que acabe esta eterna campaña electoral que todo lo perturba y pueda volver a ver en ti esa persona que siempre está cerca de mí cuando la necesito, alguien en quien apoyarme y a quien apoyar cuando vienen mal dadas, no un rival político.

Porque no soy político, por eso no tengo rivales.

17 febrero 2008

Candidatos con más posibilidades de moderar los debates:

Conscientes de las dificultades que va a tener encontrar un candidato fiable para moderar los debates ofrezco gratis et amore una lista de aspirantes, confiando en que los lectores añadan aquí abajo sus opciones, sabiendo que se trata de encontrar personas cultas, suficientemente preparadas y políticamente neutrales que no ofendan las sensibilidades de ninguna opción política. Mis candidatos son:

Paquirrín,
La Pantoja,
Borjita Thyssen,
Carmen Sevilla,
Jesulín de Ubrique,
Belén Esteban.

16 febrero 2008

Apocalíptico Bermejo y el presidente circunflejo.

Conste que no soy absolutamente “anti” nada. Que admito de entrada la bondad general de unos y otros. No me creo que los políticos de derechas sean intrínsecamente malos, corruptos o ineficaces ni acepto que los del PSOE sean unos vendepatrias que sólo buscan la aniquilación de España. Ese tipo de ideas corresponde exactamente a lo que unos y otros, aquellos que quieren imponer su pensamiento único, quieren que pensemos. Porque les conviene.

Suelo discriminar, creo que acertadamente, cuando un político hace un análisis serio de algún asunto de debate, acertando o no con su visión partidista, y cuando nos vende interesadamente su partidista moto sin ruedas. Entre la seriedad y la comicidad suele mediar una dosis exagerada de partidismo y sectarismo. Ellos en cambio pocas veces son lo suficientemente comedidos y discretos para saber cuándo deben dar un mitin ante un público entregado que acepta cualquier exabrupto y cuando deben hablar con seriedad e inteligencia para convencer a ciudadanos expectantes, inteligentes y críticos.

En ese sentido Bermejo, tan recién llegado, entró en el panorama político lleno de declaraciones altisonantes, pretenciosas, exageradas y descalificadoras para todos los que no pensasen como él. Su brusquedad, su parcialismo y su intolerancia elevaron el nivel de esa tensión que busca Zapatero. Enseguida llenó periódicos, informativos de radio y televisión y medios digitales con su pensamiento estricto, inflexible e intransigente. Exigía a todo el que le escuchara adhesión inquebrantable a su “evangelio”. O se estaba de acuerdo con él al cien por cien o resultabas eternamente condenado como culpable del delito de ser de derechas, vade retro. No admitía medias tintas, o se estaba necesariamente con él o pasabas inevitablemente a ser parte del eje del mal en el que se encontraban la corrupción, la podredumbre, las siete plagas de Egipto y los jinetes del Apocalipsis. Y Aznar y Rajoy con ellos, claro.

Pero cometió Bermejo la torpeza de creerse el rey del mundo, creerse por encima del bien y del mal, creerse infalible, insustituible, invencible. Y construirse un palacio-castillo a la altura de su magnificencia. Con el dinero de todos.

Pero de esas cosas, de esos trapicheos, de esa falta de sensibilidad, de esa insolidaridad, precisamente de eso, ha venido acusando permanentemente a los demás. Tan flagrante ha resultado su caída, tan neto su error, tan diáfana su inconveniencia, que no ha encontrado nadie en su partido, ni siquiera el presidente circunflejo al que tanto quiere y al que tanto debe, salga en su defensa. Ni siquiera la ministra que le precedió en el uso y disfrute de tan caro apartamento.
Está solo, abandonado y callado. Ni él mismo, siempre tan locuaz, parece tener nada que decir en defensa propia.

14 febrero 2008

¿Formarán una estrofa los versos sueltos de Bono y Gallardón?

Los nacionalistas están tan seguros de que van a ser los únicos vencedores de las próximas elecciones que ya han empezado a elaborar la lista de precios al público. Y seamos serios, tienen razón, vamos a perder todos menos ellos.

Salvo los raros periodos de mayorías absolutas de González y Aznar ha sido así. Ellos suben y bajan los gobiernos que interesan… a ellos. Nadie parece defender equilibradamente al conjunto de España, desde un Aznar que habló catalán en la intimidad cuando no tuvo más remedio hasta un Zapatero que pone desaladoras y quita trasvases, pone y quita AVEs donde y cuando interesa… a sus aliados.

El caso es que el primer precio fijado en el tablón de anuncios de esta taberna ibérica es el veto a José Bono, el candidato oficial a la Presidencia del Congreso. Por otra parte era algo cantado, con una visión global de España no podía ser aprobado sin más por quienes van a encontrar en él un obstáculo a sus intereses… a no ser que haya un interesante precio, siempre negociable.

El caso es que si Zapatero no consigue “colocar” a Bono ¿para qué habrá vuelto éste a la política? ¿Se conformará con ser uno más, con cualquier otro puesto que no sea el prometido? ¿Aceptará el fracaso de la promesa de Zapatero? ¿O se rebelará? A su lado tendrá un gran amigo con quien discutirlo, con quien intercambiar impresiones, opiniones y… ¿decisiones? Ruiz Gallardón ya ha sido derrotado, ya no tiene el futuro que esperaba dentro del PP, en este momento ha alcanzado ya las máximas cotas de poder a que puede esperar. Su futuro dentro de su actual partido está ya escrito.

¿Unirán ambos políticos, “versos sueltos” en sus respectivos partidos, sus desdichados destinos en su caso? Porque estas elecciones serán la enésima constatación de que el destino de todo un país lo dirigen minorías eclécticas, señoritingas, interesadas y egoístas: Los nacionalistas de mirada corta que determinarán el destino y la cuantía de las inversiones y presupuestos del Estado.

Queda la alternativa de un tercer partido de alcance nacional que sirva de apoyo a cualquiera de los otros dos. Las actuales posibilidades de Ciudadanos o UPD son mínimas, más tras el error de acudir por separado. Conseguir de esta forma determinar el futuro de un gobierno parece sueño de una noche de marzo… a no ser que tras las elecciones el deterioro de la situación, el dominio de las minorías sea tan insultante y obsceno que a estos políticos les merezca la pena el riesgo de lanzarse a la batalla política sin el paracaídas de sus habituales partidos. Rosa Díez así lo ha hecho, si a ella unieran las fuerzas otros políticos moderados que huyen de sus respectivos extremos la alternativa tendría mayor credibilidad y quedaría consolidada ante la opinión pública. Es una solución.

¿Se conocen ataques mutuos entre Rosa Díez y Bono?

13 febrero 2008

La coherencia del ministro Bermejo me ha dejado perplejo

Durante los años más negros de la Historia de España los políticos habían venido a lucrarse. O se lucraban al paso de sus servicios al sufrido pueblo. En esto hemos tenido de todos los tonos, colores y opiniones políticas si nos remontamos simplemente un siglo atrás. La corrupción no solía distinguir banderías políticas y recalaba en las puertas del que se dejaba tentar. Ministros corruptos hemos tenido de todos los colores, pero, quizá porque gobernó más años, siempre había un tufillo de corrupción rodeando a la derecha, quizá porque “cuando el río suena, agua lleva” o quizá porque a la izquierda siempre se le ha dado muy bien la agitación y propaganda.

A Zaplana le montaron un número impresionante por decir, él jura que nunca lo dijo, que había entrado en política para enriquecerse. Y sobre eso se montó una campaña que casi acaba con su carrera, de hecho hace bien poco se lo recordaban en el Congreso de los Diputados. En los momentos presentes tenemos alcaldes de todos los colores imputados por hechos próximos a la corrupción. Sin embargo fue durante los últimos años de Felipe González cuando más alarma social se levantó con este tema. Y con razones fundadas, claro: Roldán y el hermano de Alfonso Guerra fueron claros ejemplos de lo que no se debe hacer o de cómo la corrupción acabó con los últimos años de aquel presidente de Gobierno, con las ilusiones de muchos y la inocente ingenuidad izquierdista de algunos.

Sin embargo a la izquierda siempre se le ha dado muy bien el discurso de la limpieza y bonhomía, siempre se ha sabido presentar con un aura de perfección arcangélica que la separaba de la derecha, que en el imaginario político popular aparecía tradicionalmente ligada al caciquismo, al amiguismo y a los subterfugios económico-legales. Es un discurso que ha calado profundo en el ideario de algunos ciudadanos, que no admiten la posibilidad de que a derechas e izquierdas puedan corresponder por igual desmanes y aciertos, honestidad e impudicia.

Digo que a la izquierda siempre se le ha dado muy bien este discurso, mientras la derecha se he mostrado tradicionalmente acomplejada, asustada y torpe. Desconozco la razón, sin embargo, de que todavía en el siglo XXI algunos insistieran en este torpe argumentario. Como el ministro de justicia, por ejemplo.

La matraca que da tradicionalmente con estos temas ligados a la honestidad de la izquierda y la perversidad intrínseca de la derecha. Los esfuerzos pedagógicos que realiza, cuántas lecciones doctorales nos brinda, cuántas verborreas excathedra nos ofrece, cómo se le llena la boca, cómo se le ilumina la sonrisa.

Supongo, estoy absolutamente seguro, que el ministro es honesto, que jamás osaría llevarse al bolsillo un solo euro ajeno. Estoy convencido de que el ministro Bermejo es de izquierdas, no dudo de que piensa sinceramente lo que dice de la derecha. Pero acabamos de comprobar que, opinando lo que opina por muy honesto y sincero que sea, sus modos de obrar son exactamente iguales que los de derechas que tanta crítica merecen.

Por las obras (en sus domicilios) los conoceréis. Aunque, claro, estamos en un Estado laico, así que quizá no importe

Elecciones del nueve de marzo, timo de la estampita.


La verdad es que, plenamente sumergido en esta larguísima campaña electoral que estamos padeciendo y entendiendo perfectamente el entusiasmo de unos y otros, no puedo dejar de abrir la boca de asombro ante la actitud del resto de la masa ciudadana. Quede claro que “unos y otros” son los partidarios más fervientes de unos y otros. De socialistas y populares, quiero decir.
Que los incondicionales socialistas y populares se entusiasmen hasta el orgasmo con sus representantes y sus mítines se puede entender porque afiliados, simpatizantes y militantes han nacido para arrastrar su acrítico cerebro detrás de sus líderes. Pero que varios millones de ciudadanos estén ya, cuando falta tanto, siguiendo con atención mítines, entrevistas y ofertas varias de compra de votos sólo puede tener una explicación: que el ser humano necesita creer en los milagros cuando ha perdido toda esperanza.
A ver, levanten el dedo: ¿Alguno de mis lectores cree que el próximo día nueve se va a solucionar una parte, sea siquiera pequeña, de los problemas de España? ¿En serio hay alguien que piense, sin haber empinado el codo, que España va a salir ganando? Porque tal y como están las cosas, estas elecciones como pasó en las anteriores y pasará en las siguientes, las vamos a perder la inmensa mayoría de ciudadanos.
Sea el partido que sea el que resulte triunfador va a necesitar imperiosamente un tercer partido que le preste su apoyo. Ni PP ni PSOE van a alcanzar la posibilidad de gobernar sin apoyos externos. Sea cual sea el que resulte elegido por los ciudadanos habrá de pasar necesariamente por la ventanilla del negociado de los partidos nacionalistas. Y con ellos habrá que llegar a un acuerdo a cualquier precio, sería absurdo pensar en repetir pocos meses después unas elecciones que iban a arrojar similares resultados. De nuevo.
Y ahí estamos, cien mil moscas atrapadas en un frasco de rica miel nacionalista. Sin salida. Ni para atrás ni para adelante. O se pacta con los nacionalistas o no hay gobierno. Bélgica pura, oiga usted.
Y ahí estamos varados, que son un reducido grupo de privilegiados españoles los que decidirán por todos. Nueve de marzo, timo de la estampita, ya digo.
Porque serán ellos, los representantes de unos pocos millones de ciudadanos, los que con sólo unos cientos de miles de votos impondrán asuntos del máximo calado nacional. Perdón, quise decir “estatal”. Recordemos cómo Aznar aprendió catalán en la intimidad de la noche a la mañana, cómo se pactan asuntos generales, desaladoras en vez de trasvase del Ebro, inversiones en infraestructuras, Presupuestos Generales del Estado, desarrollo de estatutos de españoles de primera categorías, como el vasco y el navarro que ofrece privilegios fiscales que los demás no podemos disfrutar… ¿pero no somos todos iguales ante la Ley?
Y además el precio lo ha de pagar el partido gobernante… con el dinero de todos. Con las leyes de todos. Porque las leyes que se hagan habrán de contar necesariamente con el visto bueno de quienes apoyen al gobierno. ¿Si quiere gobernar el PP va a impedir que se desarrolle el actual estatuto catalán si lo primero que le van a exigir es que retire su recurso ante el Tribunal Constitucional? O cuando se negocien los presupuestos generales del Estado, ¿quién defenderá por ejemplo a los castellanos, o a los asturianos o andaluces, desprovistos de partidos nacionalistas que acudan a la mesa de negociación?
Oiga, déjese de rollos, el nueve de marzo vamos a perder todos. Otra vez. Y van…

12 febrero 2008

Gabilondo y el perodismo de militancia

Aún recuerdo aquellos tiempos en que la prensa era neutral. O pretendía serlo. O pretendía que lo creyéramos. O pretendíamos creerlo. El caso es que salvo honrosas excepciones una buena parte de la prensa se empeña en hacerles la ola a los líderes políticos. Han caído las caretas y ya nadie pretende disfrazar de información lo que es opinión, la línea que antaño separaba estas parcelas está cada día más difuminada.

El caso es que la entrevista de Gabilondo a Zapatero más los últimos movimientos en ABC y La Razón confirman que cada vez es más decidido el empeño de la prensa “opinativa” en desterrar a la prensa informativa. La prensa de partido, al ataque. Al servicio.

Porque dicen que ABC va a volver a ser el mismo de siempre. Y me preocupa que no sea sino la voz de su amo, que volvamos a caminos trillados que ya creíamos recorridos, sumisión, subvención y suscripción de algún contrato no escrito que le una a alguna corriente vencedora un día y perdedora otro. Apoyar con los ojos cerrados, sin el menor asomo de crítica, a unos líderes determinados puede llevar a escribir al dictado, a escribir buscando la sonrisa del jefe, a escribir para modificar la realidad a los gustos u opiniones de quien en un momento determinado mande. Eso, en el otro lado político ya se está haciendo.

Es triste que la imparcialidad haya sido apartada, que el prestigio y la independencia de algunos, Gabilondo es un ejemplo, sean sustituidos por la pleitesía y la sumisión. ¿Si quitamos a la prensa de su valor crítico con el poder, y la oposición es una forma de poder también, qué importancia tiene el periodismo? ¿Si de trasmisora de noticias la convertimos en trasmisora de pensamiento para qué sirve la prensa?

Mucho me temo que hace ya demasiados años que a determinada prensa le pasa como a los mítines: Que son sólo para los muy partidarios, el resto se abstiene. Y si no va nadie a los mítines no pasa nada, pero si la prensa empieza a seguir los pasos de cine español y pierde lectores a raudales… nos quedamos sin uno de los valores más importantes de la Democracia, de la Libertad, de la Cultura, de la Sociedad.

Amo la prensa quizá porque me pasé toda mi infancia viendo a mi padre revisar la vida cotidiana con el periódico del día y aquella vieja radio que dormía sobre la alacena hasta que él llegaba del trabajo, la encendía y la música del Cimbalillo anticipaba las noticias locales. Veo con dolor cómo sigue ese camino malhadado de la prensa partidaria, partidista, parcial y desequilibrada, cuyo objetivo no es informar, sino formar.

En el pensamiento único.

Las mujeres objeto de la izquierda.

Algo pasa en esta España nuestra que permite a la izquierda disfrutar de determinados bulas que son inalcanzables para la derecha. Parece que si eres de izquierdas puedes decir determinadas cosas que tendrías prohibidas si las dijeras en nombre de la derecha. Siempre he pensado que si revestías adecuadamente de progresismo determinadas expresiones podrías decir o hacer casi cualquier cosa.

Y dicho esto añadamos que la derecha y sus actos reflejos facilita esta creencia, da razones a quienes la apoyan. Pensemos por ejemplo en las más recientes manifestaciones xenófobas de Arias Cañete contra los camareros o las personas que asisten a los servicios de urgencias. Sólo desde una mentalidad retorcida y extraña, ajena por completo a la realidad social, pueden entenderse esas aparatosas exclamaciones. Cinco minutos que hubiera tardado en salir a desmentirse y disculparse ya habrían sido demasiados, ¿lo hará alguna vez?

Y sin embargo la izquierda mete la pata también con frecuencia. Aunque el ejemplo de las mujeres diábolo no es comparable al disparate de Arias Cañete ¿cuánto habría tardado la lengua viperina de Rubalcaba en lanzarse a la yugular de cualquiera del PP que hubiera utilizado públicamente ese discurso “contra” la condición femenina?

“EL machismo del PP trata a las mujeres como simples objetos” sería el titular que se disputarían Público y El País, Cuatro y la Sexta. Y tendríamos a Bono y a López Garrido paseándose ante todos los micrófonos de España para denunciar el franquismo residual de la derecha tardofranquista del PP. Se echa en falta a artistas y feministas salir a criticar tanto progresismo. Sólo Bimba Bosé, cuya importancia es discutible, ha levantado tímidamente su voz contra esta clasificación.

Vivimos tantos años después consecuencias del franquismo sociológico que identifican derechas con dictadura, atraso y caciquismo (Y aquí, la culpa del PP por no haberse separado públicamente de tal época las mil veces que se le ha pedido), mientras que un halo de limpieza y nobleza parece envolver cualquier cosa que haga o diga la izquierda, mientras algo de sórdido y vergonzoso recubre al español de derechas que no se atreve a reconocerlo públicamente ante el empuje aparentemente renovador y rejuvenecedor (¿?) de la izquierda.

Tiene el PP mucho que aprender todavía para que el posible votante admita que es tan lícito ser de derechas como de izquierdas, tan ético, tan noble o tan correcto políticamente. Es mucha la labor pedagógica que ha de hacer y mucho y largo el esfuerzo que ha de llevar a cabo para que este mensaje llegue a buena parte del electorado indeciso.

Quitarse de encima el complejo de “derecha”, “extrema derecha” y “derechota cavernaria” que le cuelga la izquierda, conseguir que se admita en público que se puede ser de derechas y buena persona, ser conservador y defender al más débil (ay, cuánto le queda a Rajoy y los suyos en este terreno) puede ser determinante cuando tantos votos importantísimos se juegan por ridiculeces tales como ser entrevistado en una cadena u otra, con un entrevistador u otro, aparecer con la corbata adecuada o no.

En esto Sarkozy es un maestro, supo en su momento alcanzar la sensibilidad de las masas votantes proponiendo un programa electoral que le robó buena parte del escenario a la izquierda. Y también algunos ministros. Hablo del mismo Sarkozy que está de capa caída por la exhibición infantil, impúdica e innecesaria de su vida privada. Miren por donde descubrimos también que un político, incluso en Francia, debe ser discreto.
Vive la France.

10 febrero 2008

Y habló la conferencia episcopal laica.

Me he cansado, hasta las mismísimas narices estoy de que me digan a quien debo votar. La Conferencia Episcopal que queriendo echarle un cable al PP llena las urnas de votos socialistas, con la consiguiente bronca zapaterista; la conferencia islámica llamando increíblemente a votar a partidos progres, ¿pero habrase visto algo más carca que un musulmán?, y ahora esta conferencia episcopal laica de cantantes y artistas, los mismos que llevan a la ruina al cine español, todos empeñados en darme razones para votar a Zapatero.

Oigan, señores del mamandurrio, váyanse a freír monas al alto Amazonas. Si ustedes y sus millonarias inversiones no consiguen llevarme a ver sus pelis ni hacerme comprar sus discos aunque me den una subvención de 400 Euros, mucho menos voy a seguir sus indicaciones de voto. Son ustedes unos niñatos mimaos por la vida, encerrados en sus castillos dorados sin contacto con la vida ordinaria más allá de las revistas del hígado que ponen a disposición de su distinguido público en todas las peluquerías de barrio.

Váyanse al guano, no necesito que vengan ustedes a montar una cancioncilla para comerme el coco y vote a quien ustedes quieren. No son nada, no son nadie, sólo son unos votantes más, ésa y nada más que ésa es su grandeza. Y su limitación. ¿Qué méritos tienen ustedes para creerse con el derecho a como debo votar? ¿Quién les ha dicho que poseen cultura, conocimientos y la superioridad suficiente para venir a darme la monserga con sus historietas de abuelo cebolleta?

Hace muchos años que pienso por mi cuenta, desde que dejé de votar precisamente a uno de esos dos grandes partidos. Y quede clara constancia de que al otro no lo he votado nunca, pero me empiezo a hartar de que me insulten y de que me quieran comprar con cheques. De que me insulten por no pensar como ustedes, y de que me compren con cheques bebé, con cheques de alquiler, con cheques, con cheques, con cheques… Todo lo solucionan ustedes con desprecios y cheques. Y con subvenciones.

Vienen ustedes, infelices insatisfechos millonarios, vividores sin cuento, sibaritas de visa oro y voto socialista a insultar a los que votan al Partido popular. Váyanse a la mierda, hombre, se lo dice alguien que, por si arriba no ha quedao claro, no vota al PP porque no le da la gana, porque no le parece la solución y porque le da la gana votar a otras opciones. ¿Cómo se puede ser tan bruto como para insultar a diez millones de españoles porque piensen de manera diferente? ¿Ésos son ustedes, los demócratas de toda la vida? Pues me cagüen ese tipo de democracia, la que no admite al discrepante, la que no acepta que la razón está repartida, que no es posesión permanente de los mismos, me cagüen todos los intolerantes de derechas e izquierdas.

Me cagüen todos los que tienen el voto tan claro a base de descalificar al que vota otra cosa, son ustedes unos fascistas frustrados, que afortunadamente no han tenido la oportunidad de ponerse al mando de nada.
Que el dios de las urnas quiera que no la tengan nunca.

09 febrero 2008

Barra libre en emigración

El hecho de que Rajoy nos proponga asuntos nuevos, sea en emigración o plantación de bosque enteros significa que la campaña electoral ha entrado en una nueva parte más seria y reflexiva que al insulto o el mercadeo de votos a tantos euros la victoria. No sé si es una situación ilusionante que va a durar o si mañana nos van a hacer una superoferta dos por uno si votamos al mismo partido para el congreso y el senado. Hace falta que los candidatos nos bombardeen a propuestas de gobierno, no a insultos recíprocos o a gestos propios de chalanes en la feria ganadera de Paramillo del Río.

No sé si la futura ley de emigración de Rajoy es perfectible o no, sea como sea hay leyes semejantes en toda Europa y parece conveniente regular la llegada de tantos emigrantes, de modo que los delincuentes queden fuera de nuestras fronteras. No conviene perder de vista que hoy por hoy dos terceras partes de los presos de las cárceles españolas son extranjeros. Si hay millones de emigrantes deseables, trabajadores dispuestos a labrarse su futuro ente nosotros, debemos apoyarlos discriminándoles de aquellos parásitos que vienen a abusar de nuestras leyes y nuestra libertad. No puede haber barra libre en emigración como no la hay en nada en la vida, todos los aspectos de la vida de un español están regulados por ley y todos los ciudadanos deben encontrarse con las mismas protecciones y exigencias legales.

En su loca carrera por perder las elecciones el PP ha perdido una magnífica oportunidad de presentar inteligentemente una ley que apoya una mayoría de ciudadanos. Echar a perder armas electorales tan importantes es empujar un poquito más a Zapatero hacia la Moncloa. Las explicaciones sobre la calidad de los camareros extranjeros o la ocupación de los servicios de urgencias entra dentro de esa carrera popular por ver quien dice el mayor disparate, quien apoya más al rival socialista.
Este rosario de insensateces, en el que desde luego entra el primo meteorólogo de Rajoy, tiene ya numerosas perlas que van empedrando la repetición de legislatura socialista. Como éstos han cometido también numerosas barbaridades en estos cuatro años los únicos vencedores del nueve de marzo serán los nacionalistas que venderán a precio de oro su apoyo, un precio que pagaremos todos los ciudadanos, mostrándose de nuevo una España de dos clases de ciudadanos.

07 febrero 2008

Errores de Rajoy, torpezas de Aznar.

Uno de los errores de Rajoy tras su derrota de hace ya cuatro años fue no cambiar el equipo que había heredado de Aznar y seguir peleando por ganar unas elecciones con el equipo que las había perdido. Mantener a Zaplana, Acebes y santa compaña es sólo muestra de cerrazón y de mantenella y no enmendalla. Don Erre que erre.

Ese equipo no sólo era muestra de un pasado que convenía olvidar a mayor velocidad que la del AVE sino que además era una carga pesada que a lo largo de la legislatura iba a servir de munición socialista contra las trincheras populares. Su simple presencia era un solemne y vano recordatorio de los errores del PP durante aquellos aciagos días, era claro que la sombra de tales momentos iba a perseguirles durante cada intervención pública, eran un ciervo herido puesto ante las fauces feroces de los oponentes políticos.

Y así ha sido en tantas ocasiones como se han presentado, su presencia era un acicate para la zahiriente verborrea de los portavoces socialistas y ministros que, conocidos por su verbo fácil, no han perdido oportunidad de darles caña ante el primer micrófono que les pusieran delante. Piénsese por ejemplo en Bermejo o Rubalcaba, personajes sin pelos en su afilada lengua.

Y es que a Rajoy no se le ha pasado por la cabeza limpiar su casa para ganar la de todos los españoles. Ha dispuesto de cuatro años para demostrarnos sus ganas de renovación y alumbrar un partido capaz de hacer frente a los rivales. Sin embargo ahí tienen una serie de nombres que se siguen manteniendo en el partido popular que, con trayectorias controvertidas o poco claras, suscitan profundos recelos en aquellos que hemos hecho de la observación de la realidad política una forma de expresión cotidiana. No basta al césar con ser honesto, además ha de parecerlo.

El mismo partido que ha rechazado a Ruiz Gallardón admite en sus listas del senado a un candidato que atrae sobre el partido todas las animadversiones de los votantes más moderados, aquellos que más necesita cualquier partido para ganar unas elecciones. Dimas Cuevas, candidato popular al senado por la provincia de Albacete es un perfecto ejemplo de cómo alejar a los votantes de una lista electoral. Si puede ser criticable que este señor tenga unas opiniones como las que tiene más criticable es que las haga públicas. Cuando tanto está en juego, cuando tantísimo cuidado tienen todos los candidatos con aspectos tan variados como declaraciones, fotos, compañías, cuando se vigila especialmente hasta la corbata que se ponen ese día… ¿cómo puede un partido presentar a este compañero de viaje? Eso sí, Ruiz Gallardón no cabe en esas listas ¿A que hay motivos suficientes para creer que el PP no quiere ganar las próximas elecciones?

¿Y qué me dicen de las listas populares por Castellón en las que hay personajes implicados en casos de corrupción, con amplio historial de citas con los juzgados? Mantener a estos personajes siniestros implica que a los populares no les importa rodearse de nombres sospechosos, poco claros y que mejor estarían donde no estorbaran. Que dime con quién andas. ¿Por qué tradicionalmente la derecha ha aceptado a estas figuras turbias y permanentemente cubiertas por la sospecha?

Presentarse a unas elecciones tras cuatro años sin haber hecho una limpieza imprescindible es el primer error de Rajoy.

Claro que error por error fue mayor el de Aznar que le nombró a él.

04 febrero 2008

Los islamistas votan (también) al PSOE

Ya tenemos una razón para no votar al PSOE: los islamistas piden el voto para partidos progresistas. Así de “fuerte”, así como lo leen ustedes. Para partidos progresistas, insisto. Y conste que reivindico su derecho a decir, opinar e intervenir las veces que quieran y en el sentido que quieran. Si lo hacen los obispos católicos ¿por qué no van a poder hacerlo los protestantes, los judíos o los islamistas? Sólo un poco más abajo tienen ustedes mi opinión sobre la nota pastoral de los obispo pidiendo el voto para el PP. Bueno… “no pidiendo” el voto para el PSOE.

Lo complicado del tema es que los islamistas piden el voto para partidos “progresistas”. Joé. Para partidos progresistas. ¿Pero el Islam no prohíbe consumir alcohol? ¿Y oler pegamento? ¿Entonces a qué le estaban dando los señores de la Junta Islámica? Conste que mi respeto por todas, absolutamente todas, las religiones es máximo, aunque no siempre pueda decir lo mismo de quienes la representan, como es el caso.

¿Progresismo e Islam? ¿Juntos? ¿En una misma opción filosófica? Oiga, que el aceite y el agua no se pueden mezclar, conste. Aunque del PSOE ya se puede esperar todo, una vez que decidieron unirse tan estrechamente a los partidos nacionalistas. ¿Nacionalismo e izquierdas? ¿Desde cuándo? ¿Pero el nacionalismo no ha sido toda la vida de derechas? ¿Dónde se ha visto la unión de burguesías nacionalistas y obreros? ¿Acaso tienen intereses coincidentes? Oiga, que el agua y el aceite no se pueden mezclar, conste. (¿Había dicho esto ya?)

Aunque ya hace mucho que habíamos quedado en que todo es posible en política, ya no es cierto que la política haga extraños compañeros de cama. Ahora todo es normal, natural, aceptable y defendible. Se admite de todo, familias monoparentales, ocasionales, tríos estables, familias homosexuales o heterosexuales, qué más da. ¿Así que qué tiene de imposible el matrimonio entre socialismo e islamismo?

Pongámonos a ello, conciliemos progresismo y siglo XXI con el Islam y siglo… (¡Alá mío!, ¿Qué siglo pongo?) Empecemos por los Derechos Humanos, hagamos una lista de países islámicos que los respeten incondicionalmente… O hablemos de países en los que la condición femenina sea equiparable a la de los hombres, en los que las señoras tengan los mismos derechos que sus compañeros… La verdad es que no me ha quedado una lista de países muy progresistas, coincidentes con el programa del PSOE.. ¿Pero y qué más da? Como el nacionalismo, también perfecto compañero de cama del progresismo.

Claro que también podemos hablar de Religión y Estado, laicismo o confesionalidad, integrismo en el poder, separación de Estado y Religión. O podemos dedicarle una parrafada a la separación de los poderes del Estado o podemos… Todo ello como fácilmente se ve muy mediev…, muy progresista. Óigame, buen hombre, ¿y seguro que Rouco Varela no es infinitamente más progre que Al Mansur Escudero? ¿Les sometemos a la prueba del algodón?

A este paso el matrimonio de un hombre y cuatro mujeres, la medieval aberración islámica, pasará por arte de birle birloque a convertirse en una opción matrimonial más, muy progresista desde que salga Zapatero a afirmarlo en un video de esos anti PP. Ardo en deseos de que llegue el día en que mis compañeros de trabajo me pregunten por la salud de mi esposa para poder repreguntar yo: ¿Cuál de ellas?

Entiendo que el PSOE saque a relucir todo lo que pueda el comunicado de los Obispos, que hay que movilizar a las masas de aquel 14 de marzo…. Entiendo que muy interesadamente oculten éste de la Junta Islámica y no les apetezca hablar de él, ¿pero a que el PP se calla este comunicado islamicoprogresistamedieval? ¿A que no tiene la misma repercusión mediática? ¿A que el artistazo que propuso en la gala de los Goya “la disolución de la Conferencia Episcopal” no dice lo mismo de la Junta Islámica..? Viva el Islam socialista. (¿o es el socialismo islámico?)

(Oiga, ¿y podría casarme con cuatro hombres también si yo fuera homosexual? ¿Cómo lo llamamos a eso?)

Los Obispos votan al PSOE

Los habituales lectores de este blog, gracias, amigos, ya me han leído demasiadas veces que el PP no tiene intención de ganar las próximas elecciones. La mejor campaña del PSOE se la están haciendo entre el PP y los obispos. Hasta tal punto está clara la victoria socialista que sólo dando por descontada la derrota de Rajoy puede entenderse la batalla de Madrid entre Aguirre y Gallardón, que con tanta anticipación querían repartirse sus despojos. O simplemente colocarse en un buen lugar en la parrilla de salida para la sustitución. La batalla es ahora mismo por las elecciones de dentro de cuatro años, éstas ya están cerradas.

Otro que colabora en la próxima victoria socialista es el alcalde popular de Salamanca. ¿Cabe mayor torpeza que subir tan desmesuradamente los impuestos y tasas municipales en época electoral? ¿Cabe mayor obcecación que mantenella y no enmendalla cuando andan todos los líderes peleando a ver quién devuelve, bajo una excusa social u otra, más dinero a los contribuyentes? Que se lo pregunten a los ciudadanos salmantinos, algunos de los cuales llegaron a manifestarse en Madrid delante de la sede del PP.

La última ayuda al PSOE ha venido del lado de los obispos. Pocas cosas hay que exciten más el voto a favor del PSOE que las intervenciones de los obispos en la vida pública. Andan en el PSOE frotándose ojos y manos. Los ojos, porque no pueden creerse tanta generosidad cristiana que les empuja otro pasito hacia la victoria; las manos, de honda satisfacción ante el regalo inesperado. Andaba Zapatero buscando como loco un asunto que movilizase a aquellos abstencionistas que le pusieron la victoria en sus manos hace cuatro años cuando llegó la Iglesia católica a ponerse a su disposición.

Los obispos, la Iglesia, son la mejor excusa que encuentran quienes sintieran dudas de apoyar con su voto o no al PSOE. Según las encuestas un 60% de votantes del PSOE se dicen católicos, ¿de verdad esperaban los obispos convencer a alguno de ellos? Si hay una cosa clara en los cristianos socialistas es la prioridad en sus afectos, primero socialistas, luego, si hubiera sitio, cristianos. Hay cosas que no pueden ser y además son imposibles. La intervención de la jerarquía cristiana sólo ha exacerbado los ánimos de aquellos más relajados que dudaban si vencer o no su pereza para ir a votar el 9 de marzo. Caray, al PSOE le basta con dejarles hacer para encontrarse con la campaña a su favor… sin necesidad de dar un mitin.

Pero aún así cabe preguntarse si los obispos no están divididos, si todos abrazan solidariamente y con la misma energía la nota hecha pública la semana pasada. Porque los obispos catalanes van “a su bola”, distanciándose eclécticamente de unas palabras que queman en su boca. Y los obispos vascos… ¿pero no han participado ellos y sus sacerdotes en conversaciones y negociaciones con los asesinos etarras, esas conversaciones y negociaciones que ellos mismos anatematizan?

Dos últimas preguntas… ¿No dijo el Papa que era legítimo intentar la paz por medio del diálogo? ¿Está unida la Iglesia?

03 febrero 2008

Giliamericanismos

Ustedes ya saben que nosotros copiamos más que un coreano. Los españoles, me refiero. Chorrada que vemos, chorrada que copiamos. Ya digo: como los coreanos, la diferencia es que ellos le sacan un rendimiento económico a tanta baratija de marca extranjera que “fusilan”. Nosotros somos tan soplagaitas que ni siquiera lo hacemos por sacar una pasta gansa a los inventos de otros. Bobochorras que somos.

Y lo peor de todo es que copiamos a quien más decimos rechazar. Al odiado enemigo yanqui. Es algo que no comprendo, hablar mal de los norteamericanos es entre nosotros tan popular como hablar mal de España, algo tan tradicional como hablar del tiempo en los largos silencios del ascensor. Al más elemental pretexto, zas, les ponemos a caer de un burro, les llamamos de todo y ni siquiera nos levantamos cuando vemos pasar su bandera en el desfile de la victoria. ¿O no era aquel el desfile de la victoria futura de Zapatero? Pero, eso sí, en cuanto el tito Bush decidió que había que devolverles una pasta a los contribuyentes… aquí tardamos medio suspiro en imitarles. Peor que los coreanos, ya digo.

Y a veces me parece observar que los más progres son los que más les copian, ahí tienen ustedes la historia esta de los premios Goya. ¿Les copiamos o no les copiamos? ¿No es esta ceremonia peliculera cobijo de los más gazmoños representantes de nuestra teatral izquierda antinorteamericana? Pues toma plagio del odiado yanqui.

Y Jalogüin, claro. Si hay un ejemplo contundentemente claro de nuestra afición al copieteo es Jalogüin. Que mira si tenemos tradiciones en España, mira si nuestra cultura no hay tradiciones para esa fecha. Pues abajo Don Juan Tenorio, arriba el giliamericanismo.

Y ahora la marmota Phil. Que aquí me tienen ustedes a la una de la noche, muerto de sueño y tratando de resistir con entereza los persistentes cabezazos que tiendo a dar sin remedio. Si me he decidido a ponerme al ordenador a estas horas es porque a la quinta o sexta portada de periódico digital que he visto con el puñetero animalito ya no me he podido aguantar la mala leche.

Que ahora la solemne memez que en Punxsatawney, Pennsylvania, reúne a miles de personas para “vaticinar” la duración del invierno empiece a aparecer en varios de nuestros periódicos no es ni más ni menos que otro síntoma de un agudo proceso de aculturización, por el que se nos exige que nos rindamos al enemigo exterior y nos entreguemos con todas nuestras armas y bagajes culturales. ¿Cómo no se dan cuenta de esto enormes artistazos progres, antiamericanos y anti Bush como Javier Bardem y Pedro Almodóvar? ¿Y no se rebelan?

Ya no basta con la Coca Cola, la comida basura y las interminables series de policías y abogados que nos tragamos cada semana. El proceso de robo de nuestra cultura se trasluce también en la imposición de la foto marmotera en todas las portadas de los periódicos españoles. Resulta que por el mero hecho de proceder de los famosos “Estados Unidos de Norteamérica del Norte” tenemos que tragarnos, aceptándola y tomándola con entusiasmo, una costumbre sosa, simple y sin ninguna gracia que consiste en liberar a un roedor para ver si le da el sol o no. ¿Ustedes conocen la de lugares de España que están celebrando su fiesta al mismo tiempo que la soplagaitez esta pero con muchos más siglos de tradición? Pues toma foto de la marmota.

Y todo ello con la anuencia de nuestra casta dirigente. Que díganme si se venderán más periódicos por sacar tan destacada noticia en sus portadas. Si me da miedo la globalización económica, laboral y empresarial, imagínense ustedes el terror que me produce la globalización cultural. Dentro de poco habremos convertido a Don Quijote en Donkey Xote para agradar a los dueños del Imperio y habremos convertido a Cervantes en guionista de una peli de dibujos animados al gusto norteamericano.

Ya veo el año que viene a todos los concejales de cultura de cualquier pueblo, villa o villorrio español desviando presupuestos para preparar un casposo proceso que imite en Rabanillo del Páramo a la cosa esa de Punxsatawney, Pennsylvania. Y cuando todo acabe, el concejal, con un vaso de tinto en la mano, se sentirá feliz, sudoroso y satisfecho cuando oiga a su madre exclamar: “Ay, hijamujer, qué concejal más ingenioso tenemos en nuestro pueblo!

01 febrero 2008

Hoy España es un poco mejor

Seguramente soy de esos malos patriotas que dice Zapatero, soy de ésos que creen que España no va tan bien como nos dicen que va. Exactamente lo mismo me pasaba con Aznar. Será que soy mal español, supongo que Franco me tendría exiliado en Fuerteventura, por ejemplo. O quizá simplemente soy crítico e inconformista, siempre creo que las cosas deben ir mejor, siempre creo que hay camino para la perfección, para la mejora, que no debemos echar las campanas al vuelo, algo que gusta enormemente a los políticos. Sean de partido que sean. A mí me traen al pairo, iba a escribir una expresión malsonante, ellos y sus campanas –campañas- de gloria.

Pero miren ustedes por dónde hoy estoy satisfecho, hoy me siento renovado por dentro y por fuera, como si me hubiese tomado un camión de esos yogures bífidus que te prometen el cielo en la tierra. ¡Anda, igualito que los políticos! Hoy me siento limpio, mejor, más satisfecho y vital, hoy veo el mundo de color rosa, después de tanto tiempo de verlo de color rojo-tomate, tal cual ponían las heridas de bala en alguna peli del Oeste especialmente tremendista.

Hoy ha amanecido con un cielo claro, límpido, anunciador de un mundo mejor, hoy una música de trompetas triunfantes ha sustituido al bramido del motor de mi coche, hoy el silbato del guardia de tráfico se ha convertido en un dulce violín, hoy por primera vez en muchos años mi vecina me ha dado los buenos días en el ascensor.

Hoy los compañeros de trabajo se miran y sonríen, hoy a la anciana de mi calle le han cedido el asiento en el autobús, hoy los precios van a bajar en todos los comercios. Hoy los pájaros pían más alegres y felices que nunca, hoy los políticos dejan de insultarse, hoy los matrimonios no discuten por sus hijos o por el sueldo o por la televisión.

Hoy menos que nunca nadie discute por la televisión. Hoy se han acabado definitivamente las emisiones contaminantes de “Aquí hay tomate”. Hoy España es mejor, más feliz, más culta, seria y trascendente.

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